viernes, 15 de septiembre de 2017

10 COSAS QUE ME DA VERGÜENZA DECIR QUE ME GUSTAN (PERO ME GUSTAN)

1- El Programa de AR

(Muy natural todo en esta foto)

Porque no es "Ana Rosa", ni "El programa de Ana Rosa". Es "AR", una identidad tan fuerte que no precisa de humanidad. Son unas siglas. Y me reconcome el gusto y un poco la envidia también, que una mujer -una mujer madura- tenga un imperio con sus iniciales. (Por cierto ¿Se sigue editando la revista de AR?).  El programa de AR me hace sonrojar, cabrearme, renegar de mi especie y mi género... Pero también me da un gustito morboso y raro el recrearme con crímenes y sucesos. Y mientras trabajo en casa, escribiendo sin parar, de fondo suena plácido y sugerente, el murmullo televisivo de AR y su escudería. Y me doy dolorosamente cuenta de que llegar a ser DA es mi meta en la vida.

2- El Sueño de Morfeo "Nunca volverá":


Este primer single con el que se dieron a conocer los asturianos, tiene todos los tics chungos del pop español: virtuosismo gratuito, la voz suena muy por encima de los instrumentos, influencias étnicas mal asimiladas, melodía repetitiva, letras pretenciosas y mal construidas... Y me chifla. La verdad es que cuando confluyen tantos desatinos pero bien combinados, sucede el milagro, la chispa, la vida. Y la canción es un temón, y quien diga que no, merece la gota malaya sobre su persona.

3- Kevin Bacon


Me encantaba de joven y me encanta ahora que es un señor maduro (sin ser yo nada de la madurez).

4- Los gatos chinos de la suerte:

Son ese tipo de cosas que fueron guays en occidente a principios del milenio. A mí me gustan ahora. Mucho. Tengo uno en casa que además es una hucha y maúlla al echar una moneda dentro. Lo encontré en la basura, y tal como dice la tradición, ha traído la suerte a mi hogar. La patita que tiene levantada es la izquierda, y eso quiere decir prosperidad y dinero, y es de color blanco, que simboliza la pureza y "cosas buenas por venir". Pues chachi ¿no?

5- El olor a humedad y a alcantarilla:


Sé de mucha gente que adora el olor a gasolina, o el de los rotuladores edding. A mí lo que me encanta es el aroma hueco y subterráneo de restos mojados. Cuando paso por una basura en un barrizal, o una alcantarilla que no termina de filtrar, o un hueco con desechos que llevan un tiempo pudriéndose en agua creo que se me pone una cara de gusto indisimulable. Mmmm...

6- Hola soy Germán:


He de reconocer que conocí al youtuber por mis hijos. Me asombró que no parecía tan analfabeto y hedonista como la mayoría. Después me sorprendí a mí misma sonriéndome hacia dentro de sus ocurrencias. Después empaticé con la historia de su vida, y finalmente me convencí de que es una persona excelente y quiero que sea mi amigo.

7- El anuncio de Los Morancos:


 Es sencillo y tonto, pero me desorino viva con él.

8- Los pijos peperos


En los tíos que frecuento es muy común que se sientan atraídos como dicen ellos "por las pijitas"; esas chicas que fuerzan su imbecilidad y la exponen travestida de marcas y perlas. Y lo entiendo perfectamente, porque hay algo oscuro y turbio -y por tanto muy atrayente- en la ignorancia ajena. Nos pone la inferioridad del otro, el saberlo un poco idiota o cerril. Nos gusta pervertir y ser conscientes de nuestra superioridad intelectual en el juego de la seducción. Somos así de simples y narcisistas, y yo no iba a ser menos. A mí un tío con aspecto de haberlo tenido todo fácil, no cuestionarse las cosas y con poca experiencia vital, me hace lubricar bastante. (Aunque luego prefiera gente sensible, con discurso, atractivo, gusto y humor, por supuesto).


9- Imaginar mi vida como una fuente infinita de tragedia


Enfermedades incurables, desgracias atmosféricas que terminan con mis allegados y posesiones, terribles accidentes que me dejan inmovilizada durante meses, coma total, guerras e incluso mi propio entierro. ¿Quién vendría? ¿Qué llevarían puesto? ¿Qué música sonaría? Encuentro un morboso gozo al regocijarme en estas idealizaciones siniestras. Supongo que porque me va tan asquerosamente bien, que encuentro románticas algunas ideas en realidad abominables.



10- Reconocer los alimentos que he ingerido a través del olor de ventosidades y excrementos


Paella, alcachofas rellenas, revuelto de puerros y ajetes... cada matiz, aderezado con el clásico hedor propio de la flatulencia o las heces, es fino y único, es limitado y gentil. Encontrar un resquicio de comida en un olor picantón o adulzado es conocerse a sí mismo desde una perspectiva olorosa de gourmet, de perfumista avezado, de poeta del propio aroma. Ese atisbo concreto y leve de una comida anterior, me parece de verdad el encuentro con el yo más íntimo, la asunción del placer y su recuerdo generoso y romántico al dejarlo escapar.

Lo dice Diana Aller

lunes, 11 de septiembre de 2017

¿ALGUIEN QUIERE MIS TEXTOS?

Aunque no lo parezca, soy enfermizamente pudorosa.
Casi todo me avergüenza, detesto exponerme y me torturan las críticas ajenas. Soy terriblemente insegura y mi vida es la búsqueda del equilibrio entre rentabilizar mis talentos (que se reducen a la comunicación) y vivir en íntima armonía.

Como lo único que no me aburre es escribir, tengo un excedente de palabras escritas en mi portátil a las que quiero dar salida comercial.
He escrito una novela y busco una o un agente que sepa de estas cosas o una editorial maja y con buena distribución. Básicamente, alguien que me ayude a hacer llegar una historia, que como todas las historias habla del amor como motor vital y evidencia la soledad del individuo.

Me da mucho corte pedir esto ¿Quién me creo que soy?
...Pero luego veo gente tan mediocre o más que yo que puede vivir de su escritura y me digo lo que suelo aconsejar a los demás "No nos demos por vencidos de antemano. Hay que intentarlo aunque eso suponga enfrentarnos a nuestros terrores".

En cualquier caso, para ésta o para otras cuestiones, pueden contactarme en mi mail, que los que ya lo han hecho saben que siempre contesto, aunque sea tarde: dianaller@hotmail.com .

Hasta más ver. Hasta más leer.


(El Cambista y su mujer, de Quentin Massys -en el Museo del Prado- representa, con todas las maneras propias de la pintura renacentista, el conflicto entre la espiritualidad y el dinero. La vida misma...)

Lo dice Diana Aller

jueves, 7 de septiembre de 2017

MI VERANO 2017

Para mí el verano es magia, es felicidad.
He ido resumiendo los mejores momentos para ser consciente después de todo lo que el verano de 2017 me dio. Para empezar, es el primer verano en esta casa (llevo ya 4 años) con aire acondicionado. Una pareja de reptiles se ha instalado en mi terraza, y aunque me dan miedo, me gusta compartir espacio con ellos.
...Soy tan feliz que doy un poquito de asco...



-El verano para mí comenzó en primavera. El 12 de mayo, día que me reencontré con Jorge Explosión. El destino quiso que por fin se produjera el encuentro que tantos años llevaba aplazando.

-Martes 16 de mayo: Terminé un breve periplo laboral en "Cambiame" como coordinadora de los mejores redactores del país ahora mismo. Colgué un bello collage con instantáneas de la experiencia.


-El 20 de mayo vivo una experiencia novedosa: Voy a un festival con madres e hijos. El festival fue el Tomavistas, y me impresionó como sacaban en camilla al batería de Kokoshka, Álex López, con el que intimaría unas semanas después, pero yo no lo sabía, claro.


-El 30 de Mayo terminé de juerga con esta gente tan pintoresca.


-Jueves 1 de junio: Fui 2 días al Primavera Sound. Concierto de Solange (de cabras). Risas e impactos sensitivos con David Psicocandy, con Monstruo Espagueti, con un montón de gente maja. Conocí a Margo, a un montón de gente guay y disfruté de shows y del día y de la noche.

- Asistí con mi anciano perro Crispín a las primeras jornadas feministas ZAS. Un fin de semana de convivencia rural, talleres y fraternales afectos de mujeres que pasará a la historia de mi vida como el primer evento de esta índole en el que no pruebo la cerveza.


-Tomé un café apresurado con Germán González-Sánchez. Hablamos de nuestros mutuos intereses de televisión chatarra. Rememoramos a la gente que admiramos y afianzamos nuestra bella y televisiva amistad.

- Sábado 10 de junio: Madrugué para ir a una sesión de hipnosis con mis compañeros de clase de grafología. Quedé absolutamente impactada con el poder de las regresiones.


- El lunes 12 de junio desperté sola en un hotel. Había vivido una experiencia divertidísima y salvaje y sonreí al recordarla.

-El 15 y el 16 de junio estuve en Barcelona. En el Sonar. Sonar Día. Siempre día... Lo gocé como esperaba, o incluso más. Tomé el sol junto a una guiri guapísima, hice una conexión para la ETB (en la foto que parece que se me ve el coño, pero no) y vi a un montón de humanos que quiero, y además les vi disfrutar, que es lo mejor que hay.




- Pinché en el cumpleaños de Manuela, en el Teatro del Barrio. Todavía le debo un regalo.


-El sábado 24 de junio fui por la mañana al cine con mis hijos. Vimos en una sesión matinal especial, La Princesa Prometida. La disfruté muchísimo, y además luego celebramos en familia, en la piscina de mi hermana, el cumple de mi primogénito. Fue un día perfecto, entrañable, lleno de risas y emociones.




-Me di largas caminatas por Madrid que me hacían pensar cosas profundas y también superficiales. Empecé a proyectar una novela que tenía empezaba desde hacía un tiempo.


-El viernes 28 vi a Falete en directo, en el Teatro NuevoApolo. (Gracias a mi amigo Víctor por la invitación). Fue guay.

-Ese último fin de semana de junio celebré por todo lo alto el Orgullo de Madrid: Vi la película de Papá Topo "La maldita primavera", y estuve pinchando muchísimas horas, en la carroza de Podemos y en un fiestón loco en la sala Maravillas.


- El 3 de julio quedé con Rocío Saiz y Lucía Morales para ir a una expo pero estaba cerrada. Acabamos mirando tiendas y tomando unos refrigerios. (Aquí mis hijos, con los que fui, esperándonos fuera de una tienda).



-El 4 de julio grabé una cosa para televisión con Miguel Frigenti y Toya.


-El jueves 6 de julio conocí en persona a Quique, al que había conocido por Facebook. Quedamos en la presentación del cuaderno de vacaciones Blackie Books, yo fui con mi hijo Polo y llovía mucho.

-El 8 de julio me acosté con más de 300 personas. (En la foto, Nieves al despertar).


-El nuevo hijo de Julio Iglesias y la posible hija de Salvador Dalí me animaron mucho en esos días. Quede constancia de mi pena por este último caso. Pilar Abel merece ser hija de Dalí, o al menos cierto reconocimiento. Es una mujer de ésas con pocas habilidades sociales, borde y pitonisa. Quiero seguir sabiendo de ella, y que vaya a Supervivientes o Gran Hermano Vip. Por favor.

-Me incorporo a uno de los trabajos más breves de mi trayectoria laboral. Tenía mis vacaciones contratadas de antemano y sólo pude estar 3 días en un programa maravilloso llamado Snacks de tele. Mención especial merece aquí la labor de Orestes, sin el que todo hubiera sido un caos (más caos, quiero decir).

- A continuación me fui a Gijón a visitar a Jorge. Conocí los afamados estudios Perrotti, hice turismo, probé un helado almendrado vintage, paseé por parques y jardines, fui a la playa pero no me bañé.




-El domingo me fui de Gijón a Coruña. Ahí recogí a mi hijo Polo, y en Madrid nos reunimos con Lucas, que venía de estar en un campamento. El lunes 17 de julio nos fuimos a Alicante, a pasar unos días en familia. El último día decidimos ir a una vidente. Entre otras muchas cosas, vaticinó que Lucas sería bueno en narrativa erótica, y que Polo y yo somos sensitivos y deberíamos aprovechar nuestros poderes. Me dijo que mi vida laboral estaba errada, porque lo mío era el ocultismo.


-En julio salí bastante porque todavía había gente por Madrid. Esta reunión creo que fue el 22, por ejemplo.

-Andreíta se convirtió en mayor de edad, y el mundo del corazón cambió de paradigma. De algún modo ya ha caducado la fábula de la joven con una niña en brazos a la que echan de Ambiciones y coge un tren sin saber su destino. Ahí se forjó un mito. Y este verano se ha cerrado una era.



-Me leí "Sociología del Moderneo" y como quería comentarlo con alguien, quedé con su autor, Iñaki Domínguez, un personaje compulsivo, tremendo, majísimo, honesto, brillante y salvaje. A lo largo del verano se ha postulado además como un gran amigo.

- Del 27 al 31 de julio estuve en uno de mis festivales favoritos: El Low Festival. Este año se han unido Jota, Cristóbal, Cito,  Gabo, Zaida, Sansano y Mon. Así que la Duki, Araceli y yo estábamos felices. Aunque echamos de menos a Alicia Padrón y a Estela Pachi, las cosas como son. En el Low bailé, grité, vi a Franz Ferdinand, que mola mucho que los modernos pasen de ellos porque les hace ser más lo más. Flipé con el chou de las Chillers que hicieron estallar la locura. También pinché en la pool, y conocí a Eva, mi amiga de Instagram. Porque sí, sépanlo todos: Las redes sociales sirven para hacer amigos.


-En agosto me apunté a Aquagym ¿Yo? ¿La persona más radicalmente en contra de gimnasios, ejercicio, deporte y demás luciferinas disciplinas de control de la insatisfacción humana? Sí. Porque yo soy yo con mis contradicciones (y me estaba dejando una pasta en fisioterapeutas). Pero lo peor no termina ahí. Lo fuerte es que en septiembre me he vuelto a apuntar.
En mi terraza puse una piscina de dimensiones olímpicas por si me apetecía practicar.


-El caso Juana Rivas, ha puesto de relieve el sesgo patriarcal de las leyes y la injusticia sistemática que se ejerce contra las mujeres maltratadas. (Por cierto, fui portada de un periódico que es algo que hay que hacer una vez en la vida).


-Constato que no hay cielos más bonitos que los de Madrid.



-Del 10 al 13 de agosto paso un finde muy completito: Voy a la fiesta Parkineo y justo después pincho en las Vistillas, en las fiestas de la Paloma. Es la sesión que más preparada llevo de toda mi vida, pero me organizo mal los tiempos y no me sale lo bien que yo quisiera. La experiencia es alucinante. Adoro Madrid y adoro ser madrileña. Después fui al Sonorama, el festival donde se ven las camisetas más feas de toda España. Vi a los Ilegales, me reencontré con mucha gente, intimé con Alex de Kokoshca, decidí apuntarme los nombres de la gente que conocía nueva en el brazo (y también de qué o por quién les había conocido) y terminé en la estación de autobuses de Aranda de Duero durmiendo en unos cartones. Soñé que aparecía Juanjo Sáez por allí. Al llegar a Madrid, Araceli confirmó que lo de Juanjo había sido verdad.





-Lucas cumple 11 años. Está en Galicia con sus abuelos como viene siendo habitual en sus cumpleaños. Le felicito por teléfono. Le pregunto qué quiere de regalo y me dice: "dinero".

-Al día siguiente vuelven los niños, pero para irse de viaje con su padre. Paso la tarde con mis hijos y mi perro. Soy feliz. Por la noche quedo con Quique -que ya se ha convertido en amigo amigo- y Alina y siento que algo malo va a ocurrir.

-El jueves 17 me levanto fatal, como con resaca (ayer bebí sólo agua con gas). Me parece que la vida no tiene sentido. He terminado mi novela y empiezo a corregir. Por la tarde sucede un horrible atentado terrorista en Barcelona. (Momentáneamente pienso en lo que me dijo la vidente ¿Seré sensitiva de verdad?) Me concentro en apoyo a Juana Rivas en Callao. Esta mañana han entrevistado al ex marido maltratador en el programa de verano. A ver si mañana entrevistan al conductor de la furgoneta del atentado para que dé su versión...

-El viernes 18 Ana Rosa, solidaria ella, interrumpe sus vacaciones en Sotogrande para hacer un programa especial a costa del terrorismo, y El País publica un editorial donde mezcla la CUP, la mal llamada turismofobia y el terrorismo. Decido renegar de mi profesión. El concepto es demasiado amplio como para sentirme representada. A partir de hoy no soy periodista, soy trovadora y así lo quiero hacer constar en donde proceda.

-El 20 de agosto organizo una fiesta en casa. Como suele ocurrir, se crean distintos ambientes. Fue una fiesta muy internacional y musical, donde mi ya amigo Iñaki acaparó todo el protagonismo.


- Hice turismo por Madrid. Como mujer casada conmigo decidí pasar un rato de placer, después de tantas horas escribiendo. Me sorprendió la Catedral de la Almudena, que no había visto en mi vida: ¡No es tan fea como dicen!



-El jueves 24 de agosto fui a Cazador, y me lo pasé genial en las tertulias genderfluid que allí se montan. Porque en Cazador la sexualidad y el género son más líquidos que la cerveza que bebo allí. Termino bailando en el Berlín café feliz cual perdiz.

-El viernes 25 me tomo un café (en realidad "un" coca-cola) con Joaquín. Nos contamos los veranos y nos ponemos al día. Por la noche salgo con amigos y terminamos en Siroco, en la sesión de Miqui Puig y Charlie Mysterio.



-El 28 de agosto dejo a Crispín, con el que he pasado todo un mes y me voy con mis hijos a Barcelona. (¡Por tercera vez este verano!).
Pasamos un día de playa estupendo con los Sabín-Escudero. Visitamos tiendas de cómics y anime y establecimientos con equipaciones y souvenirs de fútbol (cosas que ni por asomo haría si no tuviera hijos). También me reuní con la experta editorial Eva Pinel y la ilustradora Ana Belén Rivero, para organizar un proyecto que tenemos las 3 entre manos que tiene como punto de partida éste, su blog amigo.Y también acudí como colaboradora a Cazamariposas, para hablar de las incógnitas de la muerte de Lady Di.
Una noche dormimos en casa de Miguel y Carla y al día siguiente partimos para Port Aventura, donde pasamos un fin de semana perfecto, lleno de diversión superficial, grasas saturadas y velocidad.





El lunes 4 de septiembre da la impresión de que empieza el curso. Me reúno para un futuro trabajo en televisión (Me incorporo en breve). Mi hijo Lucas se compra el primer fascículo de Naruto. Guardo los bañadores y planifico el curso.
He corregido mi novela. Todavía hace buen tiempo. Queda pendiente la fiesta de despedida del verano en mi casa. Todavía no sé cuando la haré.

Ha sido un verano magnífico. He pasado muchas horas sola. He escrito miles de palabras. He pasado un tiempo reposado y tranquilo con Crispín, que tiene 17 años y medio, está prácticamente ciego y casi sordo. Pero está, y es maravilloso. He tenido profundas charlas con mis hijos. He leído más que de costumbre (que tampoco es demasiado). He escrito una novela que me encantaría que le gustara a alguien leer. He visto gente a la que aprecio y/o admiro. Y he conocido gente que espero se queden en mi vida para siempre. Gracias al verano, gracias a la vida que me ha dado tanto, y todas las frases hechas que diría una folklórica embriagada de felicidad.



Lo dice Diana Aller