lunes, 18 de febrero de 2008

FANTASÍAS SEXUALES


Partamos de la base de que una fantasía sexual es un relato del cerebro para amenizar , propiciar y acelerar los ratos sexuales que pasamos, generalmente sol@s.

Las masculinas no me interesan demasiado; tal vez porque las he visto mil veces proyectadas en las pelis porno.
Mi interés por las fantasías femeninas ha crecido desde que me decidí a preguntar a amigas y conocidas. Les propuse exponer aquí sus relatos de forma anónima. Ni una ha aceptado. Estoy segura de que si les pido 100 euros alegando mi falta de solvencia y la duda sobre si podré devolvérselos, todas accederían.

¿A qué se debe esa pacatería de mujeres económica y emocionalmente independientes? Empecé a pensar que era tan jugoso aquello que ocultaban, que las mías serían unas fantasías cutres, ramplonas y obvias.

Sin datos narrativos, he podido averiguar que se repiten 2 constantes: el practicar sexo con otra chica y el ser violada.

Entonces he buscado en internet. He encontrado libros al respecto, que tienen pinta de ir a un público falsamente liberado: cuarentonas divorciadas, hemipléjicos... Narrados con sentido del humor y con visos de ser poco científicos.

En un Foro de esos de gente con poca faena, he encontrado esto:

Las diferentes investigaciones realizadas al efecto han comprobado que cuanta mayor es la capacidad fantaseadora de las mujeres, mayores son sus sensaciones eróticas y mejores sus orgasmos. Fantasear parece revelar una liberación de los viejos corsés represores que abrumaban a la sexualidad femenina.

Las mujeres fantasean situaciones en las que ellas son las receptoras de las cosas que hacen otros (siguiendo la célebre y vieja pasividad sexual femenina).

Mientras que los hombres fantasean con cosas que ellos hacen a otros (siguiendo el modelo de macho proveedor de orgasmos femeninos). Precisamente por eso, una variante fantaseadora muy excitante para ambos sexos es cambiar los roles e imaginarse ellos, que les hacen cosas, y ellas, que las hacen. En el caso de las mujeres, además, tener fantasías lésbicas les añade morbo a la escena, cosa que no sucede con los hombres, socializados de un modo más homófobo que las mujeres.

Un número de mujeres similar al de hombres (71%) fantasean durante el coito. En tales ocasiones, el objeto de la fantasía puede ser otro hombre o, más comúnmente, la propia pareja situada en un contexto erótico diferente.

Con todo, la masturbación es el mejor momento para la fantasía, ya que es un momento en el que la mujer se encuentra a solas consigo misma. Se desarrollan las fantasías más elaboradas, con mayor número de elementos ambientales, lugares exóticos y enredos con algún argumento por simple que sea. Los acontecimientos de días pasados, los deseos largamente reprimidos, las situaciones temidas o irrealizables, son la principal fuente de inspiración para la elaboración de estas fantasías; donde la pareja o algún desconocido son los protagonistas.

Durante la masturbación, las mujeres suelen fantasear básicamente con su pareja como objeto sexual (80%); las diferencias con los hombres (75%) no son significativas en este terreno. Pero sí que se encuentran en otros aspectos.

Las fantasías más comunes entre las mujeres, por orden de frecuencia son:

Realizar prácticas sexuales que nunca serían capaces de llevar a la realidad. Esto incluye prácticamente cualquier cosa, y confirma el carácter liberador, lúdico, que tienen las fantasías eróticas. Las mujeres tienen este tipo de fantasía en mayor medida que los hombres. Un 28% de ellas se excitan así.

A esa fantasía le sigue tener sexo con un extraño. Una de cada cinco mujeres (21%) fantasean de este modo. En ocasiones se trata de alguien conocido del inmediato entorno de la soñadora. Pero la mayor parte de las veces se trata de alguien visto fortuitamente por la calle, en el trabajo, o en cualquier otro ambiente cotidiano.

Un 19% de las mujeres, sobre todo las más jóvenes, fantasean con que son obligadas a tener relaciones sexuales por conocidos o desconocidos. Se trata de fantasías, de excitarse mediante hechos que pueden dar morbo por la situación creada a su alrededor (estar indefensos ante el otro puede ser excitante para muchas personas muy resolutivas en la vida real), pero eso no implica un deseo, ni directo ni indirecto, de ser violadas o de provocar violaciones.

La actividad sexual realizada con más de una persona del sexo opuesto ocupa la fantasía del 18% de las mujeres. Forma parte de esa necesidad de imaginarse situaciones que, probablemente, no serían capaces de realizar en la vida real.

Un número mayor de mujeres heterosexuales que de hombres fantasean con tener relaciones sexuales con alguien del mismo sexo: 11%. Esto sucede así porque las mujeres reciben culturalmente el mismo gusto que los hombres por la belleza femenina y son capaces de admirarla sin tapujos homófobos.

Finalmente, la fantasía que ocupa el último lugar entre las mujeres es la de obligar a alguien a tener relaciones sexuales sin su consentimiento o con un asentimiento forzado. Esta fantasía ocupa al 3% de las mujeres. Aparece con menos frecuencia que en los hombres, precisamente por ese modelo general del fantasear femenino que supone verse como receptoras de la actividad sexual ejercida por otros. En ese contexto, forzar a terceras personas a hacer algo está casi fuera de lugar, pues exigiría ser más activas que receptivas.


Dicho todo esto, invito a las féminas que por aquí pasean sus pupilas a que narren (anónimamente si así lo prefieren) sus fantasías sexuales. Me intrigan, la verdad.

Lo dice Diana Aller

19 comentarios :

Pau dijo...

Esto me hace pensar que cuando era más chico y (ya) era un pajillero flipaba con el rollo lesbico que se traian algunas de las tias que me molaban. No parecian tener muchos complejos en dejarlo entrever, sin embargo la epoca de liberación "gay" en la que hoy vivimos es más (según mi opinion) "masculina", algun/a feminista podrá pensar que hasta en eso hay machismo, porque luego la cantidad de lesbianas que "salen del armario" es mucho menor (hay mas complejo con eso). También me hace pensar que para las tias no hay un insulto como "maricón" (hay bollera, etc... pero no creo que tenga el mismo "nivel" ni uso) y digo yo que algo querrá decir eso, supongo que una presión menor en respecto al rol sexual.

Contradicto dijo...

Estoy de acuerdo con Pau en el hecho de que hay machismo incluso en el mundo gay y el hombre que reivindica su homosexualidad es un "valiente" y la mujer que lo hace es una "viciosa"; a tasl punto llega que la mayoría en vez de reconocerse lesbianas afirman ser bisexuales.

Últimamente ando bastante rodeado de amigas lesbianas (cosas de dedicarme al deporte femenino, y no es que todas las que practican algún deporte lo sean, pero sí es cierto que muchas lesbianas gustan de practicar deportes, sean casos famosos algunas grandes como Martina Navratilova o Amaya Valdemoro), y nunca hasta ahora había fantaseado con los lésbicos. Probablemente la causa sea que mi lado práctico me decía que para que iba a fantasear con algo en lo que mi papel iba a ser de mero espectador y que por más que lo intentara me iba a quedar con las ganas de participar. Así que mi fantasía principal se basa en conseguir que una mujer consiga tener cuantos más orgasmos conmigo, y si pueden ser húmedos mejor.

P.D.: Si os habéis fijado hablaba de fantasear con lésbicos en pasado. La culpa la tiene una amiga lesbiana que me ha presentado una bonita serie sobre lesbianas en la que las escenas sexuales son bastante torridas. Y ver a Christina Locken a la faena contribuyó bastante...

Anónimo dijo...

Yo me suelo imaginar que un montón de hombres se van corriendo encima mía. En todas partes menos en mi cara.

Anónimo dijo...

Yo me "encuentro" con un compañero de trabajo, que tampoco es especialmente atractivo, el caso es que nos encontramos en la escalera del trabajo y nos miramos. Nos tocamos y nos vamos quitando la ropa. Y sin desnudarse del todo me penetra, cada vez de forma más salvaje.
No me gustaría que se hiciera realidad nunca.

Yo, la miss dijo...

Creo que soy muy previsible.
Mezclo varias fantasías pero siempre recurro a los tópicos: escena lesbiana en la que yo soy la que someto. Es que soy muy mandona...
Sin embargo, jamás la llevaría a cabo. No me gustan los coños.

Pau dijo...

Estaba releiendo esto, y pensaba que bastantes de mis fantasias (por no decir todas) si me gustaría hacerlas realidad a diferencia de las tias que han escrito y han dicho que no. Lo cual también me hace pensar en mi mujer , que siempre que me explica un mal rollo me dice 'yo solo quiero desahogarme, no hace falta que le busques solución', ese punto no lo entiendo, será que los tios somos más de acción, o no sé... Digo me gustaría realizarlas no que las vaya a realizar, no me interesa visitar la carcel por el momento.

Anónimo dijo...

si todas las fantasías femeninas son como las de los comentarios que veo por aquí, apaga y vámonos. Las masculinas sí que son más imaginativas. Yo no paro de imaginarme seducir a mi vecinita de veinte años, pero hacérmelo con su madre antes y que nos pille y participe en el asunto. O algo parecido con la señora madura y atraciva de la oficina y la jovencita de ETT quedando para lo nuestro en el Archivo, a última hora de la tarde.

vanesa dijo...

casi todas mis fantasías las he cumplido... y hasta aquí puedo leer.

maya dijo...

Diana! qué prolífica estás hacía mucho q no pasaba por aqui y me ha gustado leerte otra vez.... ando trabajando muchísimo porque el sr. p. al que ud. conoce bien nunca dice no y bueno luego las cosas hay que hacerlas y acabarlas... asi que tengo las fantasías sexuales bajo mínimos aunque creo recordar que son las clásicas: follar con desconocido, con operarios que viene a casa, lo típico... recuerdo eso si que mi primera fantasía sexual data de cuando yo era una niña pequeñísima y consistía en que yo abusaba de niños más pequeños en el baño del cole, me acuerdo de la sensación tan rara que me producía pensar aquello, no llegaba a la culpa, era más bien sorpresa ¿cómo puedo pensra esto yo? ¿ de dónde sale?...

Anónimo dijo...

Lo mío no es una fantasía, pero suelo recordar los empujones que me mete mi pareja mientras se corre. Me excita muchísimo.
Seré anormal?

Anónimo dijo...

A mí, lo que me pone como una burra es imaginarme a mi jefa (que está buenísima) seduciéndome, yo adopto el rol pasivo y sumiso y ella me desnuda y choca sus tetas contra las mías a lo bestia. A veces se nos une alguien más, pero normalmente las dos somos protagonistas. Si ella se enterara alguna vez... me despide o se enrollaría conmigo.... Ah, soy heterosexual, me encantan los tíos.

Pau Llanes dijo...

Hola, pasaba por aquí como siempre a disfrutar tus literaturas (o ajenas)... Qué curioso: hoy que pedías colaboración femenina y son los hombres que en mayor medida cuentan las suyas... ¿Será eso de que vamos reconciliándonos con nuestro lado femenino? ¿O que venimos sobre todo promíscuos literarios?... No sé... ¿Fantasía o realidad sexual?... Creo que ambas se necesitan y son sucesivas y hasta contiguas... No entiendo tampoco de fantasías puras; algunos se cuelgan en sus fantasías como un moco verde... saludos.. Pau...

Anónimo dijo...

una vez contadas las mias... ¿cuáles son las tuyas?

Anónimo dijo...

A mí, en fantasía y en realidad, lo que me gusta es que me chupen el coño, y si son 2 tíos, mejor que uno.

Guille dijo...

Mi fantasía es la Suprema del Pizza Hut, familiar y con masa pan.

Anónimo dijo...

Mi fantasía definitivamente es con mujeres, aunque a veces introduzco a mi pareja en ellas. Por desgracia cuando se lo he propuesto a mis parejas, han puesto el grito en el cielo. Tal vez por eso estoy separada.
Y hoy me encuentro con una pareja que me deja más que satisfecha hasta tal punto que se ha convertido en mi fantasía. En general las cosas con las que fantaseé en algún momento las he llevado a cabo y eso tal vez contribuye al hecho de que hoy disfrute del sexo única y exclusivamente con él.
En cuanto a las pelis porno, tengo que reconocer que nunca me llamaron la atención, hasta que he podido disfrutar de algunas dirigidas por mujeres, con mucho más gusto y calidad de imágen.

Anónimo dijo...

Pues yo soy una chica hetero y fantaseo, a veces, con liarme con una amiga (siempre la misma), también con follar con desconocidos de una forma muy salvaje y otras veces, recreo algunos polvos increíbles con mi ex

Anónimo dijo...

Qué curioso, cuanto sexo lésbico hay en vuestras cabezas...nunca lo hubiera imaginado.
Las mias suelen ser de otro tipo, varios desconocidos me obligan a practicar sexo con ellos, me raptan y me violan entre todos por todos los orificios de mi cuerpo y solo paran cuando me corro porque ese es su fin por supuesto.
En todo el asunto siempre hay un poco de violencia, me rasgan la ropa, me atan las manos, me dan azotes en el culo y me penetran varios tios a la vez....
Esto es lo que mas me excita pero no deseo que se haga realidad por nada del mundo.

Anónimo dijo...

Uy!, que alivio, la verdad me preocupaba eso de tener fantasías con las violaciones y eso, pensé que era como, "Raro", gracias por la información, y por general mis fantasías son con otros tipos, no mucho con mi pareja, ¿Para que fantasear si lo tengo ahi?, generalmente con tipos que ni pensaría en la vida real.