martes, 10 de junio de 2008

ES ELLA

Me estaba terminando el último libro de Lucía Etxebarria, "Cosmofobia" el otro día en el metro.

No es lo mejor que ha escrito, sin embargo, como todo lo que sale de su pluma (de sus teclas, mejor dicho) toca con maestría desilusiones y esperanzas universales.

El caso es que la novela es un enjambre de biografías interrelacionadas, que salta de actores de medio pelo a músicos, inmigrantes, cineastas... todos ellos reales, en la medida en que están "copiados" de personajes que existen, alterando algunos datos.

Me ha parecido reconocer a alguno de ellos. Sin embargo, al llegar al capítulo "La piel de la serpiente" he releído las historias mil veces escuchadas -e incluso vividas- de la que fue casi mi concuñada.
La verdad es que esta chica es un filón para un psicólogo, porque sus anécdotas clarifican mucho por extremas y delirantes.

El insigne Poppy Blasco, le dedicó ya unas líneas en su blog (al final de esta entrada) relatando alguna anécdota.

En el libro, la protagonista es Livia, una chica de Sevilla, teóricamente modelo. Pero lo demás, es la chica de la que se admira Poppy y que mucha gente de la noche y del rock, la moda, la literatura, el discjockeing y la vanguardia, ha conocido o padecido.
Sin permiso de la Etxebarria, transcribo aquí algunos párrafos, por si ustedes conocen también a esta joven:

"Ella decía que acababa de romper con su novio de toda la vida, así que estábamos como colgados los dos y empezamos a ir siempre juntos. Y de ahí nos hicimos intimísssimos.

(...) Ella siempre hablaba de sus doscientoscincuenta amigos y, al final, siempre estaba conmigo, como que igual no tenía tantos amigos.

(...) Me contó (...) que era de una familia muy buena.

(...) Siempre había estado en unas fiestas increíbles. Como que allí era la más de la más, pero se había venido a la capital...

(...) Me llamó Yamal Benani y me dijo "Oye, que te he visto por ahí con Livia y que tengas cuidado con ella, que me ha dicho Lola que la Livia es peligrosa"

Livia es verdad que tenía así estas cosas puntuales y raras, y esas movidas tan surrealistas que arrastraba, que se había peleado con todo el mundo, historias que eran más graves de lo que yo quería ver.

(...) Algo fallaba en la cabeza de aquella chica, de Livia. Ella y yo teníamos muchísimas broncas por tonterías.

Y luego estaba lo de que nunca tuviese dinero. Por ejemplo, pienso en una cena entre amigos, la del cumpleaños de Leonor, sin ir más lejos, y entonces de repente fue como "bueno, hay que pagar". Veinte euros, tampoco estamos hablando de mucho dinero. Y cada uno pusimos veinte euros en un montón, y entonces le dijimos "Livia, veinte euros" Y ella "No, no; yo ahí ya los he puesto" Y yo: "No, Livia, no; tú no has puesto nada, que éstos los he puesto yo, y éstos Yamal, y estos Fluvio" Y ella "¿Ah si? Ay, pues me habré equivocado. Voy a mirar... Ay, no tengo dinero. Claro que, como hoy he cambiado de bolso..."

(...) Lo de las copas y las cenas era un clásico. (...) Va a pagar con tarjeta y resulta que esa tarjeta es justo la que no le funciona. O, si no, se va justo al baño a la hora de pagar y vuelve a los veinte minutos, cuando sabe que todo está pagado.

(...) Pero ella, dar imagen como de que no tenía dinero, es que no podía, porque ya se había creado un personaje de pobre niña rica...

Pero la acabé manteniendo desde que se vino a vivir a mi casa (...) Cuando Livia llevaba así como un mes en mi casa, me cuenta que una conocida (...) se va a Hong Kong, que la empresa le paga un viaje con las dietas muy altas y la habitación de hotel y que le dijo "Vente. Lo único que tienes que pagar es el viaje" (...) Total, que Livia me dice: "Es que no sé qué hacer, porque, por un lado, no tengo dinero, pero por otro, es una oportunidad... ¡Hong Kong!"

(...) Y a la semana me viene con que ha conseguido el dinero y que se va.

Les resumo las anécdotas más reseñables: Un (en la novela) actor que pincha de vez en cuando, en plan "celebrity dj" sospecha de la tal Livia cuando le desaparece su iMacG5 (justo cuando ella consigue el dinero para irse a Hong Kong).
Livia se ofrece para comprar encargos a todos los amigos, y a algunos de ellos, les pide -por mail- más dinero del que le han adelantado para adquirir los fakes de las marcas más chulas. Finalmente cosas de 40 euros, les salen a los pobres amigos por 200.

En una cena de Navidad desaparece una cámara de fotos, a la vez que Livia consigue una exactamente igual. Cuando comprueban el número de serie, efectivamente, coincide con el de la garantía.

El referido (por Poppy) episodio del calzado que se lleva puesto en otra fiesta, también es detallado en la novela.

También cuando se descubre que el último piso que habitó, y del que fue desahuciada, había sido uno de los grandes hitos en la historia de esta mujer. Por lo visto, ella cobraba a sus dos compañeros de piso un pastizal por el alquiler, y al casero nunca le llegó nada. Esa fue su fuente de ingresos durante algún tiempo.

...Y finalmente Livia desaparece. En la vida real por ahora se ha retirado también. Ambas historias convergen en un dramático realismo: la procedencia de una familia sin recursos y el denuedo por vivir una vida regalada.

Quienes han conocido a la verdadera Livia, estarán conmigo en que la historia es fascinante. Los que no... Ustedes se lo pierden, porque da para mucho el tema.

Lo dice Diana Aller

16 comentarios :

Anónimo dijo...

Ja, ja, ja. ¡La conozco! Hay anécdotas más increíbles que las que cuentas. Por cierto¿Qué se ha hecho de ella?

Chema dijo...

Pues no la conozco... quizás soy demasiado joven (aunque nunca se es demasiado joven) y es que todavía no me la he encontrado.

Lo que más me gusta del post es que me ha hecho pensar en muchas personas. No porque fuesen como Livia. Sino porque la gente a la que más cario coger, la que más te marca, suele ser gente que se sale de la norma común. Y que se sentirían quizás más cómodos en una novela que en el mundo físico. Aunque parece que llevan su propio mundo a la espalda.

Anónimo dijo...

Siempre hacéis lo mismo. Es un poco snob "estar en la onda" y un poco pesao no estarlo. ¿Quién demonios es "ella"? Anda, va, sé valiente y danos más info!!

Caramelo dijo...

Mi Livia no se llama Livia, pero ha vivido de mi alquiler y el de mi compañero dos años, ahora engaña a otros dos primos, en lo demás coincido en casi todo, mucha imaginación tienen esas señoritas...

Gelsomina dijo...

Qué fuerte, no he leído el libro de la Etxebarría, ni tampoco esa entrada concreta de Poppy, pero sé quien es... vaya retrato ROBOT. Y vaya tía, he presenciado conversaciones telefónicas en las que un afectado le reclamaba dineritos frescos... (creo que nunca los recuperó)

Anónimo dijo...

Esto es como demasiado private joke no? Dinos quién es.

Anónimo dijo...

Acabo de leer el artículo sobre Livia y lo primero que se me ocurre es: que valor tiene Diana Aller al publicar un escrito tan estúpido y simplón con su nombre y apellidos reales.

No entiendo la necesidad de dejarnos tan claro a muchos lectores quien es Livia fuera de la ficción.

Realmente puede estar segura Diana Aller de que ella misma no tiene nada que ocultar?

Y además.
Qué pasa? Es que no vamos a dejar a Livia empezar de nuevo?
Pienso que cuando uno se regocija tanto en la desgracia ajena es que tiene mucha en casa, una pena.

A favor de Livia.
A.

Anónimo dijo...

nombre nombre nombre...
jaja la gente esta enferma ... vaya chica...

Lo dice Diana Aller dijo...

¡Uy, no, vive Dios! Entiendan que me declaro desde siempre fanísima de Livia. Intento no dejar traslucir opiniones, porque entre otras cosas, ¡claro que tengo cosas que ocultar! (¿Quién no?)

Fanmakimaki ファンマキマキ dijo...

Estoy leyendo Cosmofobia, me queda un 25% del libro. Voy por la historia de Leonor, contada por el tercer implicado.

Gente como Livia me suena, conretamente hay una que aparece en las crónicas de Poppy (no muy bien parada por cierot) y que conocí personalmente ( me costó muucho quitarmela de encima) y que puede encajar no en todas pero en bastantes cosas de las que dices. Una persona evitable en cualqueir caso.

P. dijo...

Las historias sobre LIVIA son como los culos: cada uno tiene una (y vivida en primera persona!)
Siempre me han fascinado las historias sobre esta chica, lo que no entiendo es cómo han podido trascender tanto... pensaba que todo era más marginal...

FBlack dijo...

hay gente pa tó...

ella dijo...

Pues vaya nombre q me fui a buscar!!!...jajaja, os aseguro q no soy "ella", aunque como bien dices Diana, todo el mundo tiene algo q ocultar!!!
Todos conocemos a algún/a "ella", ¿y no os pasa q durante un "cierto tiempo", aún siendo conscientes de ello lo permitimos?,parece q da "cosa" decirles algo...pero si tienen más morro q uno!! y encima consiguen q te mosquees por la cara q le echan...y "ella" tan ancha. Pero pobres...siempre se les acaba calando y escapando de "ellas"!!!

Anónimo dijo...

Yo escribo de cuando en cuando en este blog para criticar y también he oído hablar de la tal Livia.

FF dijo...

Pues por lo que leo en este post yo solo puedo decir que Lucía Etxebarria escribe fataaaal ¿no?

Anónimo dijo...

chema si conoces algo no es porque eres demasiadoo joven, es porque eres un ignorante...y un pedorro. Es como decir 'no se cual es la capital de Tailandia porque soy demasiado alto'...no te dfio nada de lacharleta insustancial que sueltas luego sin venir a cuento Diana ¿de donde ha salido semejante personaje? se merece otro capitulo de 'Cosmofobia'