miércoles, 31 de agosto de 2011

LA VIRGEN DE MELUN Y SU TETA

Agnes Sorel cambió el rumbo estético de la historia, y dio un vuelco a la iconografía del pecho femenino en el arte, dotándolo de un erotismo hasta entonces silenciado.



Verán, la muchacha, nacida hacia el mil cuatrocientos y pico, era de una hermosura tal que cuando se cruzó por delante de Carlos VII de Francia, éste, que le duplicaba la edad exclamó "Creo haber visto un angel"; expresión muy de la época que hoy bien pudiera traducirse como "¡Pibón!".

Poco importó que el monarca estuviera casado con María de Anjou y llegara a ver nacidos a 14 hijos con ella... Carlos VII con más de 40 años se prendó de la muchacha, que pasó a convertirse en Maitresse en Titre, lo que vendría a ser amante oficial, un título inaugurado como tal en aquel momento.

Agnes, además (para muchos a pesar) de su belleza, era inquieta e inteligente; hija de un noble venido a menos y una hija de comerciantes, aprendió a leer con 5 años, una proeza del todo inusual en aquellos tiempos de analfabetismo y barbarie.


Era virgen y del todo inocente cuando pasó a trabajar para la reina, que se mostró siempre a favor del encaprichamiento de su marido, que era físicamente poco agraciado y mentalmente algo deficitario.
Agnes Sorel recibió fortunas, castillos y lujos hasta ahora inalcanzables para las favoritas de los monarcas. Lucía los trajes más caros del reino y consiguió un séquito más numeroso que el de la propia reina.

Aunque dentro y fuera de la corte era amada y odiada por igual, la Dame de Beauté como se la conocería llenó de alegría y decisión la vida de Carlos VII, que era incapaz de emprender acciones militares por ejemplo, sin la "inspiración" de una buena amante.

Aunque Isabel de Baviera, madre del monarca, fue pionera en llevar vestidos escotados y con la parte superior de los pechos al aire, fue Agnes Sorel quien puso de moda estos atrevidos atuendos.

Y es que si bien en la Edad Media se exaltaban las virtudes de las mujeres de tetas exiguas y caderas anchas, antes de la edad moderna, comenzó a venerarse la belleza sensual del busto femenino. Fueron las propias mujeres las que descubrieron el poder que otorgaba un generoso escote a la hora de lidiar con varones. Por eso, los vestidos de Agnes eran celebrados y copiados por una parte y severamente criticados por otra.


Los moralistas y religiosos arremetieron duramente con esta moda pasajera que equiparaban el balcón del escote con "las puertas del infierno". (El cuerpo de la mujer, por incomprendido y deseado, ha sido siempre duramente castigado). Incluso se prohibía enseñar el comienzo de la caída de los pechos. Sin embargo las mujeres burlaban esta norma con telas transparentes que no hacían sino engrandecer el deseo de sus encantos.

El obispo Jean Jouven des Ursines acusó con dureza estas prácticas disolutas, propias de la "prostitución, lujuria y demás pecados". (Pierre Champion, La Dame de Beauté)

He tomado unas cervecitas y creo que me estoy alejando del artístico tema que nos ocupa. Vuelvo a él: La bella Agnes murió en un parto del que tampoco sobrevivió el bebé (tenía ya dos hijos del rey) joven, hermosa y forradísima. Se dijo que pudo morir envenenada...

Dejó su fortuna a los más desfavorecidos y un legado innovador y del todo revolucionario: Por primera vez se representaron las tetas como un mero estímulo sensual y no como las depositarias del alimento de los hijos, que, como bien saben, es su FUNCIÓN BÁSICA.

No sólo puso de moda mostrar parte de los pechos; dejó para la historia del arte un modelo del todo novedoso de proporción y belleza femenina.


El díptico de Melun, o la Virgen de Melun, era en su origen un cuadro doble cuyas mitades se separaron en la Revolución francesa.

Se expuso en los funerales de la propia Agnes Sorel, ya que representaba a la virgen y el niño Jesús. Sin embargo el cuadro se tildó de profano y blasfemo.

Para empezar tiene una luminosidad clara y reluciente alejada del claroscuro y tenebrismo propio de las escenas religiosas. Además el niño que debería amamantar maternalmente, ni siquiera mira a su madre ni a la fuente de alimento que tiene al lado. El bebé se distrae impasible, dejando todo el protagonismo al pecho furtivo, que es el verdadero centro del cuadro.

La piel de la modelo es suave clara y cerúlea, la frente ancha y despejada y los rasgos finos y juveniles; muy al gusto de la época. No en vano, Agnes era considerada la mujer más hermosa de Francia...


Jean Fouquet, el autor a quien se le encargó la pintura, representó a la joven con atributos reales: capa de armiño, piedras preciosas incrustadas y entronizada. A su alrededor serafines (rojos) y querubines (azules) resaltan los colores claros de su vestimenta, estos sí, propios de una Madonna.

En esta obra maestra de la pintura gótica se exalta la belleza femenina; una suerte de ideales extremadamente estilizados: el cabello rubio, el cuello largo, el talle estrecho y la cabeza que conforma un óvalo perfecto. Precisamente el volúmen de su cabeza y la del niño, dejan su pecho izquierdo (a la derecha del espectador) en un lugar privilegiado en el centro de esta trayectoria de volúmenes.

Se trata de una teta sorprendentemente esférica, pero carnalmente real (más si la comparamos con su antecesora principal, de la virgen lactante de Ambrogio Lorenzetti, una mera excusa alimentaria con más vértices que volumen).


Es, digo, una teta jugosa, joven que parece haber escapado obscenamente de la opresión del corsé, para saludar divertida, desafiando la pacatería religiosa, los preceptos de buen tono de la época y las obras de arte hasta entonces conocidas. Y que escapa incluso a su función primigenia: el bebé está distraído (parece un pequeño adulto fumado) lo que otorga una total libertad al espectador para su disfrute.

A nuestros ojos, muchas veces hartos de sobreexposición carnal, un pecho redondeado y blanquecino no supone exaltación alguna. Pero imaginen ustedes antes del año 1500 representar a la virgen María ofreciendo una sexualidad desbordante a los desconocidos espectadores... Blasfemia, pecado y paganismo atroz. Lo cierto es que esta mitad del díptico (la otra no tiene tanto interés) tiene algo de magnético e incluso esotérico: a mi me parecen muy raros los pliegues sobre los que se sienta el niño; la extraña forma de cogerlo, con la mano presionándole precisamente la infantil tetilla, los luciferinos angelitos rojiazules y la mirada de la chica que apunta precisamente a su pecho.


Éste es uno de los antecedentes de Playboy o Interviú; y el asentamiento de una nueva iconografía femenina basada en la sensualidad erótica; ése dificil atractivo que no siempre se comprende. La mujer sigue siendo un misterio y sus representaciones suelen ser maravillosas y consideradas ofensivas.


Lo dice Diana Aller

4 comentarios :

C. Maltés dijo...

Me resulta extraña esta barbi medieval con ese presunto niñito que guarda equilibrio en su regazo y al que solo le falta en sus manitas un purito y una copa de Magno…creo que prefiero la iconografía del Renacimiento.

En cuanto a tú afirmación de que la mujer sigue siendo un misterio no puedo estar más de acuerdo contigo, Diana… incluso he conocido a alguna que más bien parecía un maravilloso fenómeno paranormal.

Anónimo dijo...

La posición del niño es una herencia de la pintura románica en la que la Virgen hace de trono del Jesús y en los que normalmente ambos no interactuan sino que miran al frente como embobados. Con la pintura gótica la posición de ambos va cambiando. El niño pasa a un lado y parece que ambos personajes tienen consciencia del otro pero la Virgen sigue haciendo de trono. Desde luego que los querubines dan cangelo. Me ha gustado mucho tu comentario aunque me gustó más el de "Las Hilanderas". Un abrazo.

Rose à Croquer dijo...

No conocía esta historia y me ha encantado.
Me parece una imagen muy interesante, es una mezcla diabólico-celestial que tiene un extraño magnetismo.
De acuerdo en que los querubines dan bastante yuyu...al igual que el niño, parece un chulo mafioso con enanismo.
Pero el cuadro me parece una delicia. Debió pegar fuerte y eso siempre me ha gustado en la historia del arte, me ha dao "morbillo".
Tienes un pedazo de blog, no me canso de leerlo. Enhorabuena.

¡Un abrazo! :)

OOXX

http://roseacroquer.blogspot.com/

Krystal dijo...

la pintura es muy descarada para su epoca ya me imagino la gente con los ojos abiertos pero por lo dentro con sus pensamientos lujuriosos! y aun ahora da morbo, incluso a mi siendo hetero, quisiera tocarle la teta... estara tan suave?