viernes, 25 de febrero de 2011

HOY CUMPLIRÍA 6 AÑOS

Me llamo Luz Marina Lo Cascio García, tengo 37 años. Nací en el Reino Unido y llevo unos 20 años en España (Tenerife). Soy traductora-intérprete.

Así se presenta Lucy. Pensaba publicar una entrevista, pero me he dado cuenta de que no estoy a la altura. Apenas la conozco y a la vez me siento enfermizamente afín a ella. Admiro su tesón, su fuerza y su sonrisa. Me gustaría que quienes lean esto, entiendan el horror y el cariño que siento; porque CUALQUIERA podría ser Lucy; y sin embargo Lucy no es cualquiera: desprende una energía colorista y luminosa, que hace honor a su nombre. He decidido minimizar mis preguntas, porque creo que pueden llegar a estorbar. Lucy, hoy 25 de febrero estarás pasándolo muy mal, pero recuerda que toda esa luz que nos das a todas, hoy te la vamos a estar proyectando a ti. Hoy y siempre.

Tuve una infancia muy feliz, con mis padres y hermanos, con la familia y amistades más cercanas. Crecí en un ambiente muy bueno. La familia era lo más importante y también las amistades. Mis padres trabajaban muy duro, recibí una educación estricta pero respetuosa, que agradezco enormemente. Jugaba tanto con muñecas como con juegos más varoniles. Disfrutaba especialmente de deportes al aire libre. Desde muy pequeña pensaba en ser madre, me imaginaba con muchos hijos y dedicándome a ellos las 24 horas del día. Siempre creí que sería madre desde muy joven pero al final mi primer hijo, Santo, nació poco antes de cumplir los 31. En cuanto a mis creencias, no sabría explicar mi situación actual. Fui criada en la fe cristiana: estoy bautizada, he recibido la comunión, confirmación y me casé por el rito católico; pero no acudo a misas con frecuencia y en algunos momentos la fe me abandona.


Conocí a mi marido el primer día de instituto. Yo llevaba unos tres meses en Tenerife, hablaba un poquito de español. Al entrar en la clase, él giró la cabeza para mirarme y para mí fue un flechazo. No fuimos novios hasta unos dos o tres años después pero fuimos muy buenos amigos desde el primer día.


Llevábamos unos dos o tres años casados. Los dos estábamos trabajando y todo iba bien. La hermana de un amigo tuvo un bebé en diciembre. En enero empecé a tomar el ácido fólico y a cuidarme un poco más. En mayo, nos dimos cuenta de que no había nada para justificar más esperas, los dos deseábamos desde hace tiempo ser padres. ¡Me quedé a la primera! No hay sensación más hermosa que saber que dentro de ti crece la flor del amor, que dentro de unos 9 meses conocerás a esa personita que se ha creado desde parte de tu pareja y de ti misma. Es mágico. Te sientes especial y afortunada.


Lo catalogaron como embarazo de alto riesgo con lo que acudía al Hospital Universitario de Canarias (HUC) mínimo una vez al mes; había ocasiones en que iba hasta tres y cuatro veces si coincidía con analíticas o ecografías importantes. Estaba siendo supuestamente `controlada´ por el servicio de Ginecología y Obstetricia, Endocrinología (por diabetes gestacional), Nefrología (por mi hipertensión) e incluso en un momento dado por Medicina Interna (por una analítica cuyos resultados luego parecen haber sido falsos positivos). Yo acataba TODO lo que me decían, fui disciplinada con la dieta que me indicaron, al principio llegué a perder hasta unos kilos y luego no subía apenas de peso cada mes. La ginecóloga me decía que cuando mi hijo naciera, se enorgullecería de su madre por los esfuerzos que estaba haciendo. Yo no tenía razón para pensar que no estaban velando por mi salud y la de mi bebé, no creía que hiciera falta informarme de las ventajas y desventajas de la dieta, no sabía que yo tenía derecho a saber si había alternativas y mucho menos imaginaba que yo era la que debía tomar la decisión. En ningún momento me hablaban como si yo pudiera decidir y nunca escuché mencionar alternativas.


Desgraciadamente, esto es lo habitual: Es el sistema el que elige por nosotras... La verdad es que no tenía ni idea de lo que era un parto. Había escuchado muchas historias terroríficas que lo único que hacen es contribuir al miedo y a no querer saber mucho más; no tenía amigas cercanas que hubiesen sido madres excepto una que me recomendó un libro: "Que se puede esperar cuando se está esperando". Yo también lo leí en mi primer embarazo, pero reiteraba una y otra vez que la coca-cola era poco menos que veneno para el bebé, y no pude terminarlo... Yo lo compré y me lo leí con mucho interés. Explicaba bastante bien el desarrollo del bebé a través de los meses pero (ahora lo sé) la parte del parto no se ajustaba a la realidad de los hospitales españoles con lo que acudí a mi parto bastante mal informada. En las clases de preparación al parto tampoco se trataba con claridad el desarrollo del parto ni se explicaba la fisiología del proceso sino que recibí las `instrucciones´ de `portarme bien´, de `hacer todo lo que me digan´ y se nos dijo poco menos que cuanto más calladitas, sumisas, etc., mejor nos iría.

El nombre (Santo) lo decidimos en cuanto supimos que esperábamos un varón. Le dije a mi marido que me hacía muchísima ilusión que nuestro hijo se llamase como mi padre, a quien adoro, y él accedió. Yo le dije que él podía elegir los padrinos.

-Qué razones te dieron para inducir el parto? En realidad no me dieron razones y yo tampoco pensé que podía preguntar. Nunca me cuestioné sus órdenes y nunca dudé de la necesidad de lo que me mandaban a hacer.

Un lunes 21 de febrero me dicen que va todo bien y me iban a dar cita para el próximo registro dentro de una semana. Yo cometo el error de comentar que salgo de cuentas el miércoles, así que si me pongo de parto acudiré al otro hospital que es donde va la mayoría de las mujeres a parir (le llaman La Residencia, es el Hospital Universitario de Nuestra Señora de la Candelaria). Entonces la ginecóloga me dice que pase por paritorio, allí me dan un papel y me dicen que me lo lleve a casa y lo traiga firmado el miércoles que ése día nace el bebé. Me voy a casa, leo el documento, entiendo lo que dice pero no soy consciente de las consecuencias de una inducción. Me levanto el miércoles 23 de febrero muy nerviosa, tengo las cositas de Santo preparadas, me despido de la habitación de Santo, me saco una foto de recuerdo para enseñarle el momento en que me marchaba para recibirlo a él y me voy al hospital muy temprano. Hacía bastante frío porque aquí en febrero suele llover bastante e incluso es un mes en que cae nieve en el Teide. No recuerdo mucho más.




En el hospital me hacen todo tipo de pruebas, personas que nunca he visto antes y que ni sé qué cargo ocupan. Paso muchas horas sin recibir información, sin tener a mi marido conmigo pues los acompañantes esperaban fuera. Me empiezan la inducción y me paso muchísimo tiempo a solas, con las contracciones y molestias y no se parece nada a un parto emocionante. Así me paso todo el día del miércoles con visitas muy cortas de mi marido que no se aleja de la sala de espera.

No recibí muestras cariñosas ese primer día. En el segundo día, dentro de paritorio una de las matronas sí me hacía compañía mientras estaba ya tumbada con la epidural puesta, la monitorización electrónica fetal y me daba conversación.

-¿Se te informaba de lo que iba ocurriendo? Muy poco. Actuaban como si eso fuese normal, que un parto durase tanto y no me daban a entender que hubiese otra cosa.

Durante todo el parto yo me daba ánimos a mí misma diciéndome que todo valdría la pena una vez lo tuviese en brazos, que esto había que sufrirlo para luego disfrutar de mi bebé. Ahora sé que para ser madre no es necesario sufrir, es más, es contraproducente que una mamá sufra física y psicológicamente para tener a su bebé, no es bueno.

Cuando la ginecóloga saca a mi hijo con los fórceps, lo deja sobre mi pubis y yo extiendo una mano para acariciarle. En ese momento la matrona de turno me da una cachetada en la mano y dice “no lo toques”. No le perdonaré en la vida que me niegue tocar a mi hijo. No hubo ningún gesto que ayudase exceptuando a la anestesista que se colocó por detrás a la altura de mi cabeza dándome ánimos mientras nacía mi niño.

Mi ilusión se evaporó cuando nació moribundo mi hijo, no tenía ni fuerzas para llorar, ni siquiera un gemido. Nació encogido, cubierto de un meconio verdoso marrón y sin apenas pulso.

Yo siento que mi hijo sufrió muchísimo durante su nacimiento y se quedó sin fuerzas una vez nacido. Me duele mucho pensar que ese sufrimiento fue innecesario y además causado por la oxitocina sintética, la epidural y todo lo demás que me hicieron sin justificación, pues no había prisa. Podíamos haber esperado unos días más a que me pusiera de parto sin inducción.

Mi marido acataba las `normas´, nunca se quejó de tener que estar afuera, siempre aceptó que los profesionales estaban haciendo su trabajo y que no había lugar para los errores, despistes, etc. Él estaba agotado de tanta espera pero ante mí ponía buena cara. Cuando suben a nuestro hijo de paritorio a la UCIN, él le sigue e intenta obtener información pero sin éxito. Vuelve a hacerme compañía y me oculta sus miedos, sus convicciones de que algo no va bien.

Después de que pasase todo y después de informarme del proceso del parto sé que hubo muchos momentos malos para mi bebé pero quizás el más decisivo sería cuando tuve fiebre el día 24 de febrero y además su ritmo cardíaco se alteró. Para nosotros eso era una señal de que las cosas no iban bien y en ese momento hubiera correspondido actuar de otra manera. En cambio me dejaron y el viernes 25 tuve fiebre de nuevo en la madrugada y el ritmo cardíaco de mi hijo no se mantenía estable.

Estoy en la habitación de planta, ya nos han dicho que nuestro hijo tiene problemas para respirar solo y están usando un medicamento muy fuerte. Me llaman por teléfono para que acuda a la UCIN. Cuando llegamos, el médico le dice algo a mi marido pero yo estoy en una silla de ruedas y no le oigo. Solo me doy cuenta cuando entramos y pregunto a una enfermera una cosa. Ella no se ve capaz de decírmelo y llama al mismo médico que me dice claramente “¿no sabes lo que significa muerto?”

Creía volverme loca, empecé a gritar, a llorar, me dolía el corazón, me doblaba en la silla de ruedas, incapaz de ponerme en pie. Pido cogerle en brazos y una enfermera coloca un biombo alrededor de nosotros en un acto de ofrecernos algo de intimidad. Ojalá alguien en ese momento nos hubiera ofrecido una habitación para estar a solas, para besar y acurrucar a nuestro hijo sin prisas, para enseñar a la familia que estaba fuera lo bello que era, incluso sacarle fotos para tener de recuerdo, sus huellas … eso aliviaría el dolor que aún sentimos al ver que no podemos ni enseñar a su hermano menor cómo era él, a quien se parecía, etc.

El servicio de neonatología habrá hecho lo posible para mantenerlo con vida pero mi hijo falleció oficialmente unas horas después de nacer.Aún estamos pendientes de la resolución del Servicio Canario de Salud por la demanda de responsabilidad patrimonial interpuesta, pero según la documentación disponible y según nuestros testimonios todo indica una mala praxis durante el parto. Nuestro hijo nació con sufrimiento fetal por falta de oxígeno durante el parto (anoxia intra-parto) y una bacteria había afectado a todos sus órganos. Por eso no pudo luchar para quedarse y falleció.


El parto fueron tres días, entré un miércoles a paritorio y subí a planta un viernes, el sábado me estaban dando el alta porque no sabían cómo atenderme, no querían que estuviésemos allí porque nuestra familia y allegados estarían en el hospital dando muestras de dolor e incluso de rabia y los demás usuarios serían testigos de lo que estaba pasando. No hay otra explicación para darle el alta a una mujer que había parido en las últimas 24 horas con una gran episiotomía y con el dolor de haber perdido a su hijo.

Lo que más me dolió y sigue doliendo es el hecho de que no nos dejasen estar con nuestro hijo desde el momento en que sube a planta y se encuentra tan mal. Nos informan de que no hay esperanzas y él aún estaba vivo en la UCIN, en ese momento tenían que habernos permitido estar juntos, que nuestro hijo pudiera recibir nuestro amor y que nosotros pudiéramos amarle.


-¿Te recomendaron terapia o algún tipo de ayuda especializada?; ¿Alguien del personal te abrazó? ¿Dirías que estuviste en shock? No recibimos terapia ni recomendaciones. Nadie se nos acercó. Estuve en planta el resto del viernes hasta la mañana del día siguiente, sábado 26. Es difícil de explicar, pero en mi cabeza se mezclaban mil pensamientos todos relacionados con mi bebé y con mi parto pero era incapaz de expresarlos. Permanecí prácticamente muda, en shock, todo el viernes.
Era consciente de que estaba mi padre y mi familia política, pero me sentía sola. Y, quizás, si me hubiesen preguntado, hubiera dicho que quería estar sola aunque en realidad me hubiera venido bien un abrazo, un hombro en el que llorar y tener a alguien con quien descargar mi dolor y rabia.



La llegada a casa fue dura, dolorosa, inaguantable. Sentía que se acababa el mundo, no podía hablar ni para expresar qué pasaba por mi cabeza y solo quería morirme.


-Caíste en una depresión... no sé si se puede calificar de depresión o si es lo que denomina síndrome de estrés postraumático, pero estaba deprimida al 100%. No salía de casa, no quería que nadie me viera, no levantaba la cabeza, escondía mi rostro con mi pelo, no me quitaba las gafas de sol ni en el interior, no tenía interés en nada.

Yo me encontraba con el cuerpo de una mujer que había parido con todas las molestias del posparto y sin bebé. Mi cuerpo estaba experimentando el puerperio, incluso mis pechos podían alimentar pero mi bebé no vivía.


Cuando me marché del hospital me dieron unas prescripciones pero opté por no tomar nada. La psicóloga del servicio canario de salud también me recetó y le dije que no quería medicarme. HOY MI HIJO CUMPLIRÍA 6 AÑOS. Yo aún tengo las secuelas físicas del parto: la episiotomía se realizó mal, no hubo suficiente sutura lo que causó un desgarro importante. Podría haberme operado pero he optado por esperar debido a las desventajas y pocas garantías.

-¿Cómo se produce tu proceso de sanación? No sabría decir cuándo ocurrió y a veces hasta dudo que se haya producido. Empiezo a buscar respuestas, empiezo a aprender y entender en qué consiste un parto y descubro todo lo que se hizo mal. Allí es donde empiezo a perdonarme la muerte de mi hijo, me doy cuenta de que no dependía de mí y recupero algo de fuerza mental.

Me dedico a leer información científica y médica sobre partos. Leo los relatos de otras mujeres que han logrado parir sin traumas, sin que sus bebés sufran, sin someterse a inducciones ni cesáreas. En cuanto subí a planta después del parto desapareció el respeto y consideración que yo hubiera tenido hacia la profesión médica. Me cuesta mucho mirar un profesional médico y creerme que actúan en beneficio del usuario. Compruebo cada vez más que no se respetan los derechos del paciente tal como vienen recogidos en varias leyes o directrices. En cuanto a mí, me siento fuerte y capaz de mucho. He descubierto que mi cuerpo funciona perfectamente para parir sin ayuda externa. He sentido todas las emociones descritas en los diccionarios: dolor, desesperación, odio, impotencia, pena, consuelo, rabia, histeria, desilusión, esperanza, …

-¿Afectó a tu relación de pareja' ¿Te cambió el carácter? Sí, afecta a la relación. Es imposible que no sea así cuando además los dos estamos sufriendo lo mismo: la pérdida de nuestro hijo. Nos ayudó a seguir comunicándonos lo que sentíamos, a ser sinceros el uno con el otro. Aprendimos a vivir juntos en esta nueva situación, a tener paciencia el uno con el otro, a ser comprensivos ante nuestros actos. Mi carácter cambió muchísimo, a peor en un principio y ahora creo que soy mejor persona.

Alguien me habla de un comadrón que será sincero y me dará respuestas. Acudo a él y le enseño los documentos que tengo del hospital y le cuento lo mejor que puedo cómo viví el parto. Es la primera vez que un profesional sanitario me habla claro y sincero. Yo saco de esa conversación que ese parto pudo haber sido distinto y mi hijo podría estar vivo.


No llegué a vencer mis miedos, simplemente aprendí a aceptar que existirían, que era completamente normal en mis circunstancias tener miedo, aprensión ante lo que iría sucediendo. Me apoyé en mi marido, en mis amistades y, sobretodo, en las personas que formaban la Asociación El Parto Es Nuestro. Mi mayor apoyo era toda la información que tenía y mi experiencia personal.
A los nueve meses de fallecer nuestro hijo, coincidiendo con el día de Todos los Santos, decidimos que había que mirar hacia delante y lanzarse. Así que mi segundo embarazo fue buscado y más consciente que la primera vez puesto que ya sabía qué esperar del embarazo y sabía qué no quería para mi parto. No disfrutamos del embarazo por más que lo intentábamos. Si hubiera pasado más tiempo quizás hubiera sido mejor pero también estábamos deseando ser papás `de verdad´.

Mis miedos eran que pasase algo de nuevo en el parto, algo que no debiera pasar, que me hiciesen algo que perjudicase a mi bebé. Me pasé los nueve meses del embarazo cuidándome como siempre, informándome mucho sobre las alternativas a cada práctica obstétrica, a cada prueba. En este embarazo ejercí mis derechos, tomando las decisiones yo misma y no dejando todo en manos de los `profesionales´.


El último tramo fue duro porque se acercaba el momento decisivo pero en realidad lo estaba deseando tanto que disfruté más del final, ya sentía seguridad de que todo estaba bien pues el embarazo fue muy bueno, menos que el de Santo, pero bien.


Me pongo de parto por la noche. Voy a decirle a mi marido que me siento rara y rompo aguas de pie en el dormitorio. Llamamos a Jesús porque hemos decidido que él me acompañará durante la dilatación para llegar al hospital (no iré al mismo que con Santo). Me paso todo el día sin contracciones hasta mediodía cuando empiezan pero todo va bien, el dolor es aguantable. Estoy de 5 cms y allí Jesús me permite decidir entre parto hospitalario (tengo muchas probabilidades de que no me permitan parir y me quieran someter a una cesárea porque cuando presenté mi plan de parto se reunieron conmigo y me dijeron clarito que practican la medicina defensiva) y parto domiciliario. No dudo ni un instante: nos quedamos en casa. Sigo dilatando, me meto en la bañera y a la hora ya estamos listos. Mi cuerpo está dando todas las señales de un expulsivo inmediato. Me apetece estar de pie. Mi hijo nace en el baño de un solo empujón involuntario. Jesús está acostado en el suelo para recibirle! Me lo da inmediatamente y no me lo puedo creer. Me parece mentira lo fácil y rápido que ha sido. Lo abrazo, le hablo. (Me cuenta después que lo hago en inglés, mi lengua nativa). Sobre la marcha me ayudan a sentarme sobre la silla de partos que estaba en el pasillo. Sale la placenta casi enseguida sin problemas. Jesús me revisa y todo está perfecto. Me acuestan en la cama con mi peque que ya busca su alimento y consuelo y, así me quedo embriagada de amor y felicidad. Después de algunas horas ya han llegado sus abuelos maternos y paternos para verle. Esa noche Jesús le mide, le pesa, le revisa delante de nosotros y es un momento especial, un bebé rodeado de sus seres queridos tratado con amor y delicadeza (dudo mucho que hubiera sido tan emocionante en una fría sala de hospital). El parto duró unas 5 horas en total desde el comienzo de las contracciones, 16 horas desde la rotura de bolsa.

No lloré porque creo que en ese momento sentía euforia, felicidad, una alegría inmensa de ver a mi bebé, el que llevaba nueve meses cuidando y amando incluso antes de que naciera.

Humberto me enseña todos los días cómo ser la mejor madre para él. Con él aprendo siempre algo nuevo. Siempre he mencionado a Santo en momentos concretos e he intentando explicarle quién es Santo, pero Humberto es aún pequeño y es comprensible que le cueste entender qué es lo que le estoy diciendo.

Santo me demostró mis límites y mis capacidades.
Santo tuvo que existir para que su hermano naciese dignamente. Sé que no puedo cambiar el pasado y sabiendo que no puedo devolverle la vida a mi primer niño, prefiero pensar que murió para abrirnos los ojos y hacernos mejores padres.

Las primeras semanas, meses y años han sido un cuento de hadas. Estábamos radiantes, felices, viviendo un auténtico sueño.
Creo que recuperé la fuerza mental desde que fui consciente de que no tenía la culpa de lo que pasó, de que no estaba en mis manos cambiar el destino. Las fuerzas físicas llegaron con el nacimiento de Humberto. Creo que hemos afrontado lo que pasó como mejor podíamos dadas las circunstancias. No tuvimos ayuda psicológica en el momento adecuado, ni tampoco nuestro entorno sabía qué hacer o decir.


Desde el primer momento creímos que algo pudo haberse hecho para salvar a nuestro bebé, que durante el parto se pudo haber hecho algo diferente a lo que se hizo. Cuando vemos, además, que se nos oculta información médica de mi historial y recibimos el resultado preliminar de la autopsia ponemos nuestro caso en manos de un abogado.


Hemos realizado todos los trámites de la vía administrativa y llevamos más de un año esperando la resolución del Consejo Consultivo del Servicio Canario de Salud.


-Has aparecido en varios medios denunciando lo que ocurrió ¿Qué reacciones has encontrado? Mi entorno me ha apoyado al máximo porque saben lo mucho que me cuesta hablar de la muerte de mi bebé. Han aparecido casos similares a raíz de mis apariciones televisivas y me da mucha pena a la vez que eso demuestra que hay muchos casos que permanecen en el olvido por falta de apoyo y ayuda.

EPEN (El Parto Es Nuestro) ha supuesto mi vuelta al mundo, sin el foro abierto no hubiera recuperado la confianza en mí misma, no hubiera aprendido todo lo que sé sobre el cuerpo de la mujer durante el embarazo, parto y posparto. Sin EPEN seguramente hubiera ocurrido alguna desgracia en un momento de desesperación. En EPEN encontré personas dispuestas a escucharme sin juzgarme, información valiosa, esperanza. El problema de la atención al parto radica en que se ha convertido en un tema tabú que tan solo se trata cuando te encuentras embarazada y `condenada´ ya al parto. Los testimonios a tu alrededor son de miedo y ninguna mujer parece estar informada sino de oídas. Hemos llegado al punto en que un embarazo es poco menos que una enfermedad, una patología andante, y así solo es de esperar que a los partos se les considere poco menos que operaciones mayores. Las matronas han dejado de asistir a los partos sin riesgos a convertirse en ayudantes del ginecólogo que tiene mucha prisa y no tiene intención de dejar que un parto siga sus tiempos naturales así que enchufa oxitocina y pone epidurales, hace cortes tremendos en el periné y ninguna mujer se queja porque no es consciente física ni psíquicamente del daño que causa a su bebé durante el parto y tampoco siente nada de lo que le están haciendo … así que todos felices hasta después. Los problemas vienen luego cuando nos damos cuenta de lo que hemos perdido, pero las consecuencias solamente las pagan la madre y el bebé.

Afortunadamente el porcentaje de casos similares es bajo pero todos los años ocurren y en la gran mayoría de los casos hay indicios de que pudiera haberse evitado, que creo que es lo que más duele a un padre, el saber que las cosas podían ser distintas. En los últimos seis años he mantenido contacto con las mamás de que llegan a los foros que frecuento buscando ayuda ante la muerte de un hijo. El principal problema de las muertes durante el parto son por realizar intervenciones innecesarias con el desconocimiento de los padres. No conocemos en qué consisten las intervenciones, no se ofrece información imparcial sobre los beneficios y peligros, tampoco se ofrecen las alternativas, … en los partos suele anteponerse las necesidades y gustos de los asistentes cuando los verdaderos protagonistas y beneficiarios son la mamá y el bebé.

A mis dos hijos les agradezco haberme elegido porque me siento afortunada por todo lo que Santo me ha dado y por lo que Humberto me da.

-¿Quieres decir algo más? Si algún papá o mamá lee esto y está pasando por lo mismo que sepan que no están solos, que todos sus sentimientos y pensamientos son válidos. Pueden escribirme a siempreenelcorazon@elpartoesnuestro.es que es la dirección de una sección que tenemos en la Asociación para homenajear a nuestros peques, nuestros bebé-estrellas. Yo no tengo ninguna fórmula mágica para borrar el dolor, para cambiar la historia, pero ofrezco mis oídos y ojos para hablar y leer lo que quieran decir. Les puedo recomendar lecturas, páginas webs, foros donde podrían encontrar respuestas y desahogarse. También les digo a los papás que están llorando a sus bebés, que no se culpen jamás ni sientan vergüenza o dolor por desear otro hijo. Nuestros corazones abarcan todo aquello que queramos meter dentro. En nuestras vidas caben todos los hijos que vengan. Nuestros niños no pensarán mal de nosotros por seguir viviendo y por llegar a ser `felices´ (yo siento que nunca alcanzaré la felicidad completa pero lucho por sentirme lo mejor posible dentro de mis circunstancias).

Dedicándome como lo hago a escribir, y siendo la comunicación mi medio de vida, después de escuchar a Lucy, no brota ninguna palabra coherente que pueda añadir. Lo siento.

Les anuncio que hoy estaré con un montón de mujeres activas y activistas, animando, y espero que haciendo que bailen sin parar en Tolosa.
Somos fuertes... Y unidas, luchamos mejor.

Lo dice Diana Aller

lunes, 21 de febrero de 2011

RITUAL LLAMA DINERO


Soy en extremo racional y descreída, lo que no quita para que me interesen las cosas del más allá, magia blanca, tarots e I chings...
El otro día visité la Santería la Milagrosa; y salvo por los precios y la futilidad de sus remedios, recomiendo su detenida visita. Imagino que a quien crea, le servirá y no sólo como alimento estético... Las estanterías del establecimiento están repletas de placebos con unos envases tan coloridos y exóticos como racionalmente ineficaces.
Para que no gasten en pócimas, desde aquí les voy a recomendar un ritual "llama-dinero", por si tienen fe o necesitan tenerla, en las fuerzas supraterrenales.

Se tiene que comprar un martes un vaso de cristal; y en una noche de luna llena, llenarlo hasta la mitad de monedas de diferente cuantía... En el caso de que se desee hacer viajes o trabajar en el extranjero, hay que añadir monedas internacionales.

Sobre las monedas, se echan tres cucharadas pequeñas de sal, y después hay que situar el vaso sobre un plato. Antes de acostarse, usted, mirando el conjuro tiene que visualizarse a sí mismo con dinero: su propia vida, pero con un nivel económico superior. Ha de recrearse en los detalles: Dónde está, qué horario tiene, qué ropa lleva puesta... Imagine su trabajo, la luz que hay en la estancia, su semblante tranquilo...
Coloque el plato en el exterior (vale un balcón, terraza o simple poyo de la ventana) y diga mirando a las monedas "Dinero, dinero, dinero".

Esa noche, duerma boca arriba, absténgase de practicar sexo y a la mañana siguiente retire el plato, pero deje una semana el vaso en el exterior. Pasados 7 días (el mismo día de la semana) lave las monedas y guárdelas en su monedero o donde tenga habitualmente el dinero, el "cash" propiamente dicho. Regale a alguien que aprecie de verdad el vaso y ruéguele que no lo tire.
Vaya gastando esas monedas hasta la siguiente luna llena, donde ya no le tendría que quedar ninguna.

Crean ustedes o no en estas cosas, les deseo que el dinero corra a ustedes y se les imante para toda la vida. Suerte.

Lo dice Diana Aller

jueves, 17 de febrero de 2011

LOS MÁS ABURRIDOS

España tiene fama (no entro a dilucidar si merecida o no) de juerguista. Se dice que la gente trasnocha, bebe, se echa la siesta y ríe... Sin embargo hay mucha gente de relevancia mediática contrastada, que en absoluto se ajusta al estereotipo. Imagínense una cena con este plantel:
Jorge Drexler: La academia de cine premió el pasado domingo al Uruguayo por su música. Pues muy bien.
Su novia Leonor Watling: Paradigma de actriz española actual: espesa, profunda... insustancial. Imagino las tardes en el hogar Drexler Watling (qué difícil de pronunciar): el tiempo se detiene, calmo, crudo, blando... Disfrutan del sienecio, y de vez en cuando... se miran ¡Qué yuyu!

Ismael Serrano: Ser cantautor supone en un altísimo porcentaje ser un triste. En el caso de Ismael, tiene pinta de cumplirse la estadísitica.

La infanta Cristina: Tiene una voz opaca, cavernosa, unos niños monísimos y arios de los que se ocupa el servicio. Y ella... ¿Qué hará, ahí en Washington todo el día metida?

Ana Duato: Tiene un poso triste en la mirada.

Fernando Alonso y Raquel del Rosario: Otra pareja de bostezo recurrente. Salvo que a ella le de por arremeter contra alguna portuguesa, la cosa no se suele animar con ellos.

Joaquín Prat Junior: ¿Qué hace en el programa de AR un hetero con aspecto de dromedario que no aporta absolutamente nada?

Fran Rivera: No sé sabe porqué, de él trasciende que es un playboy, e incluso "adicto al sexo" (?)... pero su estatura y la pereza que dan exparejas como Cecilia Gómez o la prima de Eugenia Mtinez de Irujo tiran para atrás.

Paloma Cuevas y su marido Enrique Ponce: Esta pareja no es sosa; es triste.

Inés Sastre: Cada vez me cae mejor; me encanta que viva tan libremente, que se haya torcido algo con respecto a la trayectoria que llevaba. Pero he de reconocer que no la elegiría como pareja para salir de juerga.

Ana García Lozano: La periodista es seria pero agradable, vivida e inteligente... Y seguro que buenísima profesora de lingüística, funcionaria del Ministerio de Ciencia y Tecnología o practicante de yoga.

José Blanco, ministro de Fomento: Soso, sin sal, y seguro que amigo de sus amigos.

Rafa Nadal: Por más que quieran ponerlo como ejemplo para la juventud; por más publicidad que haga... ¿Este chico no ha aprendido a tener un poco más de soltura en la vida? ¡Madre mía, qué imagen para los manacoríes!


Luis Alfonso de Borbón: He de reconcer que cayó en mis manos una entrevista a este hombre, del todo apasionante, pero por su estulticia. Valga el dato de que a sus hijos mellizos les ha llamado Luis y Alfonso. No da para mucho más.

Lo dice Diana Aller

lunes, 7 de febrero de 2011

RUTA POR MADRID 1: ME DA ASCO, PERO ME MOLA

Vivo en una ciudad maravillosa, despersonalizante, cosmopolita y capaz de engullir tiempo y transformarlo en deshecho a una velocidad de vértigo. En Madrid se tiene una calidad de vida pésima... pero es el precio de la felicidad. Para facilitar el camino a los que deseen disfrutarla, les voy a ofrecer unas rutas nada convencionales. La de hoy se titula "Me da asco, pero me mola" porque en efecto sus paradas tienen un sabor agridulce que recomendaría y no.

1ª PARADA: CIUDAD PEGASO
No comprendo a la gente que se va de vacaciones a países en vías de desarrollo; y creo que es porque la pobreza no me llama nada... Sin embargo últimamente estoy descubriendo el encanto de barrios y localidades periféricas, rayanas a la pobreza... Tal es el caso de este complejo residencial, creado en los años 50 para los trabajadores de la cercana factoría estatal de Enasa, en la que se creaban los famosos Pegaso. Como si fuera una little NY, las calles van numeradas del uno al once. El estilo arquitectónico, sobrio y funcional, es nacional sindicalista hasta el extremo. Y esa intención de "alojamiento barato para la pernocta de los trabajadores y sus apestosas y prólijas familias" en realidad se convirtió en un barrio lleno de encanto y valores de esforzados obreros, que ya no es el extrarradio, sino la zona de paso obligado para visitar el Centro Comercial Plenilunio en autobús (concretamente el 77), también muy recomendable.
Pasear por Ciudad Pegaso en primavera, rodeada de olores de comida de familias que se quieren, y ropa tendida aireándose entre problemas, tragedias y alegrías, es un placer pequeño, casero y costumbrista. Repudio la conciencia de clase de los humildes, anquilosada en preceptos marxistas, y sin embargo, me rechifla la dignidad de sus construcciones enladrilladas.

2ª PARADA: PARQUE DEL CAPRICHO
De adolescente me gustaban los atardeceres y los parques. Supongo que por el inherente regusto gótico y nihilista de los jardines y las tonalidades naturales. Continuando por la línea verde de metro, la 5, se accede a este cursi y almibarado parque, que recomiendo para: infidelidades, editoriales de moda boscosa, cortometrajes dieciochescos, tratamientos de tranxilium, lectura de biografías truculentas, yoga de la tercera edad, insomnio, y paseos postrupturas sentimentales. Eso sí, sólo abre los fines de semana. Hoy me admira cualquier cosa manofacturada mucho más que una puesta de sol o un paisaje de la naturaleza. Últimamente estoy desarrollando alergias que no tenía, y hacen que repela los parques, las plantas y el arbolado en general.

3ª PARADA: LA BARDEMCILLA
Continuando en la verdiclara línea 5 de metro de Madrid, podemos apearnos en la tolerante y abierta parada de Chueca y tomar un refrigerio en La Bardemcilla, local que me causa un desprecio imposible de evitar. Primero porque su epígrafe "Café Latino" me remonta a chuscos conceptos de grasa, Miami, plátanos, ropa apretada... Y segundo, porque tal y como indica su nombre está regentado por la saga Bardem, que lo que se dice entrañables o cercanos, no resultan. Aunque se lucran de Javier, (Los platos se llaman como sus películas y la cafetería está llenita de fotos del oscarizado actor) por allí es fácil ver a sus hermanos: Mónica, que a la mínima promociona su local, y Carlos, que parece una señora vasca... Un dato sin importancia: sepan ustedes que los Bardem, legalmente se apellidan Encinas.
Como no acostumbro a decir mentira, les reconozco que se come fenomenal y a un precio razonable. Lo dicho: me da asco y me mola.

4ª PARADA: CAFTERÍA ADC
Continuando en la zona centro de Madrid nos topamos con la ajetreada, castiza y dinámica calle Pez. Allí hay zapaterías especializadas en pantuflas para viejos, ocupaciones, puntos de encuentro de los modernos capitalinos, y un montón de bares. Uno de ellos, el ADC, sobrevive a remolque del verdadero epicentro de la Calle Pez: El bar El Palentino. Para los madrileños, quedar en el Palentino es un clásico, una necesidad a veces. Y cuando está a rebosar o cerrado, los parroquianos entran en el ADC, donde las tapas expuestas son ya conocidas por todos, de forma individual porque duran meses, y los clientes les cogen cariño, les ponen nombre... De hecho, supuran un vaho nada sano que se impregna en el cristal. Recomiendo un simple café antes de continuar esta peculiar ruta.

5ª PARADA: CENTRO COMERCIAL PLAZA NORTE:
De aberrante decoración neo-versallesca, se alza entre polígonos, en la zona noroeste de Madrid este abigarrado Centro Comercial de enroscamientos en columnas trajanas, olores a gofre y plástico, y transeuntes con botas estilo Luis II de Baviera. En efecto quienes pasean y compran en estas instalaciones, son insulsos y de desgraciada apariencia. Sin embargo, alguna de mis tiendas favoritas, se aloja en tan acaramelada fortaleza del consumo: Claire´s, Zara Home, L´Occitane, Party Fiesta, Hazel, Blanco o Burger King.
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Lo dice Diana Aller

martes, 1 de febrero de 2011

ELOGIO DE LA SOLEDAD

En el ático de mi casa, vive una mujer que se llama Carmen, muy expresiva y sonriente. Vive sola. También en el ático vive Lucía, compañera mía de colegio, que la vida me ha situado en frente en varias ocasiones. Es fotógrafa y también vive sola. En mi misma planta vive otra Carmen, Carmucha, octogenaria y una de mis mejores amigas. No vive sola del todo: le acompañan su perro Froilán y su gato Pascua. Carmucha es sociable, divertida y muy guapa. Nunca se ha casado, y debió ser un bicho raro en su época de máximo esplendor.
Carmen la del ático, escribió un libro llamado precisamente "Solas"que fue un best seller. (Le siguió otro titulado "Libres"). Tal vez ayudara apellidarse Alborch y ser exministra de cultura, cierto es...
El caso es que vivo rodeada de mujeres solas y felices. Mi propia casa estuvo habitada antes por las actrices María Esteve primero y Anna Allen después, de las que fui su orgullosa casera... Una y otra vivían solas... y creo que establemente felices también.
A pesar de recibir tan positivos impactos de las mujeres solas, yo misma cuando me separé y habité mi casa de mujeres solas me venía abajo a menudo.
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Recuerdo abrir una caja de paninis Dr Oetker (inciso: muy recomendables para las resacas) y llorar absurdamente desconsolada al ver que era un pack de dos. Me considero fuerte psicológicamente, pero esos ínfimos detalles resultaban especialmente hirientes en mis meses de duelo: el mundo está extrañamente concebido para vivir en pareja.He de decir que tardé cerca de un año en normalizar mi psique, viviendo, dejando pasar las horas y los días nada más. Por eso me molesta especialmente cuando alguien pregunta "¿Has rehecho ya tu vida?" Como si hacer una vida supusiera tener pareja y el no tenerla ser una mitad incompleta.
Al separarme también tuve que pasar por el sórdido pero necesario trance de la repartición de amigos. Y como había dedicado los últimos años a la crianza de mis hijos, tuve que empezar prácticamente de cero. ¿Y saben qué? Fue un proceso fascinante, que supuso tomar las riendas de mi vida de forma unitaria prácticamente por primera vez en mi vida.

El mundo está concebido para formar duos, como el Duo Dinámico, White Stripes, Pimpinela o Ellos; para tomar paninis con alguien; para formar conjuntos de dos unidades... aunque no sé a quién favorece esta extraña organización humana de a dos.
Quede claro que hoy estoy (muy muy muy) felizmente emparejada, pero funciono de forma unitaria, tal y como he aprendido en los últimos años...
Creo que la concepción de agrupación por pares no nos beneficia en absoluto. Hace unos días recibí este mail, remitido por "Clamoxil 600" (¿Qué tipo de persona se hace llamar así? me pregunto en voz alta...), en el que me pedía darle difusión a "su causa" (?):

Hola Diana,
No nos conocemos personalmente pero he pensado que te podría interesar "mi causa" y si es así, me podrías ayudar a difundir el mensaje. Gracias en cualquier caso.

ASUNTO: Los hombres que no amaban a las mujeres
Existe una forma de maltrato indirecto hacia la mujer llamada adulterio, engaño, cuernos, como lo quieras denominar....yo ahora mismo me encuentro en esa situación, después de muchos años de convivencia he descubierto que mi novio lleva una doble vida desde hace tiempo.
Esto me ha llevado a preguntarme qué puedo hacer, para mi ya es tarde, la relación está rota por la traición pero a lo mejor, para ti que me lees, aún hay tiempo. Lo que se me ha ocurrido es que estas cosas no pasarían si las mujeres hiciésemos frente común y, por una vez, no compitamos entre nosotras, nos ayudemos, y nos comprendamos, ¡empatía señoras!, lo que te propongo es lo siguiente; la próxima vez que te plantees la disyuntiva de si liarte o no con un tío con pareja, di siempre NO, no pienses en lo bueno que está el tío, el rollo que te está soltando sobre lo desgraciado que es, o el pedo que llevas tu que te está haciendo flaquear.....detrás de todo esto siempre hay otra mujer, ajena a lo que su pareja está haciendo, muchas veces pensando que tiene un matrimonio feliz, ponte en su lugar.
Piensa que si te lías con él, hoy eres "la otra", pero mañana puede que seas "la una", cornuda y apaleada porque ahora eres la novedad, la belleza, el calentón, pero cuando todo eso pase tú también serás rutina y te engañará. Los hombres no engañan una sola vez, ya sabes el dicho " el nosequé y el follar todo es empezar"
Si estás de acuerdo con esto que te cuento me gustaría que me ayudaras a difundir el mensaje y reenvíes este email a tus amigas, hermanas, a las mujeres a las que quieras, para hacerles pensar un poquito y la próxima vez le digan NO a mi marido, a tu novio, al novio de su amiga o al vecino del cuarto.
Gracias mujer
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Qué quieren que les diga... A mi me da mucha pena esta mujer, creo que la entiendo aunque en absoluto comparto su forma de verlo. Al margen de la ética que tenga "la otra", es su marido el que ha roto (y además engañando, lo que supone una traición) ese pacto de dos, el que fuere. Por otro lado no tengo claro si el amor verdadero es la fraternal amistad consecuencia del roce habitual, o el calentón apasionado de un momento, la verdad. Lo cierto es que esa forma de entender el mundo en pareja, conlleva sufrimiento, dependencia, aceptación de roles predeterminados y -tal y como lo entiende esta mujer- una guerra abierta hacia nuestras congéneres femeninas. Entiendo que yo, soy yo, decido por mi y asumo mis códigos éticos como míos. En mi caso particular, creo que el pragmatismo me impediría enrollarme con un hombre casado, aunque sinceramente, no sé qué haría llegada la situación; pero sí tengo muy claro que si tengo pareja y deseo tener otra, no simultanearía relaciones. En una ocasión lo hice (hacia mis 17-18 años) y lo pasé fatal: confundía los nombres de uno y otro en la intimidad y padecí un estress nada apropiado para mi edad y condición de estudiante.

Aunque mi madurez está aun por llegar, hoy tengo claro que si "estoy" con alguien es porque me compensa, me divierte, puedo aportar algo y me aporta... Pero he tenido que estar sola (De hecho solísima) para darme cuenta. Eso sí, tomé por costumbre comer los paninis Dr Oetker de dos en dos, que tal vez no sea muy salubre... Pero en este camino de soledad he encontrado a Pau Roca, a Rocío Olmo, a Javi Mancera, a Marina Hernández, a Bárbara Vázquez, a Manuel Astur, a Rosana Ashbaugh, a Julia Hldn, a Sergio Grulla, a Federico Tonizzo, a Jorge Ruano, a Eva Froilana, a Marta García López, a Rebeca principio de Re, a Silvia Mendez, a Gema Castell, a Laynez Coca... y a tantos otros, que sé que serán amigos para siempre y que me recuerdan que estar sola es lo mejor para tener compañía...

APÉNDICE: VENTAJAS DE LA SOLEDAD:

-Cuando les digo a mis hijos que hay que compartir me responden que no siempre mola compartir. Y la verdad, tienen razón.
-Sexualmente nade le conoce mejor que usted mismo: Esa fantasía abyecta y recurrente, esa parafernalia, ese anonimato y libertad de internet, esa salvajada inconfesable tan divertida...
-Si tiene un día exigente, usted se exige mucho, y responde. Si tiene un día vago, usted holgazanea y encima, se lo perdona. Ninguna pareja estará a esa altura.
-Soñar, desear y buscar el amor perfecto es precioso. Si lo tuviera, habría un anhelo y una ilusión menos en su vida.
-Cuando se tiene pareja, un porcentaje considerable de personas, desatienden su aspecto físico. Es muy común en mujeres casadas renunciar a su melena y comprar ropa funcional en Carrefour.
-Ligar es uno de los pilares del ocio nocturno. Como decía la gran Beatriz Concepción: "Yo el listón, me lo dejo en casa".
-La cara de recién levantado/a pertenece a la esfera de lo personal, tanto como defecar o sacarse un moco. Disfrutarlo en soledad no tiene precio.
-El gustito que da enrollarse con una persona desconocida sin tener que dar explicaciones a nadie, ni siquiera al "enrollado": si le echa de casa después de un polvo, usted tan contenta/o.
-Si no tiene pareja es usted un rebelde, un antisistema... pero jamás jamás un fracasado. No se deje engatusar.

Lo dice Diana Aller