lunes, 7 de diciembre de 2009

MUJERES FASCINANTES: SISSÍ


Antes de que cayera el imperio austrohúngaro, y precediendo a las vanguardias, la nobleza y la aristocracia se aferraban en Europa a unos aires en decadencia, rancios, injustos y atrayentes. Y en esta época de máximo romanticismo y tragedia, nació Sissi, nieta del rey Maximiliano I, hija de un matrimonio de conveniencia y sin amor, que sin embargo le dio seis hermanos. Sissi era extraña, llena de obsesiones, amante de la naturaleza, las leyendas, y aspecto de capesina.
Se apañó el matrimonio de su hermana mayor ("Nené", ojito a los sobrenombres absurdos de la familia) con su primo Francisco José, emperador de Austria, y Sissí, la acompañó a reunirse con él para empezar a organizar el casorio. Francisco José se enamoró de la salvaje Sissí, que contaba con 15 años en aquel momento. La boda, como cabía esperar, fue un derroche de lujo y fastuosidad (Conste que me flipa el adjetivo "fastuoso" desde que Niki de Gran Hermano lo utilizara como muletilla).

Elisabeth (que era su nombre) pidió como regalo de boda que se suprimiera la "carrera de baquetas", una atrocidad muy popular en la época, basada en la tortura y el sufrimiento físico. Y claro, la joven esposa detestaba las joyas, el lujo y el protocolo; era sensible a los problemas sociales, y lo único que le llenaba y con lo que se sentía medianamente libre era montando a caballo. La vida en palacio no debía ser fácil (Su suegra le hacía la vida imposible y le estaba prohibido salir) así que echaba a correr (galopar) por las posesiones palaciegas, mientras el imperio se desmembraba, encerrada al margen del pueblo llano. Tuvo dos hijas, que no le dejaban siquiera ver sin permiso de su suegra. Como ésta sentía especial simpatía por Alemania, Sissí -probablemente por contradecirla- se sentía más cercana a la facción húngara. En una ocasión se llevó de viaje a las niñas, y una de ellas murió. Nunca recuperaría el juicio. Consiguió quedarse embarazada, esta vez de un heredero; pero ya estaba del todo "payá": Era muy alta y exageradamente delgada, se impuso una dieta muy pobre, y practicaba ejercicio a todas horas. Apenas dormía o se sentaba. En realidad, es el primer caso documentado en la historia de anorexia neviosa, aunque, obviamente, no existía aun tal diagnóstico. El imperio andaba hecho un lío, con enfrentamientos e incluso guerras, pero la buena de Sissí, vivía consumida, ocupada sólo de caminar, montar a caballo y cuidar su larguísima melena hasta la obsesión. Ella, educada en principios liberales y democráticos, detestaba el Antiguo Régimen y los principios neoabsolutistas que representaba su marido, así que enfermaba a modo de reacción. No padecía enfermedad conocida alguna; más bien somatizó la injusticia, el dolor y el desequilibrio en el que vivía. Mejoraba cuando viajaba. De hecho, parece creíble que tuviera un amante en Madeira, isla que visitaba a menudo: el conde Imre de Hunyady, que "desapareció" misteriosamente. Su locura le llevó a practicar espiritismo a menudo. Enloquecida, visitaba adivinos, invocaba espíritus y profesaba extrañas creencias... y continuaba montando a caballo horas y horas, hasta caer, literalmente, rendida. Sissí no era fea para los cánones de la época, pero sí muy delgada y con un estilo muy peculiar, lo que le valió respeto y también envidia entre las monarquías del momento. Sería lo que hoy llamamos una freak; una mujer con una personalidad arrolladora, sin poder ejercer, explotar, hacer... Allá donde iba, todos se sorprendían de lo incansable que era. No paraba quieta y apenas se alimentaba.
El pelo le llegaba por los tobillos, y lo lavaba cada tres semanas, con una mezcla de coñac y huevo, y dedicaba un día entero a peinarlo. Su rutina diaria no tenía parangón en la época. Si acaso hoy, la podríamos comparar con las gimnastas de élite: Se levantaba a las seis de la mañana, se daba un baño frío y un masaje. Después hacía gimnasia, desayunaba muy poco y de nuevo hacía ejercicio. Dedicaba dos o tres horas a su cabello y por fin,se vestía. Almorzaba (una estricta dieta vegetariana) y paseaba durante horas, hasta el momento de la cena familiar, también breve. Hizo construir un gimnasio en cada uno de sus muchos palacios.

Se alejaba cada vez más de a corte de Viena y totalmente volcada con Austria, se le terminó de ir la cabeza: Organizaba fiestas eligiendo a los invitados según sus dotes en equitación; a veces se vestía de varón o realizaba ejercicios circenses como saltar a caballo a través de aros; vivía rodeada de papagayos, le dio por estudiar griego y practicar esgrima...
Su hijo Rodolfo, el heredero chocaba con ella y con su padre: Tenía la hipersensibilidad materna y en un arrebato, se voló los sesos con su amante.
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Sissi, se dio más que nunca al espiritismo y cuando se sintió envejecer, decidió apartarse, taparse la cara con un velo, como los hijos de Michael Jackson cuando éste vivía, y no dejarse retratar más. Medía 1´72 y no llegaba a los 43 kgs.

Luis Luchen era un hombre que también padecía un síndrome muy de ahora: Quería matar a alguien conocido para tener fama y ser recordado. Se decidió por Enrique de Orleans, pretendiente al trono de Francia... Pero Sissi se le puso a tiro y la asesinó fácilmente.

Dejó un auténtico fortunón: Su marido pagaba todos sus caprichos, mientras ella vendía tiaras y joyas que siempre detestó.
Catorce años después el imperio austro-húngaro había desaparecido.

Lo dice Diana Aller

8 comentarios :

Anónimo dijo...

Para personajes extravagantes tienes a Aleister Crowley. Menudo pollo.

Fan-fan.

supersalvajuan dijo...

Angeles Caso lo ilustró con unas palabras magníficas.

Anónimo dijo...

En "Sissi emperatriz" habia una secuencia en la que Romy Schneider se tiraba a Karl Boehm sobre un sofa rococo en un salon de palacio. Entre auyidos de placer, la Schneider se agarraba a una cortina y esta se venia abajo. La secuencia fue considerada un poco fuerte para la epoca y termino siendo censurada, pero hoy los cinefilos pueden verla en youtube en todo su metraje.

Anónimo dijo...

¿Para cuándo un post sobre María Estuardo?

Anónimo dijo...

Diana, respecto al post que buscabas la recomendación de un libro: "Saber perder" de David Trueba.

Anónimo dijo...

¿David Trueba? No, por favor...

Hippy dijo...

Vaya, que interesante y sorprendente a la vez.

Anónimo dijo...

Prejuicios...