jueves, 19 de febrero de 2009


El 174 abandona Pza. de Castilla, pasa por la ciudad deportiva ésta, o lo que es lo mismo, 4 rascacielos preciosos, a menudo coronados en su cima por la niebla. Pasa por chabolas, vías de tren, urbanizaciones y descampados. Nunca hay tráfico en su trayecto. Es agradable la disparidad de paisajes; sobre todo ahora que los días son mçás luminosos.




Me bajo una parada antes de lo recomendable: Hace buen día y quiero caminar.


No sé si es algo estrictamente metafórico, pero mi empresa está en un callejón sin salida.



Este edificio de cristales negros se llama "Elipse" y paso dentro la mayor parte del día.



Entro.






Subo por escaleras (Es el 2º piso). No uso el ascensor porque estoy en contra de la vida sedentaria y necesito contrarrestar la anárquica ingesta de calorías que conforma mi vida.


Introduzco mi código y entro en el ala correspondiente.


Suelo llegar la primera, a veces con más de una hora de diferencia con respecto al segundo. Soy guionista, esto quiere decir que mi trabajo consiste en escribir guiones. Para ello, mi principal arma es el teléfono.



Paso prácticamente toda la mañana al teléfono. Hablo con cada participante de mi programa ("Ven a cenar conmigo", Antena3), con el departamento de producción, con redacción, con la gente de grabación...

Llega AnaJ. Es una de esas personas especiales -guionista también- con la que he coincidido en otros 2 programas, aunque nunca hemos tenido una relación tan estrecha como ahora. AnaJ es vital, aparenta la mitad de la edad que en realidad tiene, es guapa, inteligente, divertida... Y su risa se oye a kilómetros.


Paro para desayunar. Para atravesar esta puerta que lleva a la cocina de mi planta, de nuevo tengo que marcar mi código.














La cafetera y la tostadora están viejas. Me gusta el sabor que dan.


Por alguna razón que furtiva se me escapa, el pan de molde se guarda en el congelador. Cojo 2 rebanadas y vuelvo a guardarlo en tan exótico escondrijo.


Entra Juan a por café. Le conozco de vista, pero nunca he trabajado con él. Tiene una camiseta de La Habitación Roja, gracias a la que entablé conversación con él la primera vez. Qué cosas...





Nunca me acuerdo cómo se llama esta mujer de la limpieza de oscurísima piel, pero todas las mañanas nos preguntamos por nuestras vidas. Ella me cuenta de su hija, su yerno y sus nietos; yo, de mis hijos.






Voy con mis tostadas y mi café al cubículo donde nos asentamos (los 3 guionistas y la directora). Mi comida favorita del día es el desayuno. Hay días que desayuno hasta 3 veces.


Me esperan unas cuantas horitas de duro trabajo, que sobrellevo consultando el mail y chequeando el facebook cada 10 minutos.



Voy con mi café a hacer una visitilla a la redacción.




Hablo con Manu, con Rosario, con Gabi... Grandes todos ellos.







Es un programa complicado éste en el que trabajamos: es diario, no hay plató ni presentador, es un concurso y se van haciendo cástings en las ciudades en las que después se graba. Aparte del planing de trabajo, tenemos nuestros idolillos paganos: los concursantes que nos dejan huella son recordados con especial emoción en la pared.



También cuelga de la pared todo lo relativo a organización y audiencias, el baremo más fiable de cuándo tendré que solicitar la prestación por desempleo...













Esta es Ana Ruiz, la directora. Es dura y exigente, pero sintonizo muy bien con su forma de entender el trabajo y la televisión.






Este es un cartel que pusimos para instar a nuestros compañeros de "ficción" (en el despacho contiguo) a trabajar de una forma pacífica.






Y este es Laín, el otro guionista. Me gusta su humor y sus juegos de palabras. Me encanta Laín, es una persona encantadora, independiente y brillante. Mola.


AnaJ tiene frío porque le cae un chorro de aire sobre la espalda. Viene alguien de mantenimiento que dialoga con ella y no arregla nada.






Ajena a la temperatura del despacho y hacendosa como yo sola, escribo mi guión, concentrada como si estuviera creando una bomba atómica.


Laín ha decidido celebrar su cumple en la redacción, donde todos trabajan a destajo.






Tomamos unos piscolabis en honor a Laín.


...Y al homenajeado, le hacemos entrega de su regalo.












Posavasos, abrebotellas, sacacorchos y un vaso... todo con el logo de su equipo.















En seguida los redactores vuelven a sus tareas.






Yo me quedo un ratín de tertulia...








...hasta volver a teclear en mi ordenador durante otro rato.


Consulto mi agenda, agarro mi bolso...













...Y selecciono de mi particular despensa qué comer.











Salgo del ala, Manu está al teléfono en la puerta. Bajo las escaleras













Y llego hasta las máquinas expendedoras.















Me gusta estar al día en el fascinante mundo de la comida basura, y como diviso una bolsa nueva (y en la que además aparece alguien que se parece a Will Smith), la compro. Se llama "Buscavidas Villa" o algo así. No entiendo nada; o me estoy quedando atrás... no sé.
Y también compro una coca-cola light.






Vuelvo al segundo piso y me meto en el baño.




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