lunes, 3 de enero de 2011

LA CASA DE LAS 7 CHIMENEAS


Vivo en Chueca, el barrio gay de Madrid. Muy cerca de mi casa se encuentra una de las sedes (supongo que hay varias) del Ministerio de Cultura, en la llamada Plaza del Rey. Ahí se reunen los fines de semana jóvenes de todas las tendencias sexuales para verse, beber, besarse e interaccionar. Hace poco en la farmacia me pidieron que firmara contra el botellón. No lo hice. Por la sencilla razón de que estoy muy a favor de recuperar las calles y las plazas como centros sociales, y porque estoy segura de que hay tanta o más cultura fuera de ese edificio que dentro. Me gustaría que pusieran baños portátiles (o incluso construidos de obra) para que la juventud miccionara a gusto. Esa es mi única protesta.

Lo que me interesa en estos momentos es el edificio que alberga el Ministerio, regentado por Ángeles González Sinde, a la que no me he encontrado jamás por el barrio. Al que vi en la plaza del Rey, acompañado de sus escoltas es al ministro de educación, por cierto uno de mis profesores de universidad (metafísica de 4º), Angel Gabilondo. Es conocido (el edificio, no el ministro) como "La casa de las siete chimeneas", y pueden leer su historia "oficial" aquí mismo. Sin embargo, como todas las cosas hermosas, guarda misterios y muchas más lecturas...
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Vamos a finales del S. XVI: Un montero real, llamado Pedro Ledesma mandó al arquitecto Antonio Sillero que construyera una casa como regalo de boda para su hija, Elena, que se casaba con el Capitán Zapata. La casa era un ragalazo, claro... Sobre todo porque el diseño se vio modificado por Juan de Herrera, el sobrio arquitecto (y también ¡geómetra!) de moda en aquel momento. La cumbre de su severísimo estilo -sabido por todos que se llama Herreriano- es el austero, límpido y enorme Monasterio del Escorial.
El caserón fue entregado al nuevo matrimonio nada más casarse y se instalaron en su nidito de amor. Pero en aquella época de guerras, donde los jóvenes en vez de botellón, iban a luchar defendiendo su corona y su patria frente a intereses bárbaros, el marido, el Capitán Zapata, tuvo que ausentarse para luchar en Flandes, donde pereció en nombre de su monarca, Felipe II.

No se sabe qué ocurrió tras las paredes de la casa. Solo que Elena, la joven viuda apareció muerta en su lecho una mañana. El servicio la encontró allí tendida "en extrañas circunstancias" y no llegaron a aclararse los detalles de la muerte. Al poco, desapareció el cadáver... Y entonces comenzaron las habladurías: Al parecer, el propio rey, Felipe II, visitaba a la joven amenudo en la casa de las siete chimeneas, aprovechando la ausencia del marido. Se cubría cuerpo y cara para no ser reconocido y acudía por las noches para encontrarse con la bella Elena. A veces acompañado de su secretario y confidente, un intrigante (Me rechifla esto de "intrigante") llamado Antonio Pérez.
Las malas lenguas relacionaron en seguida el repentino fallecimiento con estas secretas y reiteradas visitas del rey.
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Y aquí comienza la leyenda. Tras estos primeros moradoradores, las gentes aseguraban ver la sombra blanca de una mujer que se paseaba con ademanes desgraciados por la azotea... Una especie de fantasma encerrado allí, que se santiguaba, se llevaba las manos a la intangible frente con desespero y caminaba con la cabeza gacha.

La casa no tardó en ser ocupada. Esta vez por un señor mayor, que anduvo adecentándola para vivir en ella con su joven prometida, una muchacha pobre y hermosa, buscadora, como tantas otras de fortuna y una vida mejor. Allí se encontraban, furtivamente antes de su boda, y tras la ceremonia, la muchacha se quitó la vida, sin que se supiera porqué. Las especulaciones del momento, y de los años posteriores, apuntaban así mismo, a las relaciones de esta joven, también con el rey Felipe II, y esto alimentó el mito de la casa encantada. De esta segunda mujer desdichada y concubina del monarca, también se dijo que vagaba por entre los muros del caserón, sin corporeidad, pero jugueteando con unas monedas, que serían las arras de su desposorio, a la postre, regalo del rey en su casamiento.

En el edificio se hicieron reformas (como las 7 chimeneas que le dan el nombre) y dio cobijo al Mayorazgo de los Colmenares (que dan nombre a la calle aledaña), los condes de Polentinos. Se llegó a decir que las chimeneas eran la representación de los 7 pecados capitales.
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El momento en el que mayor protagonismo histórico tuvo la singular casa, fue en el siglo XVIII, cuando fue ocupada por D. Leopoldo de Gregorio, Marques de Esquilache. Era uno de los personajes más influyentes en la época de Carlos III. Se ocupaba de la hacienda y participaba en todo tipo de decisiones. No caía muy bien: los impuestos eran cada vez mas elevados y los madrileños vivían asfixiados económicamente, mientras él se daba todos los caprichos. El famoso motín que lleva su nombre, no sucedió por este motivo, aunque influyó sobre manera. El marqués de Esquilache pretendió que los madrileños vistieran como el quería, y prohibió la capa y el sombrero de ala ancha (llamado chambergo) muy de moda en aquel entonces. Y ahí es donde el pueblo madrileño, chulo como el solo, dijo "hasta aquí" y la montaron. La casa fue saqueada por los exaltados, aunque D. Leopoldo se libró de una muerte segura, porque en esos momentos no estaba en casa. De este siglo, por cierto, data la ampliación de la casa con una sección trasversal que transformó la primitiva planta cuadrangular en una en forma de L.
Las últimas reformas llevadas a cabo son de los siglos XIX y XX.

La primera fue acometida por el Banco de Castilla, para utilizar la casa como sede. La sorpresa fue mayúscula cuando, se encontró entre los muros de los sótanos, el esqueleto de una mujer y varias monedas de la época de Felipe II.
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Mª Pau Domínguez, tiene una novela, llamada 'La casa de los siete pecados' (Grijalbo) ambientada en la corte de Felipe II, en el momento de la llegada a España de Ana de Austria, llamada a convertirse en la cuarta esposa del monarca.
En su lucha por el amor del rey, Ana se encuentra con "una poderosa rival", Elena Zapata, la dama de la corte que mantiene con él una "lujuriosa y tormentosa relación". Esa relación se desarrolla en la Casa de las Siete Chimeneas, mandada construir por el propio rey para su joven amante, con siete chimeneas que simbolizan los pecados capitales.
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Otra versión de la historia, cuenta que Felipe II encierra allí a una hija ilegítima para que nadie sepa de su existencia... y de ella sería el cadaver...

La leyenda de la casa hechizada, se ha avivado como ven hasta nuestros días. ¿A cuál de las doncellas allí muertas pertenecía el cuerpo? ¿Se llevan bien los fantasmas de las concubinas de Felipe II? ¿Algún jovenzuelo de botellón ha creido que aquella sombra blanca que entreveía por las ventanas del edificio era fruto del consumo de alcohol? Sea como fuere, vivir en Chueca es toda una experiencia, y tener al lado un edificio con historia y con misterio, también.
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Lo dice Diana Aller

6 comentarios :

Anónimo dijo...

Por fin una entrada decente, llevabas muchas semanas torturándonos con textos "cosmopolitan" sin interés. Bravo por la historia y por tu historia.

Por cierto, nota a pie de página, en un argot juvenil inventado en mi barrio "ser de historia" o "profesor de historia" es un sinónimo de homosexual.

Tio Sento dijo...

Lo de Esquilache era más por que la gente no pudiera ocultarse la cara bajo sombreros muy anchos y el que llevaba espada bajo una capa larga, nada más. Que eran tiempos de bribones y asesinatos, bla bla bla...

Muy buena entrada.

Anónimo dijo...

que tenga cuidado leire pajín con pedir que se denuncie a los tabaquistas en las tabernas y no se le vayan a amotinar los fumadores

Anónimo dijo...

Perfecto, yo propongo que tu casa sea el meadero de ese centro social, y que de paso a partir de las tres te lleves alli a los borrachos para que dejen dormir al resto de tus vecinos, y que a las ocho de la manana te des un paseo con escoba y fregona por el barrio para limpiar potas, meadas y restos de bebidas. Con ello, los que creemos que la ciudad no tiene por qué estar al servicio del borracho te estaremos muy agradecidos. Y de paso, tu tan contenta con tu "Vomitonas y Meadas Social Club".

Anónimo dijo...

Por qué no un post sobre "esto"?:
http://es.noticias.yahoo.com/9/20110105/tes-encuentran-el-cadaver-de-un-recien-n-61bd63d.html

Es el tipo de cosillas sobre las que te gusta cachondearte, no?

Anónimo dijo...

Le sugiero a Anónimo que salga él con la fregona, ya que es él el que parece tener interés en ello.

Como parece que no lo acaba de entender, quisiera indicarle aquí que a ella no le importa...