domingo, 18 de enero de 2009

LEGO, EGO Y SUPEREGO

No sé si es consecuencia directa de la "titulitis" que aquejaba a la generación de nuestros padres, o de la deficiente educación privada que yo misma padecí (y consiguiente rebaja de la pública). No sé si depende de una (falsísima) bonanza económica, o simplemente, del gran paso a clase media que ha dado el grueso de la población española desde hace 2 décadas.

El caso es que un número alarmante de gente, se percibe muy por encima de lo que en realidad es: intelectual, social y económicamente.

No creo que sea para avergonzarse el que, dos generaciones atrás, la mayoría de las familias fueran campesinas. Pero, a veces, cuando alguien reclama sólo sus derechos y obvia sus obligaciones, cuando presume de mera materialidad... paso vergüenza y lástima, y me dan ganas de recordarle cuánto se ha sacrificado su familia para llegar a este completo "estado de bienestar". Bueno, también me dan ganas de dar una colleja, pero me aguanto.

No me entiendan mal, no reclamo un sistema de castas (sobre todo porque seguro que me tocaría pertenecer al estrato más bajo).

Lo que pasa es que me indigna que jóvenes con una cultura recesiva y un parco intelecto, pidan un aumento de sueldo en su primer mes de trabajo, y además, se enfaden si no se lo conceden.

No soporto que a la hora de trabajar en equipo, todos quieran ser líderes, y me parece un error que -como ocurre cada vez más a menudo- no se asocie el éxito al esfuerzo, sino a la autoestima.

¿Cuánta gente conocen ustedes con una idea errónea de sus propias capacidades?; ¿Cuántos creen que el entorno es injusto con ellos y merecen bastante más de lo que tienen? ¿Cuántos saben disfrutar del éxito ajeno?

Programas como Supermodelo (del que me declaro fanísima, quede constancia) han contribuído a engendrar la errónea idea de que "cualquiera puede".

Curiosamente, la gente humilde es la más dotada. (Y tengan en cuenta que esta frase funciona en cualquier acepción que quieran darle). Y afortunadamente, conozco muchos de éstos.

Ser conscientes de nuestras virtudes y sobre todo, de nuestras limitaciones, ayuda. Así que, a los (¿frustrados?) que se empeñan en recordarme estas últimas en desagradables comentarios, de corazón, gracias.


Lo dice Diana Aller

19 comentarios :

Anónimo dijo...

Grande... grande... Reconozco que me encanta cuando te pones moralista, te imagino escribiendo enfrentada al mundo... (y en ropa interior, no lo puedo remediar, es la imagen que se me ha quedado de ti).
Cuidate de tu enfermedad y que los demás se cuiden de ti.

F.

Adrastea_Quiesce dijo...

pocas personas heredan/desarrollan/alcanzan/quéséyo el don de describir la realidad tal y como es, y no sólo como solemos verla.

por desgracia también les toca ver (inevitablemente) los puñales que la idiocia se empeña en lanzar en su derredor, y los demás estamos acostumbrados a ignorar por pura superviviencia.

no deje que tan siquiera la hastíen Señora (sigo sin regalar mayúsculas). muchos más somos, y seremos, los que sabemos valorarla.

VIVI dijo...

Me gustan tus palabras, el Lego no, solo falta que tb Lego se pase a la cera de enfrente, ¿pero queda alguien en la cera esta?
Besitos
Vivi

Anónimo dijo...

Si, yo a menudo me sorprendo pensando que la gente tiene demasiada autoestima. Hemos pasado de ser acomplejadados a ser soberbios.
Y coincido contigo; la poca gente "grande" que me ha tocado conocer reconoce abiertamente sus faltas y carencias y es humilde respecto a sus cualidades.

Anónimo dijo...

P.D. ¿Te han dicho alguna vez que te pareces mucho a la bailarina clásica Tamara Rojo?

oligoqueto dijo...

Pues sí, tienes razón y tienen razón otros comentaristas cuando decís que la mejor gente que he conocido es gente humilde. Y mira que trabajo en un entorno cargado de egos mal llevados...

Hace unas semanas hablaba con unos amigos que las formas de relacionarse han cambiado mucho, que todo se ve hoy en día demasiado desde el ego, por pura incapacidad para relacionarse con los otros. Y a veces no sé si en esa falta de humildad hay maldad o incapacidad para tratar con el resto del mundo.

De todas formas creo que a todos a veces se nos va la pinza, y con eso de estar en nuestro interior hay momentos en que nos cuesta valorar lo que queda fuera. Siempre están bien los amigos, o también este tipo de artículos, para relativizarnos un poco.

Saludos.

Anónimo dijo...

Me molesta en particular cuando se menciona la formación académica de alguien que está siendo desaprovechado y la queja se remata con la coletilla: "cuatro años de universidad para acabar así..." Me suena como si los diplomados fueran merecedores de algo más que los demás simplemente por el hecho de serlo.

Anónimo dijo...

No se que decir y leyendo los comentarios quizas pueda decir que estoy algo confundido con el tema. Mi experiencia es ciertamente desafortunada, me prepare para lo mio creyendo que el tiempo me pondria en mi sitio, y seguramente por falta de personalidad y por desgana me he dado por vencido, en la vida existen mas cosas que el trabajo y sus ascensos, aunque si que es cierto que sin dinero muchas de esas cosas pierden su aquel. Deberia ser mas valiente, pero resulta que no soy luchador. ecda.

Carlos Blogdon dijo...

Muy buena Diana, me chifla.

Anónimo dijo...

Ves que bien, has vuelto ,que suerte tengo y tienes tu también. Me alegro de que estés mejor

Anónimo dijo...

Es mucho peor mantenerte en un tranquilo segundo plano, por discreción, educación y dignidad, y luego, cuando cumples cierta edad, ver un mundo lleno de gente que no sabe más que tú de nada ni tiene más carisma o sentido común pero que ha resuelto su vioda de forma más entretenida precisamente por venderse por encima de lo que vale. Siempre compra alguien. Y yo ya estoy un poco cansado.

malamigo dijo...

ahí le has dado, anónimo.

Quique dijo...

Fantástico el post, totalmente de acuerdo.

Anónimo dijo...

Estoy en parte de acuerdo con F. tu constreñida habilidad para dar testimonio escrito queda integramente encubierta al fantasearte en ropa interior tras el tañido de tu teclado...

Anónimo dijo...

Tienes toda la razón. Yo veo en mi redacción todos los días a imbéciles con una autoestima que no les cabe en el pecho a los que los jefes, ATENCIÓN, he dicho jefes, les hacen la pelota...Increíble pero cierto...

Anónimo dijo...

El caso es que un número alarmante de gente, se percibe muy por encima de lo que en realidad es: intelectual, social y económicamente
¿POR EJEMPLO TU POR EL HECHO DE ESCRIBIR UN BLOG?

Anónimo dijo...

¿Cuántos creen que el entorno es injusto con ellos y merecen bastante más de lo que tienen?
PUES YO ME SE DE UNA QUE ESCRIBIA HACE POCO QUE LOS JEFES EN LA TELE LO SON PORQUE SON MALOS Y TONTOS Y QUE ELLA NO LO ERA PORQUE ERA BUENA Y LISTA, TE SUENA?

rai dijo...

Ah, la autoestima.

Un par de cosas que la vida (lo que quiera que signifique eso) me ha enseñado:

-nadie contrata a alguien inseguro, tímido, reservado, humilde para un puesto bueno. Como mucho lo cogen para mozo de almacén, para trabajar solo en una oficina aislada o le dan un puesto que han dejado varias personas después de trabajar en él menos de seis meses.

-la gente tímida/humilde/discreta no gusta a las mujeres. Como buena mujer que eres, sabes que los tios que ligan son los machos alfa, tios un poco cabrones, muy seguros de si mismos, incluso arrogantes.

-los seres humanos somos malpensados y tendimos a percibir la modestia como FALSA modestia

guerrero.fj dijo...

Es tan grande la tentación de escribir algo así...
Pero piensa en lo que estás pidiendo...que la gente renuncie a la que en muchos casos es la única herramienta de la que dispone para seguir adelante. Una armadura ruidosa, chirriante y llena de agujeros...un placebo vamos.
Pero es que si quitas el placebo la mitad se te quedan por el camino.

Ciao