domingo, 28 de octubre de 2007

EL TAMAÑO IMPORTA

Es agotador que las revistas femeninas, las masculinas, las tertulias televisivas de baja estofa, los chascarrillos de colegueo y todo el mundo, así, en general, le de importancia al tamaño del pene; incluso para decir que no es importante.
Basta ya.
Las mujeres, mucho más expuestas anatómicamente hablando, al juicio público, tenemos tan asumido que nuestra valía va pareja a nuestra morfología, que asimilamos comentarios hirientes como si fueran hidratos de carbono o algo así.
Pasaba yo un día por delante de un instituto, y de un grupo de niñatos. Uno de ellos dijo “A ésta un 7” Y otro replicó “No, un 4, que no tiene tetas”. Me quedé tan aturdida que no pude responder al más puro estilo Aller (o sea, una bordería).
¿Y si fuera al revés? Si el tamaño del miembro viril fuera algo más evidente a simple vista ¿Iríamos las mujeres en manada puntuando a los machos solitarios por la calle? Evidentemente no, porque nos importa poco; o como mínimo mucho menos que a ellos.
Para Freud las mujeres padecíamos una especie de envidia congénita hacia el pene masculino. Cualquier chica normal que sea preguntada por este tema se reirá ¿envidia? ¿de eso? Una cosa es que de gustirrinín…, pero otra muy distinta desear un colgajo antiestético entre las piernas… Quita, quita…
Ahora bien, si que veo una explicación muy freudiana en ciertos comportamientos y obsesiones masculinas.
Como ya he dicho, las mujeres estamos acostumbradas al escrutinio (masculino y femenino) constante; pero lo que más, repito, lo que más puede hundir a un varón es un juicio (privado, aunque se haga en público) sobre el escaso tamaño de su apéndice.
Incluso el que dice que no le obsesiona, vive preocupado por esta métrica cuestión; porque por supuesto, todos se la han medido en algún momento… ¿Alguna mujer que conozcáis sabe el perímetro de su vagina en estado de excitación? ¿y de sus labios menores? ¿y de su clítoris?.
Y lo más freudiano de todo es cómo acompleja a un hombre este tema. El tamaño del coche, la tecnología del móvil o incluso lo “trepa” que es un tío, es inversamente proporcional al tamaño de su pene.
Como es de mal gusto citar casos concretos, omitiré nombres en los siguientes casos reales.
El sujeto A era un pésimo estudiante, además de vago, poco inteligente; pero tenía una desconcertante seguridad en sí mismo. No resultaba especialmente atrayente, pero sus amigos lo adoraban y defendían y aunque su entorno familiar no era muy estable, vivía asentado sobre nociones básicas de convivencia. Su aspiración en la vida era beber, pasarlo bien y conseguir un trabajo que le mantuviera hasta la jubilación. A repudiaba el marquismo, las clases sociales, los pijos… tal vez porque nunca había tenido acceso a ello. Cuando no consideraba justa una acción se enfrentaba sin temor alguno al responsable, con la valentía que da la ignorancia. Comprobé que el tamaño de su pene era descomunal. Monstruoso (e incómodo) más bien. Hoy A tiene un trabajo de mierda en una multinacional, explotado por 4 ó 5 jefes que están por encima de él laboralmente, pero que tienen una polla más pequeña. A tiene una pareja estable, y cuando no está trabajando, simplemente, disfruta. Le vi hace poco y me pareció más seguro que nunca, aun con su mismo discurso pueril anti-sistema, pero bien insertado en la vida, sin demasiadas preocupaciones y a su aire.
El sujeto B era muy estudioso, aunque tampoco demasiado inteligente (como la mayoría de la gente, perfectamente normal). Era un mentiroso compulsivo. Mentía y manipulaba para engrandecerse a sí mismo. Mentía sobre su pasado infantil, contando que lideraba su clase; mentía sobre su presente, alterando anécdotas en las que él sobresaliese… Y ni siquiera tenía amigos. Me dio lástima cuando lo conocí, me pareció que estaba muy solo. Cuando advertí que albergaba un micropene del tamaño de una aceituna, lo comprendí todo. Al cabo de los años B ha conseguido escalar y llegar hasta el gran público. Ante cualquiera, B ha conseguido un gran objetivo, y sobre todo, lo que él siempre ha ansiado: poder y dinero. Pero B nunca tendrá suficiente, machacará a quien sea necesario, mostrará su racismo, sexismo, clasismo para medrar él. Será como ha sido siempre, como le “funciona” para solventar su escaso problema: fuerte con los débiles y débil con los fuertes, ruin, rastrero e infeliz. A mí me da pena, porque sé que siempre estará solo.
A y B son dos casos extremos con los que me he cruzado en la vida; pero casi todos los varones tienen un poco de A y un poco de B. Por eso chicas, es hora de comenzar una revolución, silenciosa, divertida… Cada vez que un tío nos juzgue, juzguemos nosotras (por supuesto a la baja) su polla. Si no son capaces de eliminarnos tantos absurdos complejos que tenemos, creémosles uno, tal vez así se den cuenta de lo importante que es hacer que los demás se quieran.
Y otra cosa: a nivel fáctico, por supuesto que el tamaño importa… ¡Menuda diferencia!

Lo dice Diana Aller

6 comentarios :

Guille dijo...

Querida Aller:
Dispongo de un nuevo y flamante Nokia E65: pequeño, molón y con WiFi. Mi pregunta es ¿la tengo pequeña? me preocupa muchísimo. No sé si influye el hecho de que me haya salido gratis.
Sáqueme de tal intriga, por Dios.

Deku dijo...

Uy, pues yo "tengo un amigo".... que tiene más de A, es decir, un magnum impresionante entre sus piernas y algo de B (por aquello de mentir compulsivamente)... existen miles de mezclas, supongo.
Por cierto...
Mis patillas llegan hasta el cuello, quizá es una forma de compensar un micropene... según Freud... maldito Freud...

krach dijo...

Pues yo creo que el tamaño sí importa, mira tú: la cara de alegría que se te pone cuando descubres que además la tiene grande no tiene precio. Al menos para mi.

Vamos, a mi me importa. Lo reconozco... Y a todos los que la tienen grande les pondría un monumento. Si encima ya sal saben usar, ni te cuento...

Pau dijo...

Joder que bien está leer a alguien decir lo que sospechabas hace tiempo, si el sexo está en la cabeza y en la cabeza os pone una polla grande, ergo el tamaño importa.

Anónimo dijo...

yo albergo otra teoría...soy mujer heterosexual y después de haber tenido relaciones con dueños de miembros de muy diferentes tamaños he llegado a la conclusión de que el tamaño importa mucho menos que el "saberla usar".
Hasta aquí muchos/as supongo que estaríamos de acuerdo.
La gracia de la teoría está en que el tamaño suele ser inversamente proporcional a la habilidad para usarla. Los hombres con un gran aparato se esmeran poco. Llegan, se sacan su taladradora y esperan eso, que les pongas un monumento. Quita, quita...los tíos con un pene discretito saben hacer unos cunnilingus que te mueres, y suelen currarse mucho más el coito...donde va a parar!
Al final yo me quedaría con un tamaño medio... estás más cubierta en ambos sentidos...aseguras más el tiro...
Diana, tú qué opinas?

Yorvel dijo...

Y bien, el la realidad, cualquier pene está en condiciones físicas de satisfacer a una mujer, ya que la vagina se adapta a todas las dimensiones. Pues no es cierto que un pene grande tenga necesariamente dar mayor placer, eso depende también de las dimensiones vaginales de partida. Mujeres con la vagina dilatada pueden preferir penes mayores, pero digamos que no es lo mismos con las mujeres más estrechas.
Ademas generalmente las mujeres ven al hombre en su conjunto y no se enfocan en un detalle específico de aquél, un pene grande es una característica que da seguridad sexual sólo a su "propietario". Aunque al igual que causa excitación en los hombres, senos duros y traseros bien formados, lo mismo vale para las mujeres con respecto al pene, así como con otras características sexuales del hombre.

En Internet hay muchos blog que hablan del tema tanto de pago como gratis y buscando en google he encontrado el que me ha parecido mejor http://salud-del-pene.blogspot.com