viernes, 25 de febrero de 2011

HOY CUMPLIRÍA 6 AÑOS

Me llamo Luz Marina Lo Cascio García, tengo 37 años. Nací en el Reino Unido y llevo unos 20 años en España (Tenerife). Soy traductora-intérprete.

Así se presenta Lucy. Pensaba publicar una entrevista, pero me he dado cuenta de que no estoy a la altura. Apenas la conozco y a la vez me siento enfermizamente afín a ella. Admiro su tesón, su fuerza y su sonrisa. Me gustaría que quienes lean esto, entiendan el horror y el cariño que siento; porque CUALQUIERA podría ser Lucy; y sin embargo Lucy no es cualquiera: desprende una energía colorista y luminosa, que hace honor a su nombre. He decidido minimizar mis preguntas, porque creo que pueden llegar a estorbar. Lucy, hoy 25 de febrero estarás pasándolo muy mal, pero recuerda que toda esa luz que nos das a todas, hoy te la vamos a estar proyectando a ti. Hoy y siempre.

Tuve una infancia muy feliz, con mis padres y hermanos, con la familia y amistades más cercanas. Crecí en un ambiente muy bueno. La familia era lo más importante y también las amistades. Mis padres trabajaban muy duro, recibí una educación estricta pero respetuosa, que agradezco enormemente. Jugaba tanto con muñecas como con juegos más varoniles. Disfrutaba especialmente de deportes al aire libre. Desde muy pequeña pensaba en ser madre, me imaginaba con muchos hijos y dedicándome a ellos las 24 horas del día. Siempre creí que sería madre desde muy joven pero al final mi primer hijo, Santo, nació poco antes de cumplir los 31. En cuanto a mis creencias, no sabría explicar mi situación actual. Fui criada en la fe cristiana: estoy bautizada, he recibido la comunión, confirmación y me casé por el rito católico; pero no acudo a misas con frecuencia y en algunos momentos la fe me abandona.


Conocí a mi marido el primer día de instituto. Yo llevaba unos tres meses en Tenerife, hablaba un poquito de español. Al entrar en la clase, él giró la cabeza para mirarme y para mí fue un flechazo. No fuimos novios hasta unos dos o tres años después pero fuimos muy buenos amigos desde el primer día.


Llevábamos unos dos o tres años casados. Los dos estábamos trabajando y todo iba bien. La hermana de un amigo tuvo un bebé en diciembre. En enero empecé a tomar el ácido fólico y a cuidarme un poco más. En mayo, nos dimos cuenta de que no había nada para justificar más esperas, los dos deseábamos desde hace tiempo ser padres. ¡Me quedé a la primera! No hay sensación más hermosa que saber que dentro de ti crece la flor del amor, que dentro de unos 9 meses conocerás a esa personita que se ha creado desde parte de tu pareja y de ti misma. Es mágico. Te sientes especial y afortunada.


Lo catalogaron como embarazo de alto riesgo con lo que acudía al Hospital Universitario de Canarias (HUC) mínimo una vez al mes; había ocasiones en que iba hasta tres y cuatro veces si coincidía con analíticas o ecografías importantes. Estaba siendo supuestamente `controlada´ por el servicio de Ginecología y Obstetricia, Endocrinología (por diabetes gestacional), Nefrología (por mi hipertensión) e incluso en un momento dado por Medicina Interna (por una analítica cuyos resultados luego parecen haber sido falsos positivos). Yo acataba TODO lo que me decían, fui disciplinada con la dieta que me indicaron, al principio llegué a perder hasta unos kilos y luego no subía apenas de peso cada mes. La ginecóloga me decía que cuando mi hijo naciera, se enorgullecería de su madre por los esfuerzos que estaba haciendo. Yo no tenía razón para pensar que no estaban velando por mi salud y la de mi bebé, no creía que hiciera falta informarme de las ventajas y desventajas de la dieta, no sabía que yo tenía derecho a saber si había alternativas y mucho menos imaginaba que yo era la que debía tomar la decisión. En ningún momento me hablaban como si yo pudiera decidir y nunca escuché mencionar alternativas.


Desgraciadamente, esto es lo habitual: Es el sistema el que elige por nosotras... La verdad es que no tenía ni idea de lo que era un parto. Había escuchado muchas historias terroríficas que lo único que hacen es contribuir al miedo y a no querer saber mucho más; no tenía amigas cercanas que hubiesen sido madres excepto una que me recomendó un libro: "Que se puede esperar cuando se está esperando". Yo también lo leí en mi primer embarazo, pero reiteraba una y otra vez que la coca-cola era poco menos que veneno para el bebé, y no pude terminarlo... Yo lo compré y me lo leí con mucho interés. Explicaba bastante bien el desarrollo del bebé a través de los meses pero (ahora lo sé) la parte del parto no se ajustaba a la realidad de los hospitales españoles con lo que acudí a mi parto bastante mal informada. En las clases de preparación al parto tampoco se trataba con claridad el desarrollo del parto ni se explicaba la fisiología del proceso sino que recibí las `instrucciones´ de `portarme bien´, de `hacer todo lo que me digan´ y se nos dijo poco menos que cuanto más calladitas, sumisas, etc., mejor nos iría.

El nombre (Santo) lo decidimos en cuanto supimos que esperábamos un varón. Le dije a mi marido que me hacía muchísima ilusión que nuestro hijo se llamase como mi padre, a quien adoro, y él accedió. Yo le dije que él podía elegir los padrinos.

-Qué razones te dieron para inducir el parto? En realidad no me dieron razones y yo tampoco pensé que podía preguntar. Nunca me cuestioné sus órdenes y nunca dudé de la necesidad de lo que me mandaban a hacer.

Un lunes 21 de febrero me dicen que va todo bien y me iban a dar cita para el próximo registro dentro de una semana. Yo cometo el error de comentar que salgo de cuentas el miércoles, así que si me pongo de parto acudiré al otro hospital que es donde va la mayoría de las mujeres a parir (le llaman La Residencia, es el Hospital Universitario de Nuestra Señora de la Candelaria). Entonces la ginecóloga me dice que pase por paritorio, allí me dan un papel y me dicen que me lo lleve a casa y lo traiga firmado el miércoles que ése día nace el bebé. Me voy a casa, leo el documento, entiendo lo que dice pero no soy consciente de las consecuencias de una inducción. Me levanto el miércoles 23 de febrero muy nerviosa, tengo las cositas de Santo preparadas, me despido de la habitación de Santo, me saco una foto de recuerdo para enseñarle el momento en que me marchaba para recibirlo a él y me voy al hospital muy temprano. Hacía bastante frío porque aquí en febrero suele llover bastante e incluso es un mes en que cae nieve en el Teide. No recuerdo mucho más.




En el hospital me hacen todo tipo de pruebas, personas que nunca he visto antes y que ni sé qué cargo ocupan. Paso muchas horas sin recibir información, sin tener a mi marido conmigo pues los acompañantes esperaban fuera. Me empiezan la inducción y me paso muchísimo tiempo a solas, con las contracciones y molestias y no se parece nada a un parto emocionante. Así me paso todo el día del miércoles con visitas muy cortas de mi marido que no se aleja de la sala de espera.

No recibí muestras cariñosas ese primer día. En el segundo día, dentro de paritorio una de las matronas sí me hacía compañía mientras estaba ya tumbada con la epidural puesta, la monitorización electrónica fetal y me daba conversación.

-¿Se te informaba de lo que iba ocurriendo? Muy poco. Actuaban como si eso fuese normal, que un parto durase tanto y no me daban a entender que hubiese otra cosa.

Durante todo el parto yo me daba ánimos a mí misma diciéndome que todo valdría la pena una vez lo tuviese en brazos, que esto había que sufrirlo para luego disfrutar de mi bebé. Ahora sé que para ser madre no es necesario sufrir, es más, es contraproducente que una mamá sufra física y psicológicamente para tener a su bebé, no es bueno.

Cuando la ginecóloga saca a mi hijo con los fórceps, lo deja sobre mi pubis y yo extiendo una mano para acariciarle. En ese momento la matrona de turno me da una cachetada en la mano y dice “no lo toques”. No le perdonaré en la vida que me niegue tocar a mi hijo. No hubo ningún gesto que ayudase exceptuando a la anestesista que se colocó por detrás a la altura de mi cabeza dándome ánimos mientras nacía mi niño.

Mi ilusión se evaporó cuando nació moribundo mi hijo, no tenía ni fuerzas para llorar, ni siquiera un gemido. Nació encogido, cubierto de un meconio verdoso marrón y sin apenas pulso.

Yo siento que mi hijo sufrió muchísimo durante su nacimiento y se quedó sin fuerzas una vez nacido. Me duele mucho pensar que ese sufrimiento fue innecesario y además causado por la oxitocina sintética, la epidural y todo lo demás que me hicieron sin justificación, pues no había prisa. Podíamos haber esperado unos días más a que me pusiera de parto sin inducción.

Mi marido acataba las `normas´, nunca se quejó de tener que estar afuera, siempre aceptó que los profesionales estaban haciendo su trabajo y que no había lugar para los errores, despistes, etc. Él estaba agotado de tanta espera pero ante mí ponía buena cara. Cuando suben a nuestro hijo de paritorio a la UCIN, él le sigue e intenta obtener información pero sin éxito. Vuelve a hacerme compañía y me oculta sus miedos, sus convicciones de que algo no va bien.

Después de que pasase todo y después de informarme del proceso del parto sé que hubo muchos momentos malos para mi bebé pero quizás el más decisivo sería cuando tuve fiebre el día 24 de febrero y además su ritmo cardíaco se alteró. Para nosotros eso era una señal de que las cosas no iban bien y en ese momento hubiera correspondido actuar de otra manera. En cambio me dejaron y el viernes 25 tuve fiebre de nuevo en la madrugada y el ritmo cardíaco de mi hijo no se mantenía estable.

Estoy en la habitación de planta, ya nos han dicho que nuestro hijo tiene problemas para respirar solo y están usando un medicamento muy fuerte. Me llaman por teléfono para que acuda a la UCIN. Cuando llegamos, el médico le dice algo a mi marido pero yo estoy en una silla de ruedas y no le oigo. Solo me doy cuenta cuando entramos y pregunto a una enfermera una cosa. Ella no se ve capaz de decírmelo y llama al mismo médico que me dice claramente “¿no sabes lo que significa muerto?”

Creía volverme loca, empecé a gritar, a llorar, me dolía el corazón, me doblaba en la silla de ruedas, incapaz de ponerme en pie. Pido cogerle en brazos y una enfermera coloca un biombo alrededor de nosotros en un acto de ofrecernos algo de intimidad. Ojalá alguien en ese momento nos hubiera ofrecido una habitación para estar a solas, para besar y acurrucar a nuestro hijo sin prisas, para enseñar a la familia que estaba fuera lo bello que era, incluso sacarle fotos para tener de recuerdo, sus huellas … eso aliviaría el dolor que aún sentimos al ver que no podemos ni enseñar a su hermano menor cómo era él, a quien se parecía, etc.

El servicio de neonatología habrá hecho lo posible para mantenerlo con vida pero mi hijo falleció oficialmente unas horas después de nacer.Aún estamos pendientes de la resolución del Servicio Canario de Salud por la demanda de responsabilidad patrimonial interpuesta, pero según la documentación disponible y según nuestros testimonios todo indica una mala praxis durante el parto. Nuestro hijo nació con sufrimiento fetal por falta de oxígeno durante el parto (anoxia intra-parto) y una bacteria había afectado a todos sus órganos. Por eso no pudo luchar para quedarse y falleció.


El parto fueron tres días, entré un miércoles a paritorio y subí a planta un viernes, el sábado me estaban dando el alta porque no sabían cómo atenderme, no querían que estuviésemos allí porque nuestra familia y allegados estarían en el hospital dando muestras de dolor e incluso de rabia y los demás usuarios serían testigos de lo que estaba pasando. No hay otra explicación para darle el alta a una mujer que había parido en las últimas 24 horas con una gran episiotomía y con el dolor de haber perdido a su hijo.

Lo que más me dolió y sigue doliendo es el hecho de que no nos dejasen estar con nuestro hijo desde el momento en que sube a planta y se encuentra tan mal. Nos informan de que no hay esperanzas y él aún estaba vivo en la UCIN, en ese momento tenían que habernos permitido estar juntos, que nuestro hijo pudiera recibir nuestro amor y que nosotros pudiéramos amarle.


-¿Te recomendaron terapia o algún tipo de ayuda especializada?; ¿Alguien del personal te abrazó? ¿Dirías que estuviste en shock? No recibimos terapia ni recomendaciones. Nadie se nos acercó. Estuve en planta el resto del viernes hasta la mañana del día siguiente, sábado 26. Es difícil de explicar, pero en mi cabeza se mezclaban mil pensamientos todos relacionados con mi bebé y con mi parto pero era incapaz de expresarlos. Permanecí prácticamente muda, en shock, todo el viernes.
Era consciente de que estaba mi padre y mi familia política, pero me sentía sola. Y, quizás, si me hubiesen preguntado, hubiera dicho que quería estar sola aunque en realidad me hubiera venido bien un abrazo, un hombro en el que llorar y tener a alguien con quien descargar mi dolor y rabia.



La llegada a casa fue dura, dolorosa, inaguantable. Sentía que se acababa el mundo, no podía hablar ni para expresar qué pasaba por mi cabeza y solo quería morirme.


-Caíste en una depresión... no sé si se puede calificar de depresión o si es lo que denomina síndrome de estrés postraumático, pero estaba deprimida al 100%. No salía de casa, no quería que nadie me viera, no levantaba la cabeza, escondía mi rostro con mi pelo, no me quitaba las gafas de sol ni en el interior, no tenía interés en nada.

Yo me encontraba con el cuerpo de una mujer que había parido con todas las molestias del posparto y sin bebé. Mi cuerpo estaba experimentando el puerperio, incluso mis pechos podían alimentar pero mi bebé no vivía.


Cuando me marché del hospital me dieron unas prescripciones pero opté por no tomar nada. La psicóloga del servicio canario de salud también me recetó y le dije que no quería medicarme. HOY MI HIJO CUMPLIRÍA 6 AÑOS. Yo aún tengo las secuelas físicas del parto: la episiotomía se realizó mal, no hubo suficiente sutura lo que causó un desgarro importante. Podría haberme operado pero he optado por esperar debido a las desventajas y pocas garantías.

-¿Cómo se produce tu proceso de sanación? No sabría decir cuándo ocurrió y a veces hasta dudo que se haya producido. Empiezo a buscar respuestas, empiezo a aprender y entender en qué consiste un parto y descubro todo lo que se hizo mal. Allí es donde empiezo a perdonarme la muerte de mi hijo, me doy cuenta de que no dependía de mí y recupero algo de fuerza mental.

Me dedico a leer información científica y médica sobre partos. Leo los relatos de otras mujeres que han logrado parir sin traumas, sin que sus bebés sufran, sin someterse a inducciones ni cesáreas. En cuanto subí a planta después del parto desapareció el respeto y consideración que yo hubiera tenido hacia la profesión médica. Me cuesta mucho mirar un profesional médico y creerme que actúan en beneficio del usuario. Compruebo cada vez más que no se respetan los derechos del paciente tal como vienen recogidos en varias leyes o directrices. En cuanto a mí, me siento fuerte y capaz de mucho. He descubierto que mi cuerpo funciona perfectamente para parir sin ayuda externa. He sentido todas las emociones descritas en los diccionarios: dolor, desesperación, odio, impotencia, pena, consuelo, rabia, histeria, desilusión, esperanza, …

-¿Afectó a tu relación de pareja' ¿Te cambió el carácter? Sí, afecta a la relación. Es imposible que no sea así cuando además los dos estamos sufriendo lo mismo: la pérdida de nuestro hijo. Nos ayudó a seguir comunicándonos lo que sentíamos, a ser sinceros el uno con el otro. Aprendimos a vivir juntos en esta nueva situación, a tener paciencia el uno con el otro, a ser comprensivos ante nuestros actos. Mi carácter cambió muchísimo, a peor en un principio y ahora creo que soy mejor persona.

Alguien me habla de un comadrón que será sincero y me dará respuestas. Acudo a él y le enseño los documentos que tengo del hospital y le cuento lo mejor que puedo cómo viví el parto. Es la primera vez que un profesional sanitario me habla claro y sincero. Yo saco de esa conversación que ese parto pudo haber sido distinto y mi hijo podría estar vivo.


No llegué a vencer mis miedos, simplemente aprendí a aceptar que existirían, que era completamente normal en mis circunstancias tener miedo, aprensión ante lo que iría sucediendo. Me apoyé en mi marido, en mis amistades y, sobretodo, en las personas que formaban la Asociación El Parto Es Nuestro. Mi mayor apoyo era toda la información que tenía y mi experiencia personal.
A los nueve meses de fallecer nuestro hijo, coincidiendo con el día de Todos los Santos, decidimos que había que mirar hacia delante y lanzarse. Así que mi segundo embarazo fue buscado y más consciente que la primera vez puesto que ya sabía qué esperar del embarazo y sabía qué no quería para mi parto. No disfrutamos del embarazo por más que lo intentábamos. Si hubiera pasado más tiempo quizás hubiera sido mejor pero también estábamos deseando ser papás `de verdad´.

Mis miedos eran que pasase algo de nuevo en el parto, algo que no debiera pasar, que me hiciesen algo que perjudicase a mi bebé. Me pasé los nueve meses del embarazo cuidándome como siempre, informándome mucho sobre las alternativas a cada práctica obstétrica, a cada prueba. En este embarazo ejercí mis derechos, tomando las decisiones yo misma y no dejando todo en manos de los `profesionales´.


El último tramo fue duro porque se acercaba el momento decisivo pero en realidad lo estaba deseando tanto que disfruté más del final, ya sentía seguridad de que todo estaba bien pues el embarazo fue muy bueno, menos que el de Santo, pero bien.


Me pongo de parto por la noche. Voy a decirle a mi marido que me siento rara y rompo aguas de pie en el dormitorio. Llamamos a Jesús porque hemos decidido que él me acompañará durante la dilatación para llegar al hospital (no iré al mismo que con Santo). Me paso todo el día sin contracciones hasta mediodía cuando empiezan pero todo va bien, el dolor es aguantable. Estoy de 5 cms y allí Jesús me permite decidir entre parto hospitalario (tengo muchas probabilidades de que no me permitan parir y me quieran someter a una cesárea porque cuando presenté mi plan de parto se reunieron conmigo y me dijeron clarito que practican la medicina defensiva) y parto domiciliario. No dudo ni un instante: nos quedamos en casa. Sigo dilatando, me meto en la bañera y a la hora ya estamos listos. Mi cuerpo está dando todas las señales de un expulsivo inmediato. Me apetece estar de pie. Mi hijo nace en el baño de un solo empujón involuntario. Jesús está acostado en el suelo para recibirle! Me lo da inmediatamente y no me lo puedo creer. Me parece mentira lo fácil y rápido que ha sido. Lo abrazo, le hablo. (Me cuenta después que lo hago en inglés, mi lengua nativa). Sobre la marcha me ayudan a sentarme sobre la silla de partos que estaba en el pasillo. Sale la placenta casi enseguida sin problemas. Jesús me revisa y todo está perfecto. Me acuestan en la cama con mi peque que ya busca su alimento y consuelo y, así me quedo embriagada de amor y felicidad. Después de algunas horas ya han llegado sus abuelos maternos y paternos para verle. Esa noche Jesús le mide, le pesa, le revisa delante de nosotros y es un momento especial, un bebé rodeado de sus seres queridos tratado con amor y delicadeza (dudo mucho que hubiera sido tan emocionante en una fría sala de hospital). El parto duró unas 5 horas en total desde el comienzo de las contracciones, 16 horas desde la rotura de bolsa.

No lloré porque creo que en ese momento sentía euforia, felicidad, una alegría inmensa de ver a mi bebé, el que llevaba nueve meses cuidando y amando incluso antes de que naciera.

Humberto me enseña todos los días cómo ser la mejor madre para él. Con él aprendo siempre algo nuevo. Siempre he mencionado a Santo en momentos concretos e he intentando explicarle quién es Santo, pero Humberto es aún pequeño y es comprensible que le cueste entender qué es lo que le estoy diciendo.

Santo me demostró mis límites y mis capacidades.
Santo tuvo que existir para que su hermano naciese dignamente. Sé que no puedo cambiar el pasado y sabiendo que no puedo devolverle la vida a mi primer niño, prefiero pensar que murió para abrirnos los ojos y hacernos mejores padres.

Las primeras semanas, meses y años han sido un cuento de hadas. Estábamos radiantes, felices, viviendo un auténtico sueño.
Creo que recuperé la fuerza mental desde que fui consciente de que no tenía la culpa de lo que pasó, de que no estaba en mis manos cambiar el destino. Las fuerzas físicas llegaron con el nacimiento de Humberto. Creo que hemos afrontado lo que pasó como mejor podíamos dadas las circunstancias. No tuvimos ayuda psicológica en el momento adecuado, ni tampoco nuestro entorno sabía qué hacer o decir.


Desde el primer momento creímos que algo pudo haberse hecho para salvar a nuestro bebé, que durante el parto se pudo haber hecho algo diferente a lo que se hizo. Cuando vemos, además, que se nos oculta información médica de mi historial y recibimos el resultado preliminar de la autopsia ponemos nuestro caso en manos de un abogado.


Hemos realizado todos los trámites de la vía administrativa y llevamos más de un año esperando la resolución del Consejo Consultivo del Servicio Canario de Salud.


-Has aparecido en varios medios denunciando lo que ocurrió ¿Qué reacciones has encontrado? Mi entorno me ha apoyado al máximo porque saben lo mucho que me cuesta hablar de la muerte de mi bebé. Han aparecido casos similares a raíz de mis apariciones televisivas y me da mucha pena a la vez que eso demuestra que hay muchos casos que permanecen en el olvido por falta de apoyo y ayuda.

EPEN (El Parto Es Nuestro) ha supuesto mi vuelta al mundo, sin el foro abierto no hubiera recuperado la confianza en mí misma, no hubiera aprendido todo lo que sé sobre el cuerpo de la mujer durante el embarazo, parto y posparto. Sin EPEN seguramente hubiera ocurrido alguna desgracia en un momento de desesperación. En EPEN encontré personas dispuestas a escucharme sin juzgarme, información valiosa, esperanza. El problema de la atención al parto radica en que se ha convertido en un tema tabú que tan solo se trata cuando te encuentras embarazada y `condenada´ ya al parto. Los testimonios a tu alrededor son de miedo y ninguna mujer parece estar informada sino de oídas. Hemos llegado al punto en que un embarazo es poco menos que una enfermedad, una patología andante, y así solo es de esperar que a los partos se les considere poco menos que operaciones mayores. Las matronas han dejado de asistir a los partos sin riesgos a convertirse en ayudantes del ginecólogo que tiene mucha prisa y no tiene intención de dejar que un parto siga sus tiempos naturales así que enchufa oxitocina y pone epidurales, hace cortes tremendos en el periné y ninguna mujer se queja porque no es consciente física ni psíquicamente del daño que causa a su bebé durante el parto y tampoco siente nada de lo que le están haciendo … así que todos felices hasta después. Los problemas vienen luego cuando nos damos cuenta de lo que hemos perdido, pero las consecuencias solamente las pagan la madre y el bebé.

Afortunadamente el porcentaje de casos similares es bajo pero todos los años ocurren y en la gran mayoría de los casos hay indicios de que pudiera haberse evitado, que creo que es lo que más duele a un padre, el saber que las cosas podían ser distintas. En los últimos seis años he mantenido contacto con las mamás de que llegan a los foros que frecuento buscando ayuda ante la muerte de un hijo. El principal problema de las muertes durante el parto son por realizar intervenciones innecesarias con el desconocimiento de los padres. No conocemos en qué consisten las intervenciones, no se ofrece información imparcial sobre los beneficios y peligros, tampoco se ofrecen las alternativas, … en los partos suele anteponerse las necesidades y gustos de los asistentes cuando los verdaderos protagonistas y beneficiarios son la mamá y el bebé.

A mis dos hijos les agradezco haberme elegido porque me siento afortunada por todo lo que Santo me ha dado y por lo que Humberto me da.

-¿Quieres decir algo más? Si algún papá o mamá lee esto y está pasando por lo mismo que sepan que no están solos, que todos sus sentimientos y pensamientos son válidos. Pueden escribirme a siempreenelcorazon@elpartoesnuestro.es que es la dirección de una sección que tenemos en la Asociación para homenajear a nuestros peques, nuestros bebé-estrellas. Yo no tengo ninguna fórmula mágica para borrar el dolor, para cambiar la historia, pero ofrezco mis oídos y ojos para hablar y leer lo que quieran decir. Les puedo recomendar lecturas, páginas webs, foros donde podrían encontrar respuestas y desahogarse. También les digo a los papás que están llorando a sus bebés, que no se culpen jamás ni sientan vergüenza o dolor por desear otro hijo. Nuestros corazones abarcan todo aquello que queramos meter dentro. En nuestras vidas caben todos los hijos que vengan. Nuestros niños no pensarán mal de nosotros por seguir viviendo y por llegar a ser `felices´ (yo siento que nunca alcanzaré la felicidad completa pero lucho por sentirme lo mejor posible dentro de mis circunstancias).

Dedicándome como lo hago a escribir, y siendo la comunicación mi medio de vida, después de escuchar a Lucy, no brota ninguna palabra coherente que pueda añadir. Lo siento.

Les anuncio que hoy estaré con un montón de mujeres activas y activistas, animando, y espero que haciendo que bailen sin parar en Tolosa.
Somos fuertes... Y unidas, luchamos mejor.

Lo dice Diana Aller

25 comentarios :

Anónimo dijo...

Este es con diferencia uno de los posts más reaccionarios que has escrito, y lo es en todos los ámbitos, desde el técnico médico al político, o sea, un ataque deliberado a la ciencia y al progresismo social. A la ciencia por tomar la excepción como regla con la intención de argumentar contra una medicina que, gracias a lo que tú desprecias, salva muchísimas vidas, independientemente de éste u otros casos anecdóticos cualesquiera. Los tiempos de la brujería y los amuletos que pareces añorar terminaron y, por escasas que sean tus nociones de aritmética, seguro que eres capaz de calcular bajo que disciplina mueren más neonatos, si bajo los métodos alternativos o bajo la medicina. Hace un siglo usando métodos naturales era norma común que murieran neonato o parturienta en el trance de dar a luz, mientras que hoy es la excepción. ¿No piensas que los métodos modernos tienen algo que ver con esa circunstancia?

Pero es que este artículo aún va más allá, pretendiendo que la madre tenga más autoridad sobre el nuevo ciudadano que el Estado, lo que te pone en el mismo lugar que la caverna pepera que reclama para los padres el decidir en qué valores deben ser educados sus hijos y que despotrica contra Educación para la Ciudadanía o de el fascio tertuliano que escupe bilis cuando oyen que las adolescentes van a ser libres de interrumpir un embarazo si el facultativo lo estima oportuno sin que tengan por qué sufrir presiones familiares al no tener porque ponerlo en conocimiento de la familia.

¿Qué pasa, que estás buscando que te den curro en Intereconomía?

La Historioteca dijo...

A lo largo de la historia el parto ha sido un momento peligroso para la mujer por el alto riesgo de muerte que corría. Sin embargo, en la actualidad, a pesar de que los riesgos han disminuido también es cierto que se ha deshumanizado. Precisamente esta semana he escrito sobre los partos en la Edad Media y en concreto con uno dificultoso.
Nunca había escrito ningún comentario pero me ha parecido una coincidencia curiosa

Ana Saturno dijo...

Estimado anónimo:

Por más vueltas que le doy, no entiendo tu comentario. Lo único que puedo decir es que hablas desde la ignorancia y que, desde luego, no has entendido nada de lo que has leído.

Lucy, estamos contigo. Hoy y siempre.

Gracias, Diana, por publicar una entrada como ésta y a Lucy por su valentía al contar su historia con tanto detalle.

Saludos

Bei dijo...

Anónimo hace falta tener la empatía de un gusano para redactar lo que has escrito. Y además, pese a tus ínfulas de grandeza, hablas desde la ignorancia: Está científicamente comprobado que los partos con poca intervención son más seguros para la madre y para el recién nacido. La ciencia está para cuando se la necesita y para eso se preparan los médicos, para intervenir cuando hace falta, no es brujería, ni amuletos, es sentido común.
Lucy, lo siento tanto. Un abrazo calido desde Madrid

Raquel García dijo...

Para el comentarista Anónimo:
1.- ¿Es un post reaccionario? Por favor, creo que esto necesita desarrollo, porque no lo entiendo. Hablas del PP, de educación para la ciudadanía...????
No se trata de fascismo (por cierto, un poco de culturilla, que los fascios aquí no tienen nada que ver), ni de partidos, ni de tendencia políticas.
Y lo que más rasca, sin duda, es la idea de que traemos hijos para el Estado. Mira no. Los hijos no son una propiedad. De nadie. Ni del Estado, ni de los padres, ni de la tribu, ni de un partido o ideología política. Los hijos son personas desde que nacen (alguno diría que desde antes de nacer), y se merecen un trato digno, nacer con respeto y cariño. Igual que las madres. NADIE es quien para decidir por otras personas, y desde luego, NADIE debería tener derecho a maltratar a otras personas, independientemente del trance en el que se encuentren, sea de parto o en la cola del súper. Y a las mujeres embarazadas, en este “Estado” nuestro, y a sus hijos, se les trata de manera indigna y totalmente ausente de respeto. Y eso, perdona pero no.
2.- Hablas de ciencia y de medicina y aseguras que en este post se despotrica contra ellas. Y otra vez no. A todos los que sabemos un poquito de partos, nos encantaría que la mayoría de los obstetras, matronas y, en general, profesionales sanitarios de la rama obstétrica, estuvieran al día de la evidencia científica. Curiosamente (y para vergüenza de muchos profesionales) hay mamás que saben más de ciencia , que están más informadas, que leen más artículos en revistas médicas importantes (no “alternativas”) que aquellos cuyo cocido depende de sus conocimientos en la materia. No creo que este post vaya ni contra la medicina ni mucho menos contra la ciencia, sino contra los malos médicos (que los hay) y contra las malas prácticas.
3.- Cito: “Hace un siglo usando métodos naturales era norma común que murieran neonato o parturienta en el trance de dar a luz, mientras que hoy es la excepción”. ¿De verdad alguien puede llegar a creer que lo normal era que madres o bebés murieran? Entonces, ¿cómo ha sobrevivido nuestra especie? Perdona, pero no lo entiendo. Sí que los índices de mortalidad perinatal eran mucho mayores, pero no la norma. Y no sólo lo eran en el parto, sino en todo. Es cierto que la medicina, la aparición de las vacunas, sobre todo, hicieron que los índices de mortalidad descendieran. En el parto, tuvo importancia el inicio de políticas de cuidado prenatal, y por supuesto, el desarrollo de técnicas médicas para solventar los problemas que se podían presentar. Pero sobre todo tuvieron importancia los avances en profilaxis, higiene y alimentación, con más peso que las prácticas médicas. De hecho, por si no lo sabías, al principio de la atención hospitalaria, las mujeres tenían mucho miedo de parir en los hospitales, porque (fíjate tú) morían más mujeres y bebés que en sus casas.
Resumiendo, que para ser una respuesta esto ya es rollo: que no se trata de estar contra nada, sino contra delincuentes (que, en este caso, son además, médicos), que nadie aquí se rige por el sistema de fascios, que el parto, aunque haya quien se empeñe, no tiene nada que ver con la política, que los niños nos son ni del Estado ni de nadie, y que el parto es nuestro, así que por favor, que nos lo devuelvan.

Lucy Lo Cascio (la mamá de Santo Y CON MUCHA HONRA) dijo...

anónimo tiene derecho a dar su opinión y a defender lo que le parezca.
sin embargo, considero que es cobarde (y muchas cosas más) no mostrar el nombre tal como hago yo y muchos otros comentaristas.

solicito que se borre su comentario y no se le permita participar en este aniversario del nacimiento y muerte de mi hijo, que no puede defenderse.
Anónimo no estaba allí durante los tres días que estuve en el paritorio del HUC para ver qué me hacían o dejaban de hacerme, no escuchó los comentarios hirientes y fuera de lugar dentro de la UCIN cuando nos habían dicho que había fallecido Santo, no ha visto la documentación del Instituto Legal de Medicina ni el historial médico (bueno, lo que han querido entregar). Por eso seguramente ha ignorado todo el dolor de unos padres, abuelos, tíos, primos y amigos cercanos. Y ha podido suponer (muy fuerte) que yo mienta!

Yo me alegro de que no tenga ningún caso cercano y ojalá jamás tenga que acordarse de mí, de Santo, de los derechos del usuario en el sistema de salud (según la Ley de Autonomía del Paciente).

Santo, tu muerte no será en vano. Mamá xxx

Anónimo dijo...

Bonita mia...como no tengo palabras, quiero decirte que aunque no estemos cerca, estoy contigo. Todo el apoyo y el amor del mundo.
Sabanda

Anabel dijo...

Mi niña, felicitemos a Santo por el papel que jugó en tu vida y por ayudarte a su manera, a convertirte en la bellísima persona y maravillosa madre que eres hoy en día.
Ignoremos a los anónimos y demás "listos" que no saben y nunca sabrán entender lo que tuviste que vivir.
Un abrazo, un beso y todo el apoyo del mundo para los tres.
Tus vecinos hispano suizos.

Galiciaunica dijo...

Anonimo tu si que debes currar en intereconomía o ser de otra galaxía, solo puedes ser un hombre o una mujer que JAMAS a parido poruqe obviamente no conoces el sentimiento de ser madre, lo que cuesta, lo que se sufre. Lucy es muy educada y te ofrece dar tu opinión libremente, yo que sé algo más de esta historia que tu por eso ni fui capaz de leerla por que no me contengo (y no soy ñoña, te lo aseguro), te diría algo más fuerte pero no quiero que no me pongan el post. Desde luego es una pena que pienses así.

Animo Lucy, como te digo soy incapaz de volver a leer toda tu historia porque me duele a pesar que ya sé que ahora gozas de tu precioso hijo...pero todas nos ponemos en tu piel y duele demasiado. Te quiero....you know who I am..

Paula López dijo...

Me gustaría responder a Anónimo (1),quien parece muy docto en el uso de la palabra escrita pero no así en la fisiología de un parto. Cito:ataque a la ciencia al tomar como regla una excepción... y es que por suerte que se mueran nuestros hijos no es la regla... pero sí lo es que al 90% de las mujeres que van a parir por primera vez se les raje la vagina. Yo SI quiero atacar a esa ciencia y a ese progresismo(?) social, que hace que veamos como norma lo que debería ser una excepción. ¿Es que en España no sabemos parir? ¿Por qué se nos mutila de ese modo? ¿Por qué se inducen tantísimos partos, se usan tantísimos forceps? ¿Es que de verdad creemos que son más Dioses los ginecólogos que la propia Diosa Naturaleza?

Si antes, cuando se nacía sin tanta intervención morirse era la norma, hace tiempo que la especia se hubiera extinguido. Lo que si se va a extiguir en España son las vaginas intactas... qué lástima.

La ciencia si, por supuesto... QUE LA APLIQUEN, ESO ES LO QUE PEDIMOS!!

amordemadre dijo...

Lucy, una vez más te digo que te admiro.
al igual que tu sabes que lo que has sufrido en la vida te ha hecho mejor persona yo te digo que eres una persona admirable, muy especial, tienes una gracia que te da tu ángel que te acompaña. gracias a ti muchas cosas cambian en el mundo a mejor. Santo está sirviendo para que otros papás no pasen por eso. siempre lo recordaremos, y digo esto con lágrimas aun sin conocerle porque un bebé amado que se marcha así es algo que me quiebra el alma.
acabo esto con unas palabras para el comentario 1 de anónimo, por favor sal de tu ignorancia y si no lo haces aprende por lo menos a respetar y empatizar un poco con la gente. no se que tiene que ver mezclar churras con merinas. que tendrá que ver la brujería con la atención respetuosa. hablas de aritmética, pues no parece que tu tengas mejores nociones...lo siento por tí, por tu pobreza mental y espiritual. pero te animo a que leas un poco, escuches un poco, te vendrá muy bien y por favor no cites esta historia como caso anecdótico, pues a mi también me duele porque es una historia de verdad con mucho sufrimiento humano.

Vicky dijo...

Lucy,mi amiga,ni caso a esos comentarios de gente que no saben de lo que hablan.Cada uno es libre de elegir lo que quiere en cada momento y para eso están las posibilidades.No tiene ni idea por lo que has pasado.Te mando en este día tan especial toda la fuerza y el amor del mundo para que sigas adelante.Santo siempre estará ahí con vosotros,dándote fuêrzas para seguir siendo la persona tan maravillosa que eres y dándote las gracias por ser la madre que has sido.A pesar de lo que has sufrido sigues teniendo una sonrisa en tu cara,que ya es mucho.Un beso muy fuerte de todos nosotros para toda la familia.Os quiere y os recuerda,Vicky de Gran Canaria

Anónimo dijo...

lucy,no sabes que suerte tiene humberto de tenerte como madre.la verdad es que es muy triste ver alguno de los comentarios que se han publicado,yo, desde mi experiencia personal y como tu ya sabes,tuve la suerte de vivir en el reino unido cuando nacio mi hijo oliver, y doy gracias cada dia de ello, por el parto natural que tuve,por el calor y carino que me dieron Las matronas en el hospital pero sobretodo por tratar el embarazo y el parto como una experiencia normal y natural,en donde la madre toma las decisiones y a quien se le mantiene informada en todo momento....cuanto tiene este pais que aprender!!!!! Lucy,un beso muy grande para toda tu familia en este dia tan duro!!!!

Krystal dijo...

Vaya.... tendre en cuenta esta pagina de "el parto es nuestro" cuando me embarace,
Se nos educa para no preguntar, no opinar porque los profesionales son ellos, y uno que los cree toda poderosos se queda callado.... de todo esto cambia lo que antes pensaba sobre el parto en casa creia que era algo excentrico y raro, hoy pienso todo lo contrario podria ser la mejor opcion.....

Lucy gracias por tu testimonio nos puede ser muy util para las futuras mamas

Anónimo dijo...

Bravo a Lucy, y bravo Diana. No soy madre, ni voy a serlo en breve, pero desde que conocí a través de tu blog la asociación el parto es nuestro, tengo las ideas mucho más claras, y muchas amigas con las que hablo (no madres) también conocen la información. Como tu dices luchando juntas podemos cambiar las cosas. un abrazo.

Raquel dijo...

A mi tambien me parece peligroso este post. Es hacer de la anecdota norma, del " a mi me funciona" la regla general, y eso, aparte de ser mentira, es peligroso.
Entiendo los sentimientos de Lucy, pero me cuesta empatizar con ella. Su primer embarazo era de riesgo y era posible que ocurriera lo que desgraciadamente ocurrió. El segundo, no lo dice, pero imagino que no lo era, porque todo fue fácil y rápido. Los embarazos normales, sin complicaciones salen bien en casa, en la bañera, en el hospital o hasta en un taxi camino del aeropuerto.
Ahora mismo no tengo informes al respecto, pero lo que no se puede discutir es que la mortalidad infantil en el parto se ha reducido desde que los partos se hacen en el hospital bajo control médico. Según la OMS, unas 50000 mujeres y unos tres millones de niños mueren al año durante el parto o inmediatamente después. El 92% de estas muertes se producen en África y son causa de varios factores (infecciones, complicaciones, y cuidados post-natales elementales) todos ellos fácilmente resolubles en un hospital.
Si tiene datos mas allá de las emociones y los sentimientos, por favor, aportenlos, si no, lo mejor es no darle publicidad a estos casos anecdóticos, tristes y lamentables, pero anecdóticos.

Anónimo dijo...

Las razones por las que era de riesgo el primer embarazo son las mismas que en el segundo. Lo que es peligroso es no aportar documentación "a mano" porque precisamente es la OMS la que da unas directrices bien claras que se incumplen sistemáticamenteben la atención al parto en España. En esta ocasión la consecuencia de una mala praxis y exceso de intervención fue trágica; pero no sólo es una tragedia una muerte neonatal; las miles de madres genitalmente mutiladas (sí, aquí en el primer mundo) sin necesidad alguna que se tienen que aguantar con un trato infantil y ánimos del tipo "hay que pasar por eso" o "no te quejes que tienes a tu niño"... Desgraciadamente, los pocos datos que se facilitan, dan que pensar que el MALTRATO hacia la mujer en los paritorios, es constante, extendido y continuado.
Y siempre hay algún listillo que sale con el tema de la mortalidad materno infantil en África, donde por supuesto no tienen nada que ver las infecciones, enfermedades, ausencia de seguimiento médico prenatal (y vital, vamos), las condiciones de vida: alimentación, vitaminas, salubridad, higiene, potabilidad del agua... No claro, en el fondo es que esos negros son unos hippies salvajes e inconscientes que se empeñan en tener a sus hijos entre cocoteros, y por eso la tasa de mortalidad neonatal es más alta que en España; (Eso sí, inexplicable cómo su población sigue y sigue creciendo) o que en Holanda, donde la mitad de las madres eligen su hogar, para alumbrar a sus bebés, y la otra mitad es atendida en Hospitales donde se suelen respetar las consignas de la Organización Mundial de la Salud, no se inducen partos por conveniencia personal de la matrona (porque son ellas las que atienden partos, que los médicos están para cuando hay problemas).
Raquel, tocaya, no creo que ninguna de las que ha escrito aquí rechace los avances médicos cuando sean necesarios; el problema es que hoy se practica una medicina defensiva, que repercute (con una violencia importante además) en las madres y los bebés. Y todo esto, cuando tener un hijo es un acto fisiológico normal -¡incluso agradable!-.
No, la mayoría de los bebés sobreviven, pero después de una serie de tropelías médicas para que los doctores (y nunca mejor dicho) "se curen en salud". Y eso, hoy por hoy es lo habitual en España, junto con latinoamérica, a la cola de la atención al parto en el mundo. Y si quieres estudios al respecto (que los hay, y muchos, incluso en castellano) puedes consultar la web del parto es nuestro e informarte. Hablar "de oídas" hace mucho daño... Y así hemos llegado a esta situación en España.

La otra Raquel

Admin dijo...

Lamento la muerte de tu hijo y si crees que hubo negligencias médicas, adelante con perseguirlas.

Pero de ahí a pensar que la misma ciencia que hace que hoy en día se pueda contar con los dedos de la mano el número de bebés muertos por cada mil...

Si quieres utilizar los métodos naturales, que sepas que con esos mismos métodos era muy común que la madre o el niño murieran durante el parto no hace tanto tiempo.

Tu desgracia personal no te da más autoridad para pronunciarte sobre algo que la estadística demuestra año tras año que aunque los métodos sean siempre mejorables, son los hospitales salvan vidas, no los chamanes o curanderos.

Anónimo dijo...

Si no comento, reviento...
Simpatizo tanto con las ideas de EPEn como con el post del primer anónimo... Y va en serio.
Para el nacimiento de mi hija estuve preparándome para un parto no medicalizado. Y encontré toda la información que necesitaba en mi centro de salud, en diferentes lecturas, y el la preparación para el parto del hospital en el que iba a parir (hospital público con protocolo de parto natural - no es una cosa rara; hay muchos). La preparación me pareció fabulosa, las matronas unas profesionales estupendas, mi ginecóloga también... y al llegar el momento del parto, me encuentro con que rompo aguas, pasan muchas horas sin ponerme de parto, mi hija viene con dos vueltas de cordón, y hay que hacer algo.
Ahí es donde entran los profesionales - las mismas matronas, ginecólogas, etc - pero con otro plan que yo acepté muy consciente: había que inducir el parto, yo tenía ya decidido que si me ponían oxitocina quería epidural, hacer Phs de calota... y cruzar los dedos para no acabar con una cesarea.
El recuerdo que tengo de aquel día es estupendo, porque me atendieron de maravilla, me animaron, me informaron, y al final tuve un parto vaginal sin episiotomía (porque las matronas de mi centro de salud me habían enseñado el masaje perineal) que para mi fue "super-mío".
No quiero generalizar con mi parto, que es lo que creo que pasa un poco con la entrada de Lucy y con muchos debates de estos. Sólo quiero defender al personal de la sanidad pública que he ido encontrando - y creo que no soy una excepción. Personas abiertas a no medicalizar si no es necesario, preparadas, sensibles a lo que necesitas en aquel momento y dispuestas a todo.
No nos lo carguemos todo...
Noelia.

Anónimo dijo...

A Noelia: por favor estoy muy interesada en que me digas en qué hospital te atendieron tan bien y ofrecían la posibilidad del parto natural.
Enhorabuena Por este post Diana. De una fan incondicional

Bea Plastilina ;) dijo...

Diana, siempre leo tu blog y tus artículos sobre el parto me resultan tan interesantes que gracias a ellos tengo claro que el día que tenga un hijo lo haré con la gente de "El parto es nuestro", pero este me ha emocionado especialmente, hasta he llorado con la tremenda historia de esta madre. Mil gracias por abrirnos los ojos a las futuras madres, y por demostrarnos que otra forma, la que nosotras elijamos para nuestros hijos, es posible.
Gracias de verdad

ANA ISABEL dijo...

Lo primero manifestar mi cariño y apoyo a la familia de Santo.

He leido los comentarios y que tristes me parecen algunos, que forma de negar una realidad y por tanto de aprender y mejorar.
En este país o es blanco o negro, si denuncias la asistencia que se dá a muchisimas parturientas, en seguida sale Africa a relucir.
Señores la realidad de Africa no es la realidad de España, y la realidad de España es que se pasan por el forro las recomendaciones de OMS, ni que hablar de la falta de ética y humanidad de muchos que se hacen llamar profesionales de la salud, pués sí señores y no hacen falta que se rasguen las vestiduras, esto último es un problema que afortunadamente ya empieza a alarmar a otros profesionales que llegan incluso a pedir asignaturas de ética durante toda la carrera de médicina.
Noelía, me alegro de encontrar casos como el tuyo tu no eres una excepción, afortunadamente en este país también hay profesionales que no necesitan clases de ética, pero desgraciadamente el caso de Lucy y el de tantas otras tampoco es una excepción.
El maltrato que sufren las mujeres en la salas de parto donde se les niega todos los derechos empezando por los derechos de los pacientes, ley de autonomia de paciente y sino queremos leer papeles el más elemental derecho de respeto hacia otra persona, es una realidad que hay que denunciar.
Por cierto que nadie me diga que gracias a pisotear todos esos derechos, mi hija está viva, no señores, mi hija está viva a pesar de todo el procedimiento que puso en peligro su vida.
Pero no pasa nada luego existen, neurocirujanos, cesareas inextremis y bienvenidas sean cuando son necesarias, pero no puedo aplaudir a los que provocan las intervenciones por realizar previamente otras, que solo añaden sufrimiento y dolor para la madre y el bebé, eso sí el tiempo de ocupación en la sala de partos se reduce sustancialmente, parece ser que esto es más importante que la salud fisica y psicológica de la madre y su hijo.
Un saludo.
Ana I.

Anónimo dijo...

Anónimo 8:39
Parí aquí:
http://www.partclinic.com/
http://www.medicinafetalbarcelona.org/clinica/clinica/presentacion/programa-parto-natural-hospital-clinic-barcelona-3_en.html
Noelia

Angela M. dijo...

A ver, esto va para todas que insinuan o dicen que Lucy no tiene autoridad para "extrapolar" su caso: que se paran a pensar un rato y que luego digan con sinceridad si conocen a una mujer que haya entrado a un hospital español para parir, sana, y que haya salido igual de sana, me refiero a salir sin cicatrices en el cuerpo aplicados por tijeras o bisturís y cosidos después. Mujeres que han tenido un parto sin bisturi. ¿Cuántas contais? ¿Cuántas son de verdad? ¿Os parece normal esto? ¿Os parece normal que otros países tengan la mitad de las cesáreas, una décima parte de las episiotomías que realizan aquí y que encima tienen los mismos o mejores resultados en cuánto a mortalidad y morbilidad? que alguién mi lo explique, por favor.

Pamplona San fermin dijo...

Anonimo te recomiendo que para opinar de algo antes te informes. Puedes informarte so re derechos de los pacientes, sobre consentimiento informado, sobre el proceso normal del parto, sobre violencia obtetrica, sobre la atención al parto en países con menores tasas de muerte intraparto que el nuestro y menos intervencionismo innecesario, sobre la humanización del parto, sobre actualidad ginecologica...
Yo soy profesional del ramo y te puedo asegurar que este artículo no es nada reaccionario sino que refleja una cruda realidad que afortunadamente y gracias a profesionales actualizados esta cambiando.

Esta claro que eres hombre, solo dudo de si ademas eres ginecosaurio.