miércoles, 30 de septiembre de 2009

TIENES 100€ PARA GASTAR EN UN DÍA... (1ª parte)

...Esto es lo que he planteado a familiares, amigos y conocidos. Las respuestas, como esperaba, muy dispares:

*"Me los gastaría en Primark, tabaco, hachís y gin tonics (no necesariamente por este orden) y lo haría un martes o un miércoles, que da mucho gusto" (Arancha Domenech, 34 años, periodista)

* "Organizar una cena con amigos, buen vino, jamón de jabugo y foie. Sin duda. La única duda sería entre invitar a más gente o comprar además unos buenos solomillos". (Teresa de Rosendo, 30 años, guionista)
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*"A ver, yo lo tengo super claro. Me iría a H&M y me compraría un par de camisetas de 7.95 euros, que en total, hacen 15.9.
Luego me compraría un paquete de tabaco verdadero (Lucky Strike) que vale 3.15 euros.
después cine y cena acompañado, cine 2 x 6,50 aprox = 13 euros.
Cena pongámosle en un sitio que esté medio bien, 30 euros.
Y el resto, o sea, cerca de 30, para salir (copas, droga, etc ...) tampoco da para mucho.
Osea, que conforme lo recibo lo gasto, en mi ocio y en el de mi pareja". (Antonio Ballesta, 31 años, arquitecto)

*¿Sólo 100 €? Bueno, doy por hecho que son unos euros para mi propio gozo y disfrute, egoismo absoluto, así que:
30 € : masaje corporal + reflexoterapia podal 1h duración.
60 €: mi perfume favorito, versión 50ml, Infusión D,Iris de Prada.
8 € un verdejo delicioso para acompañar un buen sushi, El perro Verde.
Que sepas que hubiera añadido una cena japo a domicilio (unos 40 €) y una crema hidratante de Estée Lauder (Day Wear Plus, 31 €)…" (Violeta Alcocer, 35 años, directora de Imagen y Psicóloga)

*"100 euros tampoco es mucho…:
Me voy a mi tienda favorita de ropa (ya sabes cuál) y me compro 10 camisas de cuadros a 9.90 euros.
Con el euro que me sobra te invito a un helado por la pesadez que es hacerme caso mientras me pruebo tanta ropa" (Raúl Láynez-Coca, 26 años, estudiante)


(Camisas de Raúl)

*"Me lo gastaría en una cena aquí. Un japonés burgués y delicioso. El menú degustación asciende a 89,90 euros. Con la pasta que me sobra me tomo tres cervezas en un bar normal o una en un bar 'de diseño' o en una discoteca. (Mario Fort, 31 años, periodista)

*"Colonia Alain Delon (descatalogada, no sé porqué) y un Skyro (que es como un frisbee, pero a lo bestia), es justo lo que me voy a comprar el mes que viene" (Jose Canut, 42 años, cineasta, médico de urgencias y estomatólogo)

*"lo primero que se me ocurre: como estoy estudiando inglés y me he puesto de nuevo con el francés me los gastaría en libros de gramática de las respectivas lenguas. (cada uno tiene un precio medio de 20 euros, así que ya llevamos 40) y el resto... ya sé!!! en un par de zapatos en hazel!! La nueva temporada tiene unas cosas monísimas!! y el par cuesta unos 60 euros! o 50! En el caso de que me sobraran unos eurillos, iría destinado a HyM en unas bragas, complemento baratito, etc... ya que tengo que gastarlo todo no? (María Aller, 26 años, indecisa laboral).

*Yo me gastaría esos 100 euros ficticios en adquirir una serigrafía de Bubi Canal, por 50€ y los otros 50€ en una botella de champán Ruinart Blanc de Blancs para celebrarlo. (Tolo Cañellas, 34 años, modelo de manos)



(Champán y serigrafía de Tolo)

*"Por menos de 100 euros puedo comprar:
Un bocadillo de roast beef y parmesano de Le Pain Quotidien (unos 6 €)
Un croissant de aguacate y gambas de Mallorca (2,50 €)
Un litro de vichisoise de Mallorca (10 €)
2 paquetes de Marlboro (7,20 €)
Un litro de salmorejo de Eva Rokes (http://nam-nam.es) (6 €)
Un taxi cuando salgo tarde del curro (15 €)
Un aguacate (1’40 €)
Una horchata de la horchatería de la Plaza 2 de mayo (unos 2 €)
Unas violetas escarchadas de La Violeta, en la Plaza de Canalejas (unos 6 €)
Unos boletus a la plancha con yema de huevo de El cisne azul, Chueca (15 €)
Una pizza margarita del Dr Oatker (casi 3 €)
Seis ostras en el sitio de ostras que hay en el Mercado de San Miguel (9 €)
Unos Trident Senses Blue Dream Mint (1,60 €, creo)
Unos huevos mollet con setas de La Taberna de la Plazuela del Conde de Miranda (unos 10 €)
Un bote de helado de sésamo de un supermercado chino (4,50 €)" (Lucas Arraut, 30 años, director EP3)

*"Me lo gastaría todo en ropa, lo más probable que en Springfield, HyM y Pull&Bear. Y en libros, pero no sé cuales" (Javi Serrano, 25 años, periodista)

*"¡100€ me parece muy poco! Me lo gastaría en un curso de fin de semana de escalada o algo de eso de aventura, riesgo y emoción... Y si tuviera otros 100€, en una noche de hotel..." (Alicia Estrella, 27 años, documentalista)

Lo dice Diana Aller

martes, 29 de septiembre de 2009

DICCIONARIO DE FOBIAS: Q

Quemaifobia (o criofobia):
Miedo al frío. Quienes lo padecen, pasan unos inviernos fatales, a veces sin salir de casa siquiera.
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Quenofobia:
Miedo al vacío o a los espacios vacíos. A menudo se utiliza el latinismo estético "Horror vacui" para designar el horror al vacío espacial. Cuando es patológico, se ha de hablar de quenofobia.

Querofobia:
Miedo a la alegría. Tiene que haber gente para todo, está claro.
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Quetofobia:
Se define como un persistente, anormal e injustificado miedo al pelo. También se conoce como caetofobia, hipertricofobia, tricopatofobia o tricofobia.
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Quifofobia:
Es el temor a agacharse. Lo más duro es indagar el porqué de esta fobia...

Quimofobia:
Miedo a los químicos. No a los señores y señoras que ejercen esa bonita profesión, sino a los productos químicos de todo tipo.

Quionofobia:
Si bien quienes padecen de esta fobia comprenden que la nieve en sí no representa una amenaza a su persona (además de que los otros constantemente le aseguran de que no hay peligro), los quionofóbicos no soportan la nieve, les desagrada verla y no pueden pensar siquiera en tocarla. En algunos casos, no quieren estar solos cuando los copos de nieve están cayendo del cielo. Esta fobia está asociada con la criofobia (miedo al frío), debido a que quienes padecen quionofobia detestan el invierno porque siempre existe la posibilidad de que nieve. Los síntomas, varían en cada persona pero, son similares a los de otras fobias: ansiedad extrema, sequedad bucal, palpitaciones, náuseas, mareos...

Quiraptofobia (o afenfosfobia, hafefobia o haptefobia):
Cuando entramos en un autobús semivacío, dividimos (inconscientemente) el espacio libre y nos situamos en el lugar más alejado de los demás. Esa barrera de protección persiste en nuestros instintos como defensa ante lo desconocido, a ataques de nuestros congéneres o como prevención en una posible acometida extraterrestre. Vamos, que es necesaria para la evolución. Pero cuando estas virtuales defensas se convierten en algo patológico, amiguito, es que usted padece una quiraptofobia como una catedral gótica. Si le aterra el contacto físico, que le toquen e invadan, míreselo.

Quirofobia
Miedo a las manos. Porque sí. Así de absurdo. Aunque viendo cosas tan malrolleras como ésta, no me extraña:

Lo dice Diana Aller

lunes, 28 de septiembre de 2009

EL APRENDIZ

A veces -por no decir siempre- los traspiés en la vida suponen triunfos; y resulta providencial caerse para ponerse en pie y caminar. Esto tan obvio para los que a menudo nos tropezamos, (generalmente porque asumimos un riesgo) no lo ven los afortunados.

Y aunque en absoluto creo que el infortunio se haya fijado en mí (más al contrario, soy y tengo más de lo que merezco), el volumen de inversión en mi vida supera por ahora al de los beneficios si caminamos enntre terminología económica.

Como digo, soy asquerosamente favorecida por las circunstancias. Pero a fuerza de diversificar (y multiplicar) esfuerzos. Todo esta retahíla me sirve para prologar una pequeña historia que se cierra esta noche:

Durante todo el verano he estado agobiada buscando trabajo y muy apurada económicamente. Alguien me habló de que necesitaban gente para trabajar en un nuevo reality. Perfecto. Creo que tengo un buen perfil, porque he trabajado en varios y después de bastantes años en tv, he desempeñado prácticamente todas las labores posibles. Envié un cv actualizado, esperanzada, como siempre. Como en tantas otras ocasiones, ni me respondieron siquiera, aunque fuera negativamente. A lo largo del verano he tomado contacto con 6 productoras a las que he ofrecido mis nobles servicios. Finalmente me contrataron en una de ellas.

Esta noche comenzaba "El aprendiz" el reality en el que se busca un ejecutivo solvente antes que cualificado; inteligente más que coleccionista de títulos.

Bien, pues de la misma forma que cuando me pillaron robando en el Corte Inglés, me alegré al asegurarme de no trabajar allí nunca, ahora, que con sonrojo estoy viendo "El aprendiz" entiendo como un halago el desprecio a mi interesado y sincero mail.

¿Cuándo se van a dar cuenta de que el márqueting es una disciplina que dejó de funcionar como lo aplican la mayoría de los ejecutivos?

Les pongo un ejemplo: ¿Quiénes gastan más dinero en campañas de imagen? Sin dudarlo, ustedes levantarán su inocente o curtido en mil batallas dedito índice y dirán "¡Los políticos! ¡Los políticos!". Muy bien adorables lectores. ¿Y quiénes son los profesionales menos admirados? Aquí unos índices (los más trabajados) dirán "¡Los periodistas, los periodistas!". Y otros (los más vírgenes) "¡Los políticos!". Pues sí.

Es evidente que las campañas de imagen (máxime las desproporcionadamente caras) valen de muy poco. Sobre todo porque se basan en teorías aprendidas (Y para colmo de EEUU, en lugar de copiar a los países nórdicos), incapaces de crearse por sí mismas, de improvisar o adecuar contenido y continente. El márqueting sigue siendo para muchos un obsoleto e inutil manual que aplicar cual fómula matemática.

(Aquí tengo que hacer un inciso para aclarar que las profesiones donde más penada está la mentira son las de periodista y político. Da que pensar ¿no?).

El programa en cuestión es un formato importado. Es divertido ver jóvenes con unos peinados horrorosos (¿Alguien puede advertir a estos muchachos que el pelo de punta exime de seriedad cualquier declaración de su portador?) utilizando una mal aprendida terminología económica para vender encurtidos. Como todo reality tiene un interés añadido para el espectador: la risa. En su favor he de decir que está muy bien editado, es ágil y rápido; y se ha logrado un ritmo espectacularmente bueno.

Pero -por su trasfondo- El aprendiz me parece un producto mediocre, con buena intención pero mala factura, donde se enmascara con falsa ética la perpetuación de valores que nos han llevado a la irreparable crisis en la que estamos. Como les digo, yo la he padecido con cierta violencia. Y caer, una vez más, verme ahogada y no obtener respuestas me ha hecho crear recursos propios, una vez más, hacerme algo más fuerte, sin teorías ajenas. Levantarme y caminar, con honradez.
Sé que la vida me tiene reservadas grandes cosas, al menos tan buenas como las vividas hasta este momento.

Hoy, soy yo la aprendiz, y espero seguir siéndolo siempre.
Lo dice Diana Aller

martes, 22 de septiembre de 2009

ANNI ALBERS


Anni Albers era una alemana con marcadísimos intereses culturales y grandes dotes para las artes plásticas desde niña. Nació en Berlín y su gran "apertura de ojos" (ese despertar que todo artista sufre) sucedió en la Bauhaus, donde tenía la suerte de ser alumna del taller textil. Allí conoció a Joseph, profesor y después marido, de igual origen teutón, que daba clases de vidrio y diseño de muebles.
Con el nazismo, huyeron juntos a Estados Unidos. Y como suele ocurrir en muchas mujeres artistas, su obra se concibe sólo como parte de la creación en pareja. (No así la de Josef Albers, que como fotógrafo, poeta y pintor, se le considera con sobrada autonomía artística). No sé si por eso, me resultan especialmente interesantes las primeras creaciones. Tapices con trazos muy al gusto de la modernidad, con tramados lineales y experimentos geométricos de color.
Como muchos otros emigrados a los EEUU, se dejaron llevar por el imperialismo cultural y abandonaron la vanguardia en pro de nuevas corrientes algo más impersonales. De hecho fueron sus viajes a latinoamérica la principal inspiración de su obra en lo sucesivo. Se empaparon de rollito étnico y lo que hicieron por allí me interesa mucho menos. (Vivieron antes de todo esto en las Canarias, y supongo que la sobreexposición solar les afectó, aunque no sé en qué medida).
La joven Anni (Su verdadero nombre era Annelise Fleischmann) recibió clases del mismísimo Paul Klee, y el diseño y la publicidad, han bebido mucho de las creaciones de esta germano-americana.
A mí sus tapices me conmueven hasta arrancarme lágrimas. Supongo que su tarea posterior es muy interesante (No en vano, tanto en vida como con carácter póstumo la obra de la pareja se ha expuesto por todo el mundo), pero las primeras obras son innovadoras, audaces, armónicas y perfectamente compuestas.

Afortunadamente Anni y Josef crearon una fundación con su nombre, gracias a la que, sus trabajos tienen bastante repercusión y vigencia.
Anni murió en el 94, a los casi 95 años de edad, habiéndose convertido en una mujer clásica en vida y terriblemente transgresora como artista.
Lo dice Diana Aller

viernes, 18 de septiembre de 2009

¿TETAS O CULO?



Afortunadamente el mundo, la ética y nuestra vida, no se construye a partir de un discurso maniqueo en el que las cosas sean blancas o negras, buenas o malas, o -como alguno apuntó- edredón o colcha.

Así ocurre en política y en economía, y en todos los órdenes más o menos estructurados de nuestra racional existencia. Sin embargo jamás he estado a favor de los pusilánimes "puntos intermedios" y las expresiones tipo "Ni pa ti , ni pa mi" me generan repulsión. Así mismo, estoy radicalmente en contra (valga la enrevesada redundancia) de la imparcialidad informativa. Porque no existe, porque es una entelequia posible sólo en un universo de infinitas informaciones delimitadas, politizadas y férreamente parceladas.

Dicho todo esto, sólo me queda esbozar, antes de lanzarme a la gran pregunta del enunciado, que existen tendencias de no sé bien qué signo, que "llevan" a cada humano hacia unas preferencias frente a otras. Hace poco, yo misma enarbolaba la defensa de una elección pendular en el caso Belén Esteban/Mª José Campanario, aludiendo la intransferible inclinación de cada uno a ser friolero o caluroso, y madrugador o trasnochador.

¿En qué se fijan entonces ustedes antes? ¿En las tetas o en el culo? (Huelga decir que la pregunta queda igualmente lanzada para todos los posibles géneros sexuales)

Lo dice Diana Aller

miércoles, 16 de septiembre de 2009

EN DEFENSA DE LA COLCHA

Nunca he sido demasiado patriota. Ni siquiera he defendido las biensonantes expresiones patrias frente a anglicismos que de forma constante invaden nuestro léxico.
Sin embargo, arrastro últimamente una preocupación que me encoleriza hasta sacar la falangista que llevo dentro: un detalle mínimo que cuantas más vueltas le doy más me enciende: ¡El edredón!
Sí, amigos y desconocidos... Ese nuevo enser doméstico que se ha vuelto imprescindible en nuestras vidas, ese caluroso invento del demonio, ese nórdico elemento que a buen seguro todos almacenan... Es un fraude, una falsa panacea del bienestar...

Su implantación en nuestro país ha sido rápida, silenciosa y limpia. En teoría es más cómodo a la hora de hacer la cama. Me parece un argumento válido. Pero ¿Qué es eso de que es más higiénico que la colcha? ¡Mentira! En teoría lo correcto es llevar el edredón a la tintorería, lo que supone un ingente gasto además de no garantizar del todo el resultado.
Yo tengo ahora una colcha. La compré en unos grandes almacenes, con facturación internacional; pero con todas las ventajas de la casera colcha española. La lavo a menudo en la lavadora, abriga, es cómoda y muy bonita. Me encantaría llenar mi hogar de colchas hechas a mano. El ganchillo es étnico, es tendencia. ¡No a la pluma y al plumón!
Les pido desde aquí que abran su corazón a la colcha. ¡Basta ya de tantos impersonales dormitorios! ¡Despertemos del letargo del edredón! ¡Abramos los ojos a la realidad de la colcha!
Lo dice Diana Aller

lunes, 14 de septiembre de 2009

INFORME PARA LOS HUMITAS

El varón de la especie humana se distingue sobre todo por carecer de vulva, y en su lugar, posee una protuberancia no siempre armónica, destinada, entre otras cosas al apareamiento.
Precisamente es en estas prácticas donde también difiere sustancialmente de las mujeres: No se deja crecer una vistosa melena, ni se adorna demasiado, a pesar de lo cual, alguna vez consigue ayuntar.

No debemos caer en la trasnochada jactancia de saberlos inferiores o sometidos. Afortunadamente los varones son considerados miembros de pleno derecho en nuestra sociedad; y aunque existan voces que menosprecien sus talentos, el grueso de nuestra cultura les considera tan capaces como cualquier mujer. Afortunadamente, vivimos en un mundo evolucionado donde la diferencia de géneros no supone a priori un problema; y los machos de nuestra especie han evolucionado hasta adaptarse.

El motor principal para la acción masculina es la comparación y el reto con respecto a sus congéneres y la constante búsqueda de posibles parejas sexuales. Tras siglos de doma de tan obvios automatismos, el macho de nuestra especie ha ampliado sus intereses, o al menos ha aprendido a disimular algo sus instintos, lo que ha supuesto una rápida adaptación al medio. No es que estén menos dotados intelectualmente; simplemente su impulso cazador ha pesado demasiado tiempo sobre las demás actividades humanas. Pero, como digo, de un tiempo a esta parte, se les ha dejado un espacio en la sociedad y se han adaptado rápidamente. Y lo están haciendo muy bien, si se me permite el apunte personal. (No lo puedo evitar, creo en la igualdad y siempre defenderé a los varones).

EL VARÓN EN DATOS: (*)

-Existe la homosexualidad entre los machos humanos. En según qué culturas está incluso muy extendida y aceptada entre sus semejantes.

-El varón es en esencia (en un 98,2%) igual a la hembra; aunque biológicamente está más cerca del chimpacé (en un 98,7%).

-Aunque las mujeres utilizan todo su cerebro para procesar datos, ellos sólo usan el hemisferio izquierdo, por lo que tienen que "ir directos" a la solución para no liarse.

-Es el único primate que no tiene hueso en el pene.

-El cuerpo está en parte cubierto por vello que le protege de las inclemencias climatológicas.

-También es el único animal que posee "nuez"; esto es, un saliente en la garganta que modula la voz para hacerla más grave y distinguirse de la de las mujeres.

-Gracias a un exitoso proceso evolutivo, el macho humano rara vez ve a sus hijos como rivales, y -como el caballito de mar- ha aprendido a cuidar a sus crías.

-Los machos poseen pezones inútiles. No producen leche, aunque muchas terminaciones nerviosas confluyen en ellos haciéndolos sexualmente muy sensibles.

-El hombre, al igual que el gallo, es de los pocos animales que no tiene un celo estacional.

-La eyaculación, o expulsión de células masculinas no va asociada a ningún ciclo telúrico, sino que se produce parejo siempre a la conclusión del placer sexual, sin que ambas acciones puedan suceder por separado.

He intentado recopilar para ustedes, toda cuanta información creo necesaria. Si concluyen que resulta insuficiente este informe, no duden en volver a contactarme o pedirme otro, que gustosa reharé. Estoy convencida de que los varones de nuestra especie serán muy felices en Hummo. Aquí les apreciamos mucho, y la verdad... ¡No podríamos vivir sin ellos!

Sin otro particular,

Lo dice Diana Aller

(*) Revista QUO nº168

QUITAMANCHAS PARA PRENDAS BLANCAS


Si un inoporuno manchurrón colorea su preciada camiseta blanca, no tiene más que cortar una cebolla por la mitad y frotar con esmero sobre la zona a limpiar. Después enjuague mucho y bien con agua fría y lave como de costumbre la prenda (entre otras cosas porque el aroma a la cebolla en la ropa no resulta demasiado seductor). Y como nueva.
Lo dice Diana Aller

jueves, 10 de septiembre de 2009

CRIANDO TERRORISTAS

No grito a mis hijos y les dispenso sonrisas y abrazos a todas horas. También es cierto que les digo que no a muchas de sus peticiones. A veces incluso me convencen y termino diciendo "si"; no creo que haya nada malo en demostrar a un niño que en ocasiones "gana" o convence, o se sale con la suya, o que yo no tengo razón. He comprobado que ésa es la verdadera autoridad: acatan un "no" como respuesta y asumen que no siempre llegamos a un acuerdo.
Les copio el comienzo de "Bésame mucho" el libro de Carlos González que debería ser de obligada lectura antes siquiera de engendrar.

... Y si mis hijos terminan siendo unos terroristas, sus razones tendrán; a veces yo fantaseo con dinamitar esta sociedad ¡A saber cómo será el mundo en 20 años!, pero no creo que el odio se origine en el contacto físico, el afecto y el juego. (Y sí, soy de esas locas que todavía le brinda algún "chupito" de leche materna a su hijo de 3 años, que no les impone un horario para comer o dormir y que a menudo comparte cama con su progenie...)

Para unos, el niño es tierno, frágil, desvalido, cariñoso, inocente, y necesita nuestra atención y nuestros cuidados para convertirse en un adulto encantador. Para otros, el niño es egoísta, malvado, hostil, cruel, calculador, manipulador, y sólo si doblegamos desde el principio su voluntad y le imponemos una rígida disciplina podremos apartarlo del vicio y convertirlo en un hombre de provecho.

Estas dos visiones antagónicas de la infancia impregnan nuestra cultura desde hace siglos. Aparecen en los consejos de parientes y vecinos, y también en las obras de pediatras, educadores y filósofos.

Los padres jóvenes e inexpertos, público habitual de los libros de puericultura (con el segundo hijo sueles tener menos fe en los expertos y menos tiempo para leer), pueden encontrar obras de las dos tendencias: libros sobre cómo tratar a los niños con cariño o sobre cómo aplastarlos. Los últimos, por desgracia, son mucho más abundantes, y por eso me he decidido a escribir éste, un libro en defensa de los niños.

La orientación de un libro, o de un profesional, raramente es explícita. En la solapa del libro tendría que decir claramente: «Este libro parte de la base de que los niños necesitan nuestra atención», o bien: «En este libro asumimos que los niños nos toman el pelo a la más mínima oportunidad.»

Lo mismo deberían explicar los pediatras y psicólogos en la primera visita. Así, la gente sería consciente de las distintas orientaciones, y podría comparar y elegir el libro o el profesional que mejor se adapta a sus propias creencias. Consultar a un pediatra sin saber si es partidario del cariño o de la disciplina es tan absurdo como consultar a un sacerdote sin saber si es católico o budista, o leer un libro de economía sin saber si el autor es capitalista o comunista.

Porque de creencias se trata, y no de ciencia.

Aunque a lo largo de este libro intentaré dar argumentos a favor de mis opiniones, hay que reconocer que, en último término, las ideas sobre el cuidado de los hijos, como las ideas políticas o religiosas, dependen de una convicción personal más que de un argumento racional.
En la práctica, muchos expertos, profesionales y padres ni siquiera son conscientes de que existen estas dos tendencias, y no se han parado a pensar cuál es la suya. Los padres leen libros con orientaciones totalmente diferentes, incluso incompatibles, se los creen todos e intentan llevarlos a la práctica simultáneamente. Muchos autores les ahorran el trabajo, pues ya escriben directamente híbridos contra natura. Son los que te dicen que tomar al niño en brazos es buenísimo, pero que nunca lo cojas cuando llora porque se acostumbra; que la leche materna es el más maravilloso alimento, pero que a partir de los seis meses ya no alimenta; que los malos tratos a los niños constituyen un gravísimo problema y un atentado a los derechos humanos, pero que un cachete a tiempo hace maravillas... Vamos, «libertad dentro de un orden».

Veamos un ejemplo clásico, en la obra del pedagogo Pedro de Alcántara García, que escribía hace casi un siglo, citando al filósofo Kant:

Tan perjudicial puede ser la represión constante y exagerada, como la complacencia continua y extremosa. Kant nos ha dejado dicho a este respecto: «No debe quebrantarse la voluntad de los niños, sino dirigirla de tal modo que sepa ceder a los obstáculos naturales —los padres se equivocan ordinariamente rehusando a sus hijos todo lo que les piden. Es absurdo negarles sin razón lo que esperan de la bondad de sus padres—. Más, de otra parte, se perjudica a los niños haciendo cuanto quieren; sin duda que de este modo se impide que manifiesten su mal humor, pero también se hacen más exigentes.» La voluntad se educa, pues, ejercitándola y restringiéndola, por el ejercicio y la represión, positiva y negativamente.

En conjunto, estos párrafos parecen bastante razonables, y bastante favorables al niño (aunque la palabra «represión» hoy en día chirría un poco, ¿verdad? Seguimos reprimiendo a los niños, pero preferimos decir que los formamos, encauzamos o educamos). Todo depende de qué se considere una «complacencia extremosa». No hay que negarles cosas sin razón, pero si un niño se va a tirar por la ventana, desde luego que no se lo hemos de permitir. Todos de acuerdo. Pero, ¿por qué precisamente al hablar de los niños hay que acordarse de esas limitaciones? Tampoco permitiríamos que se tirase por la ventana un adulto, ya sea nuestro padre o nuestro hermano, nuestra esposa o nuestro marido, nuestra jefa o nuestra empleada.

Pero eso es tan lógico que, al hablar de personas adultas, no creemos necesario hacer la aclaración. Sustituya en los párrafos anteriores al hijo por la esposa:

«En la vida conyugal, tan perjudicial puede ser la represión constante y exagerada, como la complacencia continua y extremosa. Se perjudica a las mujeres haciendo cuanto quieren; sin duda que de este modo se impide que manifiesten su mal humor, pero también se hacen más exigentes.»

En dos frases las ha llamado exigentes y malhumoradas. ¿A que da rabia?Durante siglos, la mujer ha estado «naturalmente» sometida al marido, y se escribían frases similares sin que nadie se escandalizase. Hoy nadie se atrevería a hablar así de las mujeres, pero todavía nos parece normal hacerlo de los niños.

Pensará algún lector que estoy cogiendo las cosas muy por los pelos, que tampoco es para tanto, que estoy sacando de contexto las frases de Pedro de Alcántara y que él en realidad era muy respetuoso con los niños. Pero es que aquello no era más que el principio. Unas pocas páginas más adelante leemos:
Para contener estos impulsos y evitar la formación de semejantes hábitos, precisa oponer resistencia a los deseos de los niños, contrariar sus caprichos, no dejarles hacer todo lo que quieran ni estar con ellos tan solícitos como suelen estar muchos padres a sus menores indicaciones.

Aquí ya no estamos hablando de impedir que el niño juegue con una pistola, pegue a otro niño o rompa un jarrón, estamos hablando de no dejarle hacer lo que quiere «porque sí», por el puro placer de contrariarle, cuando acaba de decir que «Es absurdo negarles sin razón lo que esperan». Parece que ni el autor ni sus lectores se daban cuenta de que había una contradicción.

Mucha gente se siente atraída por estas posiciones indefinidas, por el «sí, pero...» y por el «no, aunque...», pues está muy extendida en nuestra sociedad la idea de que los extremos son malos y en el medio está la virtud. Pero no es así, al menos no en todos los casos. La virtud está, muchas veces, en un extremo.

Un par de ejemplos en los que quiero creer que todos mis lectores coincidirán: la policía jamás debe torturar a un detenido, el marido jamás debe golpear a su esposa. ¿Le parece que estos «jamases» resultan demasiado extremistas, tal vez fanáticos? ¿Debería adoptar una postura intermedia, más conciliadora y comprensiva, como torturar poquito y sólo a asesinos y terroristas, o pegar a la esposa sólo cuando ha sido infiel? Rotundamente no. Pues bien, del mismo modo, no estoy dispuesto a aceptar que «un cachete a tiempo» sea otra cosa que malos tratos, ni conozco ningún motivo por el que haya que hacer caso a los niños de día pero no de noche.

El libro que tiene usted en sus manos no busca el «justo medio», sino que toma claro partido. Este libro parte de la base de que los niños son esencialmente buenos, de que sus necesidades afectivas son importantes y de que los padres les debemos cariño, respeto y atención. Quienes no estén de acuerdo con estas premisas, quienes prefieran creer que su hijo es un «pequeño monstruo» y busquen trucos para meterlo en vereda, encontrarán (por desgracia, pienso yo) otros muchos libros más acordes con sus creencias.

Este libro está a favor de los hijos, pero no debe pensarse por ello que está en contra de los padres, pues precisamente sólo en la teoría del «niño malo» existe ese enfrentamiento. Quienes atacan al niño parecen creer que así defienden a los padres («un horario rígido para que tú tengas libertad, límites para que no te tome el pelo, disciplina para que te respete, dejarlo solo para que puedas tener tu propia intimidad...»); pero se equivocan, porque en realidad padres e hijos están en el mismo bando. A la larga, los que creen en la maldad de los niños acaban atacando también a los padres: «No tenéis voluntad, lo estáis malcriando, no seguís las normas, sois débiles...» Pues la tendencia natural de los padres es la de creer que sus hijos son buenos, y tratarlos con cariño.

Lo dice Diana Aller

lunes, 7 de septiembre de 2009

REFLEXIONES POR MADRID

El cometido del paseo ni siquiera vendría al caso, pero para justificar mis andanzas geográficamente, he de aclarar que a la salida del trabajo, quedé con una desconocida con la que había contactado por medio del Segundamano para comprarle unos patines.

Lo que están haciendo con la Plaza de Castilla es atroz.

Es uno de los horrores más graves del urbanismo español. Es irrebatible que estamos atravesando una hondísima crisis: en mitad de la plaza se alza una enhiesta y esmirriada polla como de acero, conocido como "El Obelisco de la Caja", que es un diseño de ese "bluf" de la arquitectura que atiende al nombre de Santiago de Calatrava y que es un regalo (¡atención!) al pueblo de Madrid por parte de (¡¡atención!!) CajaMadrid. Es evidente que hay dinero circulando de forma muy poco honesta por mi ciudad. Los alrededores de la plaza son igualmente poco armónicos: Recuerdan a Cullera o a los países árabes con grandes desigualdades sociales: descampados y rascacielos comparten una orografía caprichosa y feísta.

La calle Orense está plagada de madres guapas con carritos. No son especialmente jóvenes, pero en líneas generales visten con cierto salero y se ve que no retienen líquidos. Me encuentro con Marisa Mendívil, que como corresponde, está monísima y porta a su hija Paula (la tercera de su descendencia) en una sillita. Es una preciosidad de niña.
En la entrada de un transitado comercio noto un roce pecaminoso y me viene a la cabeza lo que se podría llamar el "Síndrome del miedo al filipino acosador" (por ésto que sucedió hace unos días). Caigo en la cuenta de que han detenido al filipino, no estoy en el barrio de Salamanca y me han rozado sin querer.
Desgraciadamente es muy común notar un toque perverso, escuchar un piropo nada halagador o sentir una mirada obscena que atraviesa el tejido de la ropa. A mi me violenta hasta el punto de responder con insultos. Sin embargo hubo una época en la que ansié que me miraran con sucio deseo y que deseaba desatar en un desconocido bajas pasiones: en ese estado llamado de buena esperanza. En cada embarazo engordé casi 30 kgs, yo que no soy muy alta, parecía un metro cúbico: era igual de alto que de ancho. Y me di cuenta de que aquéllo que se detesta sin más, se llega a anhelar cuando desaparece.

En el metro, el autobús y en cualquier medio de locomoción y momento de espera... siempre hay alguien con un libro de Stieg Larsson de sugerente título. ¿De verdad molan tanto? ¿Me puede hacer alguien un resumen comentado para calibrar si me merece la pena comprarme alguno? ¿Existe la edición "ligera", en cómic, como la del Quijote? Sé que resulta contradictorio que me guste escribir y no leer, pero es así desde siempre.


En la zona de Tribunal una madre grita a su hija de no más de 7 años y consigue que llore. No es como las madres de la calle Orense. Ésta si retiene líquidos y paga con su niñita sus frustraciones. Me enfurece ver estas cosas. Yo no llevo la foto de mis hijos en el display de mi móvil, ni en mi perfil del facebook, tal vez resulte fría y desapegada, pero jamás les grito. De hecho aborrezco la expresión "poner límites" cuando de educar se trata. Les dispenso todo el respeto que merecen y todo el amor que me inspiran, que es infinito. Tener hijos es como estar enamorada, pero sin que se te pase.

Hace calor pegajoso. Llego a casa con unos patines que antes no tenía y un montón de pensamientos absurdos que tengo desde siempre.

Lo dice Diana Aller

domingo, 6 de septiembre de 2009

EXALTACIÓN DE LA AMISTAD (Y LA ALEGRÍA)

Esta es la noche de un sábado. Estoy un poco más allá de borracha, e intuyo que en cuanto le de a la tecla naranja de "editar entrada" me arrepentiré.

Para escribir este blog, empero, sigo unas muy básicas normas: Salvo fuerza mayor, no debo suprimir lo ya publicado; apruebo todos los comentarios excepto los que embistan directamente contra mi integridad física (la moral ya está minada y he aprendido a descreer buenas y malas críticas) y sobre todo, no querer gustar a nadie y limitarme a escribir lo que a mi me gustaría leer.
Internet es un mundo paralelo para tullidos. acomplejados, mórbidos e incomprendidos, y -aunque a veces me gustaría- yo no pertenezco a ese artificial estadio. Mi vida transcurre en la realidad más carnal de las posibles, mis amigos habitan ahí, donde el tiempo pasa cruelmente para todos, donde permanezco plagada de defectos y humanas pulsiones, con dolor de espalda e insultante satisfacción.
Y así, con el equilibrio imponiéndose como principal criterio en mi destartalada existencia, me dispongo a narrarles las chorradas que mi cerebro vomita.
Me encuentro básicamente en un momento de exaltación de la amistad. Todo el mundo me cae bien, no guardo rencores a nadie, ni miedos, ni odios... Vivo en paz. Aun a sabiendas de que suscito antipatías y fobias... como digo eso no es importante.
Llevo una semana dificil, con mucho stress. Yo que soy templada y paciente por naturaleza, he temido por mi salud mental, mis nervios y mis responsabilidades. A veces mi única válvula dse escape es escribir. Escribo en servilletas de bares, en cuadernos ajenos y en esta ventanita absurda que leen ustedes... Así que hoy, he salido y me he venido arriba. Siento que puedo con todo, que me recuperaré de ésta, y que mi vida -ésa en la que cumplo años y no tengo que darle a "publicar entrada"- es lo que yo haga con ella.
Demasiado corta es ésta existencia finita y natural como para andarnos con remilgos y tonterías. Puede que este blog y otros miles perduren a lo largo de la historia, o generen ciberbasura que alguien se encargará de airear y borrar cuando ya ni ustedes ni yo existamos...
Lo importante es hacerles la vida a los demás más grata, cómoda y divertida. Por eso, no se me agríen ustedes por cuestiones que en nada merecen la pena. Esbocen una sonrisa: Están vivos. Por ahora.
Y la vida es una aventura apasionante.
Se me va. Me voy a quitar el vestido negro, me voy a enfundar el igualmente enlutado camisón, y dormiré la mona, pensando lo guay que es la vida, la gente, cada día y cada minuto. Gracias a absolutamente todos. Y ¡viva el vodka con limón!
Lo dice Diana Aller

jueves, 3 de septiembre de 2009

2 ESPAÑAS

Aunque no revele en donde trabajo exactamente, si les digo que Belén Esteban es compañera mía, lo pueden imaginar. No les cuento esto para recibir críticas al programa en cuestión: no me interesan nada y advierto que mi trabajo es más honrado y bienintencionado que si ejerciera mi profesión en unos informativos, vilmente manipulados y sujetos a intereses netamente comerciales.

Dicho esto, tengo que confesar que estoy aprendiendo mucho. He asimilado que una insondable brecha separa nuestra piel de toro. Una herida sangrante, una profunda cavidad de aflicción humana... un torero timorato y pusilánime... La España más primaria y tosca es la de la ruidosa mayoría que piensa y opina sobre rudimentarios preceptos cognitivos.

Hay dos Españas sí, pero no son de izquierda y derecha, Madrid y Barsa o Apocalípticos e Integrados...

Una España es de Belén Esteban y la otra de Mª José Campanario. Estoy convencida de que a ningún lector de este erudito blog le resulta ajena una u otra.

Y en el más secreto de nuestros interiores fueros, todos tenemos querencia hacia la castellonense o la madrileña. Una suerte de cerebro primitivo nos predispone hacia la rubia o la morena. Por mucho que usted piense que detesta a ambas, su irracional tendencia le llevará a una antes que a la otra, de la misma forma que es madrugador o trasnochador, friolero o caluroso.

Belén se expone, se entrega, se da con toda su furia y su parca e incontenible verborrea de San Blas.

Mª José se oculta, maquina, padece y decide detrás (en realidad delante) de su marido, de la misma forma que él se ganó la fama delante de un toro.


¿De quién son ustedes?



Y para terminar con el tema, dos apuntes:

1. Yo soy Belenista.

2. Cuando salgo del trabajo sólo me apetece pensar en las consecuencias metafísicas del "Sturm und drang", postestructuralismo europeo y el desenlace de una hipotética autarquía del capitalismo estadounidense... ¿¿Me entiendes??

Lo dice Diana Aller

miércoles, 2 de septiembre de 2009

RECOMENDACIONES POSTVACACIONALES

Ahora que termina el asueto estival, los jóvenes se enfrentan a sus exámenes, los niños al colegio y los adultos a la vida de mierda que llevan (llevamos) los adultos... Ahora es el momento de recomendarles opciones que les hagan más entretenidas sus diarias rutinas.

1. Puede hacerse usted con un coleccionable. En estos momentos de crisis financiera, en los que las grandes editoriales quiebran; en estos momentos de crisis cultural, en los que el papel impreso ya no es negocio... Pueden hacerse con una inútil colección de dedales, una reproducción del Titanic o una casa victoriana a pequeña escala. Todo con la paciencia y el montaje de sus propias manos. Ya que no va a pasar tantas horas en la calle, puede encontrar en el recogimiento de su hogar una secreta afición, un desconocido placer en singular. Simplemente, tiene que elegir.

2. Escriba un blog. No es necesario que se exponga con su nombre y apellidos reales; de hecho, no se lo recomiendo. Yo pensé que era una suerte ser la única "Diana Aller" del mundo conocido (es decir del mundo que acapara google), pero el anonimato da unas enormes ventajas de las que ya se benefician por ejemplo los que opinan aquí, y arremeten contra mi porque no me guste Vetusta Morla. (Claro, que luego, cuando me encuentro amigos y conocidos, me felicitan por decir tan claro ese tipo de cosas. ¡Ay, hipocritillas!...) Anímense, y háganmelo saber, que me cuesta encontrar opciones divertidas en el inabarcable universo web. Algunos escritores dicen que es incluso purificador. Sea cual sea su motivación, ¡adelante!.

3. Puede investigar sobre qué es lo que consume cuando compra marcas blancas. En el apasionante mundo del ahorro, existe una web (ésta) que le informará al respecto. El saber y la información nunca está de más. A nada curiosito/a que se muestre, consulte, consulte sin miedo...

4. Lo propio de esta época del año, es apuntarse a inglés, a la autoescuela o comenzar una dieta. También redecorar la casa, hacer limpieza de repúblicas independientes y tirar muebles y electrodomésticos de los que no se hace uso. Y en este mismo punto me hallo yo, señores, y mi máxima para deshacerme de las cosas es: Si no lo he echado de menos, es que no lo necesito. Me queda sólo la consabida limpieza y orden de armarios y montar una litera. Poca cosa, vamos...

5. Deleite sus ojos y recomponga su juicio estético con los dibujos de Carlos Ballesteros. Saldrá temporalmente de la alienación y adocenamiento que nos envuelve. Es doloroso darse cuenta de lo embrutecidos que estamos, creyendo que una serigrafía de Audrey Hepburn, una camiseta apretada o un maxifoulard es bonito. Tal vez sólo dure un momento, pero piense que esa deshinibición estilísitica nos acerca al concepto de Dios. No le quiero asustar, pero sepa que en eso consiste en realidad la estética. Es un disfrute creacional y sobrehumano. Atrévase a ser superficial, no hay nada más místico.

6. Desee feliz año nuevo a sus allegados. Sí, el año comienza ahora, y no en enero.

... Y ya, que estoy pesadísima últimamente listando todo. Les prometo algo más narrativo para un próximo encuentro en éste, su blog.

Lo dice Diana Aller

martes, 1 de septiembre de 2009

NUEVAS FILIAS

Ya dediqué una entrada a las filias sexuales que mayor predicamento tienen en nuestra perversa y materialista sociedad. Sin embargo, éstas crecen y se reproducen cual Urdangarines en libertad. Hasta tal punto así sucede, que no da tiempo a catalogarlas, entre otras cosas porque muchas son efímeras y otras que de tan personales, no se puede tener constancia.
Voy a intentar hacer un repaso de las que voy teniendo noticia. Algunas de ellas deben tener contados practicantes. Veamos...

-Bursofilia: La practica (o padece) quien gusta de mantener relaciones sexuales con bolsos o bolsas de deporte. Existen variantes de distinta índole. Desde quienes practican sexo sólo con bolsos Fendi (¿Fendiflia?) hasta quien se restriega usadas y malolientes bolsas de gimnasio contra sus más pudendas partes.

-Speculofilia: Pasión por los espejos retrovisores (generalmente de coches y camiones). Quienes se excitan sólo mirando a través del retrovisor, amén de ser unos degenerados, sufren de un enrevesado cuadro de parafilias, ya que es dificilísimo encontrar una escena sexual digna a través del mencionado espejito.

-Mangafilia: No tiene nada que ver con cómics japoneses ni dibujos de ojos grandes. La mangafilia es la pasión por mangas y manguitos, aunque también por perneras y cuellos vueltos. Dejo a su vasta imaginación la praxis de tales inclinaciones.

-Butacafilia: Los butacafílicos son los que utilizan los recovecos de sofás y sillones para ejercer su natural derecho al placer sexual. Para ello sirven tanto las partes cóncavas como las convexas, según el uso que que se le quiera dar. En EEUU se puso de moda algo así como "follarse al sofá", por parte de jóvenes bebidos que en las fiestas introducían sus semierectos penes por entre las hendiduras del mullido mobiliario. Algunos incluso conseguían eyacular. Desconozco si este entretenimiento sigue practicándose en algún lugar del mundo.


-Cotidianismo: Aunque suene a corriente religiosa o pasajera moda, el cotidianismo consiste en convertir en fetiches sexuales artículos tan habituales como exprimidores, escurridores, pinzas de la ropa y botellas de sprite.

-Puorexia: Esta extraña filia la padecen los que practican sexo con cepillos de pelo, de limpieza y erizos de mar. También con peines y cepillos de uñas, pero me consta que éstos son los menos.

-Nokiafilia: Es lo quie se imaginan, si: utilizar móviles para alcanzar el clímax, es mucho más habitual de lo que puedan pansar. El uso va desde el modo "vibrador" hasta mirar con embeleso las rayitas de la batería.

-Powderphilia: Se trata de experimentar con polvos de talco. No tengo muy claro cuál es el uso exacto, supongo que se esparcirán previamente, o que se untará algo... Ni idea.

-Cognatufilia: Dícese del avezamiento sexual provocado al saberse espiado por un cuñado o cuñada. Esta práctica no incluye mantener relaciones con el mencionado pariente, sino sólamente saber que nos está observando mientras nos ejercitamos sexualmente (en soledad o compañía).

-Regefilia: La excitación sexual se produce sólo al mantener relaciones con algún miembro de la familia real.

Espero no haberles dado ninguna idea. Hasta más ver.

Lo dice Diana Aller