lunes, 16 de enero de 2017

NECROPORRA 2017

Hace muchos años que no hago mi necroporra de antaño. Como en el pasado me granjeó insultos y disgustos, he de advertir que en ningún caso son mis deseos que muera nadie. Las apuestas son así. No se vota por filiación, fanatismo u odio. Una buena apuesta se gesta en torno a las probabilidades. Y más se paga cuanto más improbable.
Recuerdo un año que un lector acertó bastante, y con opciones que en el momento eran arriesgadas: Amy Winehouse, aunque débil, era joven, y la acertó. Y puso también a Ortega Cano, que no murió pero estuvo muy mal (y mató a otro hombre) a consecuencia de un gravísimo accidente.
A ver si aquel lector y otros muchos, se animan a hacer sus apuestas.

He aquí mi apuesta de defunciones populares para este 2017


- Julián Muñoz 

- Charlie Sheen

- Antonio Gala

- Carmen Sevilla

- Kirk Douglas

- Michael Douglas

- Marta Ferrussola (mujer de Jordi Pujol)

- Pablo Motos

- Isabel de Inglaterra

- Jose María Carrascal

- Karl Lagerfeld

- Gemma Cuervo (Sólo queda ella de las 3 vecinas)

- Josefer Ortega Mohedano

- Lindsay Lohan

- Julian Assange

-Jaime Peñafiel




(A Camilo Sesto le quedan años todavía, la foto es para alegrarse de lo bien que estamos)

Lo dice Diana Aller

lunes, 9 de enero de 2017

TRABAJAR NOS HARÁ ESCLAVOS

Las cosas están muy mal organizadas. En parte por la inoperancia de nuestros gobernantes, en parte por los absurdos preceptos culturales y también un poquito por nuestra pereza a la hora de cuestionarnos las cosas. Aceptamos ciertas verdades como únicas e inmutables. Por ejemplo que hay que elegir entre maternidad o vida profesional (de ahí la imposible "conciliación" que parte de premisas únicamente capitalistas y de productividad).

De verdad que es un desaguisado muy gordo esto de la realidad laboral en España: Los trabajadores indefinidos, que son auténticos profesionales del escaqueo; los liberados sindicales, los sindicalistas por comodidad e incluso los sindicatos; los funcionarios del Estado, expertos en tomar café en las horas en las que hacen falta; los trabajadores que aun teniendo empleo son pobres; los explotados -debería decir explotadas, porque la mayoría portan un coño entre las piernas-; y la estafa de las profesiones liberales, con su cuota de autónomos, su frágil margen de beneficio y su constante y doloroso timo vital. (Ojo, hablo de casos concretos, no estoy generalizando. No me malentiendan, porfa).

(El mosaico de Debby Harry éste, lo pongo aquí como alivio intelectual, para digerir mejor el texto. Nada más).



¿Cómo hemos llegado a esto?
Me da mucha rabia cuando para hacerse valer, alguien dice que no para ni un momento. Da la impresión de que el ideal humano, sobre todo el femenino, es cargarse de responsabilidades y no disfrutar.
Es relativamente normal encontrarse a alguien y que diga "estoy hasta arriba de curro" o "No me da la vida", "No tengo tiempo de nada"... E incluso queda bien.
Pero si nos encontramos a alguien que dice "Me llevo tocando el coño con las dos manos varios meses. No trabajo nada y me lo paso fenomenal". Entonces desconfiamos de esa persona. La gente desocupada y feliz da mala espina. Tanto más cuando es una mujer.

Incluso desde el feminismo muchas veces se privilegia a la mujer atareada, trabajadora, llena de responsabilidades... y demasiado a menudo el modelo de mujer que se plantea desde estos frentes es una superwoman, absolutamente capaz de todo.
Me encantaría que igual que existe el día de la mujer trabajadora, existiera el día de la mujer vaga. Y celebremos y veneremos la desidia, la pereza y la imperfección. Me parece mucho más cabal, en cualquier caso.

Conforme las mujeres y la lucha feminista conseguían acceder a unas y otras parcelas de poder, fueron adoptando la misma forma de las tierras conquistadas. Si entraban en política, tenían que hacer el juego desde el sistema político. Y las estructuras laborales jamás se han adaptado a las personas, sino a la producción. Y un montón de errores en cascada, devienen del erróneo planteamiento del trabajo. Desde ese horrible concepto tan implantado en España de "calentar la silla", hasta promocionar a quien no nos hará sombra jamás, en lugar de ascender a quién aporte una mirada nueva y arriesgada. Las envidias, el acoso, y el cáncer de nuestra época: el status.

Dice mi amiga Patricia González (que es sevillana de nacimiento, pero nórdica de coño) que la gente en la treintena tiene unas preocupaciones aburguesadas. Es la década de hacerse mayor, asumir responsabilidades, y entrar en la vorágine del status. Creo que tiene toda la razón. Mucha gente -demasiada- a esa edad desaparece en un horario infernal, en unas empresas desagradecidas y en un agujero negro de hipotecas, gimnasios, rutinas, pareja, preocupaciones, e insoportables dramas primermundistas. Y ya no aparece nunca más. Consagran las mejores horas del día y los mejores años de su creatividad cerebral a empresas vacías, a un sistema hueco que les exprime a cambio de un sueldo que siempre es mísero. (Cuando deberían estar proyectando un mundo justo, luchando por los desfavorecidos protestando y creando las más geniales obras de arte).

Para entender estas conductas, tenemos que comprender las extrañas costumbres de la especie humana, que educa a sus crías en el amor incondicional, un rastro muy mamífero que asegura la continuidad de la especie. Los desvalidos cachorritos humanos necesitan dedicación y amor para crecer sanos. Por lo general, sus progenitores y/o cuidadores les reirán la gracia y les perdonarán los errores. Nuestra especie da por hecho que hay que arropar emocionalmente a los menores, porque no pensamos en si lo merecen o no. El problema es cuando crecen, cuando crecemos. Ya no existe el aplauso porque sí. Entonces nos sentimos desamparados y hacemos lo que sea para obtener el reconocimiento ajeno que teníamos de niñxs: selfies en Instagram en busca de likes, una frase ocurrente en el foro adecuado... Y el trabajo cumple a la perfección esa función.

Si en una cena de antiguos alumnos de nuestro colegio, alguien nos dice que es asistenta sentimos lástima dando por hecho que le ha ido mal en la vida. Si alguien nos dice que es consejera delegada de una multinacional, pensaremos que ha triunfado. Ese es el reconocimiento de nuestra era; prácticamente sólo el laboral. Dan igual otras facetas de la vida... De hecho a la pregunta ¿Tú qué eres? Nadie responde "Capricornio" o "Un gilipollas". "Ser" equivale a una posición laboral determinada, aquella que nos da status, que dice lo que los demás deben ver y tal vez admirar de nosotros. ¡Qué terrible! ¿No?

A esta noción enfermiza y sesgada ayuda la obsesión por un título académico de las generaciones anteriores, la crisis del ladrillo, la injusta repartición del capital y también nuestra forma de aceptar los códigos que nos son impuestos sin cuestionamiento.

 Afortunadamente mi hijo Lucas nunca fue a la guardería. Cuando le expliqué que empezaría el cole, le conté que estaría en "infantil" donde su hermano había estado ya. Me preguntó si después de la guardería, los niños iban a infantil. Sí, claro -le dije-. Me siguió preguntando: "¿Y después?". "Después primaria, que es el mismo colegio, pero ya escribiendo y estudiando""¿Y después?" "Después secundaria, en un cole más grande que se llama instituto"; "¿Y después?" "Después el bachillerato, que también es en el instituto, pero para más mayores"; "¿Y después?" "Después si te quieres especializar en algo, puedes estudiar en la universidad. Por ejemplo, si quieres ser médico, tienes que estudiar varios años de medicina". "Vale mamá ¿y después?"; "Pues después puedes seguir estudiando más o trabajar". "¿Trabajar?"; "Sí, cariño, todos los días trabajas en un sitio y a cambio te pagan para que puedas seguir viviendo"; "¿Y después?"; "Después, cuando ya has trabajado mucho, viene la jubilación"; "¿Qué es la jubilación?"; "Es descansar". "Vale mamá ¿Cuánto me queda para la jubilación?". Recuerdo que se me vino el mundo encima ante un pobre niño de 3 años, de sólo pensar lo que le quedaba por delante.

De verdad, la vida laboral, tal y como está concebida, envilece. Yo no sé qué podemos hacer, aunque pienso a veces en ello. Yo como muchos de ustedes, cada vez trabajo más y gano menos. Por ahora trato de educar a mis hijos con otros parámetros mucho más importantes que los netamente capitalistas, e intento pasarlo bien esté trabajando o no. Pero creo que todos deberíamos revisar lo que significa el trabajo y porqué hemos llegado a esto.
Por supuesto gracias al trabajo he aprendido un montón de cosas inútiles, que son las que me gusta aprender a mí, y también he conocido a gente increíble y siempre sobrecualificada...

Tengo que dejar de escribir aquí, ya... Sí, porque en efecto, me tengo que poner a trabajar.

Lo dice Diana Aller

miércoles, 28 de diciembre de 2016

GRACIAS 2016



Hola Diana de 2016 y hola a tus lectores, soy tú en el futuro. Te envío un abrazo enorme, y quiero que sepas que te sigo queriendo un montón. Entro aquí por una raja temporal que he encontrado en la calle Cea Bermúdez de Madrid, para recordarte lo guay que fue el 2016 (tanto como el 2015. Estás imparable, chata). No te puedo contar nada de lo que ocurrirá. Ya sabes, la paradoja espacio tiempo se puede joder severamente. Sólo te adelanto que vas a flipar. Y bueno, voy a recordar lo que ha sido este año tan increíble para ti. Sigue disfrutando, que cada vez lo haces mejor.

-Se han alojado en casa Mónica Escudero, Jon Sabín, Elvis y Jarvis, Sara López, Dani Entonado, y todos los que así lo han deseado. Quiero seguir acogiendo amigos, me encanta cruzarme por el pasillo con ellos.

-Me he vuelto freegan, atea del todo, más mayor, más feliz y más libre. (Aunque me sigue afectando lo que piensen los demás, qué tonta...) Es el año que más se me ha ahuecado el pelo.

-Me he manifestado por las mujeres, contra el ttip, por el orgullo gay y contra el alcalde de Alcorcón.

-He fregado cientos de platos y cubiertos, he limpiado, he puesto lavadoras, he trabajado dentro y fuera de casa como una auténtica bestia de carga. Y me siento muy orgullosa de no pagar a una mujer más pobre para que asuma esas tareas y de no gastar un duro en un gimnasio o similar para agotarme moviéndome. Lo he solventado todo fenomenal.

-He conocido a gente que sé que será importantísima en mi vida: a Tiri (¡en Benidorm!), a Paloma (gracias por toda la aventura dominicana, sin ti hubiera sido imposible), a Yanara (mi Papayita), a Anónimo, a Zaida, a mis granjeros Jose Moreno (padre e hijo) y a sus maravillosas acompañantes Olga, Lorena y Maca. Y ha sido un placer coincidir con Ángela San Andrés en dos proyectos surrealistas. Gente nueva que es gente en mi corazón ya para siempre.

-He influido positivamente en la mudanza de Alina.

-He empezado y acabado el año de fiesta.

-He afianzado mi amistad con Pepillo y Joaquín, mis guías espirituales 100% racionales

-He convencido a mi hijo Lucas para que posponga su bautismo a la próxima primavera, y he acompañado a mi hijo Polo en su dura lucha contra la alergia al huevo.

-He visto series, películas, he salido a discotecas, he practicado un ocio vulgar con los clichés propios de mi época. Y lo he gozado mucho.

-He padecido algún ataquito de ansiedad, que me ha servido para recordar que soy vulnerable pero también que soy fuerte.

-He aprendido a grabar la pantalla del ordenador, a hacer surf, a masturbar a chicas con mis propias tetas, nociones básicas de grafología, y a aprovechar alimentos que otros despilfarran.

-Es el año que menos entradas he escrito en éste su blog amigo.

-Cada día quiero más a mis amigos de la terraza mocha, a mis amigaZAS que son increíbles, a los pmadres de los viernes del dos de Mayo, a los colegas de la tele, a los de los fines de semana, a los de Facebook... La vida es increíble gracias a las miles de interacciones positivas con todos ellos y las cienes de cervezas consumidas a su salud.

-He escrito textos que me han proporcionado una felicidad infinita y he recibido varios mails de agradecimiento por ello.

-He abrazado y besado a Crispín a diario, he limpiado sus pises y cacas del pasillo, lo he llevado al veterinario, me he despedido de él y estoy viviendo feliz su 17 cumpleaños.

-Me he bañado desnuda al atardecer en el Caribe, he ido sin dormir a Coruña, he rezado en el Vaticano, me he emborrachado en Málaga y he hablado francés en Cádiz.

-He ganando salud y dinero a raudales al dejar de fumar, y no he tenido ni una sola cita de Tinder. No sé si esto es bueno o malo.


Desde el futuro y el pasado, deseo a todos un 2017 de abundancia y felicidad.

Lo sigue diciendo Diana Aller