miércoles, 23 de enero de 2008

LA TELEVISIÓN

He crecido viendo la tv. No creo estar especialmente embrutecida por eso. Al contrario, tengo unos claros criterios estéticos de la vida. Me da mucha rabia cuando se critica la tv y sus contenidos, sobre todo cuando se hace con esa insultante ligereza que gastan quienes no son capaces de disfrutar con tan magno invento audiovisual.
Tampoco me queda muy claro porqué tanta gente que la detesta, trabaja en tv. Hay mucho frustrado del cine. Es el equivalente a todos esos bajistas que en realidad ansían ser guitarras.
Yo trabajaba en un restaurante de comida americana. Era un trabajo fantástico. Iba en autobús, siempre leyendo. Por aquella época andaba yo interesada en el postestructuralismo europeo (Deleuze, Focault , la cultura de masas y toda esa mierda anticlasicista…). Llegaba al restaurante, me ponía mi ridículo uniforme minifaldero, limpiaba la máquina de café, cargaba los hielos, montaba mesas y recogía cubiertos y platos sucios de los clientes que abandonaban. Ni siquiera era camarera. Mi categoría profesional era “ayudante de camarera”, lo que me posibilitaba el no tener que comunicarme con nadie durante las 5 ó 6 horas de trabajo diarias. Así que rumiaba la lectura postestructuralista, desglosando mis propias teorías al respecto. No ganaba mucho, pero tampoco tenía ninguna necesidad, así que, era millonaria (“No es rico el que mucho tiene, sino el que poco necesita” S. Agustín).
Me llamaron unos conocidos para sustituir a una chica que se había roto una pierna. Serían 2 meses trabajando en un programa de televisión de contenido cultural… Sonaba bien. Los 2 meses se transformaron en 2 años y a partir de aquel, he pasado por más de 20 programas de televisión.

He hecho prácticamente de todo y he aprendido muchísimo; entre otras cosas que el “entretenimiento” es lo que peor visto está en la tele, pero es lo más digno. Me gustaría hacer ficción, sí… He hecho muchos sketches, pero no es lo mismo… Pero ¿ficción? ¿en España? No sé si podría… Y a lo que me niego, rotundamente, es a dedicarme a informativos. Ahí la manipulación está justificada según el color político, las acciones de la empresa o la presión mediática sobre las noticias. Hoy se coloca al mismo nivel informativo una cumbre Internacional y una trepidante persecución de un coche en Oklahoma. Manda la audiencia y el sensacionalismo tanto o más que en el resto de la parrilla. No se da ninguna cobertura a acontecimientos de verdad decisivos o interesantes, y sin embargo todo lo que lleve el epígrafe “ETA” vende sin gastar un euro en marketing, cuando su interés es parecido al de… yo que sé… la discográfica“Grabaciones en el Mar” por ejemplo.
Si usted se dedica a la actualidad es un reputado profesional; si escribe series, es un guionista apreciado. Pero dedíquese a la verdadera esencia de la TV, el entretenimiento: usted será escoria, su trabajo no valdrá nada, su sueldo será ínfimo y sus derechos más básicos como trabajador se verán vulnerados de forma sistemática: no disfrutará de vacaciones porque en TV no existen; las horas extras no se contemplan como extra e incluso sus fines de semana serán propiedad de su empresa, a la que le cederá gustoso los más básicos derechos de propiedad intelectual. Coleccionará insultos de todo signo (En mi top ten guardo con rencor y simpatía a partes iguales estos 2: ¡Este guión es una mierda. Parece de Globomedia!” y “Es que como eres tía, no tienes gracia”) y vejaciones varias (Yo tenía que regar las plantas de la casa de mi jefe cuando se iba de vacaciones).
Capítulo aparte merecen los programas de testimonios, un género que ha propiciado un sistema de trabajo e incluso un estilo de productoras sin escrúpulos ni ética. Es fácil medrar si usted trata sin respeto a los protagonistas que dan la cara por usted en el programa, si les pone apelativos malsonantes, mejor, si les engaña y “reconduce” sus historias para que le gusten a sus superiores, estupendo. Si se ríe abiertamente de su “invitado” tiene además, posibilidades de que le asciendan, porque significará que hace su trabajo sin implicarse emocionalmente.
Me van a disculpar aquí, pero recomiendo implicarse emocionalmente con todo en la vida, sentir que estamos vivos, sacar el jugo a cada cosa…
Es interesante estudiar la jerga empleada por las redactoras (sí, en su mayoría féminas, esto se explica porque las mujeres son resolutivas y el sueldo es más bajo) que “venden” los casos a sus superiores como auténtica mercancía, provocando una insana picaresca. Saben que si ofrecen un caso “bueno” a las 12 de la mañana, no se lo “compran” así que se lo guardan para las 8 de la tarde, cuando la situación es apurada y se acepta cualquier cosa. La búsqueda se hace por teléfono, las bases de datos de, por ejemplo “violadas” se pagan bien y la mentira es la habitual moneda de cambio.
Preferiría volver al Friday´s y hacer 15 horas al día de ayudante de camarera que trabajar en el duro mundo del testimonio.
En TV he conocido a gente increíble, amigos para toda la vida, personas con una creatividad alucinante, con mucha valía profesional y buen corazón. Y todos hacen/hacían programas de mierda por los que nadie les ha felicitado jamás. Pues desde aquí mi aplauso, por conseguir hacer las birrias que piden los jefes con una impecable dignidad.
Y lo primero que hago al llegar a casa, siempre, siempre… es encender la tv. No sé vivir sin ella, y me encanta.

Lo dice Diana Aller

13 comentarios :

oligoqueto dijo...

Yo veo mucha televisión, pero me centro en: series de ficción, tanto de dibujos animados como con actores de carne y hueso; deporte, siempre he hecho deporte, me gusta la competencia, y soy capaz de tragarme casi cualquier tipo de evento del que conozca minimamente las normas; y concursos variados.

Pero personalmente no llevo bien los realities de ningún tipo. Ni los programas de famoseo ni los de encerrar a gente para ver como conviven, en sus diferentes formatos... Me cansan las vidas de esos otros...

Saludos.

Anónimo dijo...

yo creo que el interés del epígrafe ETA es más parecido al de Subterfuge.

C. dijo...

pffff. Yo diría Inane, fíjate tú.

Lo dice Diana Aller dijo...

¿ETA como subterfuge? ¿Como Inane? ¿Qué ida de olla es ésta? ¡He de reconocer que me encanta...!

Anónimo dijo...

como Sinnamon desde luego que no, que es más equiparable al partido este nuevo de Rosa Díez

Yo, la miss dijo...

Este post lo firma Diana Aller y lo corrobora miss móstoles.

guionistaconrayban dijo...

Amen.
Me encanta lo de lo los bajistas y los guitarras y la tele y el cine.

genial el blog

Jose A. Pérez dijo...

ETA es amor.

Over dijo...

Lo que entretiene a unos y a otros no siempre es lo mismo, en lo que si estoy de acuerdo es en los informativos. Sobre todo cuando son cadenas públicas, bien autonómicas o bien nacionales, que hasta hacen montajes cual famosete del mundo rosa.

Yo antes tb llegaba a casa y encendia la tele... Ahora ya tardo algo más, aunque hace una compañia la jodia...

Miguel B. Núñez dijo...

me parece que si no he entendido mal -que ya se sabe que esto de las interpretaciones da para muchos malentendidos- pienso muy parecido. Me gusta la tele. Claro que hay mierda, pero oye, si uno a estas alturas no sabe elegir es que mal vamos.

Me cabrea también esa manía de insultar, machacar, faltar al respeto... y sobretodo, esos programas cuyo contenido se basa en emitir imagenes de otras cadenas -mayoritariamente- para reirse de lo gorda que está teresa campos, o de lo facha que es ana rosa, o de una caída de caballo de no se qué infanta. La verdad, últimamente se llama ironía al simple insulto, el de patio de colegio. Y encima es que la cosa triunfa, y me da pena... eso de la tele del mal rollismo me da grima.

El entretenimiento está mal visto en la tele y en la música. Todo debe ser lánguido, profundo...¡como si entretener no fuera profundo!

Anónimo dijo...

¿Y Telemadrid está tan exageradamente mal como nos llega a Barcelona? ¿Es cierto lo de la falsa noticia de entrada de inmigrantes por una puerta de la T-4? Porque tiene mucha tela... De ser cierto todavía estáis en tiempos de Urdaci y su penoso ce ce o o.

Fanmakimaki ファンマキマキ dijo...

Imagino que debe ser fascinante trabajar en TV y todo lo que tu quieras, pero del otro lado de la pantalla yo encuentro que es un rollo y no me gusta nada de lo que veo. Por eso tiro de DVD los findes y el poco tiempo que veo la tele.

Chabrol dijo...

Telemadrid es un servicio público para el uso y disfrute político exclusivo del PP. Es algo que todo el mundo sabe y acepta como tal. Más que en los tiempos de Urdaci, Madrid hace tiempo que retrodeció a los tiempos de Franco, o incluso más, quizá a los tiempos de las cavernas.