jueves, 5 de abril de 2012

WHAT GETS ME HOT

Ya saben ustedes como son los norteamericanos. Y si no lo saben, yo se lo resumo: infantiles, impresionables, tecnificados y muy pro-espectáculo. Sólo así se entiende la enorme cantidad de mitos, que en su caso alcanzan el grado de históricos, en plenos siglos XX y XXI. Supongo que es la carencia de una base histórica la que les hace convertir con maestría cualquier suceso en un argumento fílmico. Y la vida de Traci Lords podría ser un ejemplo perfecto y seguro que también será una película algún día.
Los que leen por aquí saben que me encantan las mujeres rebeldes, las que luchan pese a la adversidad, las que no miran por el qué dirán, si no por hacer las cosas con dignidad y sin traición. Sin embargo, algunas de estas mujeres son ciertamente muy fáciles de admirar: Catalina de Arauso, Mary Wortley Montagu, o Lucy Stone... luchadoras en nombre de la ciencia, las artes o algo tan ajeno a mi como el concepto de patria... dueñas de su intelecto y con capacidad de lucha, renuncia y superación. Cualquier mujer se puede sentir alentada a seguir su propio camino al admirar la estela de estas mujeres incomprendidas con cierto halo de victimismo incluso. Hasta cualquier varón puede inspirarse en la fortaleza y rebeldía de estas mujeres a contracorriente.
Sin embargo, hay un tipo de féminas igualmente valientes y luchadoras, pero que lejos de ser admiradas (al menos así, "de primeras") por sus congéneres femeninas, despiertan incluso cierto recelo. Se trata de las mujeres dueñas de su cuerpo y su sexualidad: La (in)cultura patriarcal, se ha empeñado en perpetuar estereotipos muy cerrados en cuanto a las mujres liberadas, o de "moral distraída". Son peligrosas, carecen de sentimientos, cuando no de cerebro. Es más: no merecen el respeto de los varones.
Ninguna chica discutirá que Madame Curie sea un buen ejemplo o un icono capaz de inspirarla... Pero muy pocas admitirían que también una actriz porno lo puede ser. Y es que los tabúes, amigas, a veces pesan tanto que hacen caer hasta nuestros párpados para no dejarnos ver.
Traci Lords según la wikipedia se llama en realidad Nora Louise Kuzma. Según la biografía de Alicia Misrahi en "Los poderes de Venus" que tengo en casa, su nombre es Christy Lee Nussman. Su nombre artístico corresponde en realidad a la protagonista de "Historias de Filadelfia", Tracy Lord, una rebeldísima y caprichosa mujer interpretada por la actriz que me parece más guapa de todos los tiempos, Katharine Hepburn. No es casual que eligiera ése nombre... Imagínense una infancia de pobreza y abusos sexuales por parte del propio padre, a la postre alcohólico y maltratador.
Traci nació en 1968 y cuando tenía 14 años sus padres se divorciaron. A los 15, en una playa de Malibu, Jim South le propuso ganar "mucho dinero" por posar desnuda. Y claro, aceptó. (¿Hubiera ganado algo diciendo que no?, ¿le hubiera ido mejor?). Empezó entonces a protagonizar sesiones de fotos porno. Nadie le preguntó nunca su edad, así que ella posaba, ponía cara de gusto y mostraba su lozanía para ganarse el sustento. En 1984 (echen cuentas, tenía entonces 16 añitos) fue mascota (Octubre) de Penthouse. Unas cosas llevaban a otras, y ese mismo año hizo su primera peli porno What gets me hot!, por la que cobró 10 mil dólares. Fueron 4 días de trabajo. Un trabajo que se le daba excepcionalmente bien. Porque, seamos realistas, no todo el mundo vale para ello. Además de tener cierto atractivo sexual, existe una indefinible química con la cámara, que ha de ser recíproca y alimentar la atracción. A Traci le gustaba. Y éste es uno de los tabúes más arraigados en la psique masculina, y por ende, también en la femenina: Como si fueramos seres bipolares, las mujeres sólo podemos ser unas mojigatas que se hacen respetar o unas ninfómanas insaciables que se conforman con cualquier cosa (les vale cualquier varón, mujer o animal). Pues no: Traci era de las que deja claro lo que le apetece y lo disfruta, sin más connotaciones. El resultado: una actriz dedicada, cochina, y con interés en crecer profesionalmente: "Empecé a posar desnuda para ganar dinero, pero me tenía que acostar con tipos asquerosos para conseguir más sesiones fotográficas. Pronto decidí que era más rentable acostarse diariamente con tipos delante de una cámara de cine o de video y que me pagasen por ello. Sin intermediarios."
La joven, totalmente dueña de su cuerpo, inició una imparable y extensísima carrera dentro de la pornografía audiovisual. Iba ganando soltura y dominando las técnicas (más de comunicación que de sexualidad) del medio.
En 1984 intervino en casi 20 películas de gran distribución. En 1985 fueron casi 50. Trabajaba a diario, lo daba todo y se entregaba. Le daba tiempo además a tener aficiones, tener novio y disfrutar de la vida. Se convirtió en la indiscutible número uno de la industria pornográf¡ca de USA y parte del mundo conocido. Montó entonces su propia productora, Traci Lords Company, con la que facturaba suculentos dividendos. Se dio cuenta de la fascinación que ejercía sobre los mansos y fáciles mozalbetes consumidores, y de la responsabilidad que tenía sobre el vaciado escrotal sistemático de los mismos, así que decidió fundar y gestionar su propio club de fans.
...Y así, al comienzo de 1986 se compró una casa en Malibú. No era millonaria, pero vivía desahogadamente, haciendo lo que quería y obviando los juicios de valor de la hipócrita sociedad norteamericana. Su imagen 100% ochentera, es hoy todo un icono. Ceñidas prendas deportivas, pelo capeado y secuencias de felaciones y coitos con piel extrabronceada eran la seña de ideantidad de la joven.
Al fin, en mayo, cumplió la mayoría de edad. Pero apenas le dio tiempo a rodar muchas más películas... Aquél verano, el FBI irrumpía en su hogar y se desataba el escándalo. Prácticamente la totalidad de su filmografía porno había sido rodada siendo menor. Y éste es el gran punto de inflexión de Traci Lords. Por un lado, se retiraron de la distribución todas las películas. Y claro, nació un mito. Por otro, la rebelde, la insurrecta, la atractiva Traci, decidió abandonar la pornografía y someterse a los dictados del rebaño social que había ignorado hasta entonces. Aunque jamás renegó de su pasado, ni ha escondido nunca que disfrutaba sexualmente de su trabajo, se redimió y -para mi- se volvió mucho más aburrida e impersonal.
Su vida posterior transcurre en ese limbo interesante pero intangible, entre el underground y la cultura de la fama: Estudió cine en el Lee Strasberg Institute, y ha participado en telefilmes y cintas de serie B.
John Waters la rescató para su película "Cry baby" donde ejerce (muy bien) de chica mala. También participó en "Los asesinatos de mamá". Y es que, aunque quede muy bien decir que el cine de John Waters es fantástico, lo cierto es que para la mayoría es un marciano que juega con el color, el mal gusto y el humor, y no termina de entenderse.
También se ha dejado ver en fiestas, estrenos, actos sociales y se ha dedicado a la música: Además de sacar dos discos, ha colaborado con los Ramones y los Manic Street Preachers, aunque, de nuevo, nada reseñable... sólo la estela de lo que fue y no es.
Traci es hoy una señora estupenda, bien estirada y guapa. Podría pasar por galerista o representante de una firma de éxito. Sin embargo, yo al verla, me esfuerzo en buscar el brillo de la mirada rebelde y lujuriosa, que desafió con candidez e inteligencia a una sociedad desquiciada y enferma. Y estoy segura de que algo queda.
Entiendo que haya que delimitar legalmente cuando se es mayor o menor de edad; entiendo que haya que tomar medidas para que no se utilice sexualmente a nadie; y entiendo así mismo, que el papel de la mujer en la pornografía está muy delimitado (y cada vez más alejado de la realidad). Pero por suerte, también entiendo que la madurez es algo personal de cada uno, que desafiar a la autoridad es sano y que una menor disfrutando del sexo delante de una cámara, también puede resultar inspirador.
Lo dice Diana Aller

7 comentarios :

Satie dijo...

¿Buena entrada, Srta. Aller!

la Condesa Descalza dijo...

Bravo por el post! Yo también creo que Traci molaba más antes... Aunque lo de que las pelis las hiciese siendo menor me parece mu fuerte...

Bravo también por Olvi & Marito!... tu programa hace del domingo un día bueno!

Anónimo dijo...

Jo, me encanta. ¡Claro que si!

Anónimo dijo...

Me encanta tu blog ! Gracias por los temas :)

Anónimo dijo...

interesante mujer!

Itziar a ratos dijo...

Gracias por contármela, casi no sabía nada de ella. Te recomiendo leer "Paradoxia", de la gran Lydia Lunch, quien sigue siendo la insurrecta que fue y una estupenda señora con una mala hostia que enamora.
Muy buena tu disertación sobre lo que se considera admirable en una mujer y lo que no.

Héctor dijo...

Hola!
Me gustó su post.
"Christy Lee Nussman" es el nombre que figuraba en su identificación falsa, y que también usó para su pasaporte, antes de ser descubierta (viajó a Francia y Japón para hacer sus últimas películas). En dicha identificación su año de nacimiento era 1963.
Saludos!