lunes, 22 de junio de 2009

QUÉ PODERÍO TENGO EN EL COÑO METÍO

Como algunas me han preguntado qué dispositivo me inhibe de menstruar, me he decidido a contarles la historia entera, porque es de esas tan comunes en las que se acaba diciendo "Esto sólo me pasa a mi". Como no puedo excluir de la lectura a los varones, advierto a las féminas -a quienes va dirigida esta columna- de que pertenece a mi intimidad más rigurosa, por lo que, seguro entenderán el trago que para mi supone.
Cierto día, recién estrenado mi seguro médico, tuve que dirigirme a urgencias ginecológicas. No había hecho nada raro... Simplemente, se me había quedado un tampax dentro de mi anatomía, algo que, dado lo acelerado de mi vida, no era la primera vez que ocurría. Confiada en lo sencillo del procedimiento, esperé paciente mi turno en la Clínica de la Milagrosa.

Me atendió un médico moreno y alto, con una voz radiofónica y unos modales exquisitos. Apurada, le expliqué el problema. Me pidió que me desnudara de cintura para abajo y me tumbara en la camilla con los pies en los estribos. Él adoptó una posición inmejorable con respecto a mi vagina, aunque, eso sí, yo estaba cubierta con esa absurda sabanita que te dan para que no te vean ¿una deficiente depilación de piernas?, muy pudorosa y tímida.

Me miró en silencio y me dijo "Esto es muy feo".

Y antes de que le partiera la cara, me comentó que tenía un quiste por ahí. Le dije que lo sabía y mi ginecóloga no le había dado importancia "Pues la tiene" dijo mientras me extraía el momificado tampax. "Esto hay que retirarlo; puede ir a más, infectarse..." y antes de que continuara con los pormenores le dije que perfecto, que me ponía literalmente en sus manos.

Miró su agenda y dijo "Tengo quirófano el día tal ¿Te va bien? Dije que sí y me emplazó en su consulta para hacerme pruebas preoperatorias.

Convencida de que la extirpación de mi quiste significaría un decisivo cambio de ginecólogo, acudí a su consulta, en una pija localidad cercana a Madrid. En la sala de espera siempre había embarazadas cuarentañeras, con joyas verdaderas y tinte de pelo opuesto al color de sus cejas.
Mi encuentro con el doctor fue agradablemente surrealista. Comenzó diciendo que me parecía a Bjork, continuó contándome que estaba separado de la madre de su hija y acabó por convencerme de que tenía que ponerme un "Mirena" aprovechando la operación. Básicamente, es un método anticonceptivo, que se coloca entre el útero y las paredes vaginales y "funciona" durante 5 años. Lo atractivo del producto, es que la menstruación se va retirando poco a poco, pero no la ovulación. Los ciclos continúan pero estériles y sin manchado. Y la fertilidad se recupera en el mismo momento en el que se retira el invento, sin cirugía ni operaciones...

Como gusto de experimentar con todo y soy bastante lanzada, me pareció buena idea probar. El doctor me advirtió que no mirara en internet más que la web de bayer (el fabricante del dispositivo) porque "la competencia se metía en los foros para difundir mentiras". Esto, lejos de amedrentarme, me animó más; y por supuesto lo primero que hice al llegar a casa fue leer las experiencias de usuarias, y no las de la web de bayer, que era promocionalmente horrible. Algunas decían que retenían líquidos, otras que se deprimían y las menos, que no habían aguantado más de tres meses. Algunas estaban encantadas, y me convencí de que yo sería una de ellas. Alparecer la líbido puede bajar con el uso del Mirena, pero no me importó lo más mínimo...
Mi nuevo ginecólogo me había convencido de que era mi método anticonceptivo ideal: por edad, por tendencia a tener quistes (?) y por mi carácter olvidadizo para con mi higiene femenina. Ni siquiera me preguntó si tenía una vida sexual activa o si deseaba tener más hijos... Era evidente que Bayer le trataba muy bien y él correspondía.
Me operaron poniéndome un sedante muy agradable primero y una anestesia lisérgica después. Desperté ciega perdida en un box blanco. Al lado oía a otra chica a la que no veía, porque nos separaba un cortinaje, pero a juzgar por la conversación y las risas, debía estar más colocada que yo. Decidimos, -atención- que seríamos "amigas para siempre".
Cuando llegó mi ginecólogo, no se me ocurrió decirle otra cosa más que "Qué bien te queda esa camisa, estás guapísimo". Me dijo que todo había ido bien, que ya no tenía quiste y que el famoso "Mirena" estaba perfectamente alojado en mi interior.

Pasé una noche en el hospital y me fui recuperando poco a poco en los días sucesivos. Daba una imagen muy poco seria, sentada sobre un flotador de Mickey Mouse de mis hijos en el trabajo, pero nadie se atrevía a preguntar, así que perfecto. (Doy por hecho que mis compañeros pensaban que yo sufría de hemorroides).

Fui a la consulta de mi médico para que me revisara. Cuando pregunté por él en la recepción, las chicas que atendían se miraron con cara de interrogante. Una de ellas, seria casi borde, me dijo "El doctor Tal ha desaparecido"

-¿Cómo que ha desaparecido?

-"Pues que no sabemos nada de él desde hace unos días, no coge el móvil y no viene por aquí. Si quieres te puede atender otra doctora..."

El hombre que más horas (¡cuatro y media!) ha dedicado a mis genitales, y que me ha metido lo más raro del mundo vaginalmente... a lo mejor es un extraterrestre que me ha implantado un objeto de precisión nanométrica para estudiarme, a lo mejor es un loco o el Arcangel San Gabriel, que se aburría... Nunca lo sabré.

Y esta es la historia. Hoy no tengo ni la regla ni ginecólogo. Y, por cierto, soy fanísima de Carnívora.

Lo dice Diana Aller

sábado, 20 de junio de 2009

INDIE-GENTES

A falta de un star-system bien plantado y no vergonzante en España, algunos reclaman (reclamamos) vidas tormentosas, gusto en el vestir y algún talento más o menos oculto en alguna escena social...
Lo impactante es que ni el precio de Cristiano Ronaldo, ni Elsa Pataki y su aburridísima pose de espaldas, ni Paulina y su antológico gusto latinorro-flashy, ni los deportistas y su estilo adineradamente hortera atraen lo más mínimo. Son vidas tan dirigidas, tan falsas y desesperadas que sólo nos divierte adivinar los defectos que se ocultan bajo el fotoshop.

Por eso, me hallo ojiplática ante un nuevo fenómeno que en principio no tiene mucha razón de ser: La ascensión del submundo indie español a categoría rosa.

Recuerdo cuando era joven un simpático fanzine (creo que se llamaba indie-screta) que narraba las vicisitudes más mundanas del firmamento underground. Titulares del tipo "Elena de Los Flechazos, suspende los exámenes de septiembre" eran un jolgorio en una época gris y aun con pocas posibilidades culturales.

Mi experiencia en el mundo de la comunicación y las tendencias, me indica que muchos demandan algo parecido. Cuando apareció Viggo Mortensen con Christina Rosenvinge en la nunca bien ponderada Cuore, se crearon foros de discusión de un voltaje hasta entonces desconocido en torno a Nacho Vegas, pareja de Christina (y amigo de Enrique Bumbury, Calamaro y si Dios no lo remedia, Sergio Dalma).
Mi aportación a este respecto: Nacho Vegas pasó una nochevieja en mi casa, y sólo habló con Crispín, mi perro. No es muy sustancioso, pero como cotilleo, vale.

Cuando irrumpió Lourdes Russian Red en el panorama patrio, fue un soplo de aire fresco en la caduca escena estatal. Es la Mischa Barton española. Joven, mona y talentosa...
Aunque ella asegura que es myspace quien la aúpa hacia un hipotético éxito underground, lo cierto es que de todos los artistas con parecido número de escuchas en sus perfiles, sólo ella es fichada por Eureka! el sello de Fernando Vacas, experimentado músico, heterosexual sensible y genio visionario no siempre comprendido, que para más inri es un exagerado desastre en contabilidad, promoción y esas terrenas preocupaciones.

No sé bien porqué, pero ella ha querido hacer públicas sus desavenencias con Fernando, y sólo le han dado pábulo en el diario ABC. Imagino que, quienes conocen al señor Vacas (en la industria musical, la prensa, en la noche...) son incapaces de creer nada malo de él. Mi aportación a este respecto: Fernando se ocupó de un perrillo abandonado que encontré por Córdoba. Yo, que me considero generosa y detallista, no le he regalado nunca nada a Fernando, mientras que a menudo porto un pañuelo de Snoopy y un bolso nacarado, cortesía de su maltrecha economía. Esto, y otros mil detalles, dicen mucho (y muy positivo) de él.

Si a esto le añadimos el insistente rumor (lanzado desde aquí, por cierto) del interés de la Russian por El Guincho (que tiene novia "formal"), tenemos todos los ingredientes "Tomboleros" para hacer de la buena de Lourdes un icono superstar...

De hecho, me he topado con un blog que desde la distancia y el desconocimiento, se hace eco de estos pequeños indie-cotilleos. Creo que la autora es una chica que atiende cuando le dicen "Henar". En él se cuentan las miserias de Pepo Márquez (The Secret Society). Mi aportación a este respecto: Su pareja se llama Alicia, le sienta muy bien el amarillo y gusta de calzar botas. También los entresijos economico-laborales del Guincho, que promete convertirse en "el Duque" de esta nueva prensa. Mi aportación a este respecto: Confundí a Félix con Pablo (O lo que es lo mismo, al mánager con El Guincho) una calurosa noche de locura.
Y lo último que ha terminado de convencerme del creciente interés de este nuevo credo es la polémica retorcida y entretenidísima entre el festival Sonorama y David (Beef, La estrella de David), que creo representa a más artistas en su airoso arranque. Les recomiendo lean la conversación, y si tienen media jornada para perder, también los comentarios... (Aquí). Espero abracen el "Pues ya ves" como una nueva filosofía de vida. Mi aportación a este respecto: Me hospedé en casa en David para una grabación, en una ciudad dormitorio catalana. Tenía un single de Fernando Fernán Gómez. Lo juro. Bueno, y también pinché en el Sonorama...
Para los no familiarizados con todo este minúsculo universo, les advierto que no se pierden nada, pero en mi afán de reivindicar la superfialidad, recomiendo disfruten desde la barrera de estas naderías del indie, que, espero, cobren forma en alguna publicación de peso.
Suya siempre.

Lo dice Diana Aller

martes, 16 de junio de 2009

CAMBIAR EL CURSO DE LA REGLA

Muchas veces se ha malentendido la menstruación como una carga o una tara. Ante pensadoras y feministas, se ha considerado en ocasiones una minusvalía física con respecto a nuestros congéneres masculinos.
Para ciertas culturas (incluida la nuestra) no siempre es así. ¿Porqué sino algunas mujeres se entristecen cuando les desaparece la regla? La menstruación significa salubridad, feminidad y juventud. El caracter introspectivo que acompaña a las mujeres en esos cuatro días, son aprovechados en ciertas tribus para la meditación y el aislamiento voluntario. Las seguidoras del Islam, por contra, cuando están "en esos días", no pueden leer el Corán porque se consideran impuras ("Eso que ganan" pensamos algunas).

Al ser un tema en exclusiva de mujeres, se ha tratado de forma superficial desde antaño. Se desconoce porqué las mujeres van al ritmo de la luna, las mareas, y posiblemente el universo entero. Hasta hace relativamente poco no se fabricaban compresas y tampones, y hoy estos productos van gravados con exóticos impuestos porque se consideran "de lujo". ¿Creen ustedes que si fueran cosas de uso habitual y/0 masculino sería así?

La regla es parte de de la sexualidad, que es muy amplia en la mujer. Incluye todo lo relacionado con la procreación: apareamiento, embarazo, parto, amamantamiento... Aunque se suele circunscribir la sexualidad a la eminentemente masculina, mucho más limitada.

El caso es que tener el periodo es considerado para la mayoría como un engorro más en la vida. A los dolores físicos y el bajoncillo anímico hay que añadir que nunca son convenientes los días en los que aparece. Les pongo ejemplos por los que a buen seguro todas ustedes han pasado alguna vez: vacaciones inamovibles, una boda muy importante (incluso la propia) o un próximo primer encuentro con un chico monísimo.

Internet está lleno de peticiones de ayuda con respecto a este tema: Miles de mujeres pidiendo y ofreciendo consejo sobre cómo adelantar o retrasar su amiga "colorá".

Normalmente se recomienda controlar el tema con la píldora anticonceptiva, que inhibe la menstruación, pero claro, este método sólo funciona si se prevé con cierta antelación, y si no se toma de forma habitual, puede producir desarreglos contrarios a los deseados (hemorragias y sangrado). Si se toma la píldora, no pasa nada si no se hace la semana de descanso y durante un mes no se menstrúa... En lo que no se ponen de acuerdo los expertos es en qué ocurre si esta acción se repite constantemente.

Después hay asesoramientos de lo más esotérico: desde tomar mucho zumo de limón hasta hervir canela con tomate e ingerir la pócima muy caliente dos veces al día. Huelga decir que la base científica de estos métodos es nula. Hay alguno muy divertido: Untarse café molido por las paredes vaginales, hacer 2 kms de bicicleta el día anterior del que se espera la regla, o comer miel con los dedos.

Sin embargo estos métodos funcionan. Me explico: lo que funciona en el ambito sexual mejor que en ningún otro es la sugestión. La regla, los orgasmos o el parto están dirigidos por nuestro órgano más potente: el cerebro. Por eso, con cierta convicción se puede alterar e incluso disminuir la menstruación. Si además se practica algún deporte o se camina mucho, todo mejora y la regla es más llevadera. Curiosamente la regla "duele" a quien más predispuesta está para que le duela. Las mujeres más positivas y que saben priorizar, se "olvidan" o bien es más efectiva la analgesia que consumen.

Me interesa que me cuenten cómo son sus reglas, cómo lo relacionan con su vida, su forma de ser, experiencias al respecto o supercherías que hayan padecido. (Bestialidades del tipo "se corta la mayonesa" o "no te puedes lavar el pelo")... ahora que yo no la tengo. (No, no estoy embarazada ni menopáusica, alojo en mi interior un dispositivo que me libera de tan femenino estigma).

Lo dice Diana Aller

domingo, 14 de junio de 2009

JOSE DEL POZO


Conocí a Jose en una situación de lo más comprometedora y extraña: Me lo impusieron como pareja para escribir guiones de un esperpéntico programa para la -en ese momento- neonata cuatro. Nunca había escrito a dúo, y no me imaginaba como hacerlo: ¿Uno teclea letras y el otro signos de puntuación?. A lo anómalo del sistema de trabajo, hay que añadirle, que el compañero era un auténtico desconocido; y, en el caso que nos ocupa, además andaluz.
Jose del Pozo fue la única persona el mundo con la que podría haber trabajado así.

Desde el primer día me pareció un perdedor encantador, una de esas personas que derrocha talento y en absoluto lo valora. Se recrea en su desgracia (y a veces en la ajena) con humor certero, continuo, reciclable. No tiene la más mínima intención de trascender o sobresalir, y se alegra por los triunfos ajenos.

Según el día me recuerda físicamente a Aristóteles Onasis o David Summers. Y aunque nunca lo admitiría (como buen pijo que es), tiene ademanes de señorito andaluz, en el punto justo de educación y maneras.

En aquel programa en el que nos conocimos, tuvimos que desarrollar todo tipo de ideas que nunca terminaban de cuajar, lo que nos valió el sobrenombre (más autoimpuesto que otra cosa) de "Equipo B"; porque éramos 4 guionistas, y los otros dos (Jose y Josep) eran los brillantes y avezados, el imbatible "Equipo A". Sin embargo en lugar de surgir la rivalidad y confrontación, allí nació una profunda historia de amor grupal, a la que hay que añadir a Ana "Zorritos" y MissMóstoles. Grandes todos que merecerían 500 humildes líneas de este blog para dibujarlos mínimamente.

En televisión se cambia constantemente de programa, de empresa, de trabajo, y siempre hay algunos programas "especiales", donde da igual el contenido o la estulticia de los jefes... A veces existe una férrea sintonía entre los trabajadores, y ese pequeño milagro, es mucho más impresonante que la tv como invento.
Pues eso es lo que ocurrió allí. Desde entonces estoy unida a Jose y a los demás, aunque no nos veamos, aunque no nos llamemos...

Jose del Pozo es llevadero, el gay más hetero-friendly que conozco, gusta de compartir alegrías y ocultar penas; tiene una terraza en el barrio de Retiro que es un perfecto catalizador de amistades; y, como casi todos los guionistas es miope.

Una de las cosas que más me gustan de él es una suerte de adolescente rebeldía que le sale sin querer: Jose es un cruzado, un valeroso caballero, un inconsciente luchador cuando no juzga justa la causa. (Y me encanta haber hecho posible su amistad con Mariano Blas Remón: eso es Arte y no las chorradas que pintaba Picasso).

Cuando hablamos por teléfono, se despide diciendo "te admiro". Lo que no sabe, es que yo sí que le admiro a él, y me parece que es, con mucha distancia del siguiente, el mejor escritor de España.

... Y como Jose me recomienda siempre hacer entradas breves, lo dejo aquí.

Lo dice Diana Aller

miércoles, 10 de junio de 2009

TRISTEZA

He estado mirando una revista gratuíta. Una cualquiera, da igual cuál, porque son todas muy parecidas. El caso es que me he puesto triste. Salía un montón de gente deseosa de figurar en ese marasmo extraño de gratuidad de papel. Fotógrafos que quieren ser retratados, ilustradores sin trayectoria, músicos sin talento, diseñadores sin formación, estilistas merecedores de carcel ... Todos allí, pujando por una inmerecida fama. A lo mejor alguno tenía algo de genialidad, no lo sé, pero en ese espacio pequeño, en ese universo de hoja caduca, no lo ha demostrado.
Pareciera al hojear una de estas publicaciones que el éxito y la modernidad dependen de una chaqueta extraña y una foto de anormal composición. Pareciera también que hay que resumir en una prosa mal hilvanada las experiencias artísticas a modo de refrendable currículo. Pareciera, al fin y al cabo que el talento ha muerto, que el periodista se percibe como creador y que la publicidad apenas se distingue de la noticia.
No pasa nada, también me pone triste ver gatitos callejeros o Enrique Ponce. Me sobrepondré.

Lo dice Diana Aller

domingo, 7 de junio de 2009

QUÉ NO DECIR EN UNA PRIMERA CITA


- Me recuerdas a mi ex...

- He debido pisar una mierda de perro.

- He estado a punto de no venir, pero la perspectiva de un posible polvo...

- Me he dejado la cartera en casa.

- No me imagino viviendo con alguien que no sea mi madre.

- Yo es que no soy muy de follar...

- Mi psicoterapeuta me ha recomendado que me relacione con gente.

- Mucha gente me tiene envidia.

- Me drogo poco. Vamos, lo normal...

- El único amigo que me queda me llama paranoide.

- Te recordaba más joven.

- Acabo de salir de una relación.

- Tengo el ácido úrico altísimo.

- ¿La decoración de tu piso es tuya? Se nota.

- Me llevo mejor con el género opuesto.

- No estás a dieta ¿no?

- Yo como de todo; que me lo como tó, vamos...

- Llevo en paro más de un año, pero me da exactamente igual.

- Todo el mundo me admira.

- ¿Follamos o qué?

- Pagas tú ¿no?

- A mí es que me mola la gerontofilia (o necrofilia, o pedofilia o cualquier filia no muy comprendida).

- Se me empezó a caer el pelo hace ya cinco años, y los dientes, hace dos.

- Perdón por el retraso, tenía una sesión de ouija que se ha complicado...

- Tuve transtornos de alimentación, pero ya no ¿eh?

- ¿Eras tú a quién le gustaba lo de los látigos y las fustas?

- ¿Cuánto ganas?

- Venga, te invito a cenar... ¿Vamos a un kebab?

- He acabado fatal con todas mis parejas.

- Estás fenomenal, no se nota para nada la edad que tienes.

- No bebo: estoy en rehabilitación.

- No bebo: es que cuando empiezo, no sé parar .

- No bebo: Es que me acabo de meter una raya, y se me anula.

- No bebo.


Lo dice Diana Aller

miércoles, 3 de junio de 2009

LA REALIDAD SUPERA A LA FICCIÓN, PERO NO SÉ EN QUÉ

En el mundo televisivo (a ratos el único verdadero para mi) se dan estos días casos tan dispares como opuestos.



Por un lado el avión Brasil- París que deja de existir en los radares de golpe sin que nadie pueda aventurar porqué. Esto es misterio del bueno en estado puro. Viajan dos españoles; un ingeniero andaluz y una joven catalana, residente en Dubai, recién casada. Pura fatalidad. La historia entera es digna de parcelarse en 13 capítulos de una exitosa temporada: El matrimonio se conoce e instala lejos de España porque él ha ido allí a olvidar, ya que su prometida (la anterior) había muerto en un accidente aéreo. Como lo leen ¿Casualidad?... Estos jóvenes no son normales, así de pisito en Leganés con un alicatado apañado... No, estos son unos megapijos de esos que salen en "Españoles por el Mundo", o -más moderno aun- "Callejeros-Viajeros". Pues dicho y hecho: la buena de Anna Negra (que aunque lo parezca no es nombre artístico, sino real) ha dejado grabado, a modo de legado-leyenda una parte del programa de Cuatro, en el que muestra cómo es la vida en la cosmopolita ciudad de los Emiratos Árabes.

Me parece estupendo que la familia haya solicitado la no emisión de la filmación de Anna, pero ¿Esto encumbra a la Negra como mito? Hubiera cumplido 28 años en agosto y está emparentada con las cavas Raventós i Blanc... ¿No empieza a parecerse esto a Falcon Crest? Para colmo de tragedia, les copio aquí un extracto de la Vanguardia, de ayer mismito, que me pone los vellos como escarpias:

"Anna eligió el bastión familiar, las cavas Raventós i Blanc, en Sant Sadurní d'Anoia, para celebrar su boda, el sábado 16 de mayo. El banquete tuvo lugar junto al viejo roble símbolo de la familia que se desplomó en abril por los achaques de la edad, las plagas y una descompensación en su copa. Conocido en Sant Sadurní d'Anoia como el Roure de Can Codorniu, ha acompañado a 19 generaciones de una misma familia dedicada al cultivo de la viña en el Penedès. La copa sigue parcialmente tumbada en los jardines de las cavas."


Toda esta historia: el roble caído, los restos mortales de Anna flotando por el Atlántico, la querencia del marido a los accidentes aéreos de sus parejas... es de tan rocambolesca, dura y esperpéntica, del todo imposible.

Si reuniéramos a los más imaginativos de los guionistas... Pongan uno de "Lost", otro de "Los Soprano" y otro de "Mad Men"... -Bueno, y uno de "Hospital Central", por eso de la cuota inútil- y no tendríamos una historia tan buena enigmática, cuajada de casualidades y misterios...

Pero en un mismo espacio y tiempo (televisivo, claro) se da cuenta de otro caso bien diferente: Un anuncio de Nocilla, que, después de varias e infructuosas campañas, ha resuelto el peor de los arreglos: contratar a Rosario Flores... Vayamos por partes:

El architatareado jingle "leche, cacao, avellanas y azúcar" marcó una época de imperialismo chocolatero en España. Con una economía ascendente y una publicidad recesiva, la marca se mantenía sin problemas. Hoy con las marcas blancas y la (más cremosa y dulce) Nutella en los mercados, la publicidad ha tenido que tornarse más violenta y efectista. La anterior campaña apelaba al preciado cacao como elemento integrador en el cada vez más habitual proceso de adopción de una niña oriental.


Como todavía es un estrato muy pequeño de población, me imagino que se reunirían los creativos de la firma, planteando un urgente cambio de estrategia. Dirían "Tenemos que llegar a todos... A los que no adoptan chinitas, también" Los cerebros allí concentrados, decidieron (no sé por medio de qué enfermizos planteamientos) que la malrollera Rosaro diseñara unos vasos de cocina y que éstos se regalaran con Nocilla. Así de inconexo y absurdo todo.

Cada vez que la funkitonadillera envilece mi receptor, con esos ademanes tan característicos, me pregunto cómo alguien ha sido capaz de crear ese esperpento publicitario, cuáles han sido las premisas, quién se supone que es el target... y me cuestiono esperanzada, si el libre albedrío podría crear algo tan abyecto de forma natural (y esto lo afirmo antes de haber visto los vasos en cuestión, que al parecer están inspirados en el sur, los arabescos y el arte gitano ¿No les aterra? A mi más que Pietro Arkan).


Estos dos ejemplos son distintas caras del mismo euro: Es el destino quien teje las más increíbles historias, mientras que los humanos no somos capaces de hilvanar una creación medianamente armónica..
La realidad es la vía de escape más imaginativa para ese horrible mundo de ficción que otros inventan para nosotros.

Lo dice Diana Aller