domingo, 3 de julio de 2011

GREENWICH VILLAGE HETERODOXY CLUB

Últimamente leo/veo en medios de comunicación consejos para tener una vida sexual placentera cuando hace tiempo que se ha extinguido la pasión. El otro día, una mujer promocionaba en tv un libro que había escrito "dirigido a hombres y mujeres, pero más cercano a ellas" con truquillos para animar la intimidad marital. Decía que había que pactar, porque es normal que las apetencias de una y otro no sean las mismas; y proponía utilizar "sitios nuevos": la mesa de la cocina, y lugares igualmente incómodos para el coito. También aseguraba que jugar a ser desconocidos podría resultar muy estimulante. Según escuchaba, me iba pareciendo todo perverso y extrañamente sórdido... ¿Pactar? ¿Mesa de la cocina? ¿Fingir que no se conoce al otro? Amigas, lectores... ¿Creen que así se recupera la pasión? ¿Le parece bien llegar a ese punto en la vida?







No me refiero a una pareja que disfrute con el SM o que haya encontrado su camino en el sexo oral. Hablo de quienes llevan años de misionero una vez por semana...
Personalmente, prefiero tener una vida sexual digna, aunque sea sólo conmigo misma que tener que andar con abyectas tretas de supervivencia pasional de pareja...

La vida (la sexual y la biológica) de las mujeres está llena de parches. Vivimos en un mundo donde todo tiene solución. Aunque generalmente ésta produce nuevos problemas; y lo habitual es entrar en una espiral de frustración. Nos vemos apáticas, o gordas, o blandas, o cansadas, o solas, o incomprendidas... Y siempre hay una solución. Siempre: Una crema anticelulítica, un médico, un ansiolítico, un hombre que intentamos adecuar vanamente a nuestro ideal...

Por suerte hay muchos referentes maravillosos de mujeres rebeldes, a contracorriente, que han ido delimitando un camino lógico, hermoso y coherente. Están silenciadas (claro, las mujeres que piensan, y sobre todo que actúan, son peligrosas) y a veces no es fácil encontrar la senda que nos han venido marcando...

Últimamente, ando como loca buscando información sobre el Greenwich Village Heterodoxy Club; y el que no haya demasiado sobre este increíble grupo de mujeres, hace que aumente mi curiosidad e interés. Les cuento un poco de qué iba la cosa: En Nueva York, desde 1912 y hasta 1920 un grupo de mujeres (autodenominadas Tribu Heterodita) se reunen en una cafetería a comer. Un grupo de amigas, que, hablando, confiando sus historias, sus miedos y sus deseos, van tejiendo una red politico-filosófica, una tribu, un club. Tenían una lider, Marie Jenney Howe, y para la pertenencia no era necesario ningún deber ni obligación. Cada miembra pagaba dos dólares al año y allí se dedicaban a hablar y a escuchar. Así, todas aprendieron el noble arte de la oratoria y discusión y fueron desprendiéndose de prejuicios, embebiéndose de teorías neomalthusianas y lanzándose a una total libertad sexual. Venían de todo Estados Unidos, y atraídas por aquel insólito empoderamiento femenino, se quedaban en el Heterodoxy. Según contaba Florence Guy Woolston en su estudio The Family, en la tribu de las heteroditas había tres grupos: las MONOTONISTAS (con pareja estable, generalmente por culpa de condicionamientos culturales y la presión social); las VARIETISTAS (con sucesión de emparejamientos que duran mientras resulten satisfactorios, pero sin que medie ceremonia alguna jamás) y las RESISTENTES (reticentes a cualquier tipo de emparejamiento). Claro, que de estas últimas apenas quedó ninguna, porque terminaban sucumbiendo a los encantos del sexo. En el heterodoxy había bastantes parejas lesbianas, que por supuesto vivían sin ocultamiento alguno su relación... Tengamos en cuenta que eran los comienzos del siglo XX, y que por muy bohemio que fuera el Greenwich Village, donde vivían la mayoría de ellas, hablar de liberación sexual, control de natalidad y toma de decisiones políticas, resultaba ciertamente raruno. Los títulos de las charlas de Marie Jenney dan cuenta del calado de las reuniones de aquellas mujeres: "Lo que el feminismo significa para mi" o "Introducción a la raza humana" donde trataba temas como "el derecho al trabajo", "el derecho de la madre a tener una profesión", "el derecho a organizarse", "el derecho a no hacer caso de la moda" (¿No les parece sublime?) o "el derecho a especializarse en las industrias del hogar". Luchaban, claro, por el derecho al voto, pero también por la independencia económica y por una creativa y ociosa libertad sexual. Pero sobre todo, por un nuevo rumbo femenino.No sé ustedes, avezadas muchachas... pero yo, antes que destrozarme la espalda en una sórdida mesa de cocina, o hacer un cuadriculado horario de coitos y cunilingus, prefiero buscar mi rumbo y luchar por las causas que me merecen la pena; reunirme con amigas; hablar, beber, reir, comer, extraer el jugo a la vida, vivir con auténtica pasión y crear un mundo divertido.


Lo dice Diana Aller

6 comentarios :

Violeta Alcocer dijo...

Como una imporante parte de mi vida cultural ultimamente se centra en el cine infantil, no puedo dejar de comparar esto con la madre de los niños de la peli Mary Poppins, que militaba en un partido pro-derechos femeninos.
Aquí el video, que no tiene desperdicio:
http://www.youtube.com/watch?v=QUhwA-C-ACg

Mua.

Víctor dijo...

Sobre lo que comentas en la primera parte del post creo que Sexo en Nueva York hizo y está haciendo muchísimo daño.

anónimo dijo...

Sería alguién tan amable de decirme que practica sexual es esa del SM

anónimo dijo...

Sería alguién tan amable de decirme que práctica sexual es esa del SM.

C. Maltés dijo...

Si,llegado a ese punto, no parece necesario buscar lugares incómodos…es suficiente con decir adiós.

La petite Coco dijo...

ea! que cada cual encuentre la mejor manera para sí. Conozco muchas mujeres que han ido a contracorriente en el plano sexual y amoroso a lo largo de la historia y éste grupo no lo conocía. Muchas gracias por descubrírnoslo! espero que si te enteras de algo más, nos lo cuentes ;)