miércoles, 3 de octubre de 2007

EL AMOR

Hay poca gente que no ha sentido el amor alguna vez. Es un sentimiento arrebatado, doliente y placentero. Hay una expresión que me hace daño a los oídos de tan fea que es, pero muy certera: "mariposas en el estómago"; y es que este horrible símil lepidóptero se acerca bastante al conocimiento más universal de la humanidad.
El amor es la inagotable fuente inspiradora del arte, y de casi todas las cosas buenas de la vida.
Cuando algo no se hace por amor o por conseguir amor, la vida es mera supervivencia.
Cuando se está enamorado, el mundo se tinta de una estúpida alegría, y el cerebro está dominado por unas irrefrenables ganas de reunirse con el ser amado. Bajo los efectos del amor, una feliz indiferencia (cercana a la que otorga la marihuana) domina el resto de las cosas.
Sin embargo, el amor es un timo. Es el gran fraude urdido para el género humano, es la sal de la vida que nos embauca para la no extinción de nuestra especie. Todo está maquiavélicamente diseñado. De hecho, el escalafón amatorio puede reducirse a un simple (bueno, más bien complicado) proceso neuroquímico que tiene lugar en nuestro cerebro (donde se alojaría el alma -en el caso de que existiera-, nada de mariconadas del corazón)
Un estudio revelado por científicos de la Universidad de Pisa (donde la torre inclinada) a finales de enero de 2006 llega a la conclusión de que todos estos procesos neuroquímicos son los causantes del amor y de la pasión, y que sus efectos apenas duran dos años. Pasado este período de tiempo el cerebro se adapta y vuelve a la "normalidad".

El estímulo amoroso estaría provocado por feromonas que, desatando un proceso neuroquímico, alteraría -principalmente- las proporciones de tres neurotransmisores: la dopamina, la noradrenalina y la serotonina.
Es decir, que en realidad no tenemos capacidad de amar persé, sino que nuestro cerebro sibilinamente fabrica una droga muy potente y placentera, capaz de embaucarnos en cuanto divisamos un buen macho para procrear (o una hembra fértil).
Y la evolución de la especie, o Dios, o el destino, o el propio altruismo humano, consigue que esa pasión desatada dé lugar a un fraternal cariño capaz de unir de por vida.
El amor es una estafa, sí. Pero es eterno mientras dura.
Les dejo con unas instantaneas que emanan amor.

Lo dice Diana Aller


2 comentarios :

albatros dijo...

El amor es una ilusión cultural.

nabysa dijo...

Decía Lord Henry en "El retrato de Dorian Gray", -"La única diferencia entre el amor eterno y el capricho es que el segundo dura tan solo un poco mas que el primero".
Siempre me he sentido mas afín a la idea de "enamorarme" como el sentimiento de afecto, cariño, pasión... hacia una persona. Pero si por amor se entiende el afecto eterno e incondicional hacia alguien entonces no creo en él.