viernes, 13 de marzo de 2009

EMPERADOR FILÓSOFO

Una amable lectora me ha recordado en un comentario reciente el cuento de "El traje nuevo del Emperador". Doy por hecho que todos conocen la historia: Unos avezados "sastres" convencen al emperador de hacerle el traje más bonito del mundo, un traje que a la postre, es invisible a los ignorantes. ¡El colmo de la vanidad! Con asombro, el Emperador comprueba al probárselo que no ve nada, y por no pasar por ignorante, finge que le encanta. No contento, lo luce ante ante nobles, cortesanos y plebeyos, y es aplaudido por todos por la finura de su corte, y la belleza de las telas. Obviamente, ninguno lo ve, porque el traje ni existe, pero todos aplauden para parecer listos y cultivados. Creo recordar que finalmente es un niño -una mente pura y clara- el que señala al monarca riendo mientras dice "¡Está desnudo!"... Creo que la moraleja es fácil de extraer...
Ya les he contado alguna vez que estudié filosofía porque fue la única carrera en la que me admitieron; es decir NO fue en absoluto algo vocacional. En primero de carrera y pese a haber aprobado sólo una asignatura (y en septiembre) me dió pereza matricularme en otros estudios, por lo que -reitero que por pereza- la terminé, y (sorprendentemente) además en el año en que me correspondía.

Fueron cinco años divertidos, los cuatro primeros con la certeza de que yo sufría un retraso mental importante. (He de decir que me empezó a "cuadrar" haber estudiado en un colegio de integración o que a la temprana edad de 8 años, me hubieran enviado a un campamento de niños sordos).

No entendía nada; leía y releía las contraportadas de los libros de Hegel, Russel, Kant, Descartes, Popper o Heidegger y no encontraba en ellas nada que tuviera que ver con el mundo que yo conocía. Intenté adentrarme en las páginas de alguno de ellos. Si Dios existe, tiene la certeza de que lo intenté... Pero a partir de la segunda o tercera frase me perdía.

Nunca saqué buenas notas, pero aprendí a cultivar el noble arte de no decir nada en los exámenes y averigüé que yuxtaponiendo subordinadas que ni yo entendía, conseguía aprobar.

Daba igual que el examen fuera de Metafísica o de Teoría del Conocimiento. Yo jugueteaba con frases como éstas:

-"Si bien podríamos crear una ética de la inmanencia, ésta sólo podría fundamentarse al abrigo del propio persé; es decir, no tendría voluntad creadora en cuanto a ciencia"

-"Una primera lectura de Hume (por ejemplo), podría llevarnos a un exaltado juicio sobre la causalidad, pero ciertos escollos meramente naturalistas, remiten a conceptos racionales cercanos al libre albedrío. Empero ¿No debería contradecir la propia naturaleza azarosa del razonamiento lo que es de suyo natural?"

¿Ustedes entienden algo? Les aseguro que yo no; y hoy, pasados los años, ya no me tengo por (tan) imbécil. La verdad es que me sorprendía que los profesores encontraran alguna interpretación de mis textos, que carecían siempre de hilo argumental o conclusiones (al menos en el mundo en el que conocemos).

Como siempre supuse que la filosofía trata precisamente de lo que no conocemos, agachaba la cabeza con mis aprobados raspados y continuaba mi carrera rodeada de "cerebritos".

De hecho, mi primer día de clase resultó muy clarificador al respecto. Ya habían empezado las clases cuando me llegó una carta diciendo que había sido admitida en la Autónoma. Repitiendo feliz para mis adentros "¡Qué fuerte, soy universitaria!" me dirigí a la que yo creía que era mi clase (dos años más tarde descubrí que no, pero eso ya es otra historia de mis despistes). Tomé asiento, y, displicente me dispuse a tomar apuntes. Una profesora diminuta y con voz de pito comentaba el absurdo argumento, que se repetiría una y otra vez a lo largo de aquellos años de que "El ser es, el no ser no es y entremedias no hay nada". Que ya me dirán ustedes la tomadura de pelo que es ésta; sin embargo a lo largo de la Historia de la Filosofía da mucho de sí.

Como la profesora parecía muy joven, pensé por un momento que era una de esas bromas para novatos, en las que los veteranos se hacen pasar por profesores y alumnos "infiltrados". Lo confirmé cuando gentes de mi alrededor alzaban la mano para preguntar cuestiones del tipo "¿Pero no resultaría tautológico que el no ser pudiera resumirse en una función veritativa?".

Y yo allí, deseando que que se les fuera más la olla y nos enseñaran un villancico o algo totalmente jocoso... y nada. Resultó que aquello era una clase de filosofía, como se sucedieron miles a lo largo de cinco años.

¿Creen ustedes que la filosofía existe? Yo tengo mis dudas. Parte de presupuestos asimilables; yo hay cositas puntuales que entiendo... Pero siempre he tenido la sospecha que es un engañabobos, del que nadie se atreve a decir que no lo entiende.

Y he de decir que pese a mi duda de si todo esto es un camelo, me especialicé en Estética filosófica con una beca en Bolonia, Italia, y hoy (aunque no he ejercido nunca) soy profesora de filosofía de enseñanzas medias.

Lo dicho ¿El traje nuevo del Emperador?
(Les dejo con unos emperadores chinos, la mar de bonitos)

Lo dice Diana Aller

19 comentarios :

Anónimo dijo...

Yo creo que existe, pero hay mucho de traje nuevo del emperador. Estoy convencida de que la mayoría no lo entiende. Y también creo que tú sabes de filosofía más de lo que das a entender.

HH

Anónimo dijo...

Bue-ní-si-mo.

Anónimo dijo...

Querida Diana, queridos todos/as.
A veces alucino bastante con la naturalidad con la que se muestra, es brumadora. Pero he de decirle que en estos tiempos (y creo que por condición humana desde las cavernas) donde todo funciona a base de trajes nuevos de emperadores y retablos de las maravillas, al leer el relato de su periplo universitario (muy bueno y divertido), he llegado a la conclusión de que usted esta perdiendo el tiempo y el dinero… Utilice esas inmejorables dotes que tiene, para vender lo que quiera a un montón de gente que va ha estar dispuesta a comprárselo (busque un buen producto, usted tiene talento para encontrarlo), solo tiene que presentarlo como lo hacia con los exámenes…, tiene el éxito profesional asegurado…, se lo dice uno que no sabe nada de nada, de nada…
Esto solo es mi opinión personal, en caso de duda consulte a su medico o farmacéutico, no dejar al alcance de los niños, seguro que produce somnolencia y un montón de reacciones bla, bla, bla….
EPV

irichc dijo...

Diana, cuando has dicho que el texto de mi amigo era "primario", ¿has querido decir algo en particular o estabas jugando al Emperador? Jaja.

Lady Di la bloggera del pueblo dijo...

Con esta y la anterior entrada, unas frases enlazadas:

Entre la filosofía y la NADA están los libros de autoayuda.

Que Dragó y este que escribe creemos que no dicen NADA.

Ergo están en mi lista de sobrevalorados.



y esto en tono personal (si es que el resto no lo era):
dónde está esa entrada sobre los inciensos, tes y demás infusiones, con sus tazas, y sus menajes (cojines mantas y alfombras mullidas), cierto tipo de historias (escritas o filmadas),lámparas que casi no iluminan, cierto tipo de franquicias de productos más o menos jabonosos... y en casos extremos muñecos de peluche, de los que algunas y algunos se rodean para darle poso a su simpleza mental y que son igual de vacios que los libros antes mencionados ( me refiero a ellos y esas parfernalias) pero encima empalagosos.




Joer, qué a gusto se queda uno.

FBlack dijo...

Para mi la filosofía está basada en cuestionarse todo en base a todos los planteamientos y posibilidades posibles. Por esto pienso que es posible que sus profesores no fingieran ver ese "traje" sino que simplemente vieran y valoraran su capacidad de cuestionamiento y por su puesto su capacidad verborreica debió ayudar.

Anónimo dijo...

Joder Diana ojalá fueses mi profe ;)

Anónimo dijo...

Una entrada BUENÍSIMA, Diana-Aller!!!

Andri dijo...

La filosofía si que tiene su chicha, y cada filósofo y su tiempo su mensaje, si eres licenciada en filosofía pues me siento un poco estúpido y simple coméntandote lo anterior, pero bueno, es lo que pienso, saludos.

Anónimo dijo...

Y, ¿cómo llega una licenciada en filosofía a guionista de televisión?

Anónimo dijo...

Yo sólo he estudiado filosofía en COU. Entonces, no me gustaba nada, y pensaba, con esa soberbia idiotizada que caracteriza a los adolescentes tardios: ¿por qué tengo que estudiar yo ahora lo que otros han pensado antes, es que acaso no puedo pensar yo por mi solita? Vamos, que pensaba que la filosofía era una tomadura de pelo.

Los años pasaron. Con veintipocos, residia yo en un aburrido pais del norte de europa, y mi vida no es que fuera un festival de luz y de color precisamente. Tenia una vida aburrida (para mi gusto)... un dia un amiga me envió un libro titulado "las consolaciones de la filosofia". Basicamente, el autor, un filosofo britanico bastante torturado por la critica más selecta, daba consolaciones argumentadan para los problemas más frecuentes del ser humano. Utilizaba la VIDA (importante) y los pensamientos de nietzsche, montaigne, schopenhauer etc. utilizaba su vida y su obra. El libro me abrió los ojos en muchos aspectos, me divirtió, me enseñó y me consoló. Entonces entendí el significado, o la función, de la filosofía: para mí, es una especie de manual de autoayuda para gente con inquietudes.

Uno de mis mejores amigos es filósofo (en activo), un académico, vamos, y me encanta hablar con él, es genial, tiene argumentos para todo. la filosofia es todo menos una pérdida de tiempo.

Cristina

Anónimo dijo...

Me ha gustado tanto, tanto, esta entrada, que aún no me creo el hecho haberla encontrado. Hacía años que quería leer algo así sobre la filosofía. En general, me encanta tu sinceridad en esta época de imbéciles mentalmente desnudos pero disfrazados con todo tipo de parafernalias guays.

Para mí, la filosofía parte de la pretenciosa y estúpida premisa de que la vida, su sentido, y en general, EL MUNDO, PUEDEN RAZONARSE. ¿Puede alguien ser tan básico como para creer eso? Sí. Los hay. Son tan simples como para no entender que la vida está regida por sentimientos, sentidos, razonamientos e instintos. Todo junto.

Luego están ese otro tipo de imbéciles que no son capaces de razonar nada y entonces creen a pies juntillas en las normas de religiones orientales u occidentales a las que llaman filosofías. Y se autodenominan espirituales. Juas, juas.

En fin, un tipo dice: pienso, luego existo. Y oye, todos dicen que es una genialidad. Igual podría haber dicho, cago, luego existo. Mi mierda es la prueba. O bien la cagada que he escrito. Y mira Kant. ¿Habrá algo mas cateto, cuadriculado y simple que la filosofía de Kant? Recuerdo que en Selectividad me tocó y me pusieron un 10, aquello era tan, tan básico... La existencia en forma matemática. Surgió de un pueblerino cuadriculado que nunca salió de su aldea ni se atrevió a hacer nada fuera de su horario.

Eso sí, al que sí admiro con total devoción es a Nietzsche. Simplemente porque no es un filósofo, no razona tanto, intuye con fogonazos y acierta. Adoro como definió la "moral de esclavos", que tanto idiota hoy practica creyéndose bueno cuando es cómodo y cobarde. Adoro que piense que nuestra misión es perfeccionarnos como personas, como súperhombres. La mayoría de la gente lo ha malinterpretado, porque no le alcanzan. Hay cosas suyas que yo no entiendo aún. También hay que tener en cuenta que estaba loco. Y que sólo algunos locos conocen la verdad.

En general, coincido contigo en que la filosofía es una sucesión de tontunas. Para mí, el verdadero mérito es diseñar y construir un móvil que me permita hablar con la gente a miles de km, un coche, un metro, un tren, un avión que me enseñen el mundo. Una lavadora y un lavavajillas que me permitan ahora tener tiempo de escribir aquí. Un ordenador y una web para comunicarme. PERO DE TODOS ESOS GENIOS NO SABEMOS NADA. NO SON NADIE para nosotros y en realidad LO SON TODO. Sólo son héroes esos idiotas de letras que buscan torpe y huecamente "la hermenéutica del ser". Deberían decir: no sé matemáticas ni física, luego soy muy torpe, inculto e ignorante, pues nunca haré nada práctico. Así que disimulo como puedo. Impostando, que es gerundio.

Enhorabuena de nuevo por la entrada, Diana.

Anónimo dijo...

Me quita un peso de encima leer tu post, siempre me he sentido un poco cogito leyendo libros de filosofía. Aunque supongo que eso es un acto de pensamiento en sí mismo, dudar.

Y me ha gustado el artículo, pero ojalá no dejen nunca de impartir la asignatura de filosofía en los institutos, al menos para los que la puedan aprovechar o al menos cuestionarse más cosas que lo meramente cercano, entre los cuales no me incluyo.

Birrólogo.

Anónimo dijo...

¿te has sentido cogito ergo sum, birrólogo? ;-P

Anónimo dijo...

¡Me DA que me has pillado, no sé porqué! ;-)

Gonzalo dijo...

mmm... viene más o menos a cuento, pero me gustó mucho:
http://video.google.es/videoplay?docid=-9133846744370459335
Salud

C.C. dijo...

Lógicamente su post dice más sobre su sinceridad y rigor académico que sobre la disciplina filosófica en sí misma. Pero dice todavía mucho más sobre la facultad en que estudió. Sin duda uno de los puntos débiles de los antiguos planes de estudios universitarios españoles era precisamente su capacidad de dispensar títulos de licenciado a gente que no había escrito nada más allá de una retahíla de exámenes y trabajos destinados a superar las diferentes asignaturas. Si tenemos en cuenta que se trata de una materia donde se ejercita la capacidad de reflexión argumental y se estudian problemáticas abstractas, la escritura de una tesina o una memoria es completamente imprescindible para que un alumno pueda dar sentido a sus estudios de filosofía al cabo de cuatro o cinco años de estudio. No hay más que ver cómo en Francia se mima a la filosofía como disciplina académica, presente en las pruebas de Baccalauréat desde que fuese instaurada por Napoleón hace 200 años. Nada hay más útil para los fines que se propone la enseñanza secundaria que una materia que apela directamente al juicio del alumno y a su capacidad de distinguir lo verdadero de lo falso para defender una tesis. Hay que reconocer que, pese a todo lo bueno que podamos decir de ella, la filosofía ha soportado mal la masificación social de la enseñanza media de los último decenios. Desde entonces, las penas vinculadas a la superación de niveles y a la ascensión en la escala académica son completamente incomprensibles para el común de los mortales. Y los textos filosóficos se hacen si cabe más odiosos e inalcanzables. El programa del idealismo hegeliano de que “ilustrados y no ilustrados deben tenderse la mano, la mitología debe convertirse en filosófica y el pueblo debe devenir racional” probablemente se realizará, pero su realidad tardará todavía en llegar.

Anónimo dijo...

Me ha recordado este video que me envió un amigo hace unas semanas: http://video.google.es/videoplay?docid=-9133846744370459335

Gonzalo

Anónimo dijo...

Hola, me parece que la crítica a un pensamiento es un ejercicio filosófico, y que lo que se está haciendo aquí es la crítica a un tipo de pensamiento que generalmente se llama filosófico, cuando no es más que un tipo de filosofía concreta o una práctica o uso concretos de la filosofía. La fiolosofía consiste más bien en una justificación de un actuar que no tiene en cuenta las convenciones o leyes sociales ancestrales. Legitimar un acto a los ojos de una comunidad de seres libres e iguales es razonar. En eso se han basado las dos consecuencias más importantes de este ejercicio: el derecho y la ciencia, y mientras en occidente creamos en esas dos premisas (libertad e igualdad) necesitaremos argumentar a favor en contra, para convencer a los demás. Otra cosa es que eliminemos esos dos principios y queramos sociedades infantiles, creyentes o fanatizadas. Uno de los comentarios demuestra un grave desconocimiento de lo que significa la filosofía, al hacer una separación radical entre lo práctico (hacer móviles) y lo teórico (hacer filosofía); ya que cegado por una mala asimilación del pragmatismo niega las profundas reflexiones filosóficas que se tuvieron que dar en la física moderna, para que hoy haya cosas tan prácticas como los móviles o las bombas atómicas. Es más, si supiera un poco más de lo que habla, sabría que muchas reflexiones filosóficas del siglo 20 provienen del mundo de las matemáticas y la física. Otra cosa es que el prefiera a científicos calladitos al servicio del poder, que hagan las cosas que ya se inventaron y que no piensen por si mismos, así es como nos quieren muchos.

Solo puedo decir una cosa respecto a ese comentario; me da verguenza como se puede hablar con tanto orgullo, de una manera tan agresiva mostrando unos argumentos tan débiles y tanta ignorancia.

La sucesión de tontunas ha sido leer un discurso como el tuyo.