miércoles, 10 de septiembre de 2008

VELÁZQUEZ Y LA MUJER ARAÑA

Atenea, en la mitología clásica - que es un culebrón de cuidado- no tenía madre. Fue engendrada directamente por Zeus; de hecho no hubo ni eyaculación, salió directamente de su cabeza. Además la pobre no tuvo infancia, nació ya adulta, y sin pasado. Tal vez por esto, se la veneró siempre como Diosa de la castidad: No conoció varón y era la encargada de guardar la virginidad.

Aracne, era una mortal, como ustedes y como yo; soberbia (ni como ustedes ni como yo, seguro) y muy, muy inteligente y habilidosa. Era tan buena tejiendo, y fardaba tanto de ello, que Atenea (que yo creo que era un poco bollera reprimida) le dio un toque.

Lejos de amedrentarse, la humana dijo que porqué no iba a fardar de algo que realmente se le daba mejor que a la propia diosa.
Entonces, al más puro estilo madrastra de Blancanieves, Atenea se transformó en anciana y se presentó en casa de Aracne, pero como la joven no se retractaba, decidieron montar un concurso de tapices, para ver quién tejía mejor.



Las dos se aplicaron en su tarea durante días.
Cuando expusieron sus obras, quedó manifiesto que la de Aracne era notablemente mejor. Además, toda chula ella, osó representar en sus tapices las correrías sexuales de Zeus, con amantes varias: Danae, Europa, Leda...

Esto cabreó tanto a la puritana Atenea, que lanzó toda su furia sobre Aracne, convirténdola en una araña, para que no pudiera hacer otra cosa en la vida más que tejer.



Esta historia tan rebuscada sobre vanidades, es lo que representa Velázquez en "Las Hilanderas", pero como siempre, lo cuenta a su manera. Ya les expliqué mi teoría de "La Venús del Espejo". Bien pues hoy toca otra gran obra del Barroco: "El sueño de Aracne" tal como se llamó en la época. Y es precisamente lo que representa este impresionante juego de claroscuros: Un sueño, una proyección...
Observen (Lo siento, como casi todo Velázquez, hay cosas que sólo se pueden apreciar en vivo):


En primer término, una escena de trabajadoras en un telar. La de la derecha es una joven que trabaja muy bien: El movimiento de sus dedos (Si, efectivamente, se mueven hasta el punto de no poder contarlos) indica que es rápida y tiene maestría en su trabajo. De ella adivinamos que es bastante atractiva: de nuevo en Velázquez una nuca sensual, "enfocada" como protagonista. La joven, una Aracne de otra época, trabaja con las piernas abiertas, situando la acción de su trabajo entre ellas.

Suponemos que la mujer de la izquiera es Atenea: asoman unas canas de su cabello, pero muestra una pierna tersa y joven que denota su verdadera naturaleza. Le acaba de hacer una confidencia a otra mujer, así en plan chismorreo. Probablemente, está criticando a la virtuosa joven. (El gesto de las "chismosas", nos dicen que no quieren que Aracne se entere)

En segundo término, una acción que nada tiene que ver: Unas mujeres de clase alta, contemplan un tapiz, que es precisamente el tercer escenario de la historia. En el tapiz se muestra precisamente, la furia de Atenea (con su gorrito alado y todo) sobre Aracne, antes de convertirla en araña.

Las señoras bienvestidas de la escena intermedia están en un plano superior, sobre un escalón que adivinamos sin problemas. Es el mundo de los sueños, de lo supraterrenal. Una de estas pijas, busca casi con desespero la complicidad del espectador, esto es muy de Velázquez: Se ha dado cuenta de que en la acción "real" una mujer que cuida la integridad moral y sexual, y que envidia las cualidades de otra, hará lo posible para hundirla, entre otras cosas, porque tiene más poder. (Es quien maneja la rueca, la mejor representación etérea del movimiento en el arte). Nos mira apurada, como diciendo "¡No puedo hacer nada por ayudarla! ¿Vosotros?"

En la ensoñación se encuentra la "lección" para la osada Aracne, que, desgraciadamente no se está dando cuenta de cómo Atenea la está llamando "puta". Pero Velázquez advierte: "Da igual que seas mejor, la envidia de los que tienen poder sobre tí, es capaz de hundirte (¡y convertirte en araña!)".

Moraleja: Mejor no alardear de nada, aunque lo mereciera...

Lo dice Diana Aller


10 comentarios :

Anónimo dijo...

Muy guai Diana!! Estas descripciones de cuadros son la bomba!

M!

Anónimo dijo...

Estás consiguiendo que me guste la pintura y me fascine Velázquez (qué moralista era ¿no?). Gracias, de verdad, no sé dónde podría aprender estas cosas sino.

ella dijo...

Vaya....serías una profesora de arte estupenda!!!!!, me ha encantado tu descripción.

Pensador Borroso dijo...

¿tu sabias que ese cuadro que estas mirando, en realidad no es de Velazquez?

Anónimo dijo...

lo de "mundo de los sueños, de lo suprarrenal" me ha dejado muerto ¡¡¡
R.A.E. suprarrenal:
1. adj. Anat. Situado encima de los riñones.
jajajaja

por lo demás un análisis muy chulo ... hay algunos que relacionan los 3 personajes centrales con las 3 parcas latinas, o las 3 moiras griegas...
c3vbon

Adrastea_Quiesce dijo...

de todos modos, no olvidemos que aracne era una petarda prepotente, y atenea la señora de la guerra, por ahí con su olivo, su casco y esas cositas. a alguien que nace de una migraña pues como que hay que darle una oportunidad. aracne sin embargo, sí, bueno, tejía, pasaba el rato, pero ni destejía de noche, ni tejía el destino de los hombres, como penélope la cachonda, o las moiras; esas sí eran tejedoras molonas y no la petarda de aracne.

por cierto, el cuadro brutal, y la descripción, posiblemente capaz hasta de sosegar a unos adolescentes sobrehormonados en una clase del instituto. igual debería probar.

MHR dijo...

Tan sosegado que estaba leyendo el post cuando de pronto ha comenzado a tambalearse todo. Vaya susto, joder.

Quique dijo...

Me ha encantado. Eres genial.

Anónimo dijo...

atenea mola.

http://miguel-weaksignals.blogspot.com

Tamara dijo...

Ay Diana si hubieras sido maestra o escrito mis libros seguro que ahora tendria un carrera, que bien te expresas y que bien te entiendo.