jueves, 20 de enero de 2011

MARY WORTLEY MONTAGU Y EL EGO

Me repele la gente que quiere aparentar lo que no es, no puedo con los que mezclan la vida profesional con la personal.. y estoy hartísima de que se perviertan las cosas:

Me resulta muy molesto que los parroquianos busquen jalear su ego en facebook; que aparezcan links de sus propios blogs, de sus tweets -de los que no hay nada que aprender- y lo peor: que me sugieran que me haga fan de sus empresas o incluso ¡de sí mismos!

Myspace, una red social eminentemente musical, está renqueantemente moribunda por sobredosis de su propia medicina: Todos se publicitan, pero nadie está dispuesto a "escuchar" a los demás... Me daría rabia que ocurriera lo mismo con facebook, una herramienta social que yo entiendo como un alegre y simpático patio de porteras.

Me encanta la gente positiva, sincera, directa... que no necesita de artificio alguno. -Como un gran amigo mío, que dice: Para drogarse no hace falta divertirse- que me recordaba una frase de una iracunda Nuria Bermúdez en Crónicas Marcianas: "Yo aquí he venido a hablar de mi vida privada". Me admira...

Bastante difícil es la vida, como para preocuparse por trascender, innovar y ser adorado... Vivir, y hacerlo con pasión, es de por sí una aventura fascinante.
Les voy a resumir la vida "no oficial" de una mujer talentosa, de esas que inspiran y animan, de la que sí me gustaría tenerla de amiga del facebook, leer sus notificaciones y ver sus fotos.

Lady Mary Wortley Montagu nació en Gran Bretaña en 1689, y nació ya pija, lo que en aquella época se denominaba aristócrata. Si leen su biografía conocida, encontrarán una vida encorsetada y al uso de la época: Mujer que tiene acceso a la cultura y a los viajes, y se divierte con amores y amantes... Pero basta rascar un poco, muy poco... para descubrir a una mujer fascinante:
Por culpa de la viruela, estaba desfigurada y no era especialmente agraciada, aunque tenía un magnetismo fuera de toda duda.

Su madre murió cuando ella tenía cuatro años, y el padre, bien posicionado, no era precisamente cariñoso, por lo que Mary creció literalmente en la biblioteca de su enorme caserón. Y ya se sabe qué ocurre cuando una (o un) menor crece sin normas, horarios ni límites: se convierten en personas desprejuiciadas y excéntricas. Y tal es el caso de esta mujer, que devoraba poesía y ciencias, que con 13 años dominaba el latín, mientras las demás niñas aprendían a ser señoritas para cazar un marido.
También Mary eligió uno: Edward Wortley Montagu. A pesar de que él era aristócrata y "de buena familia", el padre de Mary se opuso. La solución de la imaginativa joven pasó por fugarse con su amado e iniciar una vida juntos sin mirar atrás.

Como todos los amores, al principio era todo pasión, entendimiento y admiración. Tuvieron un hijo y una hija fruto de encendidos coitos de esos que seguro ustedes también han disfrutado en alguna ocasión.
A medida que pasaban los meses y los días, la pasión se tornó en indiferencia, como tal vez también les haya pasado a ustedes. Edward, que estaba muy bien posicionado, pasa de su mujer, y también de sus hijos. Imagino que Mary, exaltada y arrebatada como era, lo pasaría mal... Pero no tardó en encontrar otras distracciones. Entre ellas, furtivos encuentros sexuales con el poeta Pope o con la mismísima princesa de Gales. Mary escribía, observaba, cuidaba de sus retoños, frecuentaba tertulias y a veces bebía y no se comportaba como se esperaba de ella.

En 1716 nombran a su marido, Edward embajador en el imperio otomano de Constantinopla. Qué sonoridad tan rotunda tiene esta frase, ¡pardiez! Voy a repetirla: Embajador en el imperio Otomano de Constantinopla. El viaje hacia oriente dura más de un año: De Londres viajan a Viena. Atraviesan los Balcanes, se asientan una temporada en Turquía... Y es en esta época cuando Mary comienza a escribir cartas. A veces tienen destinatario, otras veces no. Mary se adapta a cada lugar, a cada condición, observa y disfruta de cada momento, se mezcla con las gentes de otras culturas y aprende de ellos, sin juzgar, como si comenzara a vivir cada día. Compara su propia fe con la musulmana y confronta su cultura con la árabe. Pero su particular fascinación viene por parte de las lugareñas, las mujeres. Dice de ellas cosas como estas:

Ahora que me he familiarizado un poco con sus costumbres, no puedo dejar de admirar, no sé si la discreción ejemplar o la estupidez suprema de todos los escritores que a ellas se han referido. Es fácil comprobar que gozan de una mayor libertad que nosotras.

Fue la primera occidental que penetró en los harenes del sultán otomano.
Aunque no se había formado como científica, Mary Wortley era una mujer leída, muy observadora y terriblemente imaginativa. Andaba preocupada por la viruela, no sólo por haberla desfigurado a ella misma, sino porque observó cómo en Estambul curaban este mal. Lo cuenta así en una de sus cartas:

"Viene una anciana con una cáscara de nuez llena de pus de la mejor viruela y con una aguja enorme la introduce en la vena".

Así que, ella misma vacunó a sus hijos. Investigó, aprendió, y siguió coleccionando amantes, cultura, borracheras y ciencia. Nunca se aburría...

Cuando regresó a su Londres natal, retomó contacto con los intelectuales, con sus amantes y con la comunidad científica, a la que quiso hacer partícipe de su descubrimiento. No la hicieron caso. Ni en su momento ni nunca: Aun hoy figura Edward Jenner -de décadas después-como descubridor-inventor de la vacuna.

Mary no tenía el menor ansia de trascendencia, reconocimiento ni autoría... quería ayudar, y pasarlo bien. Mantuvo con su amante Pope una guerra abierta, donde se insultaban desde poemas públicos... Era la comidilla oficial entre la aristocracia del momento, todo muy facebook... Mary asistía a fiestas, sus hijos se hicieron mayores: La hija le salió seria y el hijo viajero y alocado como ella.

Ya en la madurez, se enamoró hasta perder los papeles de un chico obscenamente hermoso, (y 24 años menor que ella): Francesco Algarotti. Vivió hacia él la clásica obsesión que todos hemos sentido en alguna ocasión... Llega a tanto la cosa, que le sigue hasta Italia, pero allí descubre lo que menos le apetecía: a su guapo amado le gustaban los varones... Sin embargo, se ve incapaz de volver a Londres. Llega a decir:

"Toda Inglaterra está infectada de aburrimiento". Así que pasa los años siguientes en Italia y Francia, frecuentando tertulias, juergas, bibliotecas, amistades... Y envejece. Y envejece más.

La verdadera inventora de las vacunas, acude a Inglaterra cuando ya se va apagando su entusiasmo por la vida. Su propia hija publica las cartas y resultan ser un éxito. Y al poco muere. Mary no se aburrió nunca.

A mi la biografía y el ánimo de este tipo de gente me dan fuerza y me inspiran. Aparte de los sinsabores de cada día, tengo que lidiar con tres trolls de este blog. Me desean toda suerte de males, y he de decirles que aunque lo consiguen (me he quedado sin trabajo de nuevo, y a mi padre le ha dado un derrame cerebral), soy plena y conscientemente feliz.

Y yo, que tengo un ego tan grande como Wisconsin, voy a utilizar este espacio virtual, personal pero público, para anunciar un planazo de fin de semana: El sábado (22 enero) acompañaré a una organización no gubenamental de ayuda a las generaciones desencantadas, llamada La Fonoteca, en Siroco (Madrid). Amenizaré la fiesta pinchando... Una opción altamente recomendable para despertar nuestros adormecidos instintos animales de comunidad, bailotear, descubrir grupos increíbles, beber en el interior, fumar en el exterior y volver a creer en el amor y la diversión.
* Si desean ampliar información, pueden hacerlo con "Cartas desde Estambul" prólogo de Hugh Thomas, Casiopea, Barcelona, 1999. o "Diccionario de mujeres célebres" dirigido por Lucienne Mazenod y Ghislaine Schoeller, Anaya-Mario Muchnik (Milhojas) Madrid, 1996.
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Lo dice Diana Aller

12 comentarios :

Larisa dijo...

Acabo de apuntar en la libreta el siguiente párrafo:

"Bastante difícil es la vida, como para preocuparse por trascender, innovar y ser adorado... Vivir, y hacerlo con pasión, es de por sí una aventura fascinante".

Que jamás te aburras. Como Mary.

Diana, te mando un abrazo, fuerza de verdad para tu padre y la admiración de siempre.

Anónimo dijo...

1 Imix Pop
2 Ik Uo
3 Ak'bal Zip
4 K'an Zotz
5 Chikchan Tzec
6 Kimi Xul
7 Manik Yaxkin
8 Lamat Mol
9 Muluk Chen
10 Ok Yax
11 Chuen Zac
12 Eb Ceh
13 Ben Mac
14 Ix Kankin
15 Men Muwan
16 Kib Pax
17 Kaban Kayab
18 Etz'nab Cumkú
19 Kawak Uayeb
20 Ajau
pues eso..

Ros dijo...

espero que lo de tu padre pase rápido y pronto esté bien. En cuanto a ti no tengo ni la menor duda de que saldrás a flote y adelante :)
Que todo salga bien Diana.

álex martí dijo...

Pues yo te recomiendo que te pongas una publicidad bien gorda en el blog y que te enlaces desde Facebook, yo lo he hecho esta semana y algo ha caído.

Un besazo, Diana, y que se te arregle todo.

meaburrocuandoestudio dijo...

Tus biografias de mujeres son muy rocanrol! Me encantan :)

little blue riding hood dijo...

yo de mayor quiero ser un poco Mary Wortley Montagu

Anónimo dijo...

hombre, técnicamente si nos ponemos puristas las inventoras de las vacunas serían las mujeres turcas que empezaron a hacerlo, ¿no?.

t dijo...

Mira que me gusta leerte, Diana, pero referirte a las mujeres turcas como "mujeres árabes" tiene mucho mucho delito... Son musulmanas, no árabes.
¡Un beso!

Víctor dijo...

Que se mejore tu padre cuanto antes mejor.

Anónimo dijo...

Muy bonito.
Lo que mas me gusta de tu blog es que puedo encontrar cosas que ni siquiera se existen.

Muchas gracias oir hacerme un martes menos aburrido.

-Ignacio

Anacleta Coqueta dijo...

Magnífico post!

Carmen dijo...

Me ha gustado mucho, muchísimo esta entrada. El comienzo del post describe a demasiada gente a mi alrededor.

Te mando ánimos, y que tu padre se ponga mejor y tú tambien.