domingo, 28 de octubre de 2007

CRISPÍN



Crispín llegó a nuestras vidas una gélida noche de marzo, en 2001. Era jueves. Borja y yo habíamos proyectado ir la siguiente semana a “El Refugio” para adoptar un perro.
Pero una llamada de mi hermana María cambió el curso de los acontecimientos. Me dijo que unas compañeras de su facultad habían encontrado un perrito, y que no tenían a quién dárselo. De acuerdo, tráelo, le dijimos sin haberlo visto siquiera.
Mi madre y mi hermana se presentaron con el chucho por la noche. Nos miraba extrañado, temblando de miedo y de frío. Tenía pulgas e hipotermia. Al parecer había estado atado con un cable al cuello al menos 24 horas en el parking de un Carrefour. Eso era todo lo que se sabía de su pasado. Me pareció “mono”, pero nada más. Tenía el pelo largo y descuidado… Al día siguiente la veterinaria le “diagnosticó” un año de vida, por lo que su fecha de nacimiento, es la del milenio: “1/1/00”. En principio se llamó Titán, pero yo toda mi vida había sido fan de “El pequeño Nicolás” y sobre todo de los nombres de los protagonistas: Agnán, Alcestes, Crispín… y me prometí que mi primer hijo se llamaría Crispín. Me parece un nombre precioso.
Crispín se acostumbró en seguida a su nueva casa y su familia; viajamos siempre con él y es un miembro más de la familia. Me gustaría que los desalmados que le abandonaron supieran lo feliz que es ahora. Pasea a diario por el parque del Retiro, ha trabajado como actor en spots y reportajes, está entrenado incluso para pinchar como dj.
Crispín tiene un carácter estupendo: si fuera persona sería el Yoyas o alguien así, es un macarra encantador; intenta montar a todas las hembras y a los machos pequeños; se enfrenta a los perros grandes y a los chinos, no sabemos por qué.
Ha soportado estoicamente su destronamiento por parte de los 2 niños que hemos tenido; ha sabido calmarse con la edad, aunque sigue pareciendo una ardilla de tripi cuando sale, de los saltos que da de alegría. Da besos a todo el mundo, ladra para avisar cuando vienen extraños y a veces se mea en la cocina, sigilosamente por la noche, para hacerse el importante.
Y lo es.
Cuando “saluda” a otro can por la calle y le cuento al dueñ@ la triste historia de Crispín, él inclina el cuello y pone cara de pena, para dar más dramatismo al asunto.
La palabra “inteligente” se queda corta para Crispín; es intuitivo, salvaje, soñador, directo, simpático, caradura… Todos somos contingentes, pero sólo Crispín es necesario.

Lo dice Diana Aller

4 comentarios :

krach dijo...

Los perros son lo mejor. Si alguna vez encuentro un tío que me quiera la mitad que mi perro, no lo dejo escapar...

Elena dijo...

¡¡Hola, Diana!!

Soy Elena, o hacheazul.
He colgado tu post, en el que mencionas a Bimba Bosé, en el foro (aquel en el que evitó que un moro empezara a repartir mandoblas).

Espero que te parezca bien, te invito a que te pases a verlo.

http://bimbabose.mforos.com/1293617/6988204-puede-bimba-impedir-una-pelea/


Aparte, muy interesante y divertido tu blog, he estado echando un vistazo.

Un saludo!!

oligoqueto dijo...

He llegado aquí por un amigo común, y creo que seguiré viniendo.
Te daría la enhorabuena por el blog, pero más bien mereces que te agradezca lo que escribes.
Un saludo.

JaJeJiJoJurl dijo...

En el mundo perruno, Crispín es lo más.
Y lo se que lo he visto. ¡El perro acróbata!
Ahora que... tu no conoces a mi Pichi. (algún día escribiré sobre ella).
Besos