martes, 30 de septiembre de 2008

NO RESULTA CÓMODO

- Encontrarse con alguien que saluda efusivamente y no hay manera de recordar quién es. A mí me pasa a menudo, y es horrible.
- Tener ética. Vale, es lo correcto. Pero es desmoralizante ver que a la larga muchas veces no funciona.
-Aprobar comentarios insultantes, retrógados o vacuos en un blog.
- Cagar en el trabajo. Las necesidades más íntimas requieren de intimidad y un entorno aislado y familiar.
- Ocultar a la familia que se es fumador.
- Llevar tacones más de 5 horas seguidas.

Por una vida cómoda.

Lo dice Diana Aller

TREINTAÑERAS VS VEINTEAÑEROS

Hace unos días y hace unas entradas (concretamente la de "No somos tan malas"), Concha, una gran mujer que a pesar de ser cineasta y andaluza, adoro, dejó este comentario: "Para mi en lo que nos vienen timando desde los 60 es con la liberación sexual. No nos hemos liberado porque no nos han educado para ello. Lo peor de todo es que sigue sin estar del todo bien visto (ni siquiera por nosotras) que tengamos relaciones con hombrés más jovenes. Asi cuando crecemos, nuestra orquilla sexual-sentimental se envejece y disminuye. La de los hombres rejuvenece y aumenta. Esto es una putada. Esto ya lo hemos hablado y deberíamos crear un movimiento mujeres - proyogurines, o algo así. Proclamar nuestra abstinencia con mayores de 25 como signo reivindicativo. (...)"

Con ella y con su (y mi) amiga Eva Skapista, hemos hablado a menudo de este tema. Les expongo aquí, a modo de conclusión, algunas de nuestras tribulaciones:

1- Los veinteañeros tienen una ilusión vital equiparable a la de las trentañeras.
2- La vida laboral contamina muchísimo. El trabajo nos absorbe casi todo nuestro tiempo, y las preocupaciones menos altruistas se van instalando en nuestra cabeza a medida que merman nuestras energías. Hay veces que, al margen del trabajo, no hay apenas vida, y los intereses se vulgarizan y se centran en el posicionamiento social y el trepismo laboral. Los jóvenes suelen ser de naturaleza más idealista.
3- Cuantos menos desengaños amorosos se han sufrido, mayor creencia se tiene en los sentimientos.
4- Los treintañeros acusan las secuelas de una vida desfasada, más que un joven de ventialgo: Un tío de 34 años bebido, es un borrachuzo; uno de 24 está con su puntillo.
5- En las mujeres el "declive" físico opera en la primera juventud; a partir de ahí, muchas van mejorando poco a poco. En los varones hay un punto de no retorno (generalmente a partir de los 30) en el que la calva, el sobrepeso o la deformación, afloran en todo su esplendor.
6- Las parejas "disonantes" (en el sentido que fuere) tienen más recorrido que las "iguales".

Dejo para otro día la defensa de treintañeras con cuarentañeros y treintañeras con treintañeros... Todo es defendible.

Lo dice Diana Aller

martes, 23 de septiembre de 2008

PATTY HEARST

Patty Hearst tenía 19 años cuando cambió su vida, en 1974. Era una alegre pija, hija de un magnate de los medios de comunicación, que vivía feliz en Berkeley.

Bajo el sonoro epígrafe de Ejército Simbiótico de Liberación se escondía una organización terrorsta con voluntad de justicia, que era en realidad un grupo de amiguetes (Estudiantes todos de San Francisco) influídos por el marxismo, la contracultura y el lógico desboque hormonal.

Estos chicos, con honrosas vocaciones, se fueron cerrando al mundo, mientras desarrollaban comportamientos sectarios. Así, en una de sus reuniones, acordaron el secuestro de la rica heredera Hearst.

Y, lo hicieron. A cambio, "sólo" pedían un envío masivo de alimento al tercer mundo, para que el padre de Patty sofocara un poco la hambruna de los más necesitados. (A mí la idea, aunque descabellada, no me parece del todo mala).

Hubo comunicados por parte de la banda, conocida como SLA (Symbionese Liberation Army), y apariciones mediáticas de los afligidos padres...

Lo mejor de esta historia es el bonito desenlace: Patty Hearst reapareció en todo su esplendor, cuando fue fotografiada con un rifle en la mano, perpetrando un atraco a un banco.


¿Síndrome de Estocolmo o reconversión politico-sexual? En cuanto la detuvieron (a ella y a sus concienciados amigos) refrendó la primera opción, alegando que había estado sometida a vejaciones sexuales de todo tipo (en el propio apartamento de su novio-secuestrador).

Le cayeron varios años de carcel, aunque sólo pasó 2.


John Waters años después la rescató como actriz freak para alguna de sus películas: un final más que digno para una historia tan truculenta.

Y aunque, muchos vean el altercado desde el desprecio a la víctima-heroína de esta historia (lean esto sino), yo me quedo con la candorosa imagen de una pija insurrecta, convencida de unos ideales que nada tenían que ver con ella. Cultura popular... qué grande.



Lo dice Diana Aller

viernes, 19 de septiembre de 2008

CONFESIONES




- Aunque he querido experimentar muchas cosas en la vida; algo que nunca he hecho es lamer un coño. Ya ven, debo ser una recatada. El caso es que nunca he podido comer con agrado el pan de gambas que sirven en los restaurantes chinos antes de servir la comida. No sé por qué, pero me sabe a coño ¿Ustedes lo entienden? Porque yo no.

- El primer disco que me compré, fue de Olé-Olé (con Vicky Larraz).

- Estando sobria soy incapaz de hablar inglés.

-Yo era de las que al ir a ver la(s) peli(s) de Hombres G, (varias veces y alevosamente) gritaba "puta" cada vez que salía la novia de David Summers.

- Me gusta hasta extremos insospechados el olor a humedad y a alcantarilla.

- Cuando conocí a Araceli Segura (hoy amiga del alma) me cayó espectacularmente mal.

- Una vez me comí una uña del pie. (De mi propio pie, tampoco soy tan guarra).

- Cuando perdí la virginidad, aun jugaba con muñecas; y no porque fuera muy joven, que también, sino porque era muy pava. De hecho, no me avergonzaba follar con 14 años, pero sí ocultaba que jugaba a los colegios con mis muñecas.

- Si me dejara el pelo con mi color natural, sería gris. Oscuro, pero gris.

- El primer chico con el que tuve un orgasmo, era el hijo de un afamado director de cine.

- Si, yo también me enrollé con Nacho (Jesse) Hipster ¿Qué pasa?

- En invierno he llegado a pasar 2 meses sin depilarme.

- Contra todo impulso intelectual y frente a años de militancia racional, creo ciegamente en los horóscopos.

- La primera vez que me hicieron una ecografía vaginal (básicamente, consiste en poner un condón en una especie de cámara-palo e introducirla en la anatomía femenina) me dio gustirrinín y le tuve que decir al doctor que parara.

- Voy de superficial por la vida, porque en el fondo me encantaría ser una intelectual, pero sé que no valgo (y me falta cultura) para ello.

- A los 17 años, antes de finalizar COU, me expulsaron del instituto por un asunto muy turbio.

- En uno de mis primeros trabajos en TV me mandaron por unos brutos. Como no sabía lo que eran, me escondí en el baño, esperando que se los pidieran a otro.

- Esperanza Aguirre tiene algo que me mola, aunque todavía no sé qué es.

- Cuando era joven y pobre, tenía cierta afición por robar en el Corte Inglés. Como cada vez que me pillaban, se me caía la cara de vergüenza. (Me decían "...Hombre... Diana Aller, te pillamos en el 91 sección papelería, en el 93 sección maquillaje...") Así que, una vez que me llevaba unos vaqueros puestos, un hombre me tocó en el hombro diciendo "Seguridad ¿Me acompañas?". Rápidamente, me puse a pensar qué hacer para evitar el mal trago. Lo único que se me ocurrió fue hacerme pasar por sordomuda. Me di la vuelta, y con cara de imbécil le dije "¡Mrrr ah purr!". El hombre, apurado me repitió "Seguridad, ven conmigo por favor"; así que yo, metida en mi papel, le planté cara con un monstruoso sonido gutural. El pobre se asustó tanto, que debió pensar que era (muy) retrasada, y me dijo "Vete... ¡Vete!". Y me fui con mis vaqueros tan contenta.


Espero agradezcan el ejercicio de sinceridad que he practicado hoy, no es fácil, se lo aseguro. Me gustaría que se confesaran ustedes también...

Lo dice Diana Aller

miércoles, 17 de septiembre de 2008

HOY ME SIENTO DEMÓCRATA

Me sorprenden sus comentarios. He de reconocer que a veces ni los leo, le doy a "aceptar" y arreglado. Pero en entradas como la anterior, sobre la monarquía, me parece que yo he estado en exceso mesurada. No tengo una opinión formada sobre absolutamente nada en la vida, y cambio a menudo, según el humor que tenga ese día... Sin embargo, intuyo, a ustedes (como a mí) lo que les gusta es la polémica, el sexo y las cuestiones más trúculis de la vida.

Tengo cierta "crisis", porque creo que me estoy volviendo seria y dogmática con respecto a la exposición pública de mi prosa. Creo que debería ser más cañera y escribir sobre las auténticas barbaridades en las que a menudo pienso, y entonces tendrían la excusa perfecta para insultarme. Me sorprende que un tema apasionante como "Las Hilanderas" suscite tan pocos comentarios y un debate manido, aburrido y como diría Raúl G. Laynez "que no nos lleva a ningún lado" (o como diría María Rubio "¿qué necesidad?"), tantísimo posicionamiento...


Por eso he decidido preguntar a la noble platea que viene por aquí ¿De qué quieren que hable? Me desconciertan ustedes... Digánme temas, y si alguno me interesa, lo expongo aquí con toda la brutalidad necesaria.

He aquí los insignes María Rubio y Raúl G. Laynez


Lo dice Diana Aller

martes, 16 de septiembre de 2008

LEONOR VA AL COLE

La monarquía no me hace demasiada gracia, pero acepto su existencia, porque intuyo que a la mayoría sí le gusta (habría que ver si por las costosas campañas de imagen o porqué). En las tribus más remotas, también necesitan de un hechicero, o una figura de alguien que, al margen del gobierno, sea venerado sin nungún mérito. Vale, lo acepto.

Ruego perdonen lo grueso de la expresión, pero estoy hasta el coño de reir las gracias de Leonor, su hermana Sofía y la plebeya de su madre. Después de disfrazar de "arreglo médico" una cirugía estética pagada por cualquiera de ustedes, tenemos que estar encantados de ver como Leonorcita (a la que por cierto, también sometieron a una operación estética de nariz -aunque de cirugía menor-) va al cole. Un colegio privado, por cierto, pagado por cualquiera de ustedes.

Por ahí no paso. ¿Qué interés mediático tiene? Miles de niños empiezan el colegio en estos días, y supone -les aseguro- un ingente esfuerzo económico. A mi hijo le han denegado beca para libros y beca para el comedor. Por lo visto mi renta es alta. Lo acepto encantada, porque imagino, así se la conceden a quien más lo necesita. Y no creo que sea Leonor.

Creo que la campaña de aprecio a la monarquía es desmesurada, y va a acabar volviéndose en contra de una institución tan caduca y fea. (Y con tan mal gusto, es que no sirven como referentes de nada, los Borbones éstos...)

Lo dice Diana Aller

miércoles, 10 de septiembre de 2008

VELÁZQUEZ Y LA MUJER ARAÑA

Atenea, en la mitología clásica - que es un culebrón de cuidado- no tenía madre. Fue engendrada directamente por Zeus; de hecho no hubo ni eyaculación, salió directamente de su cabeza. Además la pobre no tuvo infancia, nació ya adulta, y sin pasado. Tal vez por esto, se la veneró siempre como Diosa de la castidad: No conoció varón y era la encargada de guardar la virginidad.

Aracne, era una mortal, como ustedes y como yo; soberbia (ni como ustedes ni como yo, seguro) y muy, muy inteligente y habilidosa. Era tan buena tejiendo, y fardaba tanto de ello, que Atenea (que yo creo que era un poco bollera reprimida) le dio un toque.

Lejos de amedrentarse, la humana dijo que porqué no iba a fardar de algo que realmente se le daba mejor que a la propia diosa.
Entonces, al más puro estilo madrastra de Blancanieves, Atenea se transformó en anciana y se presentó en casa de Aracne, pero como la joven no se retractaba, decidieron montar un concurso de tapices, para ver quién tejía mejor.



Las dos se aplicaron en su tarea durante días.
Cuando expusieron sus obras, quedó manifiesto que la de Aracne era notablemente mejor. Además, toda chula ella, osó representar en sus tapices las correrías sexuales de Zeus, con amantes varias: Danae, Europa, Leda...

Esto cabreó tanto a la puritana Atenea, que lanzó toda su furia sobre Aracne, convirténdola en una araña, para que no pudiera hacer otra cosa en la vida más que tejer.



Esta historia tan rebuscada sobre vanidades, es lo que representa Velázquez en "Las Hilanderas", pero como siempre, lo cuenta a su manera. Ya les expliqué mi teoría de "La Venús del Espejo". Bien pues hoy toca otra gran obra del Barroco: "El sueño de Aracne" tal como se llamó en la época. Y es precisamente lo que representa este impresionante juego de claroscuros: Un sueño, una proyección...
Observen (Lo siento, como casi todo Velázquez, hay cosas que sólo se pueden apreciar en vivo):


En primer término, una escena de trabajadoras en un telar. La de la derecha es una joven que trabaja muy bien: El movimiento de sus dedos (Si, efectivamente, se mueven hasta el punto de no poder contarlos) indica que es rápida y tiene maestría en su trabajo. De ella adivinamos que es bastante atractiva: de nuevo en Velázquez una nuca sensual, "enfocada" como protagonista. La joven, una Aracne de otra época, trabaja con las piernas abiertas, situando la acción de su trabajo entre ellas.

Suponemos que la mujer de la izquiera es Atenea: asoman unas canas de su cabello, pero muestra una pierna tersa y joven que denota su verdadera naturaleza. Le acaba de hacer una confidencia a otra mujer, así en plan chismorreo. Probablemente, está criticando a la virtuosa joven. (El gesto de las "chismosas", nos dicen que no quieren que Aracne se entere)

En segundo término, una acción que nada tiene que ver: Unas mujeres de clase alta, contemplan un tapiz, que es precisamente el tercer escenario de la historia. En el tapiz se muestra precisamente, la furia de Atenea (con su gorrito alado y todo) sobre Aracne, antes de convertirla en araña.

Las señoras bienvestidas de la escena intermedia están en un plano superior, sobre un escalón que adivinamos sin problemas. Es el mundo de los sueños, de lo supraterrenal. Una de estas pijas, busca casi con desespero la complicidad del espectador, esto es muy de Velázquez: Se ha dado cuenta de que en la acción "real" una mujer que cuida la integridad moral y sexual, y que envidia las cualidades de otra, hará lo posible para hundirla, entre otras cosas, porque tiene más poder. (Es quien maneja la rueca, la mejor representación etérea del movimiento en el arte). Nos mira apurada, como diciendo "¡No puedo hacer nada por ayudarla! ¿Vosotros?"

En la ensoñación se encuentra la "lección" para la osada Aracne, que, desgraciadamente no se está dando cuenta de cómo Atenea la está llamando "puta". Pero Velázquez advierte: "Da igual que seas mejor, la envidia de los que tienen poder sobre tí, es capaz de hundirte (¡y convertirte en araña!)".

Moraleja: Mejor no alardear de nada, aunque lo mereciera...

Lo dice Diana Aller


NO SOMOS TAN MALAS

Las mujeres tenemos muy mala prensa. A veces siento que va en aumento... ¿Saben por qué? Porque funciona. (Sobre todo a los varones y básicamente, a corto plazo).

Hace años, el rol de la mujer estaba muy delimitado. Eran niñas, después esposas y también madres. La vida transcurría a otro ritmo. No era habitual viajar y tampoco el tener una independencia salarial. Sin embargo, las mujeres se organizaban en clanes, se ayudaban, compartían ancestrales saberes y para colmar sus apetencias bastaba la organización vital de la que disfrutaban. (Y la esperanza de vida era menor, claro).

La generación de nuestras madres disfrutó de cierto aperturismo. Las mujeres más tenaces se abrieron paso en un competitivo mundo (laboral sobre todo) de varones que, sintiéndose amenazados, tachaban de inutil a toda fémina que gestionara una parcela de poder.

Las pocas jefas que he tenido mayores de 40 han sido más duras y exigentes que cualquier otro superior. Pero se lo perdono. Lo han tenido que luchar demasiado, imagino.

El caso es que ellas no tenían un modelo a su medida, sino un mundo masculino y duro en el que amoldarse. Hoy perdura ese modelo, y todos se admiran, por ejemplo de que Carme Chacón no sea capaz de parir a su bebé, se lo arranquen con una cesárea y sólo disfrute del periodo obligatorio de baja maternal.

Lo que genera ese modelo de poder eminentemente masculino (de la humanidad hasta ahora mejor dicho) es un mundo frío y desnaturalizado, en exceso tecnificado y falto de realidad.
Es imposible que las mujeres lleguemos (dónde sea); hay que hacer auténticos equilibrios vitales para cumplir todas las expectativas que se nos presuponen.

A las labores del hogar y la crianza de los hijos (no nos engañemos, el peso recae sobre nosotras), hay que añadir unos resultados primero académicos y después laborales, que afrontamos con mayor constancia que nuestros compañeros.

Yo trabajo en un programa de tv que es un auténtico gineceo. Estoy convencida de que, de ser varones la mayoría de los integrantes del equipo, no habría salido adelante. Las mujeres de modo natural nos cargamos de responsabilidades, y sorprendentemente, podemos con todo.

...Cuántas mujeres se quedan viudas y con hijos, y aun sin tener estudios ni experiencia laboral, sacan adelante a su prole, mientras que un viudo con hijos, tiene que echar mano de la ayuda de otras mujeres para poder seguir en la vida...

Existe otra variable, terriblemente peligrosa, que ahoga a mi generación, y sobre todo a las venideras. Además, a las mujeres se nos exige constante e insidiosamente ser objetos sexuales. Si no estás buena, tu valor desciende, si estás gorda no vas a triunfar en la vida, si eres fea, apenas existes.

Estoy convencida de que todas las lectoras, se han sentido mal alguna vez por no llegar a un inalcanzable cánon que se nos impone cada día, cada minuto.

Gestos imperceptibles, publicidad, miradas, comentarios... recrean un mundo caótico en el que la exigencia es inalcanzable (y muchas veces contradictoria).

Las mujeres debemos ser (1) dulces y pasivas, (2) inteligentes y aplicadas y (3) putas y guapas. Por supuesto en cada categoría hay cienmil matices... diferentes cada día, según quién predique, dependiendo de la edad...

Es sólo un ejemplo: En un estudio (que creo que encargó Izquierda Unida) sobre los nombres de personajes de las calles de Madrid, se concluyó que la inmensa mayoría (no recuerdo el dato exacto, pero algo salvaje, tipo el 90%) eran nombres de varones, y de ellos, casi todos monarcas, militares y personajes que detentaban un poder "agresivo". Las calles con nombres de mujer se correspondían sobre todo a santas, un modelo a todas luces pasivo y de discutible aportación a la humanidad o a la historia.

Cada día vemos y decimos nombres de calles, igual que recibimos miles de impactos publicitarios, informativos... que sitúan a la mujer en lugares encontrados: histéricas amas de casa obsesionadas con la limpieza, delgadísimas jovenes que se quejan de celulitis, amantes ardientes e insaciables... No sé ustedes pero yo no llego. Me siento mala madre, me veo gorda, soy una inculta y doy por hecho que nunca me ascenderán en el trabajo. Y eso que nunca he delimitado objetivos claros, me limito a gestionar mi tiempo lo mejor que puedo...

Sorprendentemente (siempre en lineas generales, entiéndanme) a las mujeres no nos gustan los videojuegos. Y como es una industria que mueve tanto dinero, se han hecho muchísimos estudios del porqué, para captar al nada desdeñable 51% de la juventud. El resultado: A las mujeres no nos gusta competir ni medir nuestras fuerzas. Las mujeres somos constructivas por naturaleza. Por eso, tienen éxito entre nosotras los juegos tipo tetris.

¿Porqué entonces está tan extendida la idea de que somos nuestras peores enemigas? ¿Porqué se presupone que nos llamamos "puta" las unas a las otras a la mínima? Cada vez veo más claro que estas teorías simplemente "encajan" con este mundo deshumanizado. Porque la realidad es bien distinta.

Las mujeres solemos tender a la comunicación, y captamos muchas señas del lenguaje no verbal, detectamos una mentira más fácimente... Pero se ha perdido la noción de clan, de mujeres sabias en comunión con la naturaleza.

Entre dos tíos la amistad es una cosa simple, por bonita y sicera que sea. Pero entre tías hay mil matices. Adoras a tu amiga cuando te echa una mano, la odias cuando dice aquéllo, te molesta ese gesto, la amas profundamente... Es, en suma, una experiencia más rica.

Me parecen peligrosísimos los condicionamientos culturales en los que están creciendo las niñas y jóvenes, los modelos inalcanzables y poliédricos que se imponen con tiranía. Sólo así entiendo que a cierta edad, tantas mujeres pendan de los ansiolíticos.

Un inciso: Estoy horrorizada con el nuevo programa de Patricia Gaztañaga "No es programa para viejos". Aunque trabajen ahí amigos míos, me parece aberrante que se de pábulo a según que viles teorías como modelos de confrontación. ¡Qué horror! ¡Qué falta de moral y gusto!

Me encantaría que se impusiera de forma racional un sistema político y social adecuado a la naturaleza masculina y femenina, que la fuerza fuera desterrada como argumento y el poder fuera sólo voluntad. Pero para eso el eco-feminismo tendría que imponerse por la fuerza... y no es plan.

Aquí van unas instantáneas de grandes mujeres:


Lo dice Diana Aller

viernes, 5 de septiembre de 2008

INVERSIONES TEMPORALES

Hace un tiempo glosé las inversiones financieras que merecían y no, de nuestro gasto. (Aquí).
Hoy me he decidido por recomendar acciones y cosas en las que podemos invertir nuestro tiempo (asquerosamente escaso, insultantemente finito).

MERECE LA PENA PASAR UN RATO:

-Paseando al perro por la noche, antes de acostarse. Luego se duerme fenomenal... (el perro y nosotros).
-Cenando con amigos que hace tiempo no ves. (Yo cené ayer con Alicia Malo, Teresa de Rosendo, Iosu López y Beatriz Trujillo (la chunga), que merita una entrada para ella solita en este blog.
-Añadiendo y quitando aplicaciones absurdas en el facebook.
-Sincerándose con una buena amiga por teléfono.
-Viendo "700 euros. Diario de una Call Girl". El sonrojo hecho arte. ¡Qué monólogos! ¡Qué actuación la de Tony Cantó! Se la recomiendo para pasarlo bien y mal a la vez.
-De sexo inesperado e inspirado.
-Bailando. Hay quien gusta de hacer deporte. El baile crea la misma sensación de felicidad, es sano y armónico.
-Con maricas -si se es hetero-. Es ameno, grato y didáctico.
-Eligiendo un regalo a la medida de quien apreciamos. Me parece más divertido dar que recibir.
-Escuchando una buena recopilación de música teutona.

NO MERECE LA PENA PASAR UN RATO:

-Intentando llamar la atención de un famoso.
-En un atasco.
-Haciendo horas extras (sin remunerar) en el trabajo.
-Discutiendo. ¿Se han fijado en esas parejas que han asumido unos roles viciados y se comunican con enfado? Me cuesta entender qué encuentran de grato en llevarse mal (delante de amigos, incluso)
-Dudando. Hay que decidirse.
-De resaca. Paracetamol, zumo de naranja y comida grasienta... y arreglado.
-Compadeciéndose de uno mismo. La mayoría de la gente está peor y no se quejan.
-Viendo a Mª Teresa Campos. La vida no se ha hecho para sufrir, sino para disfrutarla.
-Drogándose a ver si la noche mejora. Si mola, mola; si no, pues no. Y no hay más.
-En Friday´s Project. Es la tienda con el concepto más alejado de la estética y calidad del mundo de las grandes superficies.

Espero sus recomendaciones sobre cómo emplear el tiempo...

Me he enterado de que Julio Aler apareció muerto en su casa el otro día. Estoy muy impresionada. Esta entrada va dedicada a su recuerdo, y a los buenos ratos que nos hizo pasar. Qué mal...

Lo dice Diana Aller

miércoles, 3 de septiembre de 2008

MARIO CONDE

Nunca me ha dado buena espina Mario Conde. En los 80 era lo más alejado de mis ídolos del momento, y ahora me indigna que le presenten (y se presente) como víctima de un complot, que creo que verdaderamente existió.

Repasemos: Mario Conde representaba a la perfección los valores ochenteros de triunfo: joven (para ser presidente de un banco, desde luego. Como estrella del rock ya se le había pasado el arroz...), carismático y sin escrúpulos.

Su imagen, fría y futurista, causaba admiración y envidia. Por lo visto en su época de estudiante (¡de derecho!) entre juerga y juerga, se entretenía calculando opas hostiles a distintas empresas según su capital, como quien hace sudokus.

Precisamente el freno a una inminente Opa a Banesto, fue lo que le encumbró hasta su presidencia. (Aclaro para el que no lo sepa, que una Opa es una cosa muy chunga que hace un inversor para acumular el máximo capital de una empresa, incuso en connivencia con el accionariado de la propia empresa -generalmente en horas bajas-, y hacerse con el poder de la misma).

Durante años, Mario Conde era el ejemplo del saber hacer: una gestión impecable, una economía eufórica, boyante e hiperbólica... Evidentemente, el señor Conde era -es- muy listo, y cuando se descubrió el -eufórico, boyante e hiperbólico- desvío de capital de Banesto y se le encarceló como responsable, no dijo ni pío. Asumió con estoicismo su pena (no sé cuántos años de cárcel).
Y tampoco fue él quien habló de complot. Dejó que lo hicieran otros.


Lo que sí parece probado es que se estaba preparando para el último gran salto en su escalada de poder: la política. De hecho, con un posicionamiento centrista, muy peligroso para el PP y el PSOE, que le habían cogido ya el gusto al bipartidismo y que no permitirían que nadie entrara a desbaratar su juego de policías y ladrones, o indios y vaqueros o rock y electrónica... (elijan el símil "yin-yan" que más les mole.)

Y digo que no sólo es creíble... supongo además verdadero este "complot", pero esto no exime de culpa al señor Conde por el agujero patrimonial de su banco.
Lo que ocurre es que, cumplida su pena (dudo que entera), Mario se ha vuelto más humano (qué eufemismo tan bárbaro, ¡por Dios!). Se ha hecho amiguito de los presos, ha leído mucho, y para colmo de desgracias, se muere de cáncer su mujer. Ahora habla de forma pausada, recita poesía y aparece cabizbajo y deprimido.

Ofrece unas cuantas entrevistas y se le trata mejor que a un monarca o un papa.
De verdad que no lo entiendo. ¿Porqué es un mártir un millonario en la carcel y no la cantidad de gente sin recursos que se pudre en ellas?
Lo siento, pero mi natural tendencia al comunismo, me impide calibrar a un ladrón de guante blanco con un rasante tan generoso. ¿Porqué este descarado peloteo a alguien que "desapareció" más de 400mil millones de pesetas (cuando valían la mitad que hoy!)?
No creo que sea tan fácil encarcelar a un rico inocente, la verdad...
Y otra cosa: su aspecto siempre me ha parecido grimoso y chungo.

Lo dice Diana Aller

martes, 2 de septiembre de 2008

DICCIONARIO DE FOBIAS: J, K, L

(Si a usted le "tiembla" esta imagen, padece algún problema mental. No se preocupe, que es irresoluble)

Japanofobia: Miedo a los japoneses

Judeofobia: Miedo a los judíos




Kakorrafiafobia: Miedo al fracaso.

Katagelofobia: Miedo al ridículo.

Keraunofobia: Miedo a los truenos; a las tormentas.

Koniofobia : Miedo al polvo.

Kopofobia: Miedo a la fatiga.




Lacanofobia: Temor de los vehículos.

Laliofobia o Lalofobia Temor a hablar en público, típico de individuos que tienen dificultades para expresarse.

Leprofobia o Leprafobia Miedo a la lepra.

Leucofobia Miedo del color blanco.

Levofobia Temor de las cosas en el lado izquierdo del cuerpo. (Consulten también Dextrofobia).

Ligofobia: Temor a la oscuridad. (Véase ACLUOFOBIA, ESCOTOFOBIA, MICTOFOBIA o NICTOFOBIA).

Ligirofobia: Miedo a los ruidos fuertes.

Lilapsofobia: Miedo a los tornados y huracanes.

Limnofobia: Miedo a los lagos.

Linonofobia: Miedo a las cadenas, a los cordeles o a tejer.

Lisofobia: Temor a la rabia o a volverse loco.

Litigofobia: Temor a los pleitos.

Locquiofobia: Temor al parto. (También MAIEUSIOFOBIA, PARTURIFOBIA o TOCOFOBIA).

Logicomecanofobia: Miedo de los ordenadores.


Logofobia Miedo a las palabras, a pronunciar ciertos fonemas.

Luifobia: Temor de la sífilis. Véase SIFILOFOBIA.


Una de mis fobias favoritas:
Lutrafobia: Miedo a las nutrias.


Lo dice Diana Aller

lunes, 1 de septiembre de 2008

UNA PUTA DE MARCHA

Estaba yo de marcha, con la tranquilidad que da la noche madrileña en Agosto. Estaba rodeada de amigos y conocidos, y a mi lado había una chica de mi edad más o menos (bueno, tres añitos menos), con la que entablé la clásica conversación absurda, sobre la noche, las relaciones sociales y esas cosas. Me dijo que se llamaba Cristina. Llegadas a un punto, la conversación fue más o menos así:

D. A. : ¿Y a qué te dedicas?

C: Soy puta ¿Tú?

D.A.: Yo también, pero ¿En qué sector? ¿Cuál es tu trabajo?


C: No, que soy puta de verdad. Me acuesto con gente.


De pronto, Cristina me pareció interesantísima. Le quería preguntar tantas cosas... Le pedí permiso para hacerle una "minientrevista" y accedió a cambio de no dar datos concretos sobre su persona. Esta fue la conversación:


D.A.: ¿Y cómo se empieza a trabajar de puta?


C: Pues las demás no lo sé. Yo contesté un anuncio en el que buscaban chicas, fui y me cogieron...


D.A.: ¿Y ya?


C: Sí, no es muy emocionante ¿no?


D.A.: Lo es... ¿Qué te preguntaron en la entrevista?


C: Pues nada, me comentaron las condiciones y eso, y me dijeron que si las aceptaba, que empezaba al día siguiente.


D.A.: ¿Y cómo fue el primer día de trabajo?


C: ¡Buah! Fatal, estaba supernerviosa. Era en un chalet, cerca de donde curro ahora. Era un tío normal, se portó bien. Normal, lo pasé mal, todo muy raro.

D.A.: ¿Normal? ¿La gente normal va de putas?


C.: Pues sí, por increíble que parezca, sí. La mayoría son muy normales, muy sosos y muy "charlas". Y la gente está muy sola, y por el mismo precio pagan un polvo y hablar. Todos te cuentan su vida...


D.A.: ¡Qué triste! ¿no?


C.: Bueno, al menos se desahogan...


D.A.: En todos los sentidos... Oye... Y... A ver, lo mismo te molesta la pregunta, pero es que siempre he oído que las putas no disfrutan nunca de su trabajo ¿Tú te lo has pasado bien alguna vez?

(Cristina se queda un rato callada y sonríe un poco, como recordando).


C.: Sí, bueno, disfrutar, disfrutar... Depende de lo que llames disfrutar. Nunca me he corrido trabajando, vamos, pero una vez si que me gustó. Era un tío muy guay, y fue muy divertido.


D.A.: ¿Qué hicistéis?


C.: (Cortante) Pues no sé, follar, lo de siempre...


D.A.: ¿Y qué es lo más raro que te han pedido?


C.: ¡Buf! Depende a lo que llames raro. Griego, besos negros... Beberme bukakes...


(He tenido que meterme en internet para ver cómo se escrbe)


D.A.: ¿Qué es eso?


C.: Pues varios tíos se corren en tu cara, o en un vaso y luego te lo bebes todo.


D.A.: ¿Todo... junto?


C.: Bueno, yo lo bebo con vodka.


D.A.: ¿Qué? ¿Con vodka?


C.: Es un rollo así, como de humillación, pero no es chungo. (Cristina se ríe) Con vodka está bien.


Es que realmente no hay "cosas raras", es siempre lo mismo. Todos quieren anal y francés. Y luego, no sé... lo típico, follar... no sé. Es muy parecido siempre.


D.A.: Pero tú no disfrutas...


C.: No, nunca...


D.A.: Pero haces como que sí...


C.: Sí, claro. Grito como una puta.


(Nos reímos. Luego hay una parte que no se oye bien (Está grabado con el móvil, hablamos de fingir, de gritar y de disfrutar).


C.: Realmente lo peor de ser puta es que no puedes hacer otra cosa, porque se gana bastante dinero, y es difícil encontrar algo que...


D.A.: (Interrumpiendo de forma muy maleducada) ¿Tú cuánto ganas?


C.: Depende. Voy a comisión con las copas y de ahí me llevo algo, y luego, no sé... ¿Es que sabes que pasa? Todas mienten mucho y dicen que ganan más de lo que ganan en verdad. Yo al mes... no sé, pon que si va bien 5.000 euros, me llevo.


D.A.: ¿Pero eres puta de lujo?


C.: Soy puta, se puede decir escort, y... que es como se dice ¿no?, pero todas somos putas. Yo me desplazo sólo para los fijos, normalmente trabajo en chalé, pero sí, les gusta creer que eres de lujo. Pero es lo que te decía antes, que dónde voy a currar, sin experiencia en lo mío (Cristina es filóloga) y por un sueldo miserable.


D.A.: ¿Trabajas todos los días?


C.: Tres o cuatro a la semana, si, y cuando tengo la regla, descanso. Pero luego hay días con varios servicios... Depende.


D.A.: ¿Y qué ropa te pones para trabajar?


C.: Pues imaginaté. Escotada y eso... Tengo como una doble vida. Por un lado mis colegas, mi familia, salgo de marcha... y voy vestida, pues así, (Se señala la camiseta blanca) normal. Y luego, cuando voy a trabajar, que me visto de puta: "ajustá", corta... no sé...

Cristina es absolutamente normal, guapa, delgada pero no tiene un tipazo de escándalo. Lleva una coleta y no para de fumar.


D.A.: ¿Y saben que eres puta? Tu entorno, digo...


C.: Algunos amigos... Mi familia no... Creen que trabajo en un restaurante (Silencio. Se ríe). De lujo.


D.A.: ¿Y te gustaría dedicarte a otra cosa?


C.: Joder, si ganara lo mismo, sí.


D.A.: ¿Y qué piensas de los tíos?


C.: ¿De mis clientes?


D.A.: Sí, no sé...


C.: Nada. Me dan igual.


D.A.: ¿Te caen bien, mal...?


C.: Alguno bien, otros mal... No sé hay de todo. Así, en general son unos pringaos. Se creen que disfrutas, aunque en el fondo saben que no... es el juego ¿no?. Y luego hay algún imbécil, agresivo... no sé.

(Sinceramente, no me atrevo a preguntar por los agresivos)


D.A.: Pero me has dicho que no tienes novio ¿Es incompatible?


C.: Lo dejé hace poco con mi novio, y no sé, sí..., es difícil de llevar. Pero prefiero no tener novio, por ahora, vamos.


D.A.: Pero ¿No te cuesta trabajo confiar en los tíos?


C.: No ¿Porqué? Tengo buenísimos amigos, y no les tengo ningún... rencor ¿sabes? El ser puta es una profesión, nada más, no sé... Si dejara que afectara a mi vida, estaría, ¡buah!, perdida. Hombre, te vuelves más fría y como con cuidado, pero... no sé, mi ex era guay, y espero tener pareja, pero no por ahora.


D.A.: Oye ¿Me dejarías hacerte una foto?


C.: Ni de coña, tía, lo siento.


D.A.: Te la hago en el baño, que hay poca luz, con el móvil, borrosa...


C.: Que no, que no... que paso.


D.A.: Bueno, yo tengo que ir al baño, ahora vengo.


C.: Guay, estoy aquí.


Al volver del baño Cristina se había ido. Pregunté a dos chicos que creía que eran sus amigos, pero me dijeron que no sabían.


Y no, la conversación no me la he inventado, está en mi móvil. (Junto con alguna referencia a la música y a las discotecas de Madrid).


Lo dice Diana Aller