viernes, 30 de abril de 2010

ALICE BABETTE

Les aviso de que ésta es una de esas entradas que no les suele gustar y en la que no dejan comentarios...
Los que no tenemos talento nos conformamos con tener criterio. Y créanme, que es mejor ser crítico musical que músico; o telespectador que guionista. Sé de lo que hablo, porque he ejercido las cuatro disciplinas que he nombrado y mi capacidad de disfrute es muy superior a las meras aptitudes artísticas/laborales...
Tiendo a juntarme con quienes, como yo, se emocionan, catalogan, discriminan, gozan con el cine, la música, el feminismo, la literatura, o el asesoramiento político. Y tengo menos afinidad con gente que se dedique directamente al cine, músicos, feministas miltantes, escritores o asesores políticos.

Todo este espesor para transmitirles la idea de que quien valora en la sombra, disfruta más que quién trabaja bajo la luz. Tal es el caso de Alice B. Toklas, una mujer maravillosa que biológicamente nació en San Francisco un siglo antes que yo, en 1874, y fue judía y huérfana pero que se abrió a la vida, cuado llegó a París en 1907. Aquel mismo día conoció a su gran amor, para el que fue musa, amante, compañera y confidente.

Gertrude Stein tenía su misma edad, era también norteamericana y llevaba cuatro años en París. El amor entre ellas surgió al momento. Gertrude dictaba y creaba y Alice transcribía y cocinaba. Su casa empezó siendo un centro de reunión de amigos que escandalizaba a quienes no habían entrado nunca. Se decía que aquél era un antro de perversión, gentes de aficiones raras y gustos extremos... Y en parte lo era. "Degenerados" como Hemingway, Duchamp, Ezra Pound, Picasso o Braque frecuentaban la casa de las lesbianas señoritas y aquella morada del Montparnasse se convirtió en el epicentro mismo de la vanguardia mundial. "París era una fiesta" refleja muy bien el ambiente aperturista, bohemio y desenfadado que se vivía en París aquellos años. De forma natural los creadores y los admiradores del arte se unían y generaban escenas y oleadas a cual más enloquecida y retroalimentaria. Gertrude escribía poemas y Alice preparaba riquísimas recetas para acompañar las veladas de tertulia y arte.

No creo que fueran como pretenden hacernos ver; una pareja emocionalmente plana, buena y sin dobleces. (Algo muy común en la imagen que se suele proyectar de las lesbianas en general). Más al contrario, la vida que llevaban, el ambiente que deliberadamente crearon en su casa y ciertas anécdotas, nos harían sospechar que la suya, fue una relación llena de pasión y altibajos sentimentales.

Alice era de naturaleza madrugadora, y Gertrude trasnochadora: como coincidían poco a lo largo del día, se escribían apasionadas misivas que leían una y otra al despertar. Gertrude declaró la guerra a la coma como signo de puntuación. Decía que "a lo más, la coma es un punto pobre que permite detenerte y tomar aire pero si quieres tomar aire deberías saber por ti mismo que quieres tomar aire". Y Hemingway relató en una ocasión cómo sorprendió a la pareja en una acaloradísima discusión, donde Stein, blandía un cuchillo gritándole a su mujer que la iba a matar.

En el cerril ideario de la heterosexualidad no cabe entender a una pareja de lesbianas como dos partes complementrias de un todo; con lo que, Gertrude, por ser altiva, dominante y de fuerte carácter, se ha considerado por muchos la parte "masculina" de la pareja, (como sifuera necesaria).

El propio Hemingway la describió así: Miss Stein era muy voluminosa, pero no alta, de arquitectura maciza como una labriega. Tenía unos ojos hermosos, y unas facciones rudas, que eran de judía alemana, pero hubieran podido muy bien ser friulanas, y yo tenía la impresión de ver a una campesina del norte de Italia cuando la miraba con sus ropas y su cara expresiva y su fascinador, copioso y vívido cabello de inmigrante, peinado en un moño alto que seguramente no había cambiado desde que era una muchacha.

Gertrude escribía ofensivamente bien, no podía ni ver a Joyce y en la escena cultural del momento estaba considerada como la mejor.
Su mujer al contrario, -más menuda, más oscura y refinada- se dedicaba a preparar recetas, a servir absenta a los invitados y ordenar los escritos de Stein... lo que le valió ser considerada como la "parte femenina". Parecía pasiva, pacífica y reflexiva... y probablemente lo era; pero las constantes referencias sexuales a sus pasionales afectos y el catalizador de cultura y vanguardia que se producía estando juntas, nos da que pensar que la pareja era en realidad pasión desatada y amor sincero.

La famosa tautología de Stein "Una rosa es una rosa es una rosa", hablaba probablemente de su amada, su fuente de constante inspiración. Las traducciones al castellano de la obra de Stein son pobres, tienden a unificar y perder el estilo agresivo, a matizar y a suprimir las repeticiones y la evidentísima pasión desatada por su compañera.
Tanto es así que en 1933 Stein publicó sus memorias, titulándolas "La autobiografía de Alice B. Toklas" una vida conjunta y extrema... Es la obra más famosa de la autora, y le valió conferencias, viajes y fama.

A los amantes del arte, nos encanta la anécdota que cuenta que cuando en 1906 Picasso pintó el paradigmático retrato de Gertrude Stein, a nadie excepto a él y a ella le gustó. "No se parece", decía medio mundo. "Pero se parecerá", contestaba Picasso. A los pocos años, Stein se asemejó muchísimo al retrato. Nunca he entendido a Picasso, no me gustan más que cosas muy puntuales, pero la dureza de rasgos que representó (en aquél y en el retrato cubista) era un fiel reflejo del fuerte carácter y vanidad de la bollera. Es más: es un retrato del matrimonio, una mezcla indisoluble de Gertrude y Alice... como la autobiografía...

Cuando Gertrude murió, terminó la vida para Alice, que sobrevivió sin embargo dos décadas más... Y para los demás, comenzó lo realmente interesante. La menuda y enjuta Alice, cobijada en la sombra de su amada siempre, salió a la luz con un apasionante libro, "El libro de recetas de Alice B. Toklas", que es un recetario mezclado con episodios de su vida. Hay "recetas de amor", anécdotas divertidísimas y una prosa ágil, más clásica que la de su difunta, pero conmovedora, tierna e incluso cubista. (Movimiento que vio nacer en su propia casa). Lo que más ha trascendido ha sido el pastel de marihuana, receta que hoy se sigue cocinando mucho y que proporciona grandes momentos, artísticos incluso.

A pesar de que escribió para medios de la época y más libros; y a pesar de que tuvo en su poder una pinacoteca importante (Picassos, Braques y Matisses por los rincones) acabó en la casi indigencia. Los herederos de Stein la desposeyeron de toda riqueza y Alice murió después de consagrar una vida entera al amor y ser más feliz que nadie. Su talento creador tal vez fuera mayor que el de los demás, pero supo estar al lado, disfrutar el noble arte de la contemplación y ser el eje en la sombra que vertebró las grandes vanguardias del siglo XX. Perfecto ¿no?

Lo dice Diana Aller

18 comentarios :

Anónimo dijo...

¿Quién decías al principio de la entrada que no tenía talento? Además...sabes que lo tienes... y me encanta disfrutarlo!

gato al que sus patas huelen a pies. dijo...

Nos es por ser tópico, pero en la última foto tiene bigote, a lo Hitler además.
El texto y la historia subyugantes.

Anónimo dijo...

Fantástica entrada DIANA. Muy interesante.

Grande la obra de estas dos mujeres. Ahora bien la vida personal de ambas (como la de Picasso) me parece lamentable. "Gertrude dictaba y creaba y Alice transcribía y cocinaba". "...En una acaloradísima discusión, donde Stein, blandía un cuchillo gritándole a su mujer que la iba a matar".

Vaya, que en lugar de construir una identidad igualitaria en su relación, REPRODUCEN LOS MAS RANCIOS ROLES HETEROSEXUALES que han aprendido y de los que no son capaces de desprenderse. PENOSO. Y penoso es que lo que condenamos en una pareja hetero, como la violencia doméstica, te parezca prueba de pasión en 2 lesbianas. Cágate.

La historia les parecerá perfecta a todos aquellos que opinan que detrás de un gran hombre hay siempre una gran mujer. Nunca me gustó que nadie esté detrás de nadie. Odio los papeles secundarios de soporte y aguante del mal genio del genio. Sean las desgraciadas que aguantaron a Picasso o esta mujer que aguantó a Stein. Se advierte en ella la cara de sufrida manipuladora amargada. Stein me parece un bastorro tipo Spencer Tracy. En fin, tienen que existir estos personajes sufrientes para que el arte exista. Es así.

Anónimo dijo...

"Gertrude, por ser altiva, dominante y de fuerte carácter, se ha considerado por muchos la parte "masculina" de la pareja, (como sifuera necesaria)."

Obvio que no es necesaria, pero es que Gertrude representa un rol dominante masculino típico a la perfección.

"Su mujer por contra, -más menuda, más oscura y refinada- se dedicaba a preparar recetas, a servir absenta a los invitados y ordenar los escritos de Stein... lo que le valió ser aburdamente considerada como la "parte femenina"

Absurdamente? Si la tía parece una mujercita modelo de TELVA, por Dios. ¿Por qué no publicó su libro hasta no morir Stein? ¿Temía que su dominante pareja se viera amenazada por su talento? ¿O la tenía todo el día cuidándole y cocinando para seguir así de "robusta"?

Si Stein no animó a Alice en su propia andadura intelectual es que realmente no la quería, sólo la utilizaba como una propiedad. Una relación enferma y desigual, anticuada y mil veces vista. Nadie niega que no fueran felices. Como muchas maltratadas/os física o psicológicamente, que consienten e inconscientemente buscan ser maltratadas/os o anuladas/os, repitiendo roles aprendidos en la infancia. Trastornos varios de personalidad.

Anónimo dijo...

No se si has oído hablar de Dorothy Podber. Es otro estilo, pero creo que te va a gustar conocer a esta señora.

Me ha encantado la entrada!

Anónimo dijo...

Es increíble cómo nos influyen los estereotipos... la historia así contada (que está genial) puede entenderse con análogías a toda la contaminación q tenemos: dominación, malos tratos, sexismo... Pero si nos quedamos con lo que queda: la obra y los testimonios, es fácil ver una relación de igual a igual, donde cada una se adapta a la otra, una historia de amor, donde, como dice Diana una elije disfrutar en la sombra y otra trabajar en la luz. Yo estoy convencida de que Alice fue más feliz que Gertrude.

dandybrandy dijo...

plas, plas

araceli forever dijo...

hostia, pero si la pava del afoto a la izquierda de los comentarios es araceli!

Anónimo dijo...

¿"Contaminación que tenemos" dices anónimo 11:34 PM?

"Stein, blandía un cuchillo gritándole a su mujer que la iba a matar"."Alice fue mas feliz que nadie".

Las cosas son como son y se llaman como se llaman, te las haga quien te las haga y por más culto, artista e inteligente que seas. Si las hace el cateto gordo del vecino es maltrato con pena de cárcel, y si lo mismo lo hace una artista lesbiana es amor y pasión. No me jodas, la mierda huele igual en todos sitios.

Se ve que no habéis pasado por ahí. Si no, no seríais tan superficiales con el tema. A mí me amenazaba mi padre, después una hermana y luego mi ex-marido. ¿Con él fuí feliz? Sí, todo era pasión, cierto, del cielo al infierno, hasta que descubrí mi enfermedad: falta de autoestima y tolerancia hacia la violencia.

¿Alice feliz? Y UNA MIERDA. Anda que no respiró cuando se murió la gorda bigotuda machorra ésa que la tenía aplastada. Hasta escribió su libro. En fin, como con Stein, también quedan las grandes obras de Cela y Picasso y eran 2 h.de p. Los genios suelen serlo.

Anónimo dijo...

Hemingway no era un genio pero sí un pobre capullo que se pegó un tiro a los sesenta tacos porque decía que ya no era capaz de escribir (cuándo lo fue?, digo yo)
De Cela y de Umbral mejor no hablar, ni de Picasso ni del lamentable Fernán "a la mierdaaa!!!" Gómez.
Y Alice Babette se fue a follar a Albacete.

Adrastea_Quiesce dijo...

no se equivoque, estas son las entradas que nos Encantan. a fin y a la postre, humor brillante y subnormal podemos encontrar en otro puñado de sitios (no por doquier, pero vamos, algo hay). entradas como ésta, sólo en esta casa.

dandybrandy dijo...

enternecedor

Carlota dijo...

Se hechan de menos tus comentarios sobre cuadros, me encantaban!!!

amonino dijo...

a quien de verdad se parece el retrato de stein es al propio picasso, que al fin y al cabo no hizo otra cosa que pintarse a sí mismo. sí que son gente maja, todos estos genios y genias.

Anónimo dijo...

Ambas dos se merecen una pelicula dirigida por almodovar.

anatainc dijo...

¿La gente que lee habitualmente tu blog lee otras cosas?, me refiero a libros, recetas de cocina, prospectos, etc. Lo digo por la cantidad de faltas de ortografía que desparraman por aquí.
Slds.

fanny dijo...

me ha encantao

Anónimo dijo...

Pues estas son mis entradas favoritas, lo digo por si los anónimos que no venimos a ponerte verde, tenemos alguna influencia en tu selección de temas..