miércoles, 26 de noviembre de 2008

FERRRERO ROCHER Y PALOMA CUEVAS

Como viene siendo habitual en las fechas más invernales, los aparatos catódicos de nuestros calentitos hogares, escupen anuncios pre- (y netamente) navideños.
Uno que me consterna hasta la violencia es el de Ferrero Rocher. Su protagonista es la infame Paloma Cuevas. Infame, por no estar a la altura de su antecesora Isabel Preysler, que al menos era inmigrante. Le falta la elegancia de la malograda Carmina, yonki pero bienparecida hasta la tumba. O el toque de locura de Naty Abascal (elegante precisamente por el ese deje estrambótico). No tiene ese punto monstruoso y atractivo de las señoras que he citado. Paloma Cuevas es asépticamente correcta (amén de una irrecuperable paleta). Nada más.
Vamos con el anuncio, que me plantea no pocas dudas:
Comienza el spot con una panorámica reseca (por lo visto de un paisaje codobés) y entre la maleza, un caballo blanco se abre paso con un porte distinguido como el de su jinete, la señora Cuevas de Ponce. Porque, por supuesto la nota biográfica más reseñable de esta mujer es que es la esposa de un torero mediático.
Se funde la imagen, con otra de nuestra protagonista guareciéndose de una inclemencia suponemos que metereológica -que no apreciamos de ninguna forma-, con un pañuelo al viento sobre su cabeza.
Una insidiosa música new age, martillea acompañando la voz de una locutora que amablemente, ha prestado su voz para el anuncio. ¿Porqué no han utilizado la voz de Paloma Cuevas? No quiero ni imaginar cómo será.
El caso es que una susurrante voz como de puta, dice:
"¿Qué haría sin el oro de mi tierra? El oro de mis recuerdos, de mis atardeceres"
No sé cuál es la respuesta a tan enigmática pregunta, ni se me ocurre nada coherente al respecto.
A continuación, Paloma, con look ad-lib y un fondo de fotoshop, se sienta con unos modelos veinteañeros ibicencos que fingen pasarlo bien bebiendo te y con la misteriosa bandeja coronada por una perfecta montaña de Ferrero Rocher (O "Rocheres", o como se haga el plural) que nunca decrece.
Continúa la voz en off, como en éxtasis: "de mis veladas..., el oro de Ferrero Rocher", y entoces, Paloma, enfermizamente delgada, demostrando que desconoce a qué sabe la boñiga dorada en cuestión y que ignora incluso lo que es comer, aparece en un palacete andaluz. Allí todas las mujeres (muy delgadas también) van en tirantes, y los figurantes simulan ser invitados de Paloma en una soporífera fiesta, y aburrirse estupendamente.
Entonces un locutor (que no creo que pretenda ser Enrique Ponce) dice contundente: "Ferrero Rocher es incomparable... inconfundible" Y la Cuevas (bueno la voz de la impostora) remata la faena con un "¿Qué haría yo sin él?". Un mayordomo (al que a penas vemos, para que no robe protagonismo a la diva) ofrece la inmovil montaña de chocolates, y aunque alguien "picotea", vuelve a aparecer con un Ferrero Rocher coronando la artística cúspide dorada.
Por si queda algún atisbo de duda (No sé ustedes, yo tras el visionado, no tengo una sola certeza en mi vida), el locutor cierra melódico el mensaje con un "Ferrero Rocher, la expresión del buen gusto". Visualmente, una rúbrica de adolescente mononeuronal, despide con un escueto "Paloma", que suscribe el profundo mensaje del oro de los recuerdos.
Se queda corto este análisis para desmenuzar el spot como en realidad merecería... Pero sobre todo me asalta una duda ¿A alguien le resulta agradable Paloma Cuevas?, aunque se me acumulan otras muchas:

*Quien cae peor ¿Alicia Senovilla o Paloma Cuevas?
*¿Alguien adquirirá el producto que nos ocupa porque la anunciante sea ésta?
*¿Sabrá la referida sra. Cuevas a qué sabe siquiera un Ferrero Rocher?
*¿Habrá comido en los últimos cuatro años?
*¿De qué hablará con su marido?
*¿Tendrá la voz como Gracita Morales o como Constantino Romero?
*¿Porqué es tan veraniego un anuncio navideño?
*¿Cómo se regenera la bandeja de Ferrero Rocher? ¿Por esporas?

Ya me contarán qué les parece...

Lo dice Diana Aller

BUENOS PRECIOS


Permítanme recomendarles productos variados, y a buen precio. Como rezan los artículos modernos: Consejos para afrontar la crisis (o algo así):

Colonia Miss Vip Dark, de Pimkie: 4.95€
Huele muy artificial, es algo plasticosa, pero más agradable que la mayoría; y el envase es mono: como de Lolita, muy evidente y muy rosa y negro.
Tarta helada estilo "Contessa" de Supermercados Día (marca blanca) 1.39€
Recomendable para sustituir tartas de verdad, carísimas y no tan resultonas, como este delicioso bloque de nata y láminas de chocolate.
Telefonía móvil e internet "Blau" (llamadas 8ctms/min)
Va por tarjeta, sin contrato de permanencia ni ofertas absurdas, ni mentiras. Es barato y pertenece a Simyo. Funciona muy bien, aunque tienen pocos teleoperadores para atender llamadas.
Cualquier producto textil, calzado y complementos de Primark
Es una mezcla entre Topshop y un supermercado de la Europa del Este. Bolsos muy monos, ropa de niños, colchas, portapasaportes (¡dorados!) a precios muy competitivos. (No en vano, está lleno de gitanas aprovisionándose para vender en mercadillos). ¡Ah, es la gama barata de Marks & Spencer...!
Tortellini a las Finas hierbas (bandeja de 300g) 1.99€ en Congelados La Sirena
Aunque la relación precio-claidad en la Sirena, es siempre excelente, las ofertas como ésta en ningún modo son engañosas.

Lo dice Diana Aller

viernes, 21 de noviembre de 2008

UN TROZO DE MI VIDA Y MI DESTINO

Por manido y evidente, obviaré el juicio de que las cosas pequeñas son las que dotan de sentido a la existencia.
A mi, la vida de los demás me importa bastante poco; por eso a veces, cuando me la cuentan, pienso "¿Este sujeto es incapaz de ver que sus intereses son sólo suyos?"
No me gusta la gente que no sabe conversar, que lleva a su terreno un diálogo estéril que deviene en árido monólogo plagado de triunfos personales. (Como haber vivido en Boston, por ejemplo)
De interesarme algo del prójimo, serían los fracasos, a todas luces más divertidos y con los que es más fácil identificarse.
No entiendo esos blogs, que me he encontrado en alguna ocasión, que narran las gestas personales como si fueran acciones de superhéroes: Vidas fútiles a más no poder, expuestas impúdicamente para, imagino, encontrar el público reconocimiento del que en su interior no disfrutan.
Suelen ser andanzas eminentemente sociales, del tipo: "Ayer quedé con A, que llevaba una chaqueta preciosa. Y le dije "Cómo me gusta tu chaqueta", y me contestó que se la regaló B . Fuimos al XXX, y allí nos encontramos con C, que también es dj"... (La referencia "dj" se puede cambiar por "publicista", o "músico", o el gremio en el que el bloguero/a quiera fardar).
Tratan de ser andanzas grandilocuentes, donde el narrador es protagonista y cronista de algo apasionante. No soporto a este tipo de gentes de insípidas biografías, lo siento. Sin embargo, la belleza de las acciones pequeñas, y el saber disfrutar lo que en apariencia es insignificante... Eso es un deleite reservado a sólo una parte de los humanos.
En este mismo momento, por ejemplo, estoy en el metro, llegando a mi destino, el Alcampo de Pío XII, donde me dispongo a ejecutar la mundana y placentera tarea de la compra. La culpa de que yo esté en este instante aquí, contándoles todo esto es David Bustamante.
Estas pequeñas acciones que tejen silenciosas nuestro destino son las que determinan a la postre nuestra vida entera. Tal vez, si yo no estuviera camino al Alcampo de Pío XII para hacer mi mundana y placentera compra, habría vuelto a casa por el camino acostumbrado, con los cascos conectados a mi móvil dorado, anestesiada por alguna de las 11 canciones que copan su escasa memoria... Y tal vez, no vería ni escucharía al Renault gris que me aplastaría impiamente causando mi muerte.
En ese caso, tal vez David Bustamente me haya salvado la vida, no lo sé... Les explico: Trabajo en televisión, en un programa diario, donde mi labor, aunque entretenida desde fuera, me resulta lamentablemente tediosa.
Hoy iba a irrumpir mi rutina la preparación de un programa especial, de cara a las entrañables fiestas que en nada se nos echan encima. En él, participarían unos cuantos famosos, entre ellos, David Bustamente, que, finalmente (no sé si él, su representante o quién) ha declinado la navideña propuesta. Así que mi día, laboralmente hablando, se ha vaciado del todo. He aprovechado el tiempo, la conexión a internet y mi reposo neuronal, para escribir las entradas que puede ver bajo ésta que está usted leyendo.
Como hasta mañana no podré gestionar las grabaciones de la semana próxima, me he ido, calma y despejada de la redacción en la que trabajo. Me he despedido con alegría de mis compañeros, a los que, por cierto, cada día admiro más; trabajan con un tesón y profesionalidad admirable; dignifican esta depauperada profesión en la que andamos todos metidos; son, al fin y al cabo, unos auténticos cracks (O, en su argot "Un uno como una casa").
Feliz como una perdiz, me he enchufado mis cascos y he bajado por la calle Oña hasta el metro ligero, que tomo cada día, y que todavía no he encontrado dónde está su ligereza: es lento y pesado, pero he desarrollado un vínculo de apego, muy parecido al aprecio hacia él. Si fuera una persona, creo que me caería bien, por absurdo y rudo.
He ido sentada, leyendo el libro que me ha regalado mi hermana, que si no fuera por tanta referencia oriental, me encantaría: El libro, no mi hermana (que, que yo recuerde, es bien occidental). La una se llama Isabel y el otro "La elegancia del erizo".
Me ha sacado de mi letargo literario-musical la visión de una chapita en una mochila. Rezaba un slogan político en inglés; y al lado, una segunda chapa, mostraba sobre un fondo rosa un conejito blanco y ponía "Ladyfest 2008". Rápidamente, he buscado la complicidad visual con la portadora de la chapita. El ladyfest en absoluto representa mis ideales politico-culturales-feministas, pero en la hostilidad del metro ligero, he buscado en esta chica algún atisbo de complicidad. Era una mezcla entre Felipe González y un oso panda. Ella hablaba con otra amiga y ni se ha percatado de mi presencia. Yo hoy no voy vestida como para comulgar con los sectores más concienciados del ladyfest: llevo pendientes y pulseras de perlas, abrigo casi de novicia, marrón y largo, y zapatos de tacón. Definitivamente, la empatía entre la chica voluminosa y achinada y yo, va a ser imposible, así que he hundido los ojos en mi lectura y he dispersado mi concentración entre el libro y la música.
Al llegar a Pinar de Chamartín, y mientras he preparado el abono-transporte en la cola previa al torno de acceso al metro, he pensado qué hacer con mi vida.
Hoy no he trabajado, tengo la mente fresca y joven, como si mi materia gris fuera petit suisse de fresa: Es la situación idónea para pasarme por el Alcampo, y comprar las cosas que no hay en el Día al que acudo normalmente a por mi compra semanal. Al introducir el cupón del mes de noviembre por el torno, ha sonado en mis diminutos auriculares una de mis canciones de esta temporada, con una contundente caja de ritmos como comienzo. Ha sido el pistoletazo de salida para lanzarme a la compra, llena de energía, y emocionada tal vez, por intuir que así estoy esquivando mi muerte.
Toda esta sucesión de hechos insignificantes, son de vital importancia, y en esta horquilla escasa de tiempo, mi vida ha tomado unos derroteros que marcarán mi destino tal vez para siempre. Lo importante no creo que sea lo que he hecho (Me temo que no soy nada "guay" en ese sentido), sino cómo esta pequeña sucesión narrativa ha determinado mi destino. Ahí lo tienen: tal vez Bustamente me haya salvado la vida. Nunca podré saberlo.
Les dejo, que me espera una sucesión de hechos insignificantes, como hacer una mundana y placentera compra en el Alcampo.
Así que, por manido y evidente, obviaré el juicio de que las cosas pequeñas son las que dotan de sentido la existencia. Gracias por acompañarme en mis elucubraciones.

Supongo que como a ustedes las suyas, a mi, mi vida me resulta apasionante.
Estos de aquí son mis hijos. A saber qué les depara el destino...


Lo dice Diana Aller

jueves, 20 de noviembre de 2008

TEST: ¿CUÁL ES MI ESTILO?

Muchas veces no somos conscientes de la imagen -habitualmente desastrosa- que de nosotros mismos proyectamos. Un peinado o una prenda a priori socorridos, ante el escrutinio de los demás puede resultar nuestro peor enemigo.

Si usted por ejemplo, se siente especialmente seductora en un momento determinado, es muy posible que parezca una puta. No se preocupe, he ideado un test que le orientará a la hora de definir su estilo. A partir de ahí, la decisión de cambio, es suya:

(Apunte las respuestas y asigne el valor numérico correspondiente. Si terminó la EGB satisfactoriamente, no le costará demasiado sumar los resultados).




1. Me parece lo más...

A) El look "Matrix" (2)
B) Las fotos de Audrey Hepburn que se reproducen en bolsos, tazas, cuadros, libretas y -si Dios no lo remedia- móviles, mobiliario, joyas, tatuajes, suelos y ropa interior (-2)
C) Angie, ex FactorX y actriz de "Física y Química" (1)
D) Un ejército prusiano (4)
E) La ropa que llevaban mis abuelos de jóvenes (3)

2. Me atrae sexualmente...
A) Alguien de mi tribu urbana o estilo. Si no, nada (3)
B) Los feos / Las feas . Me dan como más morbo (2)
C) Tu madre (1)
D) La gente de belleza efímera, aunque no sé muy bien lo que significa esto (-1)
E) Mi pareja. Lo normal ¿no? (4)

3. Si tuviera que volver a nacer en otra época, elegiría...
A) La prehistoria (3)
B) La Edad Media (1)
C) La Ilustración (4)
D) El Antiguo Egipto (-1)
E) Los felices años 20 (2)

4. Me gustaría hacer un viaje a...
A) Rangún (3)
B) las Maldivas (2)
C) Totana, Murcia. Es un mundo de contrastes, de olores... (1)
D) Boston (Es como muy europeo ¿no?) (-1)
E) La India. Me parece fascinante (-23)

5. Para vestirme, elijo...
A) Ropa de algodón (2)
B) La primera hora de la mañana. No me mola ir en pijama a trabajar (3)
C) Lo que más me favorece (a mi juicio) (4)
D) Lo que más me favorece (a juicio de la persona que me mola) (1)
E) Ropa para seducir (-1)

6. En los últimos 7 días he llevado...
A) Sombrero (4)
B) Chapitas (2)
C) Casaca (3)
D) Foulard (-1)
E) La comida en un tupper(1)

7. Para mi cumple, me harían feliz si me regalaran...
A) Un disfraz de indio/india (4)
B) Una parka (3)
C) Algo de Dolce y Gabbana (-1)
D) No soy materialista: Con un buen polvo me conformo (2)
E) Unas bambas que sean "tendencia" (1)

8. Me identifico con...
A) El materialismo dialéctico (2)
B) Mi facebook/fotolog/myspace (1)
C) Los mods y/o los gays y/o los mods gays (que igual los hay) (3)
D) Tu puta madre (-1)
E) Muchachada Nui (4)

Resultados:

De -32 a -8 :
Su estilo está más que definido: Imbécil integral sin gusto. Es tan triste su situación que opina y elije, y siempre se queda con lo peor. Ni siquiera va usted de "yo paso de todo", no. Encima es pretencioso/a. Le advirto que no tiene criterio y va hecho/a un fistro/a. Cambie ya, por Dios...

De -8 a 3:
A ver... Usted es un caso perdido. Su estilo es inclasificable... de tan horroroso que es. Mezcla sin ton ni son y ese es su problema: defínase. Si le gustan, por ejemplo las Nancys Rubias (allá cada uno con sus depravaciones), no ansíe el turismo rural. Hay cosas que no pegan. Hágase un scaner y una resonancia magnética: tal vez algún exótico síndrome que en el futuro llevará su nombre, planea sobre su cerebro.

De 4 a 11:
¡Bravo samurai! Usted tiene un gusto peculiar y gracioso, aunque a ojos de los demás resulta vulgar y a todas luces incomprendido/a. Tiene claro lo que le gusta, pero no lo que le sienta bien. Confíe sus problemas estéticos a algún amigo marica o alguna mariliendre profesional: necesita que le asesoren sobre esos pequeños detalles que en usted siempre fallan: el largo de los pantalones, el cuello del jersey, la estrechez de las camisetas...

De 12 a 20:
Su estilo es postmoderno a más no poder: Ha ido fusionando de acá, de allá y de aquilicuá, y un sábado cualquiera usted quedaría bien en un local de pijos, en un club moderno o una discoteca gótica. La notable influencia de todos los movimientos culturales que ha abrazado, han hecho de usted el clásico "integrado", enteradillo/a y enrollado/a. ¡Enhorabuena! Tiene su mérito esta infidelidad estilística que se gasta usted.

De 21 a 28
Usted se lo curra. A veces va hecho/a un auténtico adefesio, pero esa ilusión que pone ante el espejo antes de salir de casa, merece una ovación por parte de los 600 lectores diarios de este blog. Su estilo es urbanita, incómodo y original. Y su objetivo, como el de la mayoría, ligar y emborracharse. Estupendo, no se moleste en cambiar.

De 29 a 32
Sepa usted que roza la perfección. Y no porque me guste a mi, que lo mismo me espanta su estilo, sino porque éste podría definirse como anti-asiático, hidalgo, elegante, personal, egregio y noble. Y eso no es fácil. Ala, ¡a celebrarlo!

Lo dice Diana Aller

TAMARA DE LEMPICKA

Tamara Gurwik-Gorska tenía una desmedida ambición y coquetería. Tal vez por eso mentía compulsivamente, hasta el punto de ser casi imposible cifrar cuándo nació, pero debió ser a finales del siglo XIX. También se esforzó por pasar por polaca, cuando en realidad era moscovita. (Por cierto, ¡qué sonoridad tan evocadora, tan exquisita y aliteante la de la palabra "moscovita"!).

El caso es que Tamara, que nació en una familia acomodada, vivió rodeada de obscenos lujos, en la era prerrevolucionaria. Se casó con un pijo algo menos adinerado que ella, Tadeutz Lempicky (de quien adopta el apellido como artista) y derrochaban salud y dinero con alegría, paseaban de fiesta en fiesta y se emborrachaban, mientras sus coetáneos pasaban hambre y frío. Ella pinta con un estilo aun no muy definido (Aunque -como yo- era fanísima de la pintura renacentista).

Con la llegada de los bolcheviques al poder, se desmorona el universo superficial de Tamara: Su marido fue encarcelado (es probable que fuera miembro de la policía secreta zarista), y ella, valiente y fría como sus posteriores pinturas, se lanza a buscarlo por todas las prisiones del país durante semanas. Cuando finalmente lo encuentra, no para hasta conseguir que lo liberen: el cónsul de Suecia intercede a cambio de los favores sexuales de Lempicka. Y es a partir de aquí cuando el genio de la artista despertaría en todo su esplendor. Por un lado aflora su instinto de supervivencia, y esto incluye la venta de joyas para subsistir y mantener un estatus ocioso por toda Europa, y su odio hacia las revoluciones y el comunismo. Por otro, se va abriendo al sexo: disfruta de una disipada bisexualidad, de orgías con cocaína y experiencias al límite.

Su marido soportaba estoicamente estos desplantes sexuales, y el nacimiento de su hija Kizette (Un nombre precioso, también. ¡"Kizette moscovita" sería un nombre artístico perfecto!) no sirvió para frenar las correrías pasionales de la pintora. Se convierte en una auténtica estrella de la pintura de entreguerras.

Tamara acostaba a su niña y se iba a correr juergas privadas y, después, visitar garitos en la orilla del Sena donde tomaba parte en orgías colectivas y donde corría la droga: era una mujer libre, independiente, transgresora. Después, volvía a casa, y entre las brumas de la cocaína y del recuerdo del sexo furtivo con desconocidos de ambos sexos, pintaba sus telas hasta caer rendida en las primeras horas de la mañana.

Cito un texto de Higinio Polo, que no sé quien es, pero sus comentarios me parecen muy acertados y definitorios:

"Durante toda su vida, Tamara odió el comunismo, como otras personas de su círculo, creyendo que los bolcheviques le habían arrebatado su país: tal vez por eso insistía en ser una polaca varsoviana, y no rusa. Su amor por la pintura del renacimiento, su despertar al mundo en la época de los primeros automóviles y del crecimiento de los rascacielos, su torturada identidad cosmopolita, la relación con el art déco y con el cubismo sintético de André Lothe, su deuda con Ingres, con el neoclasicismo, palidece ante la mujer cosmopolita de rara belleza que enseña unos largos guantes. Por lo que sabemos, pintó casi quinientos cuadros. Algunas de sus figuras recuerdan a Miguel Ángel —como, guardando las distancias, a la sibila de Delfos de la Capilla Sixtina—, o a perdidos rasgos de Botticelli, no en vano hizo copias de ambos pintores en un viaje a Italia, en los años veinte, y es artífice de una carnalidad limpia, no exenta de lujuria, con una atractiva utilización del color: el azul de Bellini, al decir de algunos críticos. Los atractivos desnudos, donde el suave erotismo muestra sexos limpios —lejos de la rotundidad del sexo en primer plano, tan atrevido para la época, que pintó Courbert como único motivo de su El origen del mundo—, son lo mejor de su pintura: siendo una figura menor de la pintura del siglo XX, vemos con gusto alguno de sus desnudos y retratos. No queda nada más."

Tamara se separa, se casa con el barón Kuffner (otro nombre sonoro y bonito), cuando éste enviuda (era su amante y comprador de su obra desde hacía tiempo) alcanza el status que siempre deseó: guapa, aun joven, rica y ahora perteneciente a la nobleza, se codea con las celebridades de la época, organiza fiestas, pinta retratos... y cuida de su hija con el amor que sólo una madre sabe prodigar.

Cuando se fue a vivir a EEUU era ya la reina del Art decó. Eso sí, el Art Decó ya estaba pasado de moda, y cuando ella intentó abrazar otras vanguardias, o la abstracción geométrica, su obra careció de cualquier interés. Terminó sus días en Cuernavaca, Mexico, casi olvidada por sus amigos ricachones, las fiestas y los grandes fastos.
Sus retratos pétreos, angulosos, fríos, dan buena cuenta de la personalidad de la propia Tamara, que se atorretrata conduciendo ("Tamara en el Bugatti Verde") en su cuadro más conocido y reproducido. Se muestra con frialdad representando la liberación femenina de una forma rotunda, masculinizada incluso.
A mí los retratos de Tamara de Lempicka de hombres y mujeres, me recuerdan a Buñuel y al gran Wyoming: son rostros de mandíbulas marcadas, sobre hombros cuadrados, donde el pliegue de las telas satinadas tienen apariencia marmorea.

Mi amiga Concha me sugería que hablara de las crisis (entiendo que económicas) y de la producción artística, generalmente desgarrada, sincera y de calidad. Creo que el ejemplo de hoy, en los sombríos 30 no es el más clarificador... Quizá lo más cercano y certero sería explicar el caso español en la música a finales de los 70, con el aperturismo demócrata.

...Pero eso es otra historia que no tiene nada que ver con lo que hoy nos ocupa.
Lo dice Diana Aller

martes, 18 de noviembre de 2008

COSAS QUE HE LLEGADO A PENSAR DE FORMA CONSCIENTE (¡PERO EN LAS QUE NO CREO!)

Estos son algunos de mis pensamientos conscientes (algunos de ellos recurrentes) catalogables como "burradas". No quiero ni pensar cómo serán los inconscientes. Les ruego no juzguen el contenido, como hicieron en mi artículo de "Prejuicios", les advierto que necesito creer que no creo en mis propias formulaciones; y que ustedes fabulan de forma análoga, no me digan que no:

-La gente de ciencias es más lista que la de letras, es un hecho puramente empírico, pero como se expresan peor, los "humanistas" disimulamos y pasamos por más inteligentes.

-Las mujeres son (somos) todas unas putas. No existe la amistad, sólo una suerte de "ley de la jungla", donde aprovecharnos de nuestra condición femenina, con alianzas y emblemas entre nosotras sólo en pro de nuestro objetivo: la caza del macho.

-Yo no he padecido en ningún modo complejo de Electra; en cualquier caso, de Edipo: Me follaría antes a mi madre que a mi padre. Aquí se dan 3 conflictos-tabúes: lesbianismo reprimido, incesto y gerontofilia ¡Dios bendito, ¿Cómo puedo ser tan degenerada?!

-En los grupos humanos a los que estoy/he estado adscrita (instituto, universidad, trabajo, amigos, familia) suelo percibirme notablemente más inteligente que el resto. Por mi condición de mujer (Una chica inteligente es una "listilla"; una tonta, es fascinante) tiendo a disimular mi intelecto.

-El solipsismo trascendental es el único paradigma ontológico con visos de realidad. Nada existe mientras no tengamos certeza racional de su propia existencia. La vida es mera experiencia solitaria. Este ordenador no existe, ustedes no existen. Tengo, empero, una vaga conciencia (Lo que Ortega y Gasset llamó "realidad virtual") de las nociones físicas que pueblan mi universo, aunque son precisamente eso, meras proyecciones de mi conciencia, único parámetro que sé que existe.

-Los varones son más resolutivos, atrayentes y simpáticos, pero el deleite que ejercen sobre nosotras es finito (en todas las acepciones posibles de "finito").

-La penetración anal es a todas luces más cómoda que la "tradicional": se minimiza el riesgo de embarazo, la sensación postcoital es de unas rotundas y placenteras "ganas de cagar", y el orificio en sí no se abre tanto como para no sentir nada, como puede llegar a ocurrir con la vagina.

-Los negros no huelen mal, pero sí "distinto".

-Si me atiborro a laxantes, disminuye el efecto "bola de grasa" en el que me veo reflejada después de una comilona bulímica, y apaciguo a la par, mi latente culpabilidad por comer con desaforo.

Lo dice Diana Aller

lunes, 17 de noviembre de 2008

CRISIS, CRISIS, CRISIS


Parece ser que hay una crisis. Parece además que es de orden mundial. Los informativos, la prensa y los compañeros de trabajo, se ocupan de recordárnoslo. Infiero además que es una crisis económica; es decir, que es global, totalizante, asoladora... Alemania ha entrado recesión; un negro será presidente de los EEUU y el cambio climático es un hecho.

De pronto, me siento bombardeada por consejos "low cost", o lo que es lo mismo, como gastar, consumir y dejar dinero en causas baratas. En el País semanal de ayer, nombraban a algunos millonarios listados en Forbes que han hecho fortuna a costa de los precios bajos, entre ellos el creador de Ikea y el español Amancio Ortega.

Me parece muy raro todo esto de la crisis, la verdad. Sé que es real, porque mi hipoteca ha subido un montón, los alimentos también, y en 10 años apenas ha variado mi sueldo... Y también sé que es real porque en televisión (sector en el que trabajo bastante convencida) se demandan más formatos banales y positivos. En época de crisis la gente no quiere ver desgracias...

Hasta ahí entiendo que hay crisis, y como tal, nos afecta a todos. Pero yo, que gasto 2 horas al día en transporte público, me dedico al estudio pormenorizado del individuo como ser social. (Ya saben: qué porcentaje calza bolsos Tous, qué leen las mujeres mayores de 40 años o cuántos miopes hay por vagón de metro). Les decía que en esas dos horas diarias, veo muchos iPods, iPhones, cachivaches modernos y digitales de los que desconozco sus funciones pero admiro sus formas limpias y futuristas... cosas que, supongo, deben costar muy caras. Me siento como una marciana ¿Soy la única que no se puede permitir un gasto así? ¿O es que mi orden de prioridades difiere del de la masa (que lo dudo)?

Claro que hay crisis, pero intuyo que afecta a los que tienen poco o nada y a los que tienen mucho. A esa masa informe de clase media mimada, universitaria que vivimos al día... sólo como un "accidente" económico-social: somos principalmente espectadores y padecemos ciertas consecuencias.

Los inmigrantes y los que tienen pocos recursos, son, como siempre, las indoctas víctimas directas de un sistema económico enfermo y opresor. Los que acumulan fortunas millonarias, han sentido también la merma de sus negocios, y supongo que tiene que dar quebraderos de cabeza el despedir a un montón de trabajadores o ver cómo se devalúa el patrimonio.

Quede bien claro que no quiero hacer la maniquea separación de ricos-malos, pobres-buenos (que con tanto salero refleja Fernando León en su cine). No se trata de eso...

De hecho si aquí hubiera malos, serían los gobiernos, las macroempresas multinacionales, la descarnada privatización, o el feroz capitalismo, asimilado demasiado rápido.

Los gobiernos piden confianza en los bancos y mercados... ¿Confianza? ¿Para perpetuar un sistema viciado que ahonda el desfase entre el riesgo público y la recompensa privada? ¡No, gracias!

No tengo ni idea de economía, pero gracias a mi herencia materna (genética y patrimonial) sí muchísimo sentido común. Y aunque pertenezco a esa masa (que en el fondo desprecio) de clase media, mentalidad rala y cultura consumista, algo me dice que los vaticinios más agoreros pueden tener visos de realidad. Si nadie previó el alcance de la crisis, es que nadie es capaz de calibrar sus consecuencias... Así que, escudándome en mi ignorancia, les anuncio que simplemente "intuyo" que la cosa irá a peor.

Por otro lado, las crisis tienen ese punto de emoción artística, de obscenidad vanguardista... y confío plenamente en que el arte nos salvará a todos. Me dejo para otro día el desglose de este apunte positivo de la crisis... Por ahora, continuemos como si nada, que a buen seguro se nos da fenomenal a todos. (Y ruego disculpen lo desordenado de mi discurso, mañana, ya si eso, escribo con coherencia...)


Lo dice Diana Aller

miércoles, 5 de noviembre de 2008

A VER SI LLEGO...

Jose Luis Moreno anda ahora denunciado por un supuesto acoso, por parte de un actor cubano. A mí lo que más me ha llamado la atención de su nuevo proyecto -la serie "A ver si llego"- es su respuesta, a la primera pregunta de una entrevista al respecto:

¿Cómo surge ¡A ver si llego!?
La idea nace antes de que empeorara la situación, al ver a los jóvenes ‘mileuristas’ que trabajan conmigo. Viene de esos ‘héroes’ anónimos cuya prioridad es llegar a fin de mes.

¿Qué pretendes?
Sólo quiero provocar sonrisas y hablar de la gente real, la que verdaderamente sostiene nuestra sociedad.

¿Qué te parece la crisis?
Una manipulación repulsiva. Es indignante que le llegue a la población en forma de miedo. Me resulta un chiste macabro.

Sobra cualquier comentario más...

Lo dice Diana Aller

INSPIRACIÓN (SÍ, DE 1974...)


Lo dice Diana Aller

lunes, 3 de noviembre de 2008

VOLVEMOS A LA CARGA

En unos días cumpliré 34 años. Como es ya una edad venerable, he decidido celebrarlo haciendo una de las cosas que más me gusta: Pinchar con mi amiga Araceli. Estaremos en Barcelona el viernes 7 de Noviembre, en La2 del Apolo, con una sesión pop. Y el sábado 22 de Noviembre en Madrid, con un set más electrónico, en el Elástico. Ambos eventos empezarán tardecito... Quedan ustedes invitados (En el sentido más moderno de "invitar", es decir, se pagan ustedes su entrada). Espero verles ahí, bailando como posesos. A Araceli Segura (catalana y con turbio pasado musical) y Diana Aller (madrileña, con pasado musical todavía más turbio) les unen infinidad de cosas: el gusto por los festivales y Giorgio Moroder, la afición por el baile y una sincera amistad. En sus sesiones más pop pueden sonar Bananarama, Donna Summer, The Cars, Kanye West y tal vez Roxy Music. En las sesiones más electrónicas, cualquier cosa. Su gran aportación esta temporada, es la ausencia de prejuicios a la hora de pinchar los últimos hypes. Lo dice Diana Aller