martes, 14 de agosto de 2007

PLAZA-OYONARTE: UNA PAREJA EXTRAORDINARIA

Fino y Cristina son una consolidada pareja que se complementan a la perfección. Se han creado su peculiar universo evasivo (Como Luis y Montse, Mauro y Clara, Chip y Chop y tantos otros) en el que viven confinados superagusto.

Él aparenta 22 años, aunque tiene casi 20 más. Es muy delgado y atractivo y viste fenomenal. Es en exceso tolerante, se toma todo muy en serio y las pocas veces que juzga algo o a alguien, es tremendamente positivo. Sabe que no me han gustado nunca Los Enemigos (y mira que lo he intentado…) y él se tomó el esfuerzo hace años de escuchar un montón de cosas que sí me gustaban que le apunté en un papel. Y como tiene esa asombrosa capacidad de positivizar, todo le encantó. Es adorable. Fino se dedica a la música por culpa de un tripi que se tomó en su Almería natal en los 70. Si le conocéis, preguntadle por esta historia, porque la cuenta con mucha gracia. Ha tenido una vida asombrosa: cuando llegó a Madrid daba clases de química y ponía copas en el King Creole (hoy Free Way) en Malasaña con Rosy de Palma. Como no tiene afán de notoriedad alguna, fue siempre el motor de Los Enemigos sin ser la cabeza visible, algo que tiene demasiado mérito para un buen músico como él. Y no sólo eso; es un excelente productor que vive con inusitada intensidad cada canción. Por no decir sólo cosas buenas, tiene un defecto muy suyo: desde que se despide hasta que se va pueden pasar fácilmente 4 ó 5 horas.

Cristina debe tener unos 31, y es la mejor actriz que conozco, aunque intuyo que vaga como ella sola para ejercer su profesión. Estudió en Cristina Rota, junto a una desconocida Yola Berrocal. Rechazó a Santiago Segura mil veces y hoy se dedica a la música. Es muy guapa, tiene el pelo negro negro, como Ana Muntaner, como Borja Prieto o como los negros del Congo, pero liso y con un refulgente brillo azulado. Es ese tipo de mujer borde, con un punto irónico con el que me gusta identificarme. Es una gran conversadora, algo que –y esto me preocupa- escasea sobremanera. Reitero toda cuanta pleitesía pueda rendir al noble arte de la interpretación por parte de Cristina; el cine mundial se está perdiendo una colosal actriz, aunque a ella no parece importarle lo más mínimo. De hecho, su defecto es para mí el empeño en enfocar su carrera por otros derroteros, pero ésta no es una entrada sobre música, sino sobre Fino Oyonarte y Cristina Plaza, por lo que, de Clovis hablaré otro día.

Lo dice Diana Aller

2 comentarios :

Anónimo dijo...

Cuesta imaginar que puedas dedicarle una entrada a un grupo tan pésimo y soso como Clovis, pero creo que gracias a tu salero y constancia puedes hacerle un apaño a tus amigos.

Lo de "buen músico" te ha quedado ho-rro-ro-so. Ya lo sabes.

Anónimo dijo...

Yo he visto a Cristina como 5 ó 6 veces y de verdad que me cae como el culo, el egocentrismo le puede, y ya va de estrella sin ser na de na, mantenida por el pobre Fino y sin dar palo al agua, lo de buena actriz no lo sé, si tu lo dices será verdad, pero efectivamente es una cacho vaga.

Y estoy de acuerdo con el anónimo anterior, Clovis son lo peor.

Un beso guapa, te leo siempre.