jueves, 22 de noviembre de 2007

YO NO…

Por lo escatológico de las anécdotas que voy a contar, me siento obligada a silenciar el nombre de sus protagonistas…

La primera es una chica estupendísima, adicta a los laxantes, que en esta ocasión que relato había tomado un manasul, potente infusión que vacía el estómago en tiempo record. En un viaje de trabajo conoció a un joven muy guapo y agradable con el que hubo atracción desde el minuto uno. Se hospedaban en el mismo hotel, así que decidieron compartir una exquisita y romántica cena. Después tomaron una copa, y terminaron follando en la habitación de él. Todo era perfecto: una iluminación muy tenue, un polvo de esos que va in crescendo, y una compenetración sexual absoluta. En un momento, él se tumba boca arriba y coloca a la chica (muy menudita) sentada encima, y, agarrándola por las caderas la mueve arriba y abajo con salvaje compulsión. Ella notaba algo raro, pero estaba tan entregada que no podía pensar nada ajeno a ese placentero momento. En pleno cabalgamiento la muchacha se percata de que lo que nota de extraño, es que está evacuando, y un olor insoportable le hace reaccionar.
Se levantó corriendo, agarró parte de su ropa y se fue a su habitación a llorar, incapaz de dar una explicación a ese desconocido que instantes antes tenía dentro de sí.
Ella nos lo contó muerta de risa, pero el momento es bastante bochornoso…

La segunda anécdota es de otra conocida en la consulta de su antiguo ginecólogo. Como en cada revisión, le hacen desnudarse de cintura para abajo, aunque se cubre con una sabanita (Nunca he entendido para qué te dan la sabanita ¿para que no te vean la celulitis mientras te miran el coño?).
Ella, muy seria, coloca los pies en los estribos y acerca su vagina a la cara del doctor, que displicente, comienza su exploración. Ella se muere de ganas de tirarse un pedo, e intenta retenerlo, pero este aguante provoca que salga con más fuerza. Debió sonar en toda la clínica. Muy profesional, el médico realiza su examen en silencio, como si nada, mientras ella desea morirse. Se viste a todo correr, y de tan nerviosa que estaba se olvida el bolso en la consulta, con lo que, vuelve a entrar a recogerlo. Abre la puerta y dice “Me he dejado el pedo, digo, el bolso”.

Hace tiempo solía jugar cuando salía a beber en grupo a “Yo no…”; que consiste en que cada uno confiesa de forma negativa algo que ha hecho “yo no he pegado a nadie” por ejemplo. Quien lo hubiera hecho, tenía que beber. Siempre triunfaban los “yo no” escatológicos y sexuales.

Les propongo jueguen conmigo una virtual partida.

-Yo no he agitado las sábanas después de tirarme un pedo en la cama.
-Yo no recuerdo la mejor espinilla que me he petado.
-Yo no me he masturbado con una escena (de una peli o similar) de gente de mi mismo sexo. (del sexo opuesto en caso de lesbianas y gays)
-Yo no he lamido un objeto… una foto, un vibrador, un móvil, yo qué sé…
-Yo no he mirado el interior de la taza del váter después de cagar.
-Yo no (para las chicas) he compartido una increíble y placentera experiencia sexual el día que más falta me hacía depilarme en la historia de mi vida.
-Yo no (para los chicos) me la he medido.
-Yo no (para las chicas) he soltado una ventosidad vaginal después de, por ejemplo, follar a cuatro patas.
-Yo no (para los chicos) experimento –un gran- placer al cagar.
-Yo no me he montado una parafernalia curradísima (Vibradores, posturas extrañas…) para masturbarme.
-Yo no he sentido deseos sexuales de lo más abyecto: hacia mi hermana, un síndrome de down, un animal…
-Yo no he olido nunca la ropa interior (mía o de otr@).
-Yo no (para los chicos) la he metido en un sitio extraño (el tubo del aspirador…)
-Yo no he pegado un moco en un lugar poco habitual.
-Yo no me he metido un dedo en el culo.
-Yo no me he sentido sexualmente atraíd@ por el/la amig@ de mi pareja.
-Yo no (para los chicos) me he “dormido” la mano para hacerme una paja como si fuera la mano de otr@.
-Yo no he soñado que me follaba a un familiar cercano (con el consiguiente mal rollo al despertar, porque son sueños muy reales).
-Yo no me he pasado más de tres días sin ducharme sin razón que lo justifique.
-Yo no (para las chicas) he fingido un orgasmo.
-Yo no (para las chicas) me he introducido un objeto extraño en la vagina.
-Yo no (para los chicos) me he introducido un objeto extraño en el culo.
-Yo no me he excitado como un animal con el/la colega más feo/a que tengo.
-Yo no he meado sobre mi mano.
-Yo no me he puesto ropa interior del otro género.
-Yo no (para las tías) he mirado el paquete a los viejos en el metro o autobús.
-Yo no he utilizado Internet con fines sexuales.
-Yo no he depositado la roña de las uñas, cera de los oídos o cualquier otra secreción corporal en un lugar para examinar su textura con detenimiento.

Si hubiéramos jugado con alcohol, ustedes y yo estaríamos ya borrachísimos.

Lo dice Diana Aller

8 comentarios :

Vanesa dijo...

Yo no me excito con el olor a culo de mi novio...

ela ela eh eh dijo...

yo no me he rascado el culo y luego me olido los dedos

krach dijo...

Tienes que mirar las entradas antiguas del blog del cantante de Deerhunter. Todos los días haccía una foto de su caca, la colgaba y decía lo que había comido. http://deerhuntertheband.blogspot.com

Por cierto, yo nunca he hecho el 90% de las cosas que dices. Borracha total.

Guille dijo...

- Yo no leo el blog de la Aller
- Yo no siento placer con la comida grasa
- Yo no me he meado en la piscina
- Yo no tiro las cosas que barro por la ventana
- Yo no he comido cacas de oveja a modo de golosina
- Yo no me quedado dormido viendo la porno del Canal 7
- Yo no he metido el dedo en nariz ajena
- Yo no me he hecho pajas con alajas
- Yo no he visitado foros de anoréxicas
- Yo no me excitado leyendo novela erótica barata
- Yo no me he grabado haciendo marranadas, de cualquier género
- Yo no me he diseñado ropa pseudofetish para luego ponérmela
- Yo no he recibido nada a cambio de sexo
- Yo no soy guay
- Yo no leo el blog de la Aller

krach dijo...

-Yo nunca he recibido amenazas en mi blog (me estrené el fin de semana, la gente está fatal).
-Yo nunca me he caído del mostrador de un ropero.
-Yo nunca cambio de idea.
-Yo nunca he enseñado una teta en público.
-Yo nunca he tirado los trastos a un gay (sabiendo que lo era).
-Yo nunca he perdido la dignidad.
- Yo nunca he pinchado a Extremoduro en un garito moderno.
-Yo nunca me he comido la pasta de dientes, ni el habón, ni la sal y el azúcar a puñados.

krach dijo...

Yo no disfruto arrancándome costras...

Monica Marfetan dijo...

por DIos casi muero de la risa y del horror de darme cuenta q he hecho casi todas!!! jajajaja
buenisimo tu blog!

Lidiah dijo...

Diana Aller, ¡eres muy grande!