martes, 9 de diciembre de 2008

LUCY STONE


Lucy nació cerca de West Brookfield, Massachusetts en agosto, 1818. Era la octava de nueve hijos. El día que nació, su madre dijo algo así como "¡Oh, Dios mío! Cuánto siento que sea una niña... La vida de una mujer es tan dura..." Pocas horas antes de dar a luz, su madre, en aquella granja de Massachusetts, tuvo que ordeñar 8 vacas, porque una tormenta repentina había obligado a tofdo el mundo a lanzarse al campo: Era más importante salvar la cosecha de heno que una madre a punto de dar a luz...


Me molesta mucho, y me ofende incluso, que las mujeres rechacen el feminismo, que se crean los clichés que ridiculizan a las feministas mostrándolas como castradoras comehombres o lesbianas masculinas sin depilar. Como disfrutamos de unos derechos tan básicos, que ni reconocemos como tales, ignoramos la -recientísima- lucha que nos los ha otorgado.


Lucy Stone pasó su niñez trabajando en la granja familiar. Se levantaba de madrugada para ordeñar las vacas y tuvo que aprender a hilar, a coser y a hacer zapatos para vender.Su educación formal fue muy limitada, pero sus tareas no cesaban, y esto le hacía plantearse qué tenía ella de diferente a un varón para tener que condenarse a una vida del todo estéril. No le gustaba como su madre tenía que pedirle dinero a su padre. Por aquellos entonces no tan remotos, las mujeres no podían votar, ser políticas, ni desempeñar muchísimos trabajos. Las mujeres casadas ni siquiera podían ser dueñas de propiedades.


Las "campañas antifeminismo" no creo que sean deliberadamente conscientes, pero, arraigan fácilmente porque conectan con muchos de los miedos ancestrales de varones y mujeres. El espíritu de lucha, dormita cuando no se ejercita. Si no hay movimiento contra la injusticia, difícilmente catalogaremos como injusta una situación que si lo sea.


En aquella época los africanos americanos tampoco tenían muchos derechos y el racismo y el esclavismo se aceptaban como forma común de la sociedad. La esclavitud era legal en el sur de los Estados Unidos, pero en el norte algunos valientes luchaban ya para liberar a los esclavos. Lucy y su familia apoyaban a los abolicionistas, lo que sin duda serviría como perfecto caldo de cultivo para su lucha feminista. Trabajaba recogiendo moras y nueces y, a los dieciséis años, empezó a enseñar en una escuela. Le pagaban un dólar por semana. Después de un tiempo, ganaba dieciséis dólares al mes. A los 21 había ahorrado suficiente dinero para empezar a estudiar, así que se matriculó en la Universidad de Oberlin, en Ohio, la única universidad en los Estados Unidos que permitía mujeres (y también negros). Tenía que compaginar sus estudios con trabajos de maestra y limpiando casas para poder mantenerse. En la Universidad de Oberlin, las mujeres no podían hablar en público, aunque estudiaran lo mismo que los chicos. Lucy y sus amigas se reunían en un club secreto para practicar el debate. Fue invitada a escribir el discurso de graduación: podría escribirlo, pero -por ser mujer- no leerlo. Rechazó la oferta. Ella fue una de las primeras mujeres de Massachusetts en lograr un bachiller universitario. Después de graduarse, Lucy se involucró en los movimientos y se volcó en la lucha en pro de los esclavos y las mujeres. Fue expulsada por la Iglesia Congregacional por sus ideas; la criticaban e insultaban allá donde iba.


Hoy las mujeres tenemos derecho al voto (y nos parecería atroz que no fuera así ¿no?), derecho a decidir nuestro estado civil, nuestra formación y estudios, e incluso bastante control sobre nuestros cuerpos, el númeo de hijos y la educación de éstos. Sin embargo en muchísimos aspectos hemos involucionado, amoldándonos a una acomodaticia sociedad de consumo, individualista y descarnadamente competitiva. Si me apuran, ciertos rasgos se han "masculinizado": Normal, el modelo de poder es un poder agresivo, que poco o nada tiene que ver con las mujeres. Es alarmante la cantidad de ansiolíticos que consumen las mujeres en los países occidentales. El doble e incluso triple sacrificio que muchas mujeres hacen cada día por mantener una carrera profesional; una familia y un hogar; y un físico sexualmente deseable, es sencillamente un imposible (Generador por tanto de constante frustración). ¿Existió entonces, una verdadera liberación sexual?


En 1850 Lucy Stone organizó la primera convención nacional de derechos para las mujeres. Duró dos días y asistieron más de mil personas. Fue allí donde conoció a Henry Blackwell, que luchaba por los esclavos y compartía con Lucy el tesón y la pasión por las causas justas. Se casaron cuando ella tenía treinta y siete años y él treinta. Lucy fue la primera mujer en EEUU en mantener su apellido después de casarse. (De hecho allí se conoce la ley que permite conservar el propio apellido como Ley de Lucy Stone). Lucy pasó unos años viajando por el país dando discursos, organizando convenciones, recogiendo firmas y negociando con legisladores. Tuvo una única hija, Alice Stone Blackwell, y se dedicó de lleno a la inclusión de mujeres y negros en la población con derecho al voto...


La maternidad es en nuestras sociedades el último bastión por conquistar desde el feminismo. Y no se trata de "liberar" a las mujeres apartándolas de sus bebés cuando nacen, o dejando el trabajo del parto en manos de médicos, que por supuesto saben más que el cerebro primitivo de mamífera que generación tras generación ha aprendido todo lo que necesita. No, señoras; esto sería hacer las cosas a la manera masculina, o lo que es lo mismo, con luchas de poder (poder comercial de las leches de fórmula frente a la lactancia materna; posición de litotomía por imposición durante el parto...). A la hora de ser madre, se pueriliza conscientemente a la mujer, llenándola de miedos infundados y desposeyéndola de toda su fuerza e instinto. Es como digo, la gran lucha última de la feminidad.


Lucy fue elegida en 1861 presidenta de la Asociación de Mujeres de Nueva Jersey. Trabajó en las campañas del sufragio por todo Estados Unidos e incluso creó con su marido una revista en pro de los derechos de los desfavorecidos. En una carta a su hija, le escribía: "Confío que mi madre ve y se da cuenta de lo contenta que estoy de haber nacido en una época en la que tanto había que hacer y yo podía echar una mano ¡Querida mamá! Tuvo una vida dura y sentía haber dado a luz otra niña para compartir y soportar la dura vida de una mujer... Estoy del todo contenta de haber nacido..."


Me encantaría que las mujeres entendieran el feminismo como un arma (política siempre) y una salvaguarda del sentido común, y no como la salvaje lucha de géneros con que se suele representar a modo de burla.. Y que al ser preguntadas, respondieran orgullosas "¿Feminista yo? ¡Pues claro!" Y que las niñas de mayores deseen ser mujeres.


En 1893 se aprobó en EEUU una enmienda de la Constitución dando a las mujeres el derecho al voto. Ese mismo año, moría Lucy Stone a los setenta y tres años. Sus últimas palabras fueron: "Mejoren el mundo".


Lo dice Diana Aller

11 comentarios :

Anónimo dijo...

Tienes mucha razón en eso de que olvidamos lo que ha costado conquistar ciertos derechos. Son tan básicos, que parece imposible que hace tan poco ni se plantearan. Y también estoy de acuerdo en lo de la triple presión en las mujeres.
Soy de las "enganchadas" a tu blog...

Anónimo dijo...

Soy de los que pienso que el mundo lo terminaran dirigiendo las mujeres, y me parecera bien. De aqui a unos años pasaran cosas inimaginables para algunos/as, profetizo (por favor, entiendase en el buen sentido). ¿y porque no? ecda.

malayerba dijo...

Grandísimo post.

Anónimo dijo...

feminista. que feminista eres.

Anónimo dijo...

Hombres o mujeres, me gustan las historias de la gente que lucha por sus ideales, . Sigue así, pero no pierdas tu sentido del humor, la mejor de las cualidades de tu blog.
Esperando que publiques los premios, estoy en ascuas.
¿Los ferrero rocher no imitan las trufas? La reproducción ha de ser inevitablemente por esporas.
Saludos.
Un birrólogo.

anonima dijo...

Suscribo todo.

Porque se me enciende la sagre cuando otras mujeres no entienden que es ser feminista, y me atacan cuando digo que lo soy...lo peor la respuesta que te dan de "eso esta muy pasado"....pasado????

Anónimo dijo...

creo que dices verdades como puños. muchos hombres tenemos un sentimiento feminista tal y como tú lo cuentas, y estamos muy orgullosos de ello.

ojalá aprendiesen un poco las del ladyfest, menudas rancias por dios

Anónimo dijo...

Lesbianas no se, pero todas las feministas sois feas.

Anónimo dijo...

¿Soy de los que pienso que el mundo lo terminaran dirigiendo las mujeres, y me parecera bien?...nena te suenan La Tatcher, La Espe , La Palin, la Botella, etc...? estoy contigo las mujeres sois igual de gilipollas que los hombres ¡vivan las travestis!

PIPI dijo...

¿ Lucy Stone tiene algo que ver con Lucía Lapiedra ?
Si no es así, debería.

Lo dice Diana Aller dijo...

Anónimo!!! ???¿¿ (Me da que eres anónima)
Esto es un lugar público... Copia lo que quieras. Si necestas bibliografía, contáctame: dianaller@hotmail.com