jueves, 11 de marzo de 2010

ME HE ENCONTRADO ESTO:

VERÁN USTEDES. DISPONÍAME A BRINDARLES UN RATILLO DE DESCONEXIÓN, AUNQUE NO TENÍA MUY CLARO DE QUÉ ESCRIBIR... CURIOSEANDO MI "ESCRITORIO" HE ENCONTRADO ESTE TEXTO GUARDADO SIN PUBLICAR. ME PREOCUPA PORQUE NI SIQUIERA RECUERDO HABERLO ESCRITO. DATA DE LA MADRUGADA DEL VIERNES 26 DE FEBRERO, TRAS UNA -INUTIMENTE MEMORABLE- FIESTA EN MI MORADA.
Me preocupa y me enciende el mundo indecente y paranoico en el que vivo. La gente normal, racional, inteligente incluso... tiene miedos infundados, y supongo que necesarios, pero no sé para qué. Mi madre, a la que considero adalid de la razón y señora de la verdad, me ha llegado a decir que tenga cuidado "no me secuestren a los niños", como si los secuestradores de niños anduvieran por ahí sueltos como si nada, y como si alguien que no los hubiera engendrado estuviera dispuesto a aguantar a mis hijos.
A veces en las conversaciones con gente a la que tengo en consideración salen temas cuyo tratamiento repiten como papagayos sin pararse a pensar, cosas como el pixelar a un menor sin explicación aparente, si por ejemplo se exhibe su foto -una foto perfectamente normal- en internet. Muchos tienden a pensar que el mundo es un lugar hostil, lleno de pedófilos, y personas esencialmente malas, dedicadas a horribles fechorías "porque sí". Y por supuesto, no se dan cuenta de que esa desconfianza les hace ser malas personas, esas mismas a las que temen.

De la misma forma, me ofende cómo se enquistan ciertas conductas aprendidas o simples frases hechas para justificar perogrulladas. Por ejemplo, cuando el famoso de turno, se sienta en una silla tapizada de un plató a contar banalidades y termina justificando su discurso con un tajante "bueno, pero es mi verdad". Como si la verdad fuera una teoría sujeta a interpretaciones, elástica y adaptable...

Y lo que me enerva hasta preocuparme que me de un ictus o algo peor, es que Ana Obregón, o alguna gandula de Gran Hermano se desnude para la portada de Interviú, y, en lugar de admitir que lo hace para gozo y regocijo de lectores a cambio de un dinerillo, justifica su hazaña diciendo "Me apetecía mucho. El resultado ha sido muy profesional y muy artístico". Es como cuando Chiky Martí en lugar de decantarse hacia el porno o el baile, hacía unas contorsiones eróticas aludiendo a su preparación física y sus ínfulas artísticas, cuando el objetivo era calentar a un hatajo de mancebos. ¿Qué hay de malo en admitir la verdad? ¿Qué tiene que ver el Arte en todo esto?

De verdad que no lo entiendo. Ahora mismo estoy sensiblemente borracha, y sin embargo me invade una clarividencia fuera de loshabitual. ¿No les pasa a ustedes que comprenden todo, ven más allá y transmutan a héroes bajo el influjo del alcohol? Yo ahora mismo soy más yo que nunca, soy un pequeño dios y lo veo todo excepcionalmente claro. ¿Y saben qué? Que me encanta. La primera vez que me emborraché pensé que así era como quería vivir el resto de mi vida... Y lamentablemente, no lo he podido cumplir. Pero estoy en ello, y soy insultantemente feliz. Tengo más de lo que ansío, más de lo que merezco, y confío en los demás. Seré imbécil, pero no creo en la maldad como hecho aislado, creo en las debilidades de los que no son felices, que les hace regodearse en la queja, el egoísmo, y en otro orden de cosas la pedofilia o el secuestro. No creo que haya nadie "malo" porque sí; que en su naturaleza habite el mal... No, en absoluto.

Pero cada vez estoy más convencida de que los borrachos -como yo ahora- aparte de mover el mundo, entendemos todo y nos acercamos a la felicidad.

Por cierto, alguien se ha dejado esta noche en mi casa un cinturón plateado, también un móvil nokia y unas llaves con un llavero de un caracol... Si alguno de los dueños de estos objetos, lee esto, que sepa que mi borrachera y yo, gustosos lo custodiaremos aquí.

Gracias a mis amigos, por ser mis amigos y brindarme tanta felicidad, y gracias a ustedes por estar ahí aguantando mis soliloquios de borracha complaciente.
Lo dice Diana Aller

11 comentarios :

Anónimo dijo...

Perfecto.
Te admiro

Tamara dijo...

Ahora mismo estoy sensiblemente borracha, y sin embargo me invade una clarividencia fuera de loshabitual. ¿No les pasa a ustedes que comprenden todo, ven más allá y transmutan a héroes bajo el influjo del alcohol? Yo ahora mismo soy más yo que nunca, soy un pequeño dios y lo veo todo excepcionalmente claro. ¿Y saben qué? Que me encanta. La primera vez que me emborraché pensé que así era como quería vivir el resto de mi vida... Y lamentablemente, no lo he podido cumplir. Pero estoy en ello, y soy insultantemente feliz. Tengo más de lo que ansío, más de lo que merezco, y confío en los demás". Absoluta,completa y enteramente de acuerdo, es mas, creo haber dicho esto mismo en algun momento de mi vida.

Víctor dijo...

Lo de la paranoia permanente con los nenos es muy gordo, pero es que están machacando con noticies de ese palo de continuo...

Anónimo dijo...


Háztelo ver

amonino dijo...

a mi es que la clarividencia del alcohol no me compensa por la mala hostia y las ganas de aniquilar a más de media humanidad que me entran con la resaca. soy más féliz en mi constante, aburrida e inane mediocridad sobria.

Anónimo dijo...

CUANTA RAZÓN en este escrito...Estoy de acuerdo

Anónimo dijo...

¡qué grande eres Diana!

Anónimo dijo...

Diana, no sé por qué, me atrae enormemente tu ano, lo digo en serio, sobre todo cuando estás algo cocida. Es un punto que me ha dado.

disasther dijo...

Siempre te estoy leyendo, y nunca me animo a comentar pero han habido tres puntos claves para hacerlo hoy:

1. Clarividencia etílica, totalmente a favor.

2. Cuando he leído el parrafón, he ido directamente al facebook, para hacerme fans tuyo y decepcionada, he comprobado que no tenías página.

3. Esta noche soñé que me iba de copas contigo (?), o igual era otra persona que se te parecía, pero me ha quedado ese recuerdo (raro)

Pues nada, eso, que de pequeña, quiero ser como tú.

Saludos desde Bcn! Vente a pinchar algún día!!

lenainv dijo...

Gracias, Diana!, con esto de las llaves no he podido entrar en casa desde entonces, y como no tenía móvil (ni pasta) no he podido avisarte antes. Si al menos hubiera tenido el cinturón para fustigarme!!!

¿Quedamos a las 17h mañana en el bar de Dani?

P.D.: soy el del antifaz y los pantalones de malla.

A. dijo...

Ayyy... ¡Qué pena que los que hacéis la tele veais todo tan claro y luego lo pongáis tan oscuro! Aunque, bien mirado, puede ser sólo cosa de tu estado transitorio alterado. Y puede que seas sólo una pequeña proletaria de la cosa.